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miércoles, 7 de agosto de 2024

Los diez alimentos más adulterados y fraudulentos del mundo (y cómo identificarlos)

 Un video que se volvió viral en las últimas semanas revela presuntos fraudes en la producción de anacardos o castañas de cajú. En imágenes grabadas en India se puede ver a algunas personas preparando una masa que, cuando se fríe en aceite caliente, se parece mucho a estos frutos secos. Aunque este caso específico no constituye un fraude –varios medios indios confirmaron que el manjar, conocido como galleta kaju, es un tentempié común en algunas regiones del país–, existe una creciente preocupación por la adulteración de alimentos.

La FDA (la agencia reguladora de alimentos en los Estados Unidos) estima que el 1% de todos los alimentos producidos en el mundo sufre algún tipo de fraude o falsificación, lo que genera pérdidas de alrededor de US$40 mil millones cada año.Estos productos también plantean riesgos en términos de salud pública. Por ejemplo, si una persona alérgica a la soja come una hamburguesa de carne de res a la que le agregaron este ingrediente sin poner ninguna advertencia en el envase.Pero, entonces, ¿cuáles son los alimentos más propensos a esos fraudes? Una encuesta publicada en 2024 por expertos en certificación de cadenas productivas analizó más de 15 mil registros públicos sobre el tema, identificados entre los años 1980 y 2022.

Los datos revelan que los diez alimentos más fraudulentos del mundo fueron:

  • Leche de vaca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Miel
  • Carne de res
  • Chile en polvo
  • Aceite de oliva sin especificación de calidad
  • Cúrcuma en polvo
  • Leche en polvo
  • Vodka
  • Ghee (mantequilla clarificada)


La encuesta comprende 20 alimentos en total. La lista la completan el jugo de naranja, leche de cabra, vino, carne de pollo, carne molida, whisky, otras bebidas alcohólicas, azafrán, aceite de oliva virgen y aceite de sésamo.Los hallazgos, recopilados por investigadores de las empresas estadounidenses FoodChain ID, Henry Chin and Associates y Moore FoodTech y el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA), fueron publicados en la revista científica Journal of Food Protection en marzo de 2024.Los datos revelan que el 46% de los casos de adulteración representan algún riesgo potencial para la salud de quienes consumen estos productos. India, China, Estados Unidos, Italia y Reino Unido fueron los países con mayor número de fraudes detectados.

¿Qué es el fraude alimentario?

El fraude es “una acción de una persona o de una industria de la cadena agroalimentaria cuyo objetivo principal es el beneficio económico”, dice la investigadora Aline Silva Mello Cesar, profesora del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la de la Universidad de Sao Pablo (USP).

Es decir, esta adulteración modifica determinados productos para aumentar el beneficio de quienes los fabrican o venden. No sorprende que los alimentos más atacados tiendan a ser aquellos con un alto valor agregado como la miel, el aceite de oliva y la carne de res.En estos casos, los estafadores pueden añadir jarabe de maíz (en el caso de la miel), otros tipos de aceites vegetales (en el aceite de oliva) o incluir cortes de diferentes especies, como carne de cerdo y aves (en el caso de la carne vacuna).

“El fraude más común que conocemos es precisamente la adulteración, en la que el fabricante diluye el contenido original o añade ingredientes, como agua y almidón, para que el producto final rinda más”, explica Cesar. “Y lógicamente esta información no se pone en la etiqueta ni en el envase”.El almidón mencionado por la investigadora se utiliza, por ejemplo, en condimentos. El agua forma parte de la leche, los jugos y otras bebidas. Se mezclan con el ingrediente principal y normalmente no cambian el sabor cuando el consumidor elabora una receta. Pero, existen otras estrategias que comúnmente se detectan en inspecciones y estudios científicos.

En el artículo científico que analiza los alimentos más fraudulentos del mundo, los autores también mencionan:

  • El uso de aditivos artificiales para cambiar el color y apariencia de los alimentos, como aplicar gel para agrandar los camarones, por ejemplo.
  • La aplicación de biocidas (como pesticidas y antibióticos) prohibidos en algunos lugares.
  • Omisión o tergiversación del contenido nutricional: cuando la etiqueta dice que hay un ingrediente específico, no menciona la presencia de alimentos transgénicos, miente que el producto es orgánico o promete efectos milagrosos para la salud, por ejemplo.
  • La eliminación de sustancias y características originales de ese alimento, como los compuestos de sabor típicos de algunos pimientos.
  • La combinación de todas las técnicas mencionadas anteriormente.

“La venta de carga robada también representa un fraude porque quien lo hace no tiene autorización para esa actividad”, agrega Cesar.

