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viernes, 5 de noviembre de 2021

Poner fin a los antojos: por qué algunos alimentos engañan al cerebro humano

 Cuando llegó la pandemia del coronavirus, la humanidad ya sufría el grave problema de la obesidad, que repercute con más casos de otras enfermedades como los infartos y los cánceres. Se sabía que entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad se había casi triplicado: más de 1.900 millones de adultos de 18 o más años hoy tienen sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos. Una causa de este problema son los alimentos que se consumen, pero el periodista y escritor Mark Schatzker, que vive en Canadá, recopiló datos e investigaciones para responder por qué la alimentación de la humanidad empeoró tanto y publicó esta semana el libro “The End of Craving”, que se puede traducir al español como el final del deseo o del antojo.

El autor Schatzker, quien antes había publicado el libro El efecto Dorito, se preguntó por el problema a nivel mundial, y específicamente por qué Estados Unidos tienen el 42% de los adultos con obesidad, que es la más alta del mundo fuera de unas pocas naciones pequeñas. La respuesta simple es que las personas están comiendo más cantidades de alimentos poco saludables y menores cantidades de los alimentos que son buenos para ellos. Pero profundizó más e indagó sobre por qué los patrones alimentarios empeoraron.

En su libro, el periodista analizó los resultados de estudios de laboratorio que muestran cómo los alimentos y bebidas actuales manipulan el cerebro y causan estragos en el cuerpo. En la actualidad, el 58% de las calorías de la dieta de los adultos estadounidenses procede de alimentos ultraprocesados, y el 67% entre los niños y adolescentes.

Esos alimentos, como las carnes ya preparadas, las papas fritas y otros snacks, como otras comidas que vienen en paquetes, tienen un alto contenido de azúcar, sal o grasa. Muchos también contienen una mezcla de ingredientes que hacen poco legibles las etiquetas nutricionales: sucralosa, metilcelulosas, sacarina, proteínas microparticuladas, Solka-Floc, maltodextrinas, carragenina.

De acuerdo con Schatzker, ese tipo de comidas ultraprocesadas crean “una divergencia entre el contenido nutricional que el cerebro percibe al consumir alimentos y los nutrientes reales que llegan al estómago”. La manipulación de los nutrientes “es lo que ha puesto a tantos de nosotros en el camino del aumento de peso”.

Entre otros estudios que se comentan en el libro, mencionó el experimento que hizo Dana Small, profesora de la Universidad de Yale, en el que dio muestras de cinco bebidas a los participantes en un estudio. Cada una tenía un recuento de calorías diferente, que iba de 0 a 150, pero todas tenían el mismo grado de dulzor.

La bebida de 150 calorías debería haber desencadenado la mayor actividad cerebral, pero fue la de 75 calorías la que lo hizo. De hecho, la bebida de 150 calorías, en un estudio de seguimiento, no registró nada en absoluto (en un dispositivo conocido como calorímetro). Está claro que el dulzor de la bebida y su número de calorías no coinciden. Cuando coinciden, se queman calorías, aclaró el autor del libro. Pero en este caso había una diferencia entre “lo que la lengua percibía y lo que el estómago recibía”, y el proceso metabólico del cuerpo parecía detenerse.

Según la científica Small “es como si el sistema se diera por vencido y no supiera qué hacer”. Lo llama “desajuste nutritivo”, y una fuente de desajuste son las “grasas falsas”, que confunden al organismo al oler y al sentir el gusto, pero aportan pocas o ninguna caloría. Por eso, Schatzker considera que son “productos que engañan al cerebro” de los habitantes de cualquier otro país.

Las personas consumen esos productos ultraprocesados en un entorno que Schatzker etiqueta como un “casino de calorías”, en el que las probabilidades de valor nutricional son inciertas y parecen estar sujetas al azar, al tiempo que llevan a la gente a “comportarse de forma autodestructiva”. Al sostener esa idea, se basa en el trabajo de psicólogos como Daniel Kahneman y su colaborador Amos Tversky, cuando el cerebro experimenta incertidumbre, intenta compensar y busca más del producto que está provocando la incertidumbre, un impulso evolutivo que refleja la determinación de evitar la pérdida.

Se trata de alimentos y bebidas que han sido diseñados para engañar al cerebro. Le hacen creer que ha recibido nutrición cuando no es así, y se estimula el deseo de consumir más. Los antojos siguen, y se satisfacen con las porciones de gran tamaño. Hace unos años, un estudio confirmó esta sospecha: El tamaño de las porciones de los platos principales en los establecimientos de comida rápida de EE.UU., en aproximadamente las últimas tres décadas, ha crecido un 24%.


Según el libro de Schatzker, los engaños en la dieta no son la única razón de la obesidad de los estadounidenses. En la década de 1940, el entonces gobierno de Estados Unidos comenzó a exigir que la harina enriquecida fuera fortificada con vitaminas B. Esta política continúa hoy en día, lo que hace que los estadounidenses ingieran niacina y tiamina a niveles muy superiores a los necesarios. Esas vitaminas son esenciales para que las calorías se transformen en combustible, pero advierte que su consumo excesivo hace que el cuerpo metabolice una mayor proporción de calorías.




Hay soluciones para el problema de la obesidad. Según Schatzker, los gobiernos deberían prohibir el uso de ingredientes que manipulan el cerebro y eliminar el mandato de fortificación con vitaminas. Pero también es escéptico en cuanto a que tales medidas sean la respuesta definitiva. Para inspirarse, el periodista viajó a Italia para determinar por qué la gente de allí tiene una relación más sana con la comida y una tasa de obesidad más baja (menos del 8% en el norte). Si bien no hay una explicación sencilla, pero citó con aprobación a un chef de Bolonia que dice: “Se reduce a la diferencia entre alimentar y comer. Los italianos no quieren sólo alimentarse, quieren comer. Quieren una experiencia”.

