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martes, 22 de agosto de 2017

La Argentina sobremedicada

"Pastillas, la última esperanza negra: podés pedirle pastillas a tu suegra". Andrés Calamaro no fue metafórico en "Clonazepán y circo", aquella oda sobre una sociedad empastillada y decadente. Todo lo contrario: ¿o acaso no es cierto que ante cualquier dolencia se recurre con rapidez al pastillero de un familiar, amigo o amiga, compañero o compañera de trabajo antes que a una consulta médica? ¿O acaso no es común que cuando alguien acusa alguna dolencia, sea el lugar en el que esté, enseguida le llueven recomendaciones y ofrecimientos directos sobre qué pastilla tomar? ¿Tampoco es cierto que cuando se visita a un doctor ya se llega con el supuesto conocimiento del remedio necesitado y se le exige, con toda urgencia, una receta para poder comprarlo? Vivimos en una sociedad sobremedicada, dicen los que saben. El diagnóstico de los especialistas está fundado no solo en los números que arroja el mercado farmacéutico, sino en la percepción cotidiana que surge del contacto con pacientes altamente influenciados por incursiones publicitarias que nos enseñan, entre otras cosas, que podemos comer y tomar salvajemente y luego recurrir a un protector gástrico, prevenir infartos con una pastillita, curar contracturas musculares en forma instantánea y eliminar ese dolor que nos tortura como un martillo neumático la cabeza. Analgésicos, antiácidos, descongestivos nasales, antibióticos y psicofármacos forman parte de un cóctel al que se accede de manera cotidiana, muchas veces sin receta, sin control y, peligrosamente, sin información sobre los efectos secundarios y adversos que muchas de esas drogan conllevan. Un estudio del Hospital de Clínicas indica que tres de cada cuatro personas se automedican. Que el 75% de la población acuda a medicamentos sin prescripción no solo significa un gran negocio para la industria, que en 2016 vendió más de 700 millones de pastillas y facturó más de $9.000 millones, sino también un riesgo concreto para la salud: casi 22.000 personas mueren por año por el mal uso de las drogas que se autorrecetan, según revela un estudio del Instituto de Estudios sobre Políticas de Salud (IEPS). Cada argentino consume por año 17,5 medicamentos, tanto a través de recetas como de remedios de venta libre, que representan el 25% del mercado y el 10% de la facturación total. Son casi 200 millones de comprimidos que se llevan al bolsillo del caballero y a la cartera de la dama sin ningún tipo de seguimiento, ni mucho menos conocimiento sobre los riesgos de combinarlos con otras drogas, que incluso podrían desencadenar problemas más graves que la dolencia que se pretende atacar. Sin embargo, el dato más alarmante, resalta Noelia Pontello, neuróloga de la Fundación Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), es que el 60% de quienes consumen psicofármacos lo hace sin receta. Este dato quizás explique, en parte, que la dispensa de antiepilépticos (con el clonazepam a la cabeza) haya aumentado un 128% en 10 años. Y, como todo tiene que ver con todo, la venta de antidepresivos subió, en el mismo período, un 105%. 
En el país, tres de cada cuatro personas se automedican. Solo en 2016 se vendieron más de 700 millones de pastillas, con los psicofármacos en sostenido ascenso. Entre el negocio de los laboratorios y la laxitud de algunos profesionales, por qué cada vez necesitamos más químicos para vivir.
Por eso, tampoco llamó tanto la atención de la academia cuando el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos reveló un crecimiento exponencial del consumo de píldoras para dormir, con las benzodiazepinas e hipnóticos como vedettes, también en los últimos años. Con todo ese combo en el pastillero, una píldora más por año por argentino (a razón de 42 millones de pastillas dispensadas anualmente) ingresa en el parámetro siempre discutible de la normalidad. Para Carlos Damin, jefe de cátedra de Toxicología de la UBA y director de la División de Toxicología del Hospital Fernández, nada de todo esto es sorprendente. "En la Argentina prevalece una alta medicalización, que combina una prescripción desmedida por parte de los médicos y una automedicación muy preocupante", dice. Desde 2011, en el Fernández llevan una estadística sobre los casos de personas que llegan con un cuadro de intoxicación. Siempre arrojó el mismo resultado: primero, alcohol; segundo, medicamentos. Damin ensaya una explicación: "Hay un sí fácil de los médicos, los farmacéuticos muchas veces venden sin receta (que para muchos medicamentos está archivada), y la gente pide y convida muchas de estas drogas con facilidad. En todos los estudios disponibles, la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores lideran el ranking de consumo de medicamentos, sobre todo de tranquilizantes. Ahí donde la vida y sus tensiones se elevan hasta el colapso, donde el ritmo frenético y desembozadamente agresivo se vuelve cultura, la pastilla está siempre a mano como un bálsamo de composición química. Y lo que entra por la boca suele irse por el inodoro: un estudio de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata encontró en el 100% de los efluentes cloacales la presencia de productos farmacéuticos. Los compuestos que encontraron los científicos fueron: cafeína, ibuprofeno, carbamazepina (ansiolítico), atenolol (para enfermedades cardiovasculares) y diclofenac. Dice el estudio que los "resultados fueron los esperados teniendo en cuenta la información aportada por las farmacias privadas y hospitalarias respecto de los volúmenes de comercialización locales". El pastillero negro Ahora bien, hasta aquí las consecuencias estadísticas y económicas (grandiosas para algunos, perniciosas para otros) de la cuestión. ¿Cuáles son los riesgos de este cóctel vendido con carita de emoticón feliz pero que esconde su cara más oscura en los prospectos escritos en miniatura? Pontello hace mucho hincapié en los psicofármacos, que generan una dependencia atroz y afectaciones a nivel cognitivo y fisiológico. La Administra­ción de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) habla de "cajas negras" en relación con este tipo de drogas y recomienda revisar la prescripción cada cuatro, ocho y 12 semanas, algo que muy rara vez sucede. "Hay riesgo de muerte súbita, suicidio, depresión prolongada -dice Pontello-. Al no revisar el tratamiento, muchas veces pasa que el médico prescribió, por ejemplo, un clonazepam hace cinco años y la persona lo sigue tomando sin ningún tipo de control". En el pastillero loco de la vida occidentalizada, las píldoras para dormir son un infaltable. Estas drogas tienen un efecto inmediato -ayudan, ni más ni menos, a conciliar el preciado sueño-, pero a la vez pueden producir una adicción escalonada siempre hacia un mayor consumo. Así lo explica Claudio Ucchino, director general del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos: "Al producir acostumbramiento, hay que aumentar la dosis para generar el mismo efecto, es decir, dormir". Damin apunta que, en un mundo ideal, el tratamiento con benzodiazepinas e hipnóticos no debería durar más de tres meses, pero, lamentablemente, la gente suele continuar los tratamientos por años y años. "Este tipo de medicamentos producen alteraciones neurocognitivas, pérdida de memoria, dificultades de aprendizaje: son dañinos para la salud", señala. La afectación fisiológica es la más evidente: se convierte en antinatural una necesidad natural como dormir y se empieza a depender de un fármaco para poder cerrar los ojos y descansar. A diferencia de lo que se cree desde el sentido común, los medicamentos de venta libre quizá sean, a su manera, los más peligrosos porque la percepción del riesgo -al conseguirse con mayor facilidad- está totalmente ausente. "La ingesta de estas drogas elevan la posibilidad de in­toxicaciones y puede provocar, en algunos casos, la muerte", dice Uc­chino. ¿De qué estamos hablando entonces? "Un anties­pasmódico, por ejemplo, la Busca­pina, puede enmascarar un cuadro de apendicitis y derivar en una pe­ritonitis con riesgo de muerte. O la aspirina, que licúa la sangre y au­menta la hemorragia cerebral en quienes estén sufriendo un ACV". La FDA, de hecho, afir­ma que las aspirinas pueden provo­car "sangrado en el estómago y en el cerebro". La misma entidad norteamericana recomendó a los médicos que dejaran de recetar fármacos que contengan más de 325 mg de paracetamol por com­primido porque pueden dañar el hígado. Damin advierte sobre el consumo de aquellos medicamentos que se combinan y se venden como compuestos antigripales, que en muchos casos poseen sustancias peligrosas como la seudoefedrina. Esta sustancia, agrega, eleva la presión arterial y puede generar problemas insospechados en personas que no saben (de hecho, el 40% no lo sabe) que son hipertensas. Por último, el ibuprofeno, quizá la más difundida de las drogas de venta libre, se expende en comprimidos de hasta 600 mg, pero se exi­ge receta para dosis más elevadas. Los especialistas aseguran que muchas personas eluden el control tomando dos píldoras de 400 mg para acelerar los efectos. El exce­so de ibuprofeno y su uso prolon­gado puede provocar daños gás­tricos, hepáticos y renales. Estas malas conductas fueron estudiadas por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que corroboró, en una encuesta realizada en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, que el 55% toma medicamentos de venta libre sin averiguar el riesgo de las interacciones con otros remedios. La contundencia de los resultados desnuda la complejidad del problema: el 82% no hace ninguna consulta a la hora de consumir remedios de venta libre y un 18% acude a cualquier droga sin recurrir a un profesional: simplemente, lo hacen por recomendación de un familiar. Apenas el 37% tiene una receta. Pontello asegura que esta situación ocasiona un empobrecimiento del sistema de salud: "Si un paciente está con ocho medicaciones cuando podría estar con cuatro, genera un gasto importante tanto para los pacientes como para los efectores de salud". Además, sucede que muchas medicaciones se terminan prescribiendo para tratar efectos adversos de otras. La Fundación Conamed calculó que por cada peso gastado en medicamentos, se destinan otros 10 para neutralizar los efectos colaterales posteriores, a causa de una medicación errónea o de su consumo excesivo. "Tenemos una preocupante cultura de autoconsumo y consu­mo sin control profesional. Contrariamente a lo que difunden las publicidades, los medicamentos de venta libre no son inocuos, sino que tienen efectos adversos, ade­más de que interactúan con otros fármacos que la persona pudiera estar tomando", advierte la COFA. 