Las implicaciones del fraude

Además de las cuestiones económicas, a los expertos les preocupan los impactos prácticos de estas adulteraciones en los alimentos. “El fraude tiene consecuencias muy graves en términos de salud pública”, señala la profesora de la USP.Imaginemos el caso de una persona alérgica a la leche de vaca que compra un queso supuestamente elaborado con leche de cabra. Si este alimento está elaborado con ingredientes de origen bovino, esto puede provocar una reacción alérgica grave que puede incluso ocasionar la muerte.Lo mismo ocurre con los alimentos que deberían ser libres de gluten. Si este compuesto está presente, puede crear un problema grave para alguien con enfermedad celíaca.Cesar recuerda un episodio ocurrido en China en 2008, cuando los fabricantes de una marca de leche en polvo agregaron melamina a la fórmula, con el objetivo de aumentar la cantidad de proteínas de la bebida. La melamina es una sustancia tóxica, no apta para el consumo humano, utilizada en la fabricación de plásticos y fertilizantes. La maniobra ilegal mató a seis bebés y enfermó a otros 300.000.

“Además, no podemos olvidar las cuestiones éticas y religiosas. Algunas personas no comen carne de cerdo porque profesan una determinada fe”, recuerda Cesar.

Se dieron casos de hamburguesas “100% de carne vacuna” que contienen carne de cerdo, por ejemplo. También hay episodios de productos vegetarianos o veganos elaborados con ingredientes de origen animal, o incluso aquellos que dicen ser orgánicos, pero no cuentan con ninguna certificación que acredite esta práctica agrícola específica. “Estos consumidores están siendo engañados y esto crea perturbaciones en sus vidas”, afirma la investigadora.

Cómo identificar el fraude alimentario

La mayoría de veces los cambios ilegales durante la fabricación son tan elaborados que es casi imposible notar algo diferente en la apariencia del producto final. Por lo tanto, queda confiar en los científicos y las instituciones responsables de realizar esta inspección.Sin embargo, Cesar reconoce que las agencias y los propios investigadores a menudo están por detrás de los avances en cuanto a la falsificación de alimentos. “Cada día hay un nuevo fraude o una forma de eludir los métodos analíticos que tenemos para detectar estos problemas”, afirma. Pero, la investigadora cree que es posible utilizar las nuevas tecnologías para reducir esta ventaja de los estafadores.Ella misma utiliza algunas herramientas de biología molecular y secuenciación genética en el laboratorio de la Esalq-USP para verificar el origen de diversos productos. A medida que la ciencia avanza y gana nuevas posibilidades, existen algunos consejos básicos que todo consumidor puede poner en práctica para evitar algunos fraudes.

“El primero de ellos es sospechar precios muy por debajo del mercado”, dice Cesar. Por ejemplo: si sabés que un aceite de oliva virgen extra de 500 ml cuesta entre US$7 y US$9, debés tener cuidado con las promociones demasiado buenas, que venden el mismo producto a US$3,50, por ejemplo. “También merece la pena buscar los sellos de inspección o fiscalización emitidos que aparecen en las etiquetas de muchos de estos alimentos”, añade la docente.Finalmente, en los casos en que una persona está acostumbrada a comprar un determinado alimento y nota algún cambio importante en el sabor, textura, aroma u otros aspectos, es buena idea ponerse en contacto con el servicio de atención al cliente de la empresa o con algún organismo de salud oficial. Según Cesar, “este tipo de comunicación con organismos oficiales es muy importante para detectar fraudes que puedan estar fuera del radar”.https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/cuidado-cuerpo-belleza/los-diez-alimentos-mas-adulterados-y-fraudulentos-del-mundo-y-como-identificarlos-nid07082024/

lunes, 30 de marzo de 2020

Recomendaciones de la FAO para la alimentación

a Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha puesto a disposición una serie de preguntas y respuestas sobre el impacto del COVID 19 en la alimentación y la agricultura, además de siete consejos de alimentación saludable para enfrentar la crisis.
Además, la Oficina Regional para América Latina, ofrece 7 consejos de alimentación saludable para fortalecer los sistemas inmunológicos con una alimentación sana y consciente que evite el desperdicio de alimentos.
Alimento fruta
  • Fortalecé tu sistema inmunológico a través de la alimentación. Aumenta tu consumo de frutas y verduras, con al menos cinco porciones al día. Contienen mucha vitamina A y C, además de antioxidantes, que te ayudarán a combatir infecciones. Consume legumbres al menos tres veces a la semana: se conservan por mucho tiempo, son económicas y te ayudarán a mantenerte sano, porque son altas en proteína y hierro.
  •  No compres solo alimentos no-perecederos. En vez de comprar muchas pastas y arroz, adquiere frutas, verduras y legumbres. ¿Compraste frutas y verduras de más? No hay problema: límpialas, córtalas y congélalas. Las tendrás listas para tu siguiente preparación. Prefiere verduras y frutas en vez de galletas, snacks, y pastelería.
  • Planificá tu compra: compra lo justo y necesario. Esto no sólo es un acto de empatía con otros consumidores que también deben abastecerse, sino que te ayuda a evitar el desperdicio de alimentos y mejorar la economía de tu hogar.
  • No tires tus sobras. Si cocinaste de más, congela tus comidas para que duren más tiempo y así evitar el desperdicio, además de tener una preparación lista para otra ocasión, sin mayor esfuerzo. Recuerda: los alimentos deben estar en buen estado para consumirlos.
  • Bebe mucha agua. Toma al menos dos litros de agua al día para mantenerte hidratado y ayudar a tu sistema inmunológico.
  • Hacé rendir tu presupuesto. Si tu presupuesto es acotado, recomendamos preferir agua a las bebidas gaseosas. Revisa bien lo que tienes en la despensa y la heladera. Compra los productos de acorde a su duración.
  • Cocina en familia. El encierro en que muchos nos encontramos también es una oportunidad de cocinar en casa e incorporar a los niños y niñas en esta actividad, para que aprendan hábitos de consumo saludables desde pequeño.
Fuente: FAO