La tasa de obesidad es cada vez más preocupante. Porque no solo afecta a los adultos sino también se desarrolla en niñas, niños y adolescentes y podría comprometer su salud cuando crezcan. En 2016, según las estimaciones unos 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Si bien el sobrepeso y la obesidad se consideraban antes un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos. En África, el número de menores de 5 años con sobrepeso ha aumentado cerca de un 50% desde el año 2000. En 2016, cerca de la mitad de los niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad vivían en Asia.https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2021/11/04/poner-fin-a-los-antojos-por-que-algunos-alimentos-enganan-al-cerebro-humano/

viernes, 12 de julio de 2019

Ortorexia: la obsesión por la comida saludable y el ejercicio

Una nueva patología alimenticia se ha afianzado en los últimos tiempos, producto de los nuevos estereotipos y exigencias de la sociedad que se remarcan constantemente en las redes sociales. La imagen de cuerpos idealizados, de comida saludable, de cuerpos fit y la obsesión por el ejercicio, entre otras prácticas, ha devenido en la formación de este nuevo trastorno llamado ortorexia.
Al respecto opinó para Télam la licenciada en Nutrición, Agustina Murcho, quien explicó que la ortorexia es conocida como la nueva moda de la alimentación. Es un trastorno alimenticio que está "bien visto" y consiste en la obsesión del comer 100% saludable. Esta patología es parecida a la anorexia pero con la diferencia de que en la ortorexia tienen terror a comer cualquier alimento que no sea preparado por ellos, porque quieren comer "limpio", sin nada que para ellos sea "tóxico", sin nada que "enferme" según quienes lo padecen.
La restricción de las harinas a rajatabla, uno de los síntomas de la ortorexia.
Esta moda y nueva obsesión de muchos adolescentes y también adultos ha traspasado las redes sociales y es muy tratada hoy en día en los consultorios médicos.
“Tener un cuerpo sano no implica dejar de comer carbohidratos. Los hidratos de carbono son súper necesarios. De hecho es la fuente de energía y además actúa en la producción de serotonina, que es el neurotransmisor que influye en el sueño, el hambre y la motivación. Por eso al hacer dieta sin hidratos nos sentimos desmotivados, de mal humor y sin ganas de nada. Deben predominar los hidratos de mejor calidad como el arroz, papa, batata, choclo, legumbres, quinoa, harinas integrales.
Pensar en un cuerpo sano puede generar varias confusiones. Entonces,¿cuándo una persona tiene una vida sana y equilibrada?: cuando come sano, pudiendo disfrutar de lo que se come en las reuniones sociales a las que asiste, no teniéndole miedo a la comida, haciendo ejercicio por gusto, pero no por obligación. También, es súper importante que la persona pueda identificar por qué come. ¿Por placer, hambre, o por alguna emoción ocasionada?Una persona con ortorexia no tiene conciencia de enfermedad, aunque se lo haga saber. Quien sufre esta enfermedad puede poner en riesgo su vida dado que empieza a aislarse y a pensar las 24 horas del día en que comer, en que cocinarse, dónde comprar la comida, en cómo poner excusas para no ir a eventos, etc. Esto afecta también a la salud física por tantas restricciones, generando carencias de nutrientes”, indicó la profesional, autora de los libros "Podemos comer de todo" y "Podemos querernos más".
Signos para identificar la ortorexia:
• El ejercicio y la comida condicionan la vida de la persona.
• Evita ir a reuniones sociales por no poder comer lo que hay o por preferir hacer ejercicio.
• Es muy selectivo en los alimentos a consumir.
• Su único tema de conversación es la comida y el ejercicio.
• Lleva adelante conductas atípicas. Ej. Llevarse la comida para su vuelo en avión.
• Habla de la comida como si "todo enferma".
Recomendaciones para tener un cuerpo sano:
* No realizar dietas para bajar de peso, sí cuando se sufre una patología.
* No privarse de ningún nutriente.
* Que predominen los alimentos mas nutritivos.
* Hacer ejercicio regular sin sobre exigirse.
* Disfrutar de los eventos sociales y comer lo que nos gusta.

jueves, 11 de julio de 2019

¿Comer rápido engorda?

En estos tiempos, comer a contrarreloj parece que se volvió un hábito. Estados de ansiedad o falta de tiempo para dedicarle a la comida han provocado que, en lugar de disfrutar un bocado, lo traguemos rápido y casi sin masticar. Esto causa malestar abdominal, acidez, hinchazón y sobrepeso.Sin duda alguna comer rápido puede provocar obesidad. Al masticar menos se reduce la sensación de saciedad y se come en mayor cantidad.
No tomarse el tiempo de masticar puede causar desde malestar abdominal hasta sobrepeso. 
Los motivos
Es importante saber que a la hora de comer el cerebro y el estómago trabajan juntos para controlar el apetito. Cuando se come rápido no se le da al intestino el tiempo necesario para que libere la hormona Leptina que le indicará al cerebro que paremos de comer.Este proceso lleva unos 20 minutos desde el primer bocado que llevamos a la boca. Para el que come rápido, el problema es que puede ingerir una gran cantidad de alimentos mientras se cumplen esos 20 minutos.
Al mismo tiempo aparecen síntomas de malestar debido a que al masticar poco los alimentos llegan mal triturados al estómago y deberán permanecer más tiempo, provocando mayor secreción de ácido clorhídrico y la consecuente sensación de ardor estomacal. Si el estómago no es capaz de deshacer todo lo ingerido, lo volcará en el intestino el cual se llenará de agua y aparecerá la sensación de hinchazón. Todo esto lleva a la conclusión de que comer rápido no es un buen negocio.
¿Qué hacer para comer más lento?
Si logramos cambiar el hábito de comer rápido se podrá lograr también bajar de peso. Para ello, les comparto algunas técnicas que pueden ayudar a mejorar el timing de la ingesta:
  • Cortar bocados más pequeños: ayudará a deshacerlos mejor durante la masticación.
  •  Masticar muy bien: es necesario ser consciente de que los alimentos quedaron bien triturados y deshechos en la boca para evitar un trabajo extra al estómago.
  •  Evitar distracciones a la hora de comer: elementos como la tv, los celulares o tablets pueden hacer que estemos distraídos del acto de comer sin tomar conciencia si estamos masticando bien o si estamos o no saciados.
  •  Beber pequeños sorbos de agua durante la comida: esto hará que prolonguemos el acto de comer dándole tiempo al tubo digestivo que envíe las señales de saciedad al cerebro.
  •  Soltar los cubiertos luego de cada bocado: el que come rápido no suelta los cubiertos durante toda la comida, esto hace que mientras mastica una porción ya esté cortando la siguiente apurando lo que tiene en la boca para ingerir el bocado que sigue.
Ahora lo sabemos, comer despacio hará que disfrutemos mucho más del sabor de las comidas, además de evitar ingerir calorías extras al extralimitarnos con las cantidades.
*Analía Moreiro (MN 1663) es Licenciada en Nutrición (UBA) y realizó posgrados y cursos en la Universidad Favaloro y AADYND (Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas). También se dedica a administrar el comedor de un centro de día de discapacitados severos (Grupo Vagues).https://www.ambito.com/comer-rapido-engorda-n5041814

miércoles, 8 de agosto de 2018

Cuáles son los beneficios de incorporar granos enteros en la dieta?