Lo recomiendan en la tele 
El señalamiento al mundo publicitario no es aleatorio. Una de las ra­zones de esa conducta es la ex­posición constante a campa­ñas publicitarias, muchas veces con mensajes engañosos que solo muestran los beneficios y no ofrecen ninguna información so­bre los riesgos o contraindicacio­nes. Damin sube la apuesta y pide que directamente se prohíban las publicidades de medicamentos: "La publicidad que tenemos es nociva porque no informa. Te ponen a modelos, actores y actrices, para decirte lo buena que es la vida y lo bomba que la podés pasar si te tomás una aspirina. Está mal. No es un bien de consumo, es un bien social". Si bien el mercado farmacéutico está regulado por la Ley 26.567, que autoriza la dispensa de medicamentos solo en las farmacias, el cumplimento -sabemos todos- es muy flaco. Algunas de estas pastillas se encuentran en kioscos y supermercados. Incluso está en discusión el modelo de farmacia que ha proliferado en las ciudades más populosas y que son una suerte de shopping donde lo que importa es el estímulo al consumo. En la Ciudad de Buenos Aires, donde el lobby de la Cámara de Medicamentos de Venta Libre tiene mayor injerencia, hubo distintas iniciativas para autorizar las farmacias góndola y el delivery de pastillas que, finalmente, tras debates intensos y medidas judiciales, no prosperaron. Dice Pontello que la apuesta de confundir la venta de otros artículos de consumo masivo con los medicamentos es parte del problema porque estimula la automedicación. "Que estén al alcance de la mano genera en quien los compra la falsa idea de que no pueden hacer ningún daño", asegura. Como indica Damin, los medicamentos no son bienes de con­sumo, "entonces no pueden estar en un su­permercado o en farmacias que parezcan supermercados. No puede haber góndolas y tampoco pueden vender golosinas porque entiendo que los kiosqueros se enojen. Un medicamento no es una golosina". La pregunta que sobrevuela es por qué sucede esto; por qué los argentinos, subsumidos en una cultura cada vez más frenética, recaemos en la ayuda farmacológica para superar los dolores de la vida. Una de las respuestas es que el ritmo avasallante de las ciudades posmodernas, el estrés cotidiano relacionado con las demandas laborales, los malos hábitos alimenticios, el consumo de alcohol en cantidades y los trastornos de ansiedad se combinan fatídicamente con un "sí" fácil de los médicos, que prescriben a mansalva estas píldoras. "Los pacientes esperan una solución para todo ya (una píldora mágica que cure todo, incluso «el dolor de vivir»). El buen médico ejerce con dos éticas: la de la ignorancia (compartir los límites) y la de la negativa, decir amablemente «no», con ciencia, con simpatía, con firmeza, tanto a pacientes como a colegas y superiores", dice el español Juan Gérvas, doctor en Medicina, investigador y docente, conocido por sus críticas a la industria de la medicina, a la que acusa de abusar del diagnóstico precoz para favorecer a las farmacéuticas. Para Gérvas, la población y los pacientes no son ajenos ("inocentes") respecto de esta medicina "descontrolada, soberbia y sin límites". Los pacientes y la población quieren todo, aquí y ahora. "Por ejemplo -continúa el médico español-, se aspira a la juventud eterna y se rechaza el envejecimiento y la muerte, y para conseguir tal imposible la población y los pacientes se someten y exigen una medicina omnipotente. No hay una píldora para cada problema e inconveniente de la vida". En ese marco, el médico siente la presión de tener que prescribir algo porque la gente llega con una demanda inmediata y quiere una solución rápida a la dolencia que no le permite seguir con la vida alocada que lleva día a día. "Y también uno como médico no sabe darles jerarquía a las prescripciones no farmacológicas: hacer dieta, psicoterapia, ejercicio. El médico debe empezar a prescribir eso", apunta Pontello. La neuróloga de la Fundación Favaloro quizá da en el clavo. Se tratan los síntomas y no las causas: es más fácil tomar un antidepresivo que indagar el porqué, ir en búsqueda de aquello que nos deposita en el malestar constante. Es más sencillo "borrar" el dolor en el cuello con un antiinflamatorio que corregir la postura corporal o empezar a hacer ejercicios que nos fortalezcan la espalda. Y, claro, es más fácil comer mal que bien. Sin embargo, como bien indicaron todos los especialistas hasta aquí citados, no existe la magia. Ninguna pastilla borrará el dolor. Solo mejoraremos con un cambio de hábito: comer más liviano, tomar menos alcohol, trabajar con técnicas de relajación naturales, hacer deporte, evitar conductas disruptivas como el uso del celular en la cama. Y no automedicarse. Dice Damin: "No es necesario ir al gimnasio, hay que caminar, vivir mejor es mucho más fácil de lo que uno cree". La desmitificación de la incidencia de los medicamentos en nuestra salud no está relacionada con la necesaria existencia de remedios que nos ayuden en casos que sí los requieran. Ni dioses ni diablos. Entender que las pastillas de la suegra, la esperanza negra cantada por Calamaro, son un camino hacia una dependencia aborrecible desde cualquier ángulo. Ninguna verdad se esconde detrás de ese parnaso narcotizado. Solo el negocio, la mentira y la decadencia. http://www.conexionbrando.com/2055048-la-argentina-sobremedicada