martes, 14 de enero de 2020

Cuáles son los 10 alimentos que más envejecen a las personas

Desde los refrescos azucarados hasta los colorantes, existe una serie de alimentos o componentes que las personas consumen en su día a día y consumidos en exceso afectan directamente a la elasticidad y tonicidad de la piel y al organismo en general, ya que favorecen en la aparición de arrugas y en la aparición de molestias físicas. Prevenir o retrasar el envejecimiento de la piel genera mucho interés y mueve cantidades muy grandes de dinero: las predicciones apuntan a que el mercado de productos cosméticos y del cuidado de la piel estará valorado en 863 mil millones de dólares en 2024. Son muchos los factores que hacen que la piel tenga un aspecto ajetreado con el paso del tiempo: la exposición al sol, la predisposición genética, el consumo de alcohol y tabaco, la contaminación, y también la alimentación. Algunos son evitables y contra otros nos podemos proteger, pero con respecto a la comida cabe preguntarse si de la misma forma que hay alimentos que nos hacen envejecer más rápido puede haber otros que lo eviten.El alto contenido de azúcares que contienen provoca que las células mueran rápidamente, un efecto que causa un envejecimiento progresivo. Se pueden cambiar por jugos de frutas naturales, que conserven la pulpa
.Grasas trans.Enemigos íntimos de la alimentación saludable. Se encuentran presentes en la mayoría de comidas procesadas, aportan al organismo calorías vacías y en ocasiones incluso generan obstrucciones en las arterias. Se pueden reemplazar por productos que contengan girasol de alto esteárico alto oleico (AEAO), que permite obtener grasas sólidas y la segunda es la producción de geles proteicos a partir de emulsiones estabilizadas por proteínas.
Ciertos alimentos que consumimos con frecuencia contienen componentes como las grasas trans que afectan directamente en la elasticidad y tonicidad de la piel, favorecen en la aparición de arrugas y malestar físico
Sal.Incorporar este condimento en exceso en la dieta habitual provoca un rápido aumento de la tensión arterial y esto genera una reducción en la producción de colágeno, que deriva en un envejecimiento prematuro. Con moderación, se puede reemplazar por la sal no refinada y especias.
Azúcares.El consumo de azúcares en exceso acelera el envejecimiento y puede conducir a enfermedades como la diabetes. Afecta directamente a los vasos sanguíneos reduciendo la elasticidad de la piel. ¿Otras opciones similares pero saludables? Consumir frutas frescas, que contienen azúcares naturales.
Café.Esta infusión tiene un efecto deshidratador en el organismo. Su consumo en exceso puede provocar que la falta de hidratación afecte directamente a la tonificación de la piel. Es recomendable consumir café de cereales ecológico, otras infusiones como el té, o jugos de fruta
Alcohol.Provoca una deshidratación severa, sumado a sus efectos ya sabidos que son muy perjudiciales para la salud. Tomar agua puede ser una buena alternativa.
Picante.La comida muy picante dilata los vasos sanguíneos favoreciendo su ruptura. Esta situación provoca que la piel pierda elasticidad, tonificación y color natural. La sal de especias puede ser una excelente opción para tener en cuenta para las personas amantes de los sabores extremos.
La carne roja.Se recomienda comer, como máximo, dos veces por semana. La carne roja es rica en carnitina, sustancia que en exceso provoca un endurecimiento de los capilares y como consecuencia afecta al envejecimiento prematuro. Sin embargo, aporta hierro, componente fundamental para la salud. ¿Otras fuentes de proteínas y grasas más saludables? El huevo, las legumbres o el pescado azul.
Hidratos refinados.Los carbohidratos simples tienen un índice glucémico alto. Este índice elevado favorece la ruptura de la elasticidad de la piel y los músculos. Los fideos integrales por ejemplo pueden ser una alternativa interesante y más beneficiosa para la salud.
Colorantes.Estos aditivos artificiales contienen sulfitos, sustancia que afecta directamente a los vasos sanguíneos, sobre todo a las ramificaciones que llegan a la piel, provocando una pérdida de elasticidad y causante de las arrugas prematuras. Se pueden cambiar por sabores naturales, la verdura o alimentos caseros.https://www.infobae.com/tendencias/2020/01/13/cuales-son-los-10-alimentos-que-mas-envejecen-a-las-personas/