Actualmente, es muy común encontrarnos con personas que han dejado de consumir harinas, responsabilizándolas por el sobrepeso y la obesidad. Esto muchas veces genera confusión ya no siempre se encuentran bien informados.
Lo cierto es que, para cuidarse o alimentarse saludablemente, no es necesario eliminarlas de nuestra dieta. Muy por el contrario, hay que comer de todo, hidratos de carbono, proteínas y grasas, eligiendo en cada caso lo más saludable, según publica buenavibra.es.
Asimismo, es importante saber que dentro de los hidratos de carbono encontramos los granos enteros; es decir, semillas de diferentes granos (como el trigo, el maíz, el centeno, la avena, el arroz o la cebada) que conservan las tres partes que los componen: el endospermo, el germen y el salvado.
Son más saludables que las harinas blancas ya que aportan carbohidratos complejos, fibra dietética (lignanos, inulina y betaglucanos), vitaminas del complejo B, antioxidantes, fitonutrientes (esteroles y estanoles), esfingolípidos y minerales traza como hierro, magnesio, zinc y cobre, que en las harinas han sido eliminados o extraídos, lo que hace que la respuesta del cuerpo ante su ingesta sea diferente.
La Fundación Cardiológica Argentina, con el asesoramiento de la Lic. en Nutrición María Florencia Roa presenta un informe, que aquí compartimos, en el que se describen los beneficios de los granos enteros para nuestra salud.
Son más saludables que las harinas blancas.
Beneficios para la salud
Si bien hoy es una tendencia elegir granos enteros, existe basta evidencia que justifica y promueve su consumo, mostrando los beneficios que aportan para la salud:
- Disminución en el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y mantenimiento de peso corporal.
- Disminución del colesterol, hipertensión arterial y lípidos sanguíneos.
- Menor índice de masa corporal (IMC), mayor sensación de saciedad, menor consumo de energía, y menor acumulación de grasa abdominal.
- Disminución del riesgo de padecer diabetes tipo 2, e incremento de la respuesta de la insulina, mejorando los niveles de glucosa sanguínea.
- Mejora de la salud intestinal, lo que se traduce en mejor tránsito, menor propensión a infecciones gastrointestinales, menor inflamación e incremento de la flora intestinal benéfica.
- De hecho, las guías alimentarias más importantes (como las Guías Alimentarias de los EEUU, la Asociación Americana de Diabetes o la Organización Mundial de la Salud, entre otras) las incluyen en sus indicaciones. https://www.rosario3.com/noticias/Cuales-son-los-beneficios-de-incorporar-granos-enteros-en-la-dieta-20180807-0034.html

jueves, 22 de febrero de 2018

Para adelgazar ¿es mejor una dieta baja en grasas o en carbohidratos?

Los consejos para perder peso suelen ser consumir menos glúcidos (azúcar) o menos lípidos (grasas). ¿Pero qué opción elegir? Un reciente estudio muestra que ningún régimen es mejor que otro. Tampoco la genética de una persona o su metabolismo de insulina son factores clave para que una dieta dé mejores resultados, según las conclusiones publicadas en el Journal of the American Medical Association (JAMA).
"Todos escuchamos las historias de un amigo que hizo una dieta -que funcionó muy bien- y de otro que intentó el mismo régimen pero no funcionó del todo. Tal vez no deberíamos preguntar cuál es la mejor dieta sino cuál es la mejor dieta para quién", dijo Christopher Gardner, profesor de medicina de la universidad de Stanford, en California. "Es porque todos somos diferentes y recién empezamos a comprender las razones de esta diversidad", añadió.
Para adelgazar ¿es mejor una dieta baja en grasas o en carbohidratos?
En el estudio participaron 609 personas de entre 18 y 50 años (57% fueron mujeres). Se eligieron dos grupos al azar. Durante un año, uno de los grupos hizo un régimen pobre en grasas y el otro, uno pobre en azúcares.Gardner destacó que lo que se les indicó a ambos grupos fue que debían ingerir comida saludable, más allá de que fuera baja en carbohidratos o baja en grasas."Nos aseguramos de explicarles que, independientemente de la dieta que seguían, era necesario que comieran comida real y evitaran la procesada y ultraprocesada".Les aconsejaron, además, que siguieran las dietas sin llegar a sentir hambre, porque de lo contrario, es muy difícil mantener el hábito a largo plazo. "Queríamos que eligieran un plan dietético bajo en grasa o bajo en carbohidratos, pero que lo pudieran seguir para siempre", afirmó.En promedio, cada persona bajó unos 5,9 kilos en ambos grupos. Algunos perdieron mucho más -hasta 27 kilos- mientras que otros engordaron hasta 9 kilos. Los científicos no hallaron una relación entre el régimen realizado y una pérdida de peso más importante."No hay una diferencia destacable en la evolución del peso entre un régimen equilibrado liviano en grasas y un régimen equilibrado liviano en azúcares", concluyeron. "Una parte de los genomas de los participantes fueron secuenciados, lo que permitió a los científicos buscar la presencia de genes asociados a la producción de proteínas que modifican el metabolismo de glúcidos o lípidos", según el informe.Los participantes consumieron azúcar en ayunas para medir la producción de insulina. "Ningún perfil genético ni ninguna secreción de insulina fue asociada a los efectos dietéticos sobre la pérdida de peso", añadieron.Estos descubrimientos podrían tener consecuencias importantes en el mercado estadounidense de la pérdida de peso, valuado en 66.000 millones de dólares, y particularmente en la última tendencia: el régimen de ADN, que pretende determinar la mejor dieta en función de los genes de cada uno.https://www.clarin.com/buena-vida/adelgazar-mejor-dieta-baja-grasas-carbohidratos_0_H1j5eziDG.html

