Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta dopamina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dopamina. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de octubre de 2017

El rol de la insulina en el hambre

Los investigadores generalmente están divididos sobre qué causa obesidad y por qué tenemos antojos.La creencia convencional es que la obesidad es causada por un exceso calórico. Le llaman trastorno de “equilibrio de energía” y el tratamiento consiste en consumir menos energía (menos calorías) y gastar más. Cuando no logramos hacer esto, se implica que carecemos de autodisciplina.
52a7f5ce-c7ce-4096-ac2c-88e242ab8dde.jpg
“Es visto como un problema psicológico o incluso una cuestión de carácter”, indicó David Ludwig, quien trata la obesidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.La posición minoritaria en este campo, una que Ludwig sostiene, es que la obesidad es un trastorno de regulación hormonal, y la hormona que domina este proceso es la insulina. Es el lazo entre lo que comemos y la acumulación de grasa en exceso y eso, a su vez, está ligado con los alimentos que se nos antojan y el hambre que experimentamos. Desde los 60 se ha sabido que la insulina envía señales a las células grasas para que acumulen grasa, mientras que a otras células en nuestro cuerpo les dice que quemen carbohidratos como combustible. Bajo este pensamiento, estos carbohidratos hacen engordar de manera singular.En vista de que los niveles de insulina después de una comida son determinados en gran parte por los carbohidratos que comemos —sobre todo granos y almidones de fácil digestión, conocidos como carbohidratos de alto índice glucémico, así como azúcares como sacarosa y jarabe de maíz de alta fructosa— las dietas que se basan en este enfoque se centran específicamente en estos carbohidratos. Si no queremos ser gordos o engordar, no los comemos.Este efecto de la insulina sobre el metabolismo de la grasa y los carbohidratos ofrece una explicación sobre por qué un pequeño “desliz”, como le llamarían los especialistas en adicción, podría llevar con tanta facilidad a un atracón de comida.Si los niveles de insulina se elevan aunque sea un poco, dijo Robert Lustig, endocrinólogo pediatra en la Universidad de California en San Francisco, el cuerpo hace el cambio de quemar grasa a quemar carbohidratos.“Entre más insulina se libere, más antojo hay de carbohidratos”, señaló Lustig. “Una vez que uno se expone a un poco de carbohidrato, y ello provoca una descarga de insulina, eso hace que las células de grasa reciban energía a la fuerza y priva a tus otras células de la energía que, por el contrario, habrían utilizado —en esencia, hambre. Así que uno lo compensa sintiendo hambre, en particular de más carbohidratos. Un alto nivel de insulina impulsa el antojo de carbohidratos”.El resultado es que incluso un bocado o una probadita de alimentos ricos en carbohidratos puede estimular la insulina y crear hambre —un antojo— de incluso más carbohidratos.El azúcar y los dulces son un problema específico debido a varias respuestas fisiológicas que podrían ser únicas del azúcar. Los antojos por azúcar parecen ser mediados a través del centro de recompensas del cerebro que es activado por otras sustancias adictivas. Tanto el azúcar como las sustancias adictivas estimulan la liberación de dopamina, lo que produce una sensación intensamente placentera.Los investigadores que promueven la restricción de carbohidratos creen que una persona puede minimizar su antojo de carbohidratos al reemplazarlas comiendo muchas grasas saludables en lugar de eso. La grasa da sensación de saciedad, indicó Ludwig, y es el único macronutriente que no estimula la secreción de insulina.Consumir alimentos ricos en grasas “ayuda a extinguir el comportamiento de atracón”, dijo Ludwig, “en lugar de los alimentos altos en carbohidratos, que la exacerban”.Las mismas técnicas que han ayudado a los drogadictos a evitar recaídas también deberían funcionar con los alimentos. Estos principios básicos han sido desarrollados durante décadas, dijo Laura Schmidt, especialista en adicciones en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, quien ahora también estudia el azúcar. Pueden “funcionar para cualquiera que esté ahora sobrio y que quiera mantenerse así”.Cualquier dieta exitosa es un compromiso a largo plazo.“Es un sistema muy poderoso que tiene que revertirse, ya sea una adicción o enfermedad metabólica”, indicó Schmidt. “Se entreteje en el cuerpo y la mente durante años y volverse sano exige también adoptar una visión a largo plazo”.https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/?url=/clarin/story/content/view/full/71593