lunes, 9 de septiembre de 2019

Menos harinas, más resultados en el gimnasio: ¿mito o verdad?

" No se debe eliminar ningún tipo de nutrientes de la dieta. Muchas personas piensan que, consumiendo menos harinas e hidratos de carbono en general van a descender de peso más rápido y se someten a dietas pretendidamente milagrosas", dice la profesora Andrea Miranda, médica especialista en nutrición. Para la profesional, lo que se consigue con estas restricciones es un efecto rebote. "Los kilos perdidos se recuperan y, en la mayoría de los casos, se aumentan más aún", asegura. ¿A qué se debe? "La persona no adquirió hábitos de alimentación saludable. Más bien tiende a retomar la ingesta habitual de comida, pero menos veces al día, lo que provoca un mayor letargo en su sistema metabólico".
¿Cuál sería, entonces, la fórmula adecuada para que el consumo de hidratos de carbono y de harinas no repercuta en el cuerpo? "Más que eliminar las harinas de la dieta, lo que hay que hacer es restringirlas en cantidad y en calidad porque generan adicción si no se consumen con conciencia", asegura. Y es, justamente, dicho exceso el que "produce los aumentos de grasa corporal y de peso", detalla. Las consecuencias van más allá. La restricción de harinas y de hidratos de carbono puede llevar al síndrome de abstinencia, cuyos posibles síntomas son "cefaleas intensas, irritabilidad, fatiga, desgano", enumera. También conduce a atracones "con el posterior rebote y aumento de peso. En general, todas las dietas shock generan déficit de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de los alimentos". Y añade efectos psicológicos adversos, como malhumor, irritación, intolerancia, cansancio físico, debilidad mental y trastornos de conducta.
El punto intermedio es ingerir hidratos de carbono de calidad, como las legumbres y los cereales que aportan fibras y son bajos en grasas

La alimentación consciente, la clave

En un plan integral de cuidado que incluye alimentación saludable y actividad física, la primera juega un importante rol en la mayor o menor marcación de los músculos. Para un resultado más visible recomienda:
  • Evitar los alimentos con gran contenido de grasas saturadas y azúcar, como los procesados: frituras, galletas o golosinas
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres que contribuyen a la pérdida de grasa y a tonificar los músculos
  • En el día, comer dos o tres manzanas y no más de una banana pequeña. Además, espinacas, huevos, avena, aceite de oliva, pollo, carnes magras, pescados, una palta al día, arroz integral y frutos secos.
  • Beber entre dos y tres de agua diarios
  • https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/menos-harinas-mas-resultados-gimnasio-mito-verdad-nid2282754