martes, 17 de octubre de 2017

Preocupa el aumento de la obesidad entre los jóvenes

El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios. Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal moderada o grave.
El estudio fue dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el estudio, que se publicó en la revista The Lancet antes del Día Mundial de la Obesidad celebrado el 11 de octubre, se analizaron el peso y la talla de cerca de 130 millones de individuos mayores de cinco años (31,5 millones de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años y 97,4 millones de individuos de 20 años de edad o más), una cifra que lo convierte en el estudio epidemiológico que ha incluido al mayor número de personas. Además, más de 1000 colaboradores participaron en el estudio, en el que se analizó la evolución del índice de masa corporal y la obesidad desde 1975 hasta 2016, según el sitio de la OMS.Las tasas mundiales de obesidad de la población infantil y adolescente aumentaron desde menos de un 1 % (correspondiente a 5 millones de niñas y 6 millones de niños) en 1975 hasta casi un 6 % en las niñas (50 millones) y cerca de un 8 % en los niños (74 millones) en 2016. Estas cifras muestran que, conjuntamente, el número de individuos obesos de cinco a 19 años de edad se multiplicó por 10 a nivel mundial, pasando de los 11 millones de 1975 a los 124 millones de 2016. Además, 213 millones presentaban sobrepeso en 2016, si bien no llegaban al umbral de la obesidad.
En 2022, la obesidad en los niños y adolescentes de cinco a 19 años de edad será más frecuente que la insuficiencia ponderal
Los autores afirman que, si se mantienen las tendencias observadas desde 2000, los niveles mundiales de obesidad en la población infantil y adolescente superarán en 2022 a los de la insuficiencia ponderal moderada o grave en el mismo grupo de edad. En 2016 había en el mundo 75 millones de niñas y adolescentes y 117 millones de niños y adolescentes varones con bajo peso moderado o grave.Sin embargo, las elevadas cifras de insuficiencia ponderal moderada o grave en 2016 (75 millones de niñas y adolescentes 117 millones de niños y adolescentes varones) siguen representando un importante problema de salud pública, sobre todo en las regiones más pobres, y reflejan la amenaza que representa la malnutrición en todas sus formas, ya que en las mismas comunidades conviven niños y jóvenes con peso insuficiente con otros que presentan sobrepeso.En muchos países de ingresos medianos (por ejemplo, en Asia oriental, América Latina y el Caribe), los niños y los adolescentes han pasado rápidamente de tener predominantemente un peso demasiado bajo a presentar sobrepeso. Según los autores, este cambio podría ser consecuencia del mayor consumo de alimentos de alto contenido calórico, sobre todo de hidratos de carbono muy elaborados, que engordan y afectan al estado de salud durante toda la vida. https://www.rosario3.com/noticias/Preocupa-el-aumento-de-la-obesidad-entre-los-jovenes-20171016-0048.html

lunes, 9 de octubre de 2017

El rol de la insulina en el hambre

Los investigadores generalmente están divididos sobre qué causa obesidad y por qué tenemos antojos.La creencia convencional es que la obesidad es causada por un exceso calórico. Le llaman trastorno de “equilibrio de energía” y el tratamiento consiste en consumir menos energía (menos calorías) y gastar más. Cuando no logramos hacer esto, se implica que carecemos de autodisciplina.
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“Es visto como un problema psicológico o incluso una cuestión de carácter”, indicó David Ludwig, quien trata la obesidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.La posición minoritaria en este campo, una que Ludwig sostiene, es que la obesidad es un trastorno de regulación hormonal, y la hormona que domina este proceso es la insulina. Es el lazo entre lo que comemos y la acumulación de grasa en exceso y eso, a su vez, está ligado con los alimentos que se nos antojan y el hambre que experimentamos. Desde los 60 se ha sabido que la insulina envía señales a las células grasas para que acumulen grasa, mientras que a otras células en nuestro cuerpo les dice que quemen carbohidratos como combustible. Bajo este pensamiento, estos carbohidratos hacen engordar de manera singular.En vista de que los niveles de insulina después de una comida son determinados en gran parte por los carbohidratos que comemos —sobre todo granos y almidones de fácil digestión, conocidos como carbohidratos de alto índice glucémico, así como azúcares como sacarosa y jarabe de maíz de alta fructosa— las dietas que se basan en este enfoque se centran específicamente en estos carbohidratos. Si no queremos ser gordos o engordar, no los comemos.Este efecto de la insulina sobre el metabolismo de la grasa y los carbohidratos ofrece una explicación sobre por qué un pequeño “desliz”, como le llamarían los especialistas en adicción, podría llevar con tanta facilidad a un atracón de comida.Si los niveles de insulina se elevan aunque sea un poco, dijo Robert Lustig, endocrinólogo pediatra en la Universidad de California en San Francisco, el cuerpo hace el cambio de quemar grasa a quemar carbohidratos.“Entre más insulina se libere, más antojo hay de carbohidratos”, señaló Lustig. “Una vez que uno se expone a un poco de carbohidrato, y ello provoca una descarga de insulina, eso hace que las células de grasa reciban energía a la fuerza y priva a tus otras células de la energía que, por el contrario, habrían utilizado —en esencia, hambre. Así que uno lo compensa sintiendo hambre, en particular de más carbohidratos. Un alto nivel de insulina impulsa el antojo de carbohidratos”.El resultado es que incluso un bocado o una probadita de alimentos ricos en carbohidratos puede estimular la insulina y crear hambre —un antojo— de incluso más carbohidratos.El azúcar y los dulces son un problema específico debido a varias respuestas fisiológicas que podrían ser únicas del azúcar. Los antojos por azúcar parecen ser mediados a través del centro de recompensas del cerebro que es activado por otras sustancias adictivas. Tanto el azúcar como las sustancias adictivas estimulan la liberación de dopamina, lo que produce una sensación intensamente placentera.Los investigadores que promueven la restricción de carbohidratos creen que una persona puede minimizar su antojo de carbohidratos al reemplazarlas comiendo muchas grasas saludables en lugar de eso. La grasa da sensación de saciedad, indicó Ludwig, y es el único macronutriente que no estimula la secreción de insulina.Consumir alimentos ricos en grasas “ayuda a extinguir el comportamiento de atracón”, dijo Ludwig, “en lugar de los alimentos altos en carbohidratos, que la exacerban”.Las mismas técnicas que han ayudado a los drogadictos a evitar recaídas también deberían funcionar con los alimentos. Estos principios básicos han sido desarrollados durante décadas, dijo Laura Schmidt, especialista en adicciones en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, quien ahora también estudia el azúcar. Pueden “funcionar para cualquiera que esté ahora sobrio y que quiera mantenerse así”.Cualquier dieta exitosa es un compromiso a largo plazo.“Es un sistema muy poderoso que tiene que revertirse, ya sea una adicción o enfermedad metabólica”, indicó Schmidt. “Se entreteje en el cuerpo y la mente durante años y volverse sano exige también adoptar una visión a largo plazo”.https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/?url=/clarin/story/content/view/full/71593

martes, 11 de julio de 2017

Mayonesa y salsa golf, las peores de la "familia de aderezos"