lunes, 13 de febrero de 2017

Clases de neurociencias del amor, lo último para encontrar la pareja ideal

Hace ya más de dos décadas que las neurociencias estudian en detalle uno de los temas centrales de la humanidad: el amor. Desde que la antropóloga Helen Fisher analizó las primeras imágenes de FMRI del cerebro de personas enamoradas (y halló dos regiones muy activas: el núcleo caudado, relacionada con el sistema de recompensa y el área tegmental ventral, liberador de dopamina), cada vez más laboratorios investigan las bases neurobiológicas del romance.
Hoy sabemos que el amor es una experiencia que involucra, en forma masiva, los diversos sistemas cerebrales de recompensas”, explicó Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva y rector de la Universidad Favaloro. Y agregó: “Sobre la base de investigaciones y estudios en neurociencias es posible intentar definirlo como un estado mental subjetivo, que consiste en una combinación de emociones, motivación –clave para el logro de metas y objetivos– y funciones cognitivas complejas. El amor, más que una emoción básica, es un proceso mental sofisticado y complejo”. De la mano de los nuevos conocimientos del cerebro enamorado y también de la moda de lo “neuro”, cada vez hay más cursos y seminarios que buscan enseñar “la ciencia del amor” para que varones y mujeres puedan encontrar a su media naranja. Y hasta en España se acaba de abrir la primera Escuela Neurocientífica del Amor, que propone ayudar a las personas a identificar quién es la pareja perfecta a través de un test cognitivo. La Universidad de Palermo dará mañana, un día antes de San Valentin, un seminario sobre “Teoría y práctica del amor” que intenta transmitir conocimientos científicos sobre este sentimiento. Algunas de sus temáticas: la naturaleza humana del amor, de la ciencia a la experiencia, tips para disfrutar un encuentro entrenado y los sentidos en la acción de enamorar.
Clases de neurociencias del amor
 “En las charlas buscamos que las personas se conecten con sus sentidos y cambien sus sistemas de referencia y de atención. Sabemos que en el cerebro se encienden diferentes redes neuronales en función de estímulos y por eso planteamos hacer ejercicios como besos con pinturas comestibles”, explicó Alejandra Zuccol, del laboratorio del disfrute de la UP. La idea de aprovechar la ciencia para mejorar el bienestar afectivo es también la base de la Escuela Neurocientífica del Amor, que acaba de abrir sus puertas en España. “Desarrollamos un coaching en sinapsis interpersonal, basados en el avance de las neurociencias”, le dijo a PERFIL Miguel Iglesias, su director. En sus seminarios teórico-prácticos se realizan test cognitivos que le permiten a cada persona determinar su perfil sináptico sobre la base de sus características personales, y luego identificar un perfil complementario; lo que denominan “love sinapsis”. Las sesiones, que imparten psicólogos y biólogos –en grupos de veinte personas a un precio promedio de 175 euros (cerca de $ 3 mil)–, tienen como objetivo “convertir sexo en relaciones de amor, optimizar las interacciones en Tinder y liberar el lenguaje corporal en la seducción y en la cama”.  En 2004 Fisher desarrolló a pedido del portal de citas Match.com un algoritmo que permite a dos personas conocer el grado de compatibilidad que existe entre ambas. Esta es la teoría que sustenta a la Escuela y otros apps de citas populares como Tinder. Sin embargo, Manes advirtió que es importante repensar las expectativas que la gente deposita sobre estos sitios. “Si bien las nuevas tecnologías nos permiten obtener imágenes precisas de lo que pasa en el cerebro cuando nos enamoramos, tenemos que ser cuidadosos en la interpretación de sus resultados. En definitiva, sólo nos dan información sobre la relación entre la activación de un área cerebral y el estado de enamoramiento”. Hasta la propia Fisher critica que estos sitios de citas están mal denominados: “Son, más bien, espacios para buscar personas disponibles, no para “matchear” iguales. Porque cuando se concreta el primer encuentro cara a cara, nuestros cerebros comienzan con el cortejo amoroso igual que lo hicieron durante el último millón de años”.http://www.perfil.com/ciencia/clases-de-neurociencias-del-amor-lo-ultimo-para-encontrar-la-pareja-ideal.phtml