viernes, 30 de enero de 2015

Dime qué grupo sanguineo eres y te diré qué debes comer

Aseguran que muchas enfermedades pueden deberse al mero consumo de alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo. Otros, en cambio, nos ayudarían a sanar. Incluso afirman que en ello está la razón de que muchas personas no consigan adelgazar cuando se ponen a dieta.Toda dieta estudiada y comprobada desde la ciencia siempre aporta motivación a la hora de encarar una nueva forma de comer, sobre todo, cuando se quiere perder esos kilos de más. Muchas personalidades del mundo ya pusieron a trabajar los genes de cada grupo no sólo para bajar de peso sino también para evitar los temidos rebotes.La sangre es mágica, mística y alquímica. Aparece a lo largo de la historia como un profundo símbolo religioso y cultural. Al conocer de qué manera los pueblos primitivos se adaptaron a los desafíos planteados por las dietas, los gérmenes y los climas cambiantes, estamos aprendiendo más sobre nosotros mismos. Los cambios de clima y el alimento disponible produjeron nuevos tipos de sangre. El tipo de sangre es el nexo inquebrantable que nos une:
-Tipo 0: es el más antiguo y resistente inmunológicamente
-Tipo A: es el de los primeros inmigrantes forzados a adaptarse a las comunidades cooperativas agrícolas.
-Tipo B: es el del asimilador adaptado a nuevos climas y a las mezclas de poblaciones. Más fuerte en su unión mente y exigencias inmunes.
-El tipo AB: es resultado de una rara fusión entre el tolerante tipo A y el del tipo B de origen bárbaro pero más equilibrado .
En ese sentido, refuerza la teoría de que las diferencias en los tipos de sangre reflejan la capacidad humana para adaptarse a los diferentes desafíos ambientales.El famoso RH es una proteína aglutinante que sólo influye en cuestiones hematológicas para aceptar o no transfusiones de un grupo sanguíneo a otro. En la dieta que Mühlberger propone a continuación, no influyen en el comportamiento ante los alimentos.
La dieta del grupo sanguíneo defiende que hay alimentos específicos, beneficiosos o nocivos, según el tipo de sangre.
La dieta, grupo por grupo
La dieta del tipo genético 0: Es el grupo más antiguo de todos. El cazador. Los individuos que lo poseen prosperan con el ejercicio físico y la proteína de la carne animal. El tubo digestivo de todas estas personas mantiene la memoria genética de los tiempos primitivos. El éxito de la dieta del tipo 0 depende de su consumo de carnes magras, aves y pescados libres de sustancias químicas. A los individuos 0 los cereales y los lácteos no le resultan tan beneficiosos como a la mayoría de las personas de los otros grupos sanguíneos porque su sistema digestivo todavía no está del todo adaptado a ellos .-Alimentos que ayudan a perder peso: Cereales y lácteos en pocas cantidades. Panes, legumbres y porotos. El principal factor de aumento de peso para el grupo 0 es el gluten que se encuentra en el germen de trigo y los productos de harina integral. Estos dan lentitud al metabolismo.Este grupo necesita tener un estado leve continuo de acidez metabólica para estar delgados.La mayoría tiende a sufrir una tiroides más lenta desde el metabolismo porque no produce mucho yodo. Algas marinas, pescados, mariscos, sal yodada, hígado, carne roja, espinaca brócoli, serán de gran ayuda.-Alimentos que colaboran con el aumento de peso: Gluten de trigo, maíz, porotos, frijoles, lentejas, repollo, coliflor,
-Proteínas vegetales suplementarias: Frutos secos y semillas
Consejo: No deberían reemplazar a las carnes sino tratar de evitar carnes saturadas de grasas. Reemplazar por cortes magros cuando quieran perder peso. Los del grupo 0 tienen problemas de Colón y deben masticarlas muy bien.-Cereales: este grupo no tolera el trigo integral y aumentan de peso rápidamente con panes y derivados. Son buenos en cambio los panes germinados, las pastas de harina de de arroz. Un grano neutro es la quinoa y el amaranto.-Vegetales: aconsejables: acelga, achicoria, alcaucil, batata, calabaza, hojas de remolacha, lechuga, papa, perejil. NO aconsejables: berenjenas, hongos, maíz, palta, repollitos.-Frutas: ciruela morada, higo, banana, arándano, cereza, durazno, limón, pera, manzana, uva verde, melón, kiwi y sandía. NO aconsejable: Plátano, frutilla, mandarina, naranja, moras y melón de miel.
La dieta del tipo genético A: El primer vegetariano. Necesita de una dieta vegetariana para mantenerse delgado. Fue muy veloz la mutación genética del ser humano grupo 0 al del grupo A. La supervivencia fue la responsable de este cambio. Es muy frecuente en los europeos occidentales.La dieta es opuesta al tipo 0 porque las carnes rojas frenan su metabolismo. Los lácteos para el tipo A traen una reacción insulínica muy fuerte. No son beneficiosos.-Alimentos que favorecen el aumento de peso: Carnes, lácteos, habas, trigo en exceso.-Alimentos que favorecen la pérdida de peso: aceites vegetales, alimentos de soja, vegetales, frutas como ananá. Pueden consumir pescados y mariscos tres veces por semana. Lácteos fermentados como yogur y derivados de cabra. Leche de soja. Aceite de oliva, frutos secos como almendras, nueces, girasol y maní. Cereales como trigo sarraceno, amaranto, arroz, germen de trigo, salvado de trigo. Pan de harina de soja, pan de mijo, de avena o de maíz.-Frutas: deben comer fruta tres veces por día. Frutilla, ciruela, ananá, piña y cítricos.
La dieta del tipo genético B: Son nómadas equilibrados consumidores de lácteos. Responden mejor al estrés. Sufren de hipoglucemias. Es similar al tipo 0. Deben restringir el gluten de trigo, maíz, lentejas, maní, sésamo, trigo sarraceno.-Alimentos que ayudan a perder peso a este grupo: vegetales de hoja verde, carne, huevos, hígado, pescado de aguas profundas.
La dieta del tipo genético AB: Es la mezcla de los caucásicos tipo A y B de los Mongoles. Se encuentra en menos del 5 por ciento en su totalidad. Hace diez o doce siglos no existía este grupo. Se dice que es una fusión moderna. Tienen un tubo digestivo sensible, un sistema inmune tolerante y responden mejor al estrés.Es un grupo complejo y raro. Para perder peso deben restringir las carnes, aumentar los vegetales y el tofu. Tienen una mala respuesta insulínica. Tienden a la hipoglucemia y deben evitar el trigo.-Favorecen el aumento de peso: carnes rojas, porotos, trigo, maíz, sésamo.-Alimentos que favorecen la pérdida de peso: tofu, pescado, lácteos, verduras, algas marinas, ananá. Los AB deben comer vegetales varias veces al día y deben cuidar de comer vegetales con pocos agroquímicos y más orgánicos. Limitar el consumo de tomate. El tofu los previene del cáncer al igual que a los A y a los B. Deben evitar el maíz fresco. Son intolerantes a las frutas ácidas y deben reemplazarlas por uva, ciruela, frutilla, fresas. En general, se aconseja algún suplemento con vitamina C.El grupo AB plantea la metáfora del hombre moderno.http://www.rosario3.com/noticias/Dime-que-grupo-sanguineo-eres-y-te-dire-que-debes-comer-20150129-0010.html
Fuente: Infobae

