
La enfermedad celíaca es una patología del tracto digestivo por intolerancia a la gliadina, una proteína presente en el trigo y otros cereales. Suele diagnosticarse tardíamente porque presenta síntomas diversos. Es por esto que un grupo de investigación de la UNCuyo estudió a pacientes enfermos y trabajó con grupos de riesgo para identificar nuevas causas de la enfermedad. Entre otros resultados se arribó a que el 90% de los pacientes manifestó síntomas extradigestivos, entre ellos anemia crónica, osteoporosis y efectos gineco-obstétricos en las mujeres.
Para ello, investigaron las manifestaciones clínicas en pacientes con diagnóstico certero y con inicio de la enfermedad en edad adulta y en individuos con posibilidades de desarrollar la enfermedad por pertenecer a grupos de riesgo.
La Enfermedad Celíaca (EC) es considerada una enteropatía -alteración patológica producida en el tracto digestivo- que se da en personas genéticamente susceptibles y con intolerancia permanente a la gliadina, una proteína presente en el trigo y otros cereales.
En los últimos años se mejoró la detección de pacientes con esta patología, lo que permitió el diagnóstico de formas atípicas y hasta de un solo síntoma, según explica la investigadora Marta Diumenjo a InfoUniversidades. La EC en niños “suele presentarse con un cuadro típico de diarrea y pérdida de peso y el pediatra o el gastroenterólogo suelen hacer el diagnóstico con relativa facilidad”. Pero en los adultos son frecuentes los síntomas atípicos, por lo que el paciente suele recurrir a diversos especialistas por presentar lesiones de piel, anemia refractaria, fracturas patológicas, osteoporosis o infertilidad, lo que suele retrasar el diagnóstico.
Hereditaria y digestiva
El equipo de investigadores, liderado por Diumenjo, estudió más de 115 adultos para identificar celíacos en los grupos de riesgo o entre pacientes con manifestaciones atípicas de la enfermedad.
Hasta el momento arribaron a algunos resultados con los primeros 22 pacientes, personas con la enfermedad ya diagnosticada y con una media de edad de 47 años. En ellos, el inicio de la celiaquía se pronosticó a los 43 años y la mayoría la manifestó con síntomas digestivos, aunque en casi todos pudieron observar manifestaciones como anemia crónica, osteoporosis y efectos gineco-obstétricos en las mujeres. Un resultado importante que se obtuvo es que el 62% de los pacientes tenía antecedentes familiares con la enfermedad.
Por otro lado, trabajaron con 52 personas pertenecientes a grupos de riesgo. Entre ellos, los médicos coinciden en incluir a familiares de primer grado de enfermos; portadores de Deficiencia selectiva de IgA (un trastorno de inmunodeficiencia muy común); de síndrome de Down; y patologías autoinmunes, como diabetes, tiroiditis, anemia refractaria, osteoporosis, colon irritable, aftas orales, herpes o infertilidad.
La media de edad de este grupo fue 42 años y todos presentaban alguno de estos síntomas. Entre ellos, la media de inicio de la enfermedad baja a los 36 años, y coincide con el primer grupo estudiado en que la mayoría (80%) presentó sintomatología digestiva. Sin embargo, todos (90%) también tenían alguna manifestación extradigestiva.
Las estadísticas de celiaquía en el mundo no son certeras. En Estados Unidos y Europa se acepta que el 1% de la población la padece, aunque los médicos reconocen que hay subdiagnóstico de la enfermedad, tanto en niños como en adultos. “En nuestro país hay pocos trabajos sobre enfermedad celíaca del adulto y sus formas de presentación”, cerró Diumenjo.
Leonardo Oliva
Dirección de Prensa
Universidad Nacional de Cuyo
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