Los argentinos tenemos un alto consumo de mayonesa y otros aderezos. Según datos de Kantar Worldpanel a 2016, cada argentino consume 1,7 kilos de mayonesa por año y ocupa el segundo puesto de América latina, después de Chile, que alcanza los dos kilos per cápita.Sin embargo, en la familia de los “aderezos” no todos son iguales ni tienen las mismas características nutricionales, ya sea por el aporte calórico o por la cantidad de aditivos que contienen, o por la calidad nutricional de sus componentes.Pero la mayoría de ellos se ubican dentro de la zona de precaución de consumo, según un esquema que realizó la UADE en el que diferenció tres áreas: precaución de consumo, consumo moderado y bajo riesgo de consumo.La Fundación UADE realizó un relevamiento del 70 % del mercado local de aderezos.Los investigadores de la carrera Ingeniería en Alimentos clasificaron los aderezos sobre la base de la información que presentan las etiquetas. “La mayonesa (aún en su versión light) junto a la salsa golf se ubican en el grupo de precaución de consumo, a diferencia de la barbacoa y el ketchup, que se posicionan en el grupo de consumo moderado”, advierte el trabajo.La clasificación se hizo a partir de los valores de dos índices, el de aditivos y el índice GAS (grasas, azúcares y sodio), que se calcula a partir de la suma de los nutrientes ponderada con el factor de ingesta diaria recomendada de cada uno.“Cuánto mayor cantidad de grasa, azúcar y sodio contenga, mayor será dicho índice. El índice GAS se correlaciona también con las calorías que aporta el producto”, añaden. En cuanto a los aditivos, se calculó “teniendo en cuenta la cantidad de aditivos presentes en el producto ponderado por su nivel de riesgo potencial”, explica la Fundación UADE. El gráfico que elaboraron los investigadores, ubica a la mayonesa y la salsa golf en la zona de mayor riesgo de consumo. Mientras que el ketchup, se ubica en el límite del consumo moderado.Consultado sobre si alguno de los aderezos puede ser considerado mejor, el licenciado en nutrición Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), dijo a Clarín que en líneas generales, “el ketchup y la mayonesa no se diferencian demasiado, son aderezos y se utilizan como tales. 
Mayonesa y salsa golf, las peores de la "familia de aderezos"
El problema de ambos tiene que ver con el exceso de contenido de sodio, siempre que se los utilice en cantidades inapropiadas”.Sobre cuánto deberían consumirse (o evitarse), Britos advierte que “no hay una recomendación específica, porque las recomendaciones se establecen para los alimentos ‘buenos’, pero por su condición de aderezos, se supone que son usados de manera ocasional y en cantidades pequeñas. Uno no espera que se utilicen diariamente en todas las comidas”.De cualquier manera, el nutricionista advierte que el problema que tenemos los argentinos en la mesa diaria es que combinamos exceso de azúcares, sodio y almidones con déficit de verduras, frutas, lácteos, legumbres y almidones.Más allá del análisis nutricional de los alimentos, los investigadores, encontraron varias “inconsistencias” en las etiquetas de los productos. Por ejemplo, mayonesas que rezan en su envase “libre de colesterol”, pero al mirar el detalle declaran contener 0,1 mg por porción.Otras mayonesas, en cambio, no declaran su contenido de colesterol, pero tampoco dicen “libres de colesterol”. Queda un bache en esa información. También encontraron aderezos que se autoproclaman “a base de mostaza y miel”, sin embargo al dorso y en la letra chica declaran contener más cantidad de mayonesa que los demás ingredientes.El trabajo también detalla que en las góndolas se ofrecen aderezos en envase amarillo (fácilmente identificables con la mayonesa), sin embargo, al mirarlo en detalle, en ningún lugar del envase dice que sea mayonesa.Se trata de un aderezo a base de aceite y huevo. Otros, se venden como “alimentos naturales” y en su composición tienen una elevada cantidad de aditivos.Precisamente, el etiquetado frontal de advertencia nutricional, como han implementado algunos países de América Latina y Europa, todavía no existe en Argentina. “En Argentina los alimentos están sujetos a la norma de rotulación del Mercosur, que consiste en un panel de información nutricional obligatorio en los alimentos envasados”, explica Brito.Sin embargo, una de las falencias que tiene ese etiquetado es que “no es obligatorio declarar los azúcares”. “En el Mercosur está empezando a plantarse la necesidad de incorporar a los azucares como información obligatoria”, añadió.
En cifras
  • La mayonesa es una categoría comprada por el 94% de los hogares.
  • A medida que se suman integrantes al hogar, la penetración se expande hasta llegar al 97,3% en familias de 5 o más integrantes.
  • En promedio, se compra cada 39 días y en cada compra se llevan 610 gramos.
  • En los hogares de nivel socioeconómico bajo compran mayonesa dos veces más que en los hogares de niveles altos y medios.
  • La categoría mayonesa se divide en regular y light. El segmento regular capitaliza el 89% del volumen total del mercado. https://www.clarin.com/sociedad/mayonesa-salsa-golf-peores-familia-aderezos_0_BJXXQItE-.html

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Sabés qué tienen las patitas de pollo?