viernes, 14 de junio de 2013

Por qué el estrés crónico engorda?

Existen quienes dicen que los nervios hacen adelgazar, pero también están los que aseguran que hecho de estar alterado engorda. Según la ciencia, ambas respuestas son correctas, aunque todo depende del tipo de estrés que se tenga. El llamado “estrés agudo” es el que es provocado por un hecho abrupto acotado en el tiempo (como por ejemplo una desgracia familiar) y al presentarse genera pérdida de apetito. Mientras que el “crónico” es aquel que se produce en forma constante gracias a las presiones de la vida diaria. Según la Asociación Americana de Psicología, “desgasta a las personas día tras día, año tras año” y “destruye al cuerpo, la mente y la vida” A este estado pueden producirlo la mala situación económica, las familias disfuncionales, un matrimonio infeliz o un empleo que se detesta. De acuerdo con la entidad norteamericana surge “cuando la persona no ve salida a una situación deprimente” y por lo tanto “abandona la búsqueda de soluciones”. Cuando la satisfacción no se halla una posible mejora, se buscan recompensas inmediatas a través de la comida, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad. Esto incrementa las chances de sufrir síndrome metabólico, un cuadro que abarca un conjunto de enfermedades que van desde la diabetes hasta la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia. Según explicó la doctora Rosa Labanca, médica nutricionista y directora del Centro de Docencia, Asistencia e Investigación de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA), explicó que en tiempos de estrés “se come con  más frecuencia y se aumenta la ingesta de alimentos palatables, es decir aquellos que son agradables al paladar y altamente adictivos”. 
Esto ocurre porque con el nerviosismo crónico “se altera el eje hipotalámico, pituitario y adrenal (HPA), lo que hace que se liberen grandes cantidades de cortisol, la hormona del estrés” y se produzcan estos “cambios en el comportamiento alimentario”. En concreto, con el estrés crónico, baja la dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y para subirla transitoriamente “se eligen alimentos engordantes como galletitas y chocolates y se repite la ingesta ni bien el nivel de dopamina baja”, explicó la experta. De hecho, Labanca relató que está demostrado que estos comestibles ricos en carbohidratos, grasas y azúcares “causan el mismo efecto en el cerebro que la cocaína, la nicotina, el alcohol y la actividad sexual”. Entre los estudios que vinculan al estrés con una ingesta mayor de calorías se encuentra una investigación de Lisa Groesz, publicada en la revista Appetite que el 43% de los encuestados empleaba a la comida como una ayuda para bajar los nervios y que las mujeres son más susceptibles a elegir productos dulces y grasosos. A su vez, la investigación indicó que las personas más reactivas al cortisol elevado reportaron una mayor ingesta de snacks.
¿Pero por qué el estrés crónico lleva a comer más? Porque el cortisol inhibe la actividad de la leptina, una proteína que informa al hipotálamo que ya se poseen suficientes reservas y que se debe regular el apetito.
Basados en la premisa de que el cuerpo es una maquinaria perfecta y sus partes están estrechamente relacionadas, los médicos opinan que la obesidad asociada al estrés debe ser tratada en forma mutidisciplinaria. Es decir, un paciente que sufre de nervios no sólo debería visitar a un nutricionista, sino también adoptar “técnicas cognitivo-conductuales para manejar la ansiedad, como relajación y actividad física, aunque en ocasiones también se necesita ayuda del psicólogo o el psiquiatra”, indicó Labanca.
 Estos apoyos se necesitan “para que la persona incorpore pautas de vida saludables, y dado que el disconfort emocional lleva a comer en forma inadecuada, se apunta a promover una actitud positiva ante los desafíos cotidianos, como por ejemplo no decir ‘estoy a dieta’ sino ‘elijo esto para sentirme bien’”, agregó la nutricionista. La clave es llegar a tiempo y evitar la aparición del síndrome metabólico, estrechamente asociado a la grasa abdominal, que es la más peligrosa porque la grasa acumulada en la panza, también llamada “obesidad androide” aumenta el riesgo cardiovascular. Para prevenir este acaparamiento, el nutricionista puede complementar los planes alimentarios vigilados con alternativas farmacológicas orientadas a eliminar los lípidos, o bien suplementos dietarios que reducen la cantidad de grasas en personas físicamente activas. Es que hoy, más que nunca, mantenerse en forma es todo un desafío. De hecho, una investigación publicada en la revista Phisiology and Behavior señaló que el estilo de vida moderno se equipara a un “ambiente obesogénico”, ya que incluye la falta de sueño, alta exigencia, empleos sedentarios a causa de la tecnología y alta oferta de alimentos palatables. A su vez, agregó que pasar varias horas frente a la computadora y mirar televisión inducen a consumir alimentos sin que exista hambre.
Ante este contexto, se producen grandes desafíos tanto para el médico como el paciente, ya que el primero deberá elegir las herramientas precisas para que la persona pueda aprender hábitos saludables más allá de la carrera de obstáculos que se presentan y quien desea bajar de peso tiene que aprender a tener paciencia para elegir los alimentos y no comer lo que se tenga a mano, para realizar caminatas y para también dormir 8 horas diarias, ya que el sueño se relaciona con el equilibrio hormonal.http://www.docsalud.com/articulo/4769/por-qué-el-estrés-crónico-engorda.Por: Celina Abud