jueves, 3 de agosto de 2017

La esponja de cocina, un nuevo enemigo: tiene tantas bacterias como un inodoro

Un sólo centímetro cúbico de una esponja de cocina puede albergar hasta 50.000 millones de patógenos, más de los que se encuentran en la taza del inodoro, según concluyeron Científicos de la Universidad alemana de Furtwangen.Los científicos llegaron a esta conclusión tras lograr secuenciar el ADN de las bacterias de 14 esponjas de cocina usadas. Los resultados de esta investigación, que acaba de ser publicada en Scientific Reports,  confirman que estas esponjas contienen cantidades enormes de bacterias.De hecho, un sólo centímetro cúbico puede albergar una población de 50 mil millones de bacterias, una cifra que equivaldría siete veces la población de la Tierra. Esta investigación confirma que la esponja es el objeto doméstico que más densidad bacteriana alberga, por encima incluso del número de patógenos que podemos encontrar en la taza del inodoro  y en una cifra similar a las que se hallan en las heces fecales, que pueden llegar a superar esta número.
Entre las bacterias que encontraron está la Moraxella osloensis, que puede causar infecciones en personas con un sistema inmunológico débil.  Esa misma bacteria es la responsable del mal olor en la ropa sucia y podría – a su vez-  explicar el aroma desagradable de las esponjas de cocina usadas una y otra vez.A su vez,  los biólogos de la universidad confirmaron que lavar las esponjas con lavandina o someterlas a baños con agua hirviendo o en el lavavajillas, no sólo no sirve para nada sino que además provoca que las bacterias proliferen con mayor virulencia que en las esponjas que nunca fueron limpiadas."Los resultados demuestran que las esponjas desinfectadas regularmente contienen más bacterias que las limpias", subrayan los expertos. Una posible explicación a esta reacción es que las bacterias más perjudiciales son también más resistentes y rápidamente re colonizan las áreas abandonadas por otros microbios más susceptibles a los detergentes. "Es algo similar a lo que sucede en nuestro intestino después de un tratamiento con antibióticos", afirmaron.Ante este panorama, algunos expertos recomiendan lavar las esponjas con una solución de lavandina. Philip Tierno, profesor del departamento de Microbiología y Patología del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y autor del libro "La vida secreta de los gérmenes", advierte que si no limpiamos adecuadamente las esponjas simplemente cubrimos los platos al lavarlos con una "capa de gérmenes".La mejor opción, según señaló Tierno a medios en Estados Unidos, es preparar una solución mezclando nueve partes de agua y una de lavandina. Siempre usando guantes, se debe verter la mezcla sobre la esponja y dejarla en esta solución entre 10 y 30 segundos.Tierno sugiere guardar un recipiente con la mezcla y tenerlo a mano para limpiar la esponja luego de cada uso. Tras sumergir la esponja durante el tiempo adecuado en la mezcla, hay que  apretarla para escurrir el líquido y dejarla secar.Si lavar la esponja con lavandina luego de cada uso parece algo engorroso, los investigadores de Alemania tienen otra solución mucho más simple. Los métodos más comunes para limpiar esponjas, como lavarlas con detergente, "no parecen ser suficientes para reducir la carga de bacterias", señala el estudio. Es por eso que recomiendan reemplazarlas con frecuencia, por ejemplo, “cada semana".http://www.docsalud.com/articulo/8187/la-esponja-de-cocina-un-nuevo-enemigo-tiene-tantas-bacterias-como-un-inodoro

viernes, 28 de julio de 2017

Con las “tijeras de ADN”, logran modificar embriones humanos



Un grupo de investigadores de EEUU logró modificar por primera vez los genes de embriones humanos de forma exitosa, un hito que permitiría estar más cerca de terminar con las enfermedades congénitas, informa hoy la revista Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). El logro, dirigido por Shoukhrat Mitalipov, de la Universidad de Salud y Ciencias del estado de Oregón, supuso la modificación del ADN de un gran número de embriones unicelulares con la técnica de edición de genes CRISPR. "Hasta ahora, los científicos estadounidenses lo han visto con una mezcla de asombro, envidia y cierta alarma, ya que científicos de otros lugares fueron los primeros en explorar la polémica práctica", apunta la revista, que recuerda que hasta la fecha se habían publicado tres estudios sobre la edición de embriones humanos por científicos en China. Ahora se cree que Mitalipov ha abierto nuevos caminos, tanto en el número de embriones experimentados como demostrando que es posible de manera segura y eficiente corregir los genes defectuosos que causan enfermedades hereditarias.
Aunque a ninguno de los embriones se le permitió desarrollarse por más de unos pocos días -y nunca hubo intención de implantarlos en un útero- el avance supone un paso fundamental hacia el posible nacimiento del primer humano genéticamente modificado.Al alterar el código de ADN de los embriones humanos, el objetivo de los científicos es demostrar que pueden erradicar o corregir los genes que causan enfermedades hereditarias. El proceso se denomina "ingeniería de la línea germinal" porque cualquier niño modificado genéticamente transmitiría esos cambios a las generaciones posteriores a través de sus propias células germinales: el óvulo y el esperma. La técnica CRISPR permite eliminar de forma selectiva aquellas secuencias de ADN no deseadas del genoma utilizando la proteína nucleasa para cortar los fragmentos desechables.Tras eliminar la parte del ADN no deseado, las células comienzan su reparación natural, pero hasta este momento lo hacían introduciendo variaciones no deseadas del genoma que podían ser peligrosas.Algunos críticos dicen que los experimentos con líneas germinales podrían abrir las compuertas a un nuevo mundo de "bebés diseñados", con capacidades superiores a las actuales por mejoras genéticas, una perspectiva a la que se oponen con vehemencia organizaciones religiosas, grupos de la sociedad civil y expertos .científicos.La comunidad de inteligencia de EEUU consideró el año pasado a CRISPR como una potencial "arma de destrucción masiva", mientras que la Academia Nacional de ciencias estadounidense consideró aceptable su uso, pero advirtió que hacerlo debe conllevar profusas investigaciones y considerarse en casos donde sea el último recurso.El método de edición del genoma CRISPR fue declarado como el descubrimiento científico de 2015 por las revistas especializadas y ha recibido numerosos premios científicos desde entonces.http://www.docsalud.com/articulo/8181/con-las-tijeras-de-adn-logran-modificar-embriones-humanos

martes, 11 de julio de 2017

Mayonesa y salsa golf, las peores de la "familia de aderezos"