La culpa no es del pollo .En su libro Malcomidos, Soledad Barruti demuestra lo poco saludable y sostenible de la producción industrial del pollo. Las patitas se elaboran con la peor parte de esos pollos de por sí desaconsejables. Esto es solo el principio.
 Casi pollo. Un estudio publicado en el American Journal of Medicine revela que menos de la mitad del producto es tejido muscular. El resto es una mezcla de grasa, venas y nervios. El análisis encontró también células que recubren la piel y los órganos internos del ave. 
Trágate tu sodio.  Tienen también un contenido de sodio muy elevado. Por porción (otra vez, una y media), contiene entre 600 y 800 miligramos de sodio. La OMS recomienda de 2.000 a 2.300 por día, con lo cual, una pata y media representan un 30% o un 40% de la ingesta diaria recomendada.
Los alimentos vienen con letra chica y nosotros nos ponemos los anteojos para saber qué es eso que entra en nuestro cuerpo cuando abrimos la boca.
Asco certificado. El cocinero británico Jamie Oliver preparó nuggets frente a un grupo de alumnos de primaria en su programa Revolution Food. Para eso, utilizó solo la carcasa y las vísceras del pollo. Los chicos certificaron que tenían el mismo sabor. El video de dos minutos está en YouTube. 
Danger I. Si únicamente se tratara de una horrible pasta de pollo de mala calidad o, incluso, de las partes no comestibles de esas aves, sería solo grave. Pero es peor: el procesamiento mecánico de esas partes, que muchas organizaciones denuncian por maltrato animal, es profundamente antihigiénico. Y siguiendo la ley de ocultar un error con un error mayor, les agregan amoníaco común para desinfectarla.
 Eres muy dulce. Casi todas las patitas y los medallones aseguran en la etiqueta tener "dextrosa". Es lo mismo que la glucosa, pero a los fabricantes les gusta más esa palabra para que los consumidores no lo asociemos con el azúcar. Y, sobre todo, no nos preguntemos para qué le pondrían azúcar. 
Eres muy grasa. Cada porción tiene 10 gramos o más de grasa saturada, que ya es elevado. ¡Pero la porción es una patita y media! ¿Quién come solo una?.
Danger II. Las etiquetas reconocen tener "estabilizantes, espesantes y saborizantes", pero no especifican cuáles. Sin embargo, la enorme mayoría de las marcas reconocen la presencia de carboximetil celulosa, un espesante cuyo efecto sobre los seres humanos no se estudió aún. http://www.conexionbrando.com/2018375-sabes-que-tienen-las-patitas-de-pollo

miércoles, 6 de abril de 2016

Con sólo tres pastillas diarias pueden evitarse infartos y ACV, afirma un estudio mundial

"Imagine que está en la peatonal Córdoba. Ahora mire a su alrededor. Un tercio de los adultos que está observando puede vivir mejor y más años tomando tres pastillas por día, económicas y accesibles. Estoy convencido de que este esquema le va a salvar la vida a millones de seres humanos en todo el mundo". Desde Chicago, donde acaba de participar en el congreso más importante de la especialidad, el cardiólogo rosarino Rafael Díaz se refirió al impacto que puede tener en el mediano plazo el resultado de un gigantesco estudio que evaluó a más de 12 mil personas en 21 países y durante ocho años para comprobar los beneficios del uso de tres drogas en la prevención del infarto y el accidente cerebro vascular (ACV).Las conclusiones son contundentes y positivas, dijo Díaz, director del departamento de cardiología del Instituto Cardiovascular Rosario (ICR) y de la fundación Estudios Clínicos de Latinoamérica (Ecla), que piloteó parte de la investigación junto a un equipo local. Esto significa que "los sujetos que durante no menos de cuatro años tomen diariamente estatinas (para bajar el colesterol) y otras dos drogas para disminuir la presión arterial (un antihipertensivo y un diurético suave) en dosis bajas, evitarán morir antes de tiempo por un evento vascular: infarto o ACV" .El médico e investigador reveló a La Capital que el trabajo (que incluyó a cientos de profesinales en todo el mundo) tiene un enorme valor por la cantidad de personas incluidas y el alcance. "No es lo mismo hacer un estudio en un hospital especializado con 300 pacientes que uno con 12 mil personas y un seguimiento de tantos años. Las conclusiones de esta pesquisa se pueden extrapolar a casi cualquier población", destacó.Otro aspecto interesante del trabajo, que captó la atención de los concurrentes al congreso del American College of Cardiology, es que quienes fueron evaluados no son necesariamente pacientes. "Por eso hablo de sujetos, porque muchos de ellos no están en tratamiento, no son enfermos. Son personas que pueden tener algunos factores de riesgo —que pueden o no conocer su nivel de colesterol, por ejemplo— y que son un espejo de lo que le sucede a la población común", afirmó.
El estudio, denominado Heart Outcomes Prevention Evaluation 3 (Hope 3), se gestó a partir de la hipótesis del doctor Salim Yusuf, líder científico de la Universidad Mac Master de Ontario, Canadá, y del Hamilton Health Sciences (un prestigioso grupo médico), que consideró que con una tríada de pastillas "low cost" (bajo costo) y con pocos efectos adversos, podrían evitarse infartos y otros problemas de salud cardiovascular en hombres y mujeres vírgenes de estos episodios. En definitiva: prevención primaria, acciones para actuar antes del daño, esperanza de vida en estado puro.¿A quiénes seleccionaron para dirimir esta suposición? Personas de ambos sexos que no habían sufrido enfermedades cardiovasculares, con riesgo medio de padecer ataques al corazón o al cerebro y que no hubiesen presentado contraindicaciones a las drogas utilizadas en el estudio (las estatinas y los antihipertensivos); con valores de colesterol promedio y presión arterial de 90/140 también promedio, lo que implica que muchos estaban por debajo o por encima de esos valores. En rigor, los individuos con presión alta (más de 140) fueron los más favorecidos."Las dosis que recomendamos son bajas y resultó que tienen un impacto favorable en términos de reducir la mortalidad vascular, el infarto y el ACV. Estamos en condiciones de asegurar que se benefician claramente aquellos sujetos con algún factor de riesgo general intermedio. En ellos, la administración crónica de estas drogas simples dio como resultado un beneficio clínico ostensible", expresó Díaz.Respecto a la indicación de las estatinas (drogas para bajar el colesterol, cualquiera sea la marca), el médico rosarino hizo una aclaración importante: "Nosotros medimos la presión a quienes participaron del estudio, pero no el colesterol. ¿Por qué? Porque no importa tanto qué nivel de colesterol tengo, siempre se puede bajar. Entonces, como mensaje: tenga el colesterol que tenga una persona debe tomar las estatinas en las dosis adecuadas".En cuanto a los antihipertensivos, el cardiólogo respondió a la consulta de por qué se combinan dos drogas: "Sabemos que dos, en dosis bajas, son más eficientes que una sola en altas dosis".¿Tres pastillas por día pueden cambiar la expectativa de vida? El especialista afirma que si, y que incluso se está trabajando a nivel mundial para lograr combinar las tres drogas en una sola cápsula (lo que se denomina polipyl), lo que facilitaría la adherencia al tratamiento.Díaz confía en que en 15 años, gracias a las implicancias de este trabajo, morirán muchas menos personas a causa de fallas en su corazón. Simples. "Hay que destacar que hablamos de usar medicamentos genéricos. En la Argentina los producen laboratorios nacionales y en Santa Fe lo hace la provincia. En el plan Remediar se entregan las estatinas", enfatizó el especialista y agregó que "sería muy positivo que los médicos empiecen a indicar estas drogas, aunque sabemos que el efecto en lo que se refiere a la aplicación práctica de los resultados de un estudio como este lleva su tiempo. El 10 por ciento de los profesionales que lo lean y estudien empezarán mañana, otros se tomarán unos meses, y el 80 por ciento restante mucho más. Yo sugiero que no se demoren porque no estamos hablando de curar un dolor de garganta, sino de salvarle la vida a alguien", dijo contundente.La prevención ha sido una de las vedettes del congreso de cardiología de la asociación americana (signado como el más relevante del mundo) que finalizó el lunes. De allí la buena recepción que tuvo el estudio que fue presentado en la apertura del encuentro y publicado en New England Journal of Medicine. "Esperamos una buena difusión masiva mundial. Confiamos plenamente en sus conclusiones por el modo en el que se ha trabajado durante estos años", dijo el cardiólogo, que valoró especialmente la tarea de decenas de médicos argentinos en la investigación en la que el país colaboró con el 10 por ciento de las personas, gran parte de Rosario, ya que el estudio en su face nacional se coordinó desde Ecla, en esta ciudad. Además, anunció que esto no se detiene y que la investigación está iniciando ya su cuarta etapa. "Es un orgullo que la Argentina participe en estudios de esta trascendencia", concluyó.http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Con-solo-tres-pastillas-diarias-pueden-evitarse-infartos-y-ACV-afirma-un-estudio-mundial-20160406-0032.html