miércoles, 17 de abril de 2013

Descubren que el sabor de la cerveza excita a los hombres


El sabor de la cerveza puede desencadenar la liberación en el cerebro de dopamina, el neurotransmisor cerebral ‘de la felicidad’, que está asociado históricamente con el consumo de bebidas y otras drogas. Así lo determinó un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, en Bloomington (Estados Unidos).
Los científicos analizaron a 49 hombres mediante dos pruebas: una al degustar la cerveza y otra al probar una bebida isotónica (Gatorade). Los escáneres mostraron una actividad significativamente más alta de dopamina cuando se degustaba cerveza que cuando se ingería la bebida deportiva.
Además, el efecto fue significativamente mayor entre los participantes con un historial familiar de alcoholismo, según las conclusiones de la investigación.
“Creemos que éste es el primer experimento en humanos que demuestra que el sabor de una bebida alcohólica sola, sin ningún tipo de efecto tóxico del alcohol, puede provocar esta actividad de la dopamina en los centros de recompensa del cerebro”, afirmó David A. Kareken, profesor de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana.

El mayor efecto en los participantes con parientes cercanos alcohólicos sugiere que la liberación de dopamina en respuesta a esas señales relacionadas con el alcohol puede ser un factor de riesgo hereditario para el alcoholismo, subrayó el doctor Kareken.
La investigación durante varias décadas ha vinculado la dopamina con el consumo de varias drogas, aunque los científicos tienen diferentes interpretaciones del papel del neurotransmisor.
Las señales sensoriales que están estrechamente asociadas con la intoxicación por drogas han sido durante mucho tiempo conocidas por provocar ansiedad e inducir a la recaída de alcohólicos en tratamiento de rehabilitación y muchos neurocientíficos creen que la dopamina juega un papel crítico.
Los participantes en el estudio recibieron una cantidad muy pequeña de su cerveza preferida, 15 mililitros, durante un período de tiempo de 15 minutos, lo que les permitió probar la cerveza sin dar lugar a ningún nivel detectable de alcohol en sangre o efecto intoxicante.
Los participantes, además, reportaron un deseo creciente de beber más cerveza tras la degustación, sin experimentar respuestas similares después de probar la bebida deportiva, a pesar de que muchos pensaban que Gatorade, en realidad, sabía mejor, resumió Brandon G. Oberlin, investigador postdoctoral y autor principal del artículo.http://www.clarin.com/sociedad/Descubren-sabor-cerveza-excita-hombres_0_902909801.html