Los argentinos tenemos un alto consumo de mayonesa y otros aderezos. Según datos de Kantar Worldpanel a 2016, cada argentino consume 1,7 kilos de mayonesa por año y ocupa el segundo puesto de América latina, después de Chile, que alcanza los dos kilos per cápita.Sin embargo, en la familia de los “aderezos” no todos son iguales ni tienen las mismas características nutricionales, ya sea por el aporte calórico o por la cantidad de aditivos que contienen, o por la calidad nutricional de sus componentes.Pero la mayoría de ellos se ubican dentro de la zona de precaución de consumo, según un esquema que realizó la UADE en el que diferenció tres áreas: precaución de consumo, consumo moderado y bajo riesgo de consumo.La Fundación UADE realizó un relevamiento del 70 % del mercado local de aderezos.Los investigadores de la carrera Ingeniería en Alimentos clasificaron los aderezos sobre la base de la información que presentan las etiquetas. “La mayonesa (aún en su versión light) junto a la salsa golf se ubican en el grupo de precaución de consumo, a diferencia de la barbacoa y el ketchup, que se posicionan en el grupo de consumo moderado”, advierte el trabajo.La clasificación se hizo a partir de los valores de dos índices, el de aditivos y el índice GAS (grasas, azúcares y sodio), que se calcula a partir de la suma de los nutrientes ponderada con el factor de ingesta diaria recomendada de cada uno.“Cuánto mayor cantidad de grasa, azúcar y sodio contenga, mayor será dicho índice. El índice GAS se correlaciona también con las calorías que aporta el producto”, añaden. En cuanto a los aditivos, se calculó “teniendo en cuenta la cantidad de aditivos presentes en el producto ponderado por su nivel de riesgo potencial”, explica la Fundación UADE. El gráfico que elaboraron los investigadores, ubica a la mayonesa y la salsa golf en la zona de mayor riesgo de consumo. Mientras que el ketchup, se ubica en el límite del consumo moderado.Consultado sobre si alguno de los aderezos puede ser considerado mejor, el licenciado en nutrición Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), dijo a Clarín que en líneas generales, “el ketchup y la mayonesa no se diferencian demasiado, son aderezos y se utilizan como tales. 
Mayonesa y salsa golf, las peores de la "familia de aderezos"
El problema de ambos tiene que ver con el exceso de contenido de sodio, siempre que se los utilice en cantidades inapropiadas”.Sobre cuánto deberían consumirse (o evitarse), Britos advierte que “no hay una recomendación específica, porque las recomendaciones se establecen para los alimentos ‘buenos’, pero por su condición de aderezos, se supone que son usados de manera ocasional y en cantidades pequeñas. Uno no espera que se utilicen diariamente en todas las comidas”.De cualquier manera, el nutricionista advierte que el problema que tenemos los argentinos en la mesa diaria es que combinamos exceso de azúcares, sodio y almidones con déficit de verduras, frutas, lácteos, legumbres y almidones.Más allá del análisis nutricional de los alimentos, los investigadores, encontraron varias “inconsistencias” en las etiquetas de los productos. Por ejemplo, mayonesas que rezan en su envase “libre de colesterol”, pero al mirar el detalle declaran contener 0,1 mg por porción.Otras mayonesas, en cambio, no declaran su contenido de colesterol, pero tampoco dicen “libres de colesterol”. Queda un bache en esa información. También encontraron aderezos que se autoproclaman “a base de mostaza y miel”, sin embargo al dorso y en la letra chica declaran contener más cantidad de mayonesa que los demás ingredientes.El trabajo también detalla que en las góndolas se ofrecen aderezos en envase amarillo (fácilmente identificables con la mayonesa), sin embargo, al mirarlo en detalle, en ningún lugar del envase dice que sea mayonesa.Se trata de un aderezo a base de aceite y huevo. Otros, se venden como “alimentos naturales” y en su composición tienen una elevada cantidad de aditivos.Precisamente, el etiquetado frontal de advertencia nutricional, como han implementado algunos países de América Latina y Europa, todavía no existe en Argentina. “En Argentina los alimentos están sujetos a la norma de rotulación del Mercosur, que consiste en un panel de información nutricional obligatorio en los alimentos envasados”, explica Brito.Sin embargo, una de las falencias que tiene ese etiquetado es que “no es obligatorio declarar los azúcares”. “En el Mercosur está empezando a plantarse la necesidad de incorporar a los azucares como información obligatoria”, añadió.
En cifras
  • La mayonesa es una categoría comprada por el 94% de los hogares.
  • A medida que se suman integrantes al hogar, la penetración se expande hasta llegar al 97,3% en familias de 5 o más integrantes.
  • En promedio, se compra cada 39 días y en cada compra se llevan 610 gramos.
  • En los hogares de nivel socioeconómico bajo compran mayonesa dos veces más que en los hogares de niveles altos y medios.
  • La categoría mayonesa se divide en regular y light. El segmento regular capitaliza el 89% del volumen total del mercado. https://www.clarin.com/sociedad/mayonesa-salsa-golf-peores-familia-aderezos_0_BJXXQItE-.html