viernes, 19 de junio de 2015

Argentina es pionera en la reducción de grasas trans

l Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Daniel Gollan, recordó que desde diciembre del año pasado está en vigencia en el país la reforma del Código Alimentario Argentino (CAA) que restringe las grasas trans en los alimentos procesados, tras el anuncio del gobierno de Estados Unidos de que iniciará un proceso en el mismo sentido."Celebramos que la primera potencia del mundo haya adoptado una medida sanitaria para cuidar a su gente, similar a la que en Argentina pusimos en marcha hace cuatro años para mejorar la calidad de vida de la población y evitar muertes por enfermedades no transmisibles que bien pueden prevenirse", sostuvo el titular de la cartera sanitaria."En la región, Argentina es pionera en la reducción de grasas trans en los alimentos elaborados en el marco de las políticas sanitarias adoptadas en estos años para mejorar de forma concreta la calidad de vida de las personas", afirmó Gollan.El gobierno del presidente estadounidense Barack Obama lanzó hace dos días a través de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) una campaña contra las grasas trans tras considerar que "no son seguras para la alimentación humana". Estados Unidos otorgó a su industria un plazo de adecuación de tres años.Según estimaciones de la cartera sanitaria argentina, la reducción del contenido de ácidos grasos en la producción industrial de alimentos evita cada año 1.500 muertes, previene 2.800 infartos y alrededor de 5.373 eventos coronarios graves. Esta medida representa, además, un ahorro directo de 87 millones de dólares anuales destinados a seguimiento y detección de enfermedades coronarias en el sistema sanitario nacional.Argentina reformó en 2010 el artículo 155 tris del Código Alimentario Argentino (CAA) estableciendo que el contenido de ácidos grasos trans en los alimentos elaborados no debe ser mayor a 2% del total de grasas en aceites vegetales y margarinas destinadas al consumo directo, y a 5% del total de grasas en el resto de los alimentos. Entonces se otorgó un plazo de 2 años de adecuación a la industria alimenticia en el caso de aceites vegetales y margarinas, y 4 años para los demás alimentos. Ese plazo concluyó en diciembre de 2014, momento en el cual entró en vigencia plena la nueva normativa.Los cambios aportados al CAA fueron el inicio de un proceso participativo entre el Estado, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil para la regulación de alimentos industrializados.El Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y la Red nacional de Laboratorios Oficiales de Control de Alimentos (RENALOA), tienen a su cargo analizar la composición de los alimentos de origen industrial. Actualmente se está trabajando en el monitoreo de la norma en todo el país, con laboratorios que se equiparon y se pusieron a punto para garantizar la calidad de la alimentación de la población.
La industria alimenticia tuvo cuatro años de plazo para su adecuación.
Acerca de las grasas trans
Las grasas trans de origen industrial son ácidos grasos (AGT) que se forman durante el proceso de hidrogenación parcial de aceites vegetales para formar grasas semisólidas. También pueden producirse durante la refinación de los aceites y durante la fritura cuando el calentamiento se realiza a muy altas temperaturas, por tiempos prolongados y con aceites poliinsaturados.Estas grasas tienen efectos adversos para la salud y pueden producir alteraciones del metabolismo de lípidos en la sangre, inflamación vascular y desarrollo de enfermedades cardíacas, cerebrovasculares y renales. Además aumentan el colesterol LDL conocido como "colesterol malo" y reducen el HDL o "colesterol bueno".http://www.rosario3.com/noticias/Argentina-es-pionera-en-la-reduccion-de-grasas-trans-20150619-0011.html