viernes, 7 de febrero de 2014

Nutrición natural y preventiva: tu alimento es tu medicina

No se trata de contar las calorías gastadas, consumidas o acumuladas, ni de armar dietas o programas de ejercicios incumplibles; se trata de tomar conciencia de cómo es y funciona el organismo, desde lo biológico y químico, para luego “depurarse”, dejar de intoxicarse con alimentos inadecuados e incorporar los que verdaderamente nutren y aportan energía de manera más eficiente. Y recordar que no hay mejor alimento que el que viene crudo, sin paquete.Esa es parte de la propuesta de estos dos especialistas en Nutrición Preventiva, un concepto que va llegando de a poco a los consultorios y ya se incluye en tratamientos. Néstor Palmetti es técnico en Dietética y Nutrición Natural, autor de más de una docena de libros e impulsor de Espacio Depurativo, en la localidad de Villa de Las Rosas (Traslasierra, Córdoba), donde recibe a “personas interesadas en tomar conciencia y atender las necesidades higiénicas y fisiológicas del organismo, mediante un proceso de autogestión”. Mediante talleres y charlas, o con la posibilidad de alojamiento por unos días, se encara un proceso depurativo que consistente en nueve aspectos: la higiene intestinal, la limpieza hepática, la depuración de los fluidos internos, el desparasitado, el reposo digestivo, el ayuno, la oxigenación interna, la elevación vibracional y la imprescindible modificación de los hábitos alimentarios. El doctor Haroldo Rojas se desempeña como jefe de Clínica e Infectología en el Sanatorio Adventista del Plata, una de las instituciones privadas más antiguas y prestigiosas de Entre Ríos. A los 7 años, una charla sobre Medicina Preventiva que médicos estadounidenses brindaron en su iglesia, lo convenció de dejar de comer carne.Una vez recibido de médico, ejerció su clínica de la manera tradicional (asistencialista, “con medicamentos que tapan síntomas”) hasta que dio un vuelco hacia nuevos enfoques como la prevención.Hoy, a sus pacientes los trata usando ese novedoso prisma, motivándolos a un estilo de vida sano, basándose en el acrónimo ADELANTE (Agua pura, Descanso adecuado, Ejercicio físico, Luz solar, Aire puro, Nutrición adecuada, Temperancia, Esperanza en Dios).
Qué, cómo y cuándo comer
"Objetivamente, sabemos que somos frugívoros, que nuestra fisiología digestiva está diseñada y preparada para frutas, hojas, semillas, algas y raíces. Comida viva y cruda. La cocina sin cocina. Evitar cocciones, hervores y cualquier modificación en los alimentos con calor. También es de suma importancia el ayuno, las pausas digestivas. Ese día el cuerpo puede ocuparse en limpiarse en vez de digerir", dice el Palmetti. En tanto, el doctor Rojas, señala que, además de qué comer, importa el cuándo y el cómo. El sistema digestivo necesita horas de trabajo y descanso, por lo tanto, deberíamos comer solamente en el desayuno (como reyes), almuerzo (como príncipes) y cena (como mendigas). ¿Y entre horas, qué? Agua.
Alimentos que curan
Para Palmetti, primero habría que definir qué es curar. Cuando uno comprende la infinita sabiduría celular que se expresa en nuestro organismo, cae en la cuenta de que el cuerpo nunca enferma sino que simplemente siempre está tratando de sobrevivir del mejor modo posible, adaptándose al “combustible” inadecuado que le suministramos. Por eso, prefiere hablar de “alimentos fisiológicos” (frutas, verduras y semillas), o sea, "aquellos adaptados a nuestra estructura digerente. Esos alimentos se metabolizarán fácilmente, darán muchos beneficios (físicos, energéticos y vibracionales) y no generarán ninguna toxicidad". "El ajo, la cebolla, la achicoria y el brócoli han demostrado tener propiedades anticancerosas y excelentes antídotos contra los microbios. Hay frutas con poder antioxidante (frutillas, arándanos, frambuesas)", apunta Rojas.