lunes, 10 de julio de 2017

A qué precio los robots pueden ayudar a los paralíticos a caminar

Ashley Barnes tenía 35 años cuando los doctores le dijeron que
 jamás podría volver a caminar.En 2014, un fallo en la médula
espinal la paralizó de cintura para abajo. La mujer, residente de
Tyler (Texas), era una gran corredora. Solía hacer cerca de 10 kms
 cuando no se encontraba en casa cuidando de su hijo autista 
de nueve años, a quién ella crió sola.Así que la vida en una silla
de ruedas no era una opción."Tenía la necesidad de ser la 
mejor madre. Necesitaba levantarme y moverme", explica.
Así que no se lo pensó y empezó a hacer varias sesiones de
terapia física, con el convencimiento de que algún día volvería
a caminar. Sin embargo, al poco tiempo de estar ahí, se dio 
cuenta de que eso no iba a pasar jamás.Al cabo de un año,
empezó a ver algunos ápices de esperanza al enterarse del
sistema ReWalk, una especie de robot que se incorpora entre
las piernas y la espalda. El aparato contiene motores en sus articulaciones, tanto en la rodilla como en la cadera, y 
cuenta con sensores que lo ayudan a adaptarse a cada 
paso. Con este dispositivo,y con la ayuda de dos muletas,
alguien con una parálisis completa en las extremidades
inferiores es capaz de caminar.
(ReWalk)
Los centros de rehabilitación suelen tener este tipo de aparatos en sus sesiones de terapia física. Así es cómo Barnes encontró uno. Fue 
en el centro Baylor Tom Landry, una clínica de rehabilitación en 
Dallas. Después de más de siete meses incapaz de ponerse de pie,
 lo logró y empezó a aprender a caminar de nuevo.En 2014, el sistema ReWalk se convirtió en el primer robot personal aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos. Al año siguiente, el Departamento de Asuntos de los Veteranos aceptó 
este tipo de dispositivos para aquellos veteranos de guerra que
 reunían las cualidades para tener uno en casa. Al mismo tiempo,
 otras compañías empezaron a vender dispositivos similares. Por
ejemplo, Ekso fabrica unidades que se emplean para rehabilitar a
personas que han sufrido una lesión en la médula espinal o un
accidente cardiovascular. Sin embargo, las compañías aseguradoras, generalmente, no se hacen cargo del costoso equipo. Después de adaptarse con el sistema ReWalk en el centro de rehabilitación, 
Barnes, que utiliza una silla de ruedas para moverse por casa, 
quiso hacerse con uno de esos aparatos. Pero su aseguradora,
 Tricare, le negó la solicitud.A través de un comunicado, Tricare 
informó que la empresa "no cubre estos dispositivos para su 
uso personal por cuestiones de seguridad y eficacia, algo muy importante para los usuarios que sufren una parálisis ya que son
vulnerables de sufrir una caída".Tras dos años de peticiones, 
Barnes aún no tiene uno de esos dispositivos porque, según 
Tricare, no es "médicamente necesario". La mujer, lógicamente,
no está de acuerdo."Esto es médicamente necesario. Si yo
 tuviera uno de esos, sería capaz de ir al baño, de caminar, de 
hacer ejercicio. Me encantaría ponerme de pie y cocinar cosas",
 relata la mujer.El sistema ReWalk tiene un costo promedio de
USD 81,000, otro aparato parecido, el C-Brace de Ottobock tiene
un precio de unos USD 75,000 y el Indego Personal, que fue
aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos,
se vende a USD 98,000.El 28 por ciento de los 5.2 millones de estadounidenses que padecen parálisis sobreviven con un
ingreso familiar anual de menos de USD 15,000, según datos 
aportados por la Fundación Christopher y Dana Reeve.
Los gastos básicos de una persona parapléjica son, en promedio,
de entre USD 519,520 y USD 68,821 cada año, de acuerdo con
el Centro Nacional de Estadísticas sobre Lesiones de la Médula
Espinal. Además, sólo el 34.3 por ciento de las personas logran
 encontrar empleo veinte años después de sufrir una lesión de
estas características.Hasta la fecha, ReWalk solo ha vendido 118
dispositivos para uso personal en todo el país.Algunas personas 
han conseguido que sus compañías aseguradoras se hicieran
 cargo del costo del dispositivo, un proceso algo complicado,
 tal y como demuestra Mark Delamere Jr., de 19 años y original
de Boston, que estuvo paralizado tras sufrir un accidente
automovilístico en 2013, durante el tercer día de su primer año
de escuela secundaria.Al igual que Barnes, él pensó que jamás
 volvería a caminar. Pero, al igual que Barnes, gracias a este
robot, pudo hacerlo. Sin embargo, a diferencia de Barnes, él
 tiene un sistema ReWalk en casa.Durante dos años, y en plena adolescencia, él estuvo postrado en una silla de ruedas 
mientras que su familia luchaba judicialmente presentando
 demandas y apelando las decisiones de la corte."Estas 
cosas no mejoran porque piensan que la lesión nunca va
 a cambiar", comenta su padre, Mark Sr.Después de muchas
luchas, Mark Jr. recibió la aprobación de su compañía de seguros.
 Poco después recibió su ReWalk, que podía utilizar únicamente
 para terapia en el hogar y para caminar por casa y por el vecindario.http://www.infobae.com/america/wapo/2017/07/09/los-robots-pueden-ayudar-a-los-paraliticos-a-caminar-de-nuevo-aunque-el-precio-a-pagar-es-muy-alto/