viernes, 30 de enero de 2015

Dime qué grupo sanguineo eres y te diré qué debes comer

Aseguran que muchas enfermedades pueden deberse al mero consumo de alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo. Otros, en cambio, nos ayudarían a sanar. Incluso afirman que en ello está la razón de que muchas personas no consigan adelgazar cuando se ponen a dieta.Toda dieta estudiada y comprobada desde la ciencia siempre aporta motivación a la hora de encarar una nueva forma de comer, sobre todo, cuando se quiere perder esos kilos de más. Muchas personalidades del mundo ya pusieron a trabajar los genes de cada grupo no sólo para bajar de peso sino también para evitar los temidos rebotes.La sangre es mágica, mística y alquímica. Aparece a lo largo de la historia como un profundo símbolo religioso y cultural. Al conocer de qué manera los pueblos primitivos se adaptaron a los desafíos planteados por las dietas, los gérmenes y los climas cambiantes, estamos aprendiendo más sobre nosotros mismos. Los cambios de clima y el alimento disponible produjeron nuevos tipos de sangre. El tipo de sangre es el nexo inquebrantable que nos une:
-Tipo 0: es el más antiguo y resistente inmunológicamente
-Tipo A: es el de los primeros inmigrantes forzados a adaptarse a las comunidades cooperativas agrícolas.
-Tipo B: es el del asimilador adaptado a nuevos climas y a las mezclas de poblaciones. Más fuerte en su unión mente y exigencias inmunes.
-El tipo AB: es resultado de una rara fusión entre el tolerante tipo A y el del tipo B de origen bárbaro pero más equilibrado .
En ese sentido, refuerza la teoría de que las diferencias en los tipos de sangre reflejan la capacidad humana para adaptarse a los diferentes desafíos ambientales.El famoso RH es una proteína aglutinante que sólo influye en cuestiones hematológicas para aceptar o no transfusiones de un grupo sanguíneo a otro. En la dieta que Mühlberger propone a continuación, no influyen en el comportamiento ante los alimentos.
La dieta del grupo sanguíneo defiende que hay alimentos específicos, beneficiosos o nocivos, según el tipo de sangre.
La dieta, grupo por grupo
La dieta del tipo genético 0: Es el grupo más antiguo de todos. El cazador. Los individuos que lo poseen prosperan con el ejercicio físico y la proteína de la carne animal. El tubo digestivo de todas estas personas mantiene la memoria genética de los tiempos primitivos. El éxito de la dieta del tipo 0 depende de su consumo de carnes magras, aves y pescados libres de sustancias químicas. A los individuos 0 los cereales y los lácteos no le resultan tan beneficiosos como a la mayoría de las personas de los otros grupos sanguíneos porque su sistema digestivo todavía no está del todo adaptado a ellos .-Alimentos que ayudan a perder peso: Cereales y lácteos en pocas cantidades. Panes, legumbres y porotos. El principal factor de aumento de peso para el grupo 0 es el gluten que se encuentra en el germen de trigo y los productos de harina integral. Estos dan lentitud al metabolismo.Este grupo necesita tener un estado leve continuo de acidez metabólica para estar delgados.La mayoría tiende a sufrir una tiroides más lenta desde el metabolismo porque no produce mucho yodo. Algas marinas, pescados, mariscos, sal yodada, hígado, carne roja, espinaca brócoli, serán de gran ayuda.-Alimentos que colaboran con el aumento de peso: Gluten de trigo, maíz, porotos, frijoles, lentejas, repollo, coliflor,
-Proteínas vegetales suplementarias: Frutos secos y semillas
Consejo: No deberían reemplazar a las carnes sino tratar de evitar carnes saturadas de grasas. Reemplazar por cortes magros cuando quieran perder peso. Los del grupo 0 tienen problemas de Colón y deben masticarlas muy bien.-Cereales: este grupo no tolera el trigo integral y aumentan de peso rápidamente con panes y derivados. Son buenos en cambio los panes germinados, las pastas de harina de de arroz. Un grano neutro es la quinoa y el amaranto.-Vegetales: aconsejables: acelga, achicoria, alcaucil, batata, calabaza, hojas de remolacha, lechuga, papa, perejil. NO aconsejables: berenjenas, hongos, maíz, palta, repollitos.-Frutas: ciruela morada, higo, banana, arándano, cereza, durazno, limón, pera, manzana, uva verde, melón, kiwi y sandía. NO aconsejable: Plátano, frutilla, mandarina, naranja, moras y melón de miel.
La dieta del tipo genético A: El primer vegetariano. Necesita de una dieta vegetariana para mantenerse delgado. Fue muy veloz la mutación genética del ser humano grupo 0 al del grupo A. La supervivencia fue la responsable de este cambio. Es muy frecuente en los europeos occidentales.La dieta es opuesta al tipo 0 porque las carnes rojas frenan su metabolismo. Los lácteos para el tipo A traen una reacción insulínica muy fuerte. No son beneficiosos.-Alimentos que favorecen el aumento de peso: Carnes, lácteos, habas, trigo en exceso.-Alimentos que favorecen la pérdida de peso: aceites vegetales, alimentos de soja, vegetales, frutas como ananá. Pueden consumir pescados y mariscos tres veces por semana. Lácteos fermentados como yogur y derivados de cabra. Leche de soja. Aceite de oliva, frutos secos como almendras, nueces, girasol y maní. Cereales como trigo sarraceno, amaranto, arroz, germen de trigo, salvado de trigo. Pan de harina de soja, pan de mijo, de avena o de maíz.-Frutas: deben comer fruta tres veces por día. Frutilla, ciruela, ananá, piña y cítricos.
La dieta del tipo genético B: Son nómadas equilibrados consumidores de lácteos. Responden mejor al estrés. Sufren de hipoglucemias. Es similar al tipo 0. Deben restringir el gluten de trigo, maíz, lentejas, maní, sésamo, trigo sarraceno.-Alimentos que ayudan a perder peso a este grupo: vegetales de hoja verde, carne, huevos, hígado, pescado de aguas profundas.
La dieta del tipo genético AB: Es la mezcla de los caucásicos tipo A y B de los Mongoles. Se encuentra en menos del 5 por ciento en su totalidad. Hace diez o doce siglos no existía este grupo. Se dice que es una fusión moderna. Tienen un tubo digestivo sensible, un sistema inmune tolerante y responden mejor al estrés.Es un grupo complejo y raro. Para perder peso deben restringir las carnes, aumentar los vegetales y el tofu. Tienen una mala respuesta insulínica. Tienden a la hipoglucemia y deben evitar el trigo.-Favorecen el aumento de peso: carnes rojas, porotos, trigo, maíz, sésamo.-Alimentos que favorecen la pérdida de peso: tofu, pescado, lácteos, verduras, algas marinas, ananá. Los AB deben comer vegetales varias veces al día y deben cuidar de comer vegetales con pocos agroquímicos y más orgánicos. Limitar el consumo de tomate. El tofu los previene del cáncer al igual que a los A y a los B. Deben evitar el maíz fresco. Son intolerantes a las frutas ácidas y deben reemplazarlas por uva, ciruela, frutilla, fresas. En general, se aconseja algún suplemento con vitamina C.El grupo AB plantea la metáfora del hombre moderno.http://www.rosario3.com/noticias/Dime-que-grupo-sanguineo-eres-y-te-dire-que-debes-comer-20150129-0010.html
Fuente: Infobae