Aquellos que enferman
Según Palmetti, los “alimentos no fisiológicos” (todo lo que no sea frutas verduras y semillas) ofrecen dificultades en su metabolización y resultan perjudiciales para el organismo. "Hace miles de años, por una simple cuestión de supervivencia en la glaciación, el ser humano tuvo que adaptarse a la proteína animal (cárnicos, lácteos), a los amiláceos (cereales, tubérculos) y a la cocción (para poder digerir muchos de esos alimentos no fisiológicos). Como es obvio, adaptación no es normalidad. Luego, la tecnología nos introdujo el alimento industrializado y procesado, con el artificial aporte del desmenuzamiento y la síntesis química, completándose un esquema tóxico y adictivo, causa profunda del proceso de ensuciamiento crónico que luego deviene en los procesos que llamamos 'enfermedades1", asegura. Rojas apunta, al respecto, que el consumo de azúcar refinada y harina refinada, lácteos y derivados, carnes rojas y blancas no es lo ideal para nuestro cuerpo. "Nos enferman lenta pero progresivamente, además de crearnos adicción. Recordemos las dos herramientas que utiliza la industria alimentaria para tener éxito comercial: el excesivo contenido de sal y azúcar en todos sus productos. Por eso, nuestra dieta no debería estar basada en alimentos procesados, refinados, enlatados, en plásticos ni en tetrabrik. Las harinas y azúcares refinados producen inflamación crónica del endotelio (la capa interior que recubre las arterias) y con el tiempo dan lugar a un sinfín de enfermedades", detalla.
El trasfondo adictivo
Lentamente, dice Palmetti, comienza a entenderse el trasfondo adictivo que envuelve a la comida, más allá de lo psicológico (descarga o compensación emocional), comienza a “caer la ficha” sobre las verdaderas cuestiones físico-químicas que forjan la relación enfermiza con el alimento cotidiano, cuando la comida es utilizada como “relleno” (frente a vacíos internos) y “calmante” (presión por el estrés de la intensidad de la vida moderna). "La industria también aportó lo suyo, echando mano a verdaderos compuestos adictivos, como el glutamato monosódico (GMS) o el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF). Estos alimentos monopolizaron el consumo por el vínculo con nuestros receptores cerebrales y porque generan un efecto relajante", asegura. 

Alcalinidad y acidez
Rojas, en tanto, dice que el metabolismo de nuestro cuerpo y el estrés oxidativo, entre otros factores, producen acidez. Una alimentación alcalina contrarresta esta acción. "Los azúcares refinados, las harinas refinadas, las carnes rojas y blancas son las principales fuentes de alimentos ácidos; mientras que el limón, las verduras (fundamentalmente de hojas verdes), frutas y cereales son alimentos alcalinos", ejemplifica. Pero no es que lo ácido sea “malo” y lo alcalino “bueno”, observa Palmetti: "Ambos se necesitan y se complementan en las reacciones químicas. El plasma sanguíneo debe mantener a ultranza un ligero nivel de alcalinidad, para no perder la capacidad de almacenar oxígeno en los glóbulos rojos y eficiencia en la tarea de eliminación de los residuos celulares, génesis profunda de cualquier enfermedad. En todos los casos, se requiere la suficiente presencia de bases (álcalis) que neutralicen los ácidos. Lo más simple es que la sangre obtenga suficientes bases de los alimentos, y son los alimentos fisiológicos lo que las proveen en abundancia. En caso de carencia (exceso de ácidos circulantes, entre otras cosas, por el uso de alimentos no fisiológicos), la sangre echa mano a dos mecanismos de emergencia para preservar su equilibrio. Uno consiste en derivar ácidos, depositándolos en los tejidos a la espera de un mayor aporte alcalino. Esto genera reuma, problemas circulatorios, afecciones de piel, etc. El otro mecanismo es recurrir a su reserva alcalina: las bases minerales (calcio, magnesio, potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos. De este modo, la sangre se convierte en un "saqueador" de la estructura orgánica, con el único objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido básico que permite sostener el correcto funcionamiento orgánico". 