martes, 27 de junio de 2017

El "método danés" para reducir hasta un 25% los desechos alimenticios

Hace algunos años, una encuesta gubernamental en Dinamarca recogió un dato
 alarmante: en promedio, cada familia desperdiciaba por año 105 kilos
 de comida. El número se vuelve más estremecedor aún si se contempla
lo que sucede en toda Europa, en donde 100 millones de toneladas de
 alimentos terminan en basureros todos los años.En Argentina,
según el relevamiento de Waste Atlas, la generación de residuos
 sólidos urbanos es de 13.694.435 toneladas por año y la producción
 per cápita de basura es de 341,4 kg de estándar anual. Las
estadísticas nacionales están lejos de las de Kenia, el país que
 menos residuos genera en el mundo (109,5 kilos por persona y por año),
seguido por Etiopía (109,8) y Nepal (115,7).El número danés es bastante
inferior al argentino. Sin embargo, dicha cifra alertó a Selina Juul, una
 diseñadora gráfica rusa reconvertida en activista de la alimentación, que
comenzó un proyecto llamado Stop Spild Af Mad ("Dejen de derrochar comida")
 hace ocho años. Juul creó una página de Facebook urgiendo a los daneses a
que dejaran de desperdiciar comida. Se hizo tan popular que en menos de
 dos semanas se debatió el asunto en la televisión nacional.Juul fue
 contratada por REMA 1000, la mayor cadena de supermercados con
 descuentos masivos del país, para ayudarlos a encontrar formas de
frenar el desperdicio de alimentos en sus tiendas.
En el mundo se desperdician miles de toneladas de alimentos
Allí nació Too Good To Go -TGTG- (juego de palabras entre "demasiado bueno
 para llevar" y "demasiado bueno para desperdiciar"). La aplicación permite pedir
 comida para llevar que, de otra manera, se tiraría a la basura a precios
 irrisorios. En TGTG, los restaurantes son los protagonistas de la escena,
ya que son ellos quienes comercializan sus restos de comida a través de
 la app.El desecho alimenticio no solo mide sus consecuencias entre aquellos
 que menos recursos tienen. La descomposición de alimentos produce cientos
de toneladas de gases equivalentes al dióxido de carbono en todo el mundo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y
la Agricultura (FAO) calcula que se desperdicia prácticamente la misma
 cantidad de comida en países en vías de desarrollo que en países
 industrializados: 630 y 670 millones de toneladas, respectivamente.
Dinamarca tiene más iniciativas que ningún otro país del mundo para
 hacer frente al problema, al punto que logró reducir en un 25% los
 desechos alimenticios que se generan en el país.Jull se asombró
al trabajar en un supermercado y ver la cantidad de pan que se tiraba
cada día. "Venía de Moscú, donde el comunismo acababa de colapsar y
las estanterías de los supermercados estaban constantemente vacías",
explicó.En la mayoría de los países, incluido Dinamarca, no existen
 leyes que prohíban la venta o distribución de comida pasada de fecha,
pero mucha gente piensa que los alimentos dejan de ser comestibles
cuando vencen. Aunque eso está cambiando. "He aprendido que es
más barato comprar alimentos próximos a su fecha de caducidad",
dice Aslan Husnu, un investigador de la Universidad de Aarhus.
"Para evitar el desperdicio, compro porciones pequeñas en lugar de
 llenar el carrito de comida", agregó.En Dinamarca, es Jull quien cree que
 la sensibilización ciudadana ha aumentado tanto que hasta empezó a notarse
 una merma en los excedentes de producción. Los negocios cada vez tienen
 menos comida en sus estantes porque cada vez hay menos residuos. Y los
restaurantes no tienen tantos restos de comida que regalar, por lo que la
 mayoría se consume. El método danés ha sido copiado por Francia y otras
grandes ciudades –como Nueva York o Madrid– planean hacer hincapié en
 una problemática que perjudica a los seres humanos
 y al medio ambiente
.http://www.infobae.com/economia/rse/2017/06/26/el-metodo-danes-para-reducir
-hasta-un-25-los-desechos-alimenticios/