lunes, 7 de febrero de 2011

Comida: ¿tan adictiva como el alcohol?


Se suele pensar que para bajar de peso, las personas con obesidad sólo deben comer menos y moverse más. En cambio, existe un consenso en que los alcohólicos necesitan un tratamiento para dejar de beber. Pero un nuevo estudio, publicado en la revista “Archives of General Psychiatry” revela que esos dos problemas pueden no ser tan diferentes como se piensa y que comer en exceso también puede ser una adicción.
El trabajo analizó las similitudes neurobiológicas entre los comportamientos que llevan a la obesidad y al abuso de sustancias. Para arrojar sus conclusiones, investigadores de la Washington University School of Medicine (Saint Louis, EEUU) examinaron dos grandes encuestas representativas de los hábitos de los adultos norteamericanos. Los 40 mil participantes que fueron indagados en los dos sondeos (realizados en 1991- 1992 y 2001- 2002) respondieron preguntas sobre el alcoholismo en sus familias.Se los interrogó sobre si algún familiar había sido alcohólico o había tenido problemas con la bebida en algún momento de su vida”. Los participantes también respondieron sobre su propio peso y altura, a fin de que se pudiera calcular su índice de masa corporal (IMC). Para calcularlo, se divide peso en kilos por altura y si el resultado es mayor a 30, indica que hay obesidad.
La primera encuesta, realizada en los tempranos ‘90 no había encontrado relación entre los antecedentes familiares de alcoholismo y la obesidad. Sin embargo, el segundo sondeo mostró un panorama completamente diferente: los adultos con una historia familiar con problemas con la bebida tenían de un 30 a 40% más de chances de ser obesos que quienes no tenían parientes con el problema. Por otra parte, las mujeres poseían un riesgo más alto, con un 50% más de probabilidades de ser obesas, riesgo que en los hombres apenas llegaba a un 26%.
¿Pero por qué se dieron estos cambios con el paso del tiempo? El Dr. Richard A. Gurza, líder del estudio, sostuvo que la naturaleza de los alimentos que ingerimos cambió y ellos poseen una tendencia a atraer partes del cerebro implicadas en la adicción. Es que algunos comestibles - ricos en azúcar, sal y grasa- pueden ser los que disparen la sobrealimentación en personas ya predispuestas al despertar centros primitivos de recompensa y reforzar la conducta adictiva.
Esta clase de alimentos, calificados de “hiperapetecibles”por el Dr. David Kessler - miembro de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU)- pueden llevar más a la sobrealimentación que los vegetales, por ejemplo. De hecho, en su libro “El fin de la sobrealimentación” describe cómo este tipo de comidas, que suelen servirse en restaurantes de comidas rápidas, alteran la química del cerebro y llevan a una respuesta neurológica que estimula a desesperarse por comer más, incluso cuando no se tiene hambre.
Kesler relaciona el hecho de que algunas personas no puedan controlar su ingesta de esta clase de alimentos a que ellos estimulan al cerebro para que libere dopamina, neurotransmisor asociado con el centro del placer.
Pero sin embargo, existen otras explicaciones sobre la relación entre la obesidad y los antecedentes familiares de alcoholismo, como que por ejemplo los parientes de ese grupo pueden ser más susceptibles al estrés en general o sufrir depresiones subyacentes que pueden llevarlos a comer o tomar de más.
http://www.docsalud.com/articulo/1785/comida-tan-adictiva-como-el-alcohol