El poder de las semillas.
"Son el alimento más concentrado y fácil de conservar, transportar y consumir, y todas son buenas. Algunas podemos consumirlas directamente o siempre mejor activadas (remojar durante la noche). Nos referimos a almendra, chía, cajú, coco, girasol, lino, maní, nueces, pará, pistacho, sésamo, zapallo. Otras requieren la germinación (alfalfa, amaranto, amapola, fenogreco, lenteja, quínoa, sarraceno). Las semillas pueden dar lugar a saludables licuados sustanciosos, sopas licuadas, leches, mantecas y quesos vegetales y combinan muy bien con frutas y hortalizas. Este grupo esencial nos garantizará la adecuada provisión de grasas y proteínas de alta calidad", enumera Palmetti. "Y aunque siempre se las pensó solamente como un alimento para pájaros, son indispensables para nuestro organismo. Las más conocidas y necesarias son lino, chia, sésamo y girasol. Recordar que se deben consumir trituradas, ya que enteras sirven solamente como fibra mientras que molidas brindan propiedades antioxidantes y calcio. El lino es, por ejemplo, la principal fuente de omega 3 de origen vegetal", coincide Rojas. http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/Nutricion-Preventiva_0_1078092489.html

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los 10 errores típicos al hacer dieta


Error N°1: saltear comidas
Dejar de hacer alguna de las comidas principales o las colaciones (entre comidas) no contribuye a la pérdida de peso, todo lo contrario. Mejor, organizarlas con una diferencia horaria de hasta tres horas entre una y otra. Permite que el metabolismo trabaje parejo a lo largo del día, queme más calorías y se logre regular el nivel de hambre. 
Error N° 2: no tomar suficiente líquido
Hay que ingerir, por día, al menos 2,5 litros de bebidas sin calorías. Todas las comidas deben acompañarse con bebidas: si contienen gas, como la soda, las aguas saborizadas sin azúcar o las gaseosas light, mejor aún porque generan distensión y otorgan saciedad. Lo mismo ocurre con los líquidos calientes como los caldos, las sopas de verduras y las infusiones (café, té o mate). Todo cuenta, no sólo el agua.
Error N° 3: abusar de los envases verdes
En general todos los alimentos light proporcionan menos azúcar, grasas y calorías que la versión original, pero no son libres de ellos. Se pueden incluir moderadamente. Hay que ser concientes de su verdadera función: ayudan a ahorrar calorías siempre que se los utilice en forma adecuada.
Error N° 4: incluir pocas verduras
Todo plan de descenso de peso debe ser rico en fibra. Las verduras la aportan de manera generosa, por lo que es fundamental comenzar el almuerzo y la cena con una porción abundante de ensalada bien colorida. Si no estamos habituados a su consumo, para evitar molestias gastrointestinales conviene incorporarla en forma paulatina.

  • Dieta

Error N° 5: no hacer colaciones y en su lugar “picotear”
Las colaciones cumplen el rol de regular el apetito entre las comidas principales y evitar el picoteo poco saludable (galletitas, papas fritas o golosinas). Algunas sugerencias: fruta fresca, fruta deshidratada, ensalada de frutas, barra de cereal, yogur, helado light, alfajor de arroz bañado en chocolate, cartón individual de leche saborizada, huevo duro, palmitos, bastones de zanahoria, troncos de apio y tomates cherry.
Error N° 6: comer rápido y apurado
La forma de comer es un punto clave para lograr saciedad, mejorar la digestión y prevenir la hinchazón. Hay que aprender a disponer del tiempo necesario para cada comida, comer sentado, concentrado en el plato, con cubiertos (evitar comer con la mano), con una buena masticación, tomando bocados pequeños y sin distracciones (mirar TV, trabajar, hablar por teléfono o manejar).
Error N° 7: no desayunar
Saltear la primera comida del día produce una disminución del azúcar en sangre y ocasiona más hambre a posteriori. Esto aumenta el tamaño de las porciones y hace más lento el metabolismo, frenando el descenso de peso.
Error N° 8: establecer prohibiciones
Todo plan de adelgazamiento debe permitir darse un gusto semanal, para ir experimentando cómo es comer algo diferente, con más calorías, en forma programada y moderada. Es un hábito que afloja tensiones y aumenta la adherencia al tratamiento.
Error N° 9: beber alcohol por demás los fines de semana
Es preferible planificar a diario una copa en las mujeres y hasta dos copas chicas en los hombres, junto al almuerzo o la cena. Conviene “reservarse” para el fin de semana, porque con frecuencia se toma en exceso e incluso con el estómago vacío. El alcohol contiene 7 calorías por gramo, más el azúcar de algunas bebidas.
Error N° 10: no dejar la sal
Si bien es cierto que la sal no aporta calorías, el exceso provoca retención de líquidos y aumenta el riesgo de hipertensión arterial, de enfermedades cardio y cerebro vasculares. Sería ideal comenzar a reemplazar el salero por el especiero: las especias y hierbas aromáticas proporcionan sabor a las comidas y son saludables.  http://www.entremujeres.com/vida-sana/nutricion/adelgazar-dieta-nutricion-columnista-bajar_de_peso-comida_0_617938309.html