lunes, 26 de junio de 2017

Las bebidas ‘light’ podrían arruinarte la vida

Posiblemente los riesgos para la salud (¿¡alzhéimer?!)
 no compensen el ahorro calórico.
Este artículo se publicó originalmente en Tonic, nuestra plataforma 
dedicada a la salud y el bienestar.Cada vez son más las 
pruebas que demuestran lo terribles que son los refrescos light 
para la salud. Las más recientes señalan que las personas que 
consumen al menos una bebida light al día tienen el triple de 
posibilidades de sufrir un infarto o de desarrollar alzhéimer 
que quienes las toman menos de una vez por semana, 
según un estudio publicado en la revista Stroke. ¡Y tú que te 
alegrabas de no estar consumiendo tanto azúcar!Pero antes 
de que escupas el refresco que te estás tomando, cabe 
también señalar que se trataba de un estudio dirigido. 
Los investigadores pidieron a los participantes que rellenaran
 un cuestionario sobre la frecuencia con la que 
habían consumido determinados alimentos a lo largo 
del año. Así, debían indicar si bebían refrescos dos veces 
al día, una vez al mes o nunca, por ejemplo. Como 
puedes imaginar, los datos obtenidos con una encuesta 
de este tipo pueden llegar a ser poco precisos, ya que es
 muy fácil olvidarse de lo que comiste hace unos meses. 
Y si no, hagamos la prueba: ¿eres capaz de recordar
 rápidamente qué comiste ayer?Los participantes tuvieron
 que rellenar estos cuestionarios tres veces en un 
periodo de siete años. Transcurridos diez años, 
los investigadores observaban cuántos casos de infarto
 y demencia se habían producido en los dos grupos de 
estudio, el primero formado por 2.888 sujetos mayores
 de 45 años, y el segundo, por 1.484 personas mayores 
de 60. La mayoría de los participantes era de raza
 blanca, un hecho destacable, sobre todo si tenemos 
en cuenta que las personas de color tienen un riesgo
 mayor de sufrir infartos. El estudio reveló que un 
3 por ciento de los participantes (97 personas) sufrieron 
un infarto, y que un 5 por ciento mostraba síntomas de
 demencia (81 casos, de los cuales 63 eran diagnóstico 
de alzhéimer). Los resultados señalaban que es 2,96 
veces más probable que las personas que consumen 
bebidas light sufran un infarto en comparación 
con quienes no las consumen; del mismo modo, es 2,89 veces
 más probable que los consumidores de bebidas bajas
 en calorías desarrollen alzhéimer, con respecto al resto de 
la población.En cualquier caso, el estudio únicamente 
demuestra que existe una relación entre el consumo de
 bebidas light y estos diagnósticos, pero no que aquellas
 sean las causantes de estos. Mientras se llevaba a
 cabo la investigación, los expertos controlaron la 
calidad general de los hábitos alimentarios de los sujetos
 con el fin de excluir costumbres que también pudieran
 ser causa de las afecciones mencionadas.
 Asimismo, también llevaron un control de la edad,
el sexo, la ingesta calórica, la actividad física y el posible
 tabaquismo de los participantes en el estudio.Por tanto,
si bien no es posible concluir que las bebidas light pueden
 causar infartos, estos datos plantean ciertas preguntas y
 sugieren que "tal vez las bebidas de este tipo no sean
una alternativa tan saludable", como señala uno de los
autores del estudio, Matthew P. Pase, del departamento
de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Boston. "Es importante consumir bebidas light con
moderación", añade. En cualquier caso, los estudios
 observacionales resultan útiles porque permiten a los
investigadores saber hacia dónde encaminar sus
 indagaciones. La información de este tipo cobra
especial relevancia en países como EE. UU., donde
 uno de cada cinco individuos consume refrescos light a
diario, según datos del Centro de Control y Prevención
de enfermedades de 2009-2010.Las causas que favorecen
 la aparición de estas dolencias podría hallarse en otros
 factores, como el índice de masa corporal o el perímetro
 de la cintura. Tampoco hay que olvidar que hay personas
con problemas de salud como presión arterial alta o diabetes
que se pasan a las bebidas light porque creen que son más
 saludables; en esos casos, serían sus afecciones ya
existentes, y no los refrescos light, las responsables
de que el riesgo de infarto sea mayor, según afirma
Melina Jampolis, médica especializada en nutrición y
autora de The Doctor on Demand Diet, quien no participó
en el estudio, en el que tampoco se sometieron a control
 factores como el IMC, la diabetes o la hipertensión.Sin
 embargo, también podríamos concluir que los refrescos
 light son malísimos para la salud. "Sabemos que los
edulcorantes artificiales son especialmente nocivos para
 las bacterias de los intestinos, y varios estudios demuestran
 que aumentan el riesgo de sufrir prediabetes y diabetes",
 asegura. Y la diabetes aumenta el riesgo de sufrir infartos
 y demencia.El estudio únicamente observó la incidencia
 de infartos en sujetos mayores de 45 años y de demencia
 en aquellos de más de 60, por lo que no debe descartarse
la posibilidad de que estas bebidas afecten también a los
 jóvenes. El mes pasado, Pase publicó otro estudio sobre
 el alzhéimer y la demencia que reveló que el consumo
 habitual de refrescos normales y bajos en calorías se
asociaba a un menor volumen del cerebro, lo
cual es síntoma de envejecimiento cognitivo prematuro.
En cualquier caso, pese a que resulta muy alarmante que
 el riesgo de sufrir infartos y demencia prácticamente
 se triplique con el consumo de bebidas light, tampoco
hay que perder de vista que el porcentaje de participantes
que las sufrieron es muy reducido. Conclusión:
los resultados son significantes y alarmantes, pero no
esto no significa que por beber refrescos light estés
abocado a desarrollar demencia o a sufrir un infarto,
según Pase. Un aspecto clave a destacar del estudio
 es que no se halló una relación directa entre el consumo
de refrescos light y la aparición de estos trastornos. Pase
 sugiere que esto tal vez se deba a que los participantes
 del estudio no tomaban la misma cantidad de refrescos
 normales que bajos en calorías. Esto tampoco debe
 tomarse como una carta blanca para volver al consumo
 de refrescos azucarados. "Otros estudios han revelado
 que los refrescos normales incrementan el riesgo
 de sufrir obesidad, diabetes, hipertensión, infartos y
demencia", explica Jampolis. "Mi consejo, por tanto,
sigue siendo el mismo: que se reduzca el consumo
tanto de refrescos normales como bajos en calorías para
 controlar el peso y mejorar la salud".
http://www.infobae.com/america/vice/2017/06/25/
las-bebidas-light-podrian-arruinarte-la-vida/