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lunes, 21 de enero de 2019

Los efectos de Tuci, "la nueva cocaína" que consumen los jóvenes en Argentina

"La droga de moda", reveló Cristian, un joven de 30 años, cuando se le preguntó por el "tuci", o el polvo rosa al que también definió como "la nueva cocaína". Esta sustancia se comercializa y expande en los boliches más caros y en las fiestas más exclusivas de Buenos Aires."En los boliches de Palermo no la vas a encontrar ni en pedo", indicó Cristian a Infobae, quien prefirió no revelar su apellido por "miedo a cortarle el negocio a gente complicada". "Yo suelo ir a fiestas electrónicas y ahí la ves con naturalidad. La mueven ahí. Las veces que voy a un boliche en donde pasan cumbia o 'cachengue' no la veo.Pertenece a la high society, como decimos entre amigos", agregó.El doctor Carlos Damín, jefe del área de Toxicología del Hospital Fernández, le explicó a Infobae que el tuci "es la 'cocaína rosa' o 2 CB cuyo nombre químico es 4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina. Es una sustancia sintética, cuyo efecto es similar al del éxtasis y el LSD".De allí surge su nombre: "tuci" o "tu-ci-bí", como también lo mencionan, por la denominación en inglés (two cb). "No sé el valor con exactitud, pero sí me han contado que 5 gramos del tuci pueden costar casi 10 mil pesos. Es una droga muy cara", sostuvo Cristian.
En 2017, la droga fue incluida dentro de la lista de estupefacientes ilegales en el país. En el decreto 722/91, el tuci se exhibe en un listado de sustancias prohibidas.El joven le explicó a este medio que sí la ha probado y que las experiencias fueron diversas. "Por la segunda la dejé de consumir. La primera vez me sentí igual que con otras sustancias de este tipo. Extasiado por decir de alguna manera. Cuando volví a hacerlo me di cuenta de lo tóxica que es esta droga: estuve varios días con vómitos, temí lo peor. Me hizo dejar todas las demás"."Actualmente está de moda y, según algunos consumidores, esto les genera una sensación de status. Tras consumir 2C-B, el resultado puede variar de acuerdo con el rango de la dosis. Se dice que a los 15 minutos de haber sido inhalada, empiezan efectos psicodélicos parecidos a los del éxtasis. Se experimentan desde tics o movimientos espasmódicos involuntarios hasta alucinaciones visuales", explicó a Infobae Geraldine Peronace, médica psiquiatra y especialista en adicciones.A diferencia de la marihuana o la cocaína, las cuales encuentran sus orígenes en plantaciones vegetales, el tuci es el resultado de varios procesos químicos. Finalmente, se comercializa en forma de pastillas o en polvo color rosado.
"Los efectos suelen durar entre 4 y 8 horas y, en total, suelen transcurrir unas 8/10 horas desde la ingesta hasta que se retorna al estado inicial, siempre dependiendo de la dosis y de la persona", agregó Peronace. El doctor Damín, quien también preside Fundartox, aseguró: "El consumo de tuci produce arritmias cardíacas y cuadros de psicosis tóxicas. Son complicaciones graves, las cuales pueden producir la muerte dependiendo de la dosis y la adulteración de la sustancia".
De Estados Unidos hacia América Latina
La "droga de la alta sociedad" encuentra su origen en 1974 en un laboratorio de California, Estados Unidos, el cual encabezaba el farmacéutico Alexander Shulgin. Sustancia de diseño, su base radica -como ya se ha mencionado- en los elementos químicos y no en los naturales.Su auge latinoamericano comenzó con la llegada del nuevo siglo. En 2004, tras haber sido consumida en México, ingresó a Colombia, más precisamente a la ciudad de Envigado, cercana a Medellín. Allí, un hombre perteneciente a la clase baja colombiana comenzó a fabricarla. Lo llamaron "Alejo Tucibí". Su nombre real es Jorge Alejandro Arboleda, a quien en el departamento de Antioquia lo llamaron "el Pablo Escobar de la droga rosa". Su relación con esta sustancia, según los medios colombianos, se dio luego de que éste creara la versión criolla del tuci. La preparaba en forma artesanal y la vendía en Medellín, con la ayuda de sus amigos.La envió a Bogotá pero antes a Cali, ciudad en la que tuvo que radicarse luego de ser amenazado por los narcotraficantes de Medellín. Volvió a ocurrirle lo mismo en Cali y así fue como viajó hacia Bogotá, en donde continuó el "negocio". Fue capturado en 2016 luego de que se pusiera un marcha un granoperativo.
https://www.infobae.com/sociedad/2019/01/21/los-efectos-de-tuci-la-nueva-cocaina-que-consumen-los-jovenes-en-argentina/

viernes, 26 de febrero de 2016

"Blue Star", la droga que convierte a los adictos en caníbales

Llegó a Londres y generó asombro. Se trata de una droga que “puede convertir a los adictos en canibales”. Se llama Blue Star (estrella azul) y las llaman "sales de baño" por su aspecto.
Esta sustancia ya se había hecho conocida en Florida durante 2012, cuando un adicto que luego se identificó como Rudy Eugene atacó a un vagabundo luego de haberla consumido. El hombre fue hallado masticando el rostro de su víctima.
Lo que se sabe es que, durante la jornada del 26 de mayo de ese año, Eugene -conocido como "El Caníbal de Miami- consumió una fuerte dosis de la droga y, bajo el efecto generado, su cuerpo habría tomado una temperatura considerablemente elevada. Por eso, decidió quitarse la ropa y, en algún momento posterior, tuvo la intención obsesiva de comer carne humana.
La droga Blue star ya es popular en Londres.
El estupefaciente "Blue Star" es una droga alucinógena con características similares a la cocaína sintética. Contiene metilendioxipirovalerona (MDPV), lo que le da al consumidor una fuerza impensada, aumenta la presión sanguínea, acelera su ritmo cardíaco y produce un fuerte calor interno que lleva a la persona a desnudarse.
Además, como efecto adicional, suprime el dolor, provocando la falta de reacción del consumidor ante la violencia física. Por eso, también se denomina a la sustancia como "droga zombie"."Alguien que conozco tuvo una mala reacción: temblores, hinchazón, las venas de las manos se agrandaron y se pusieron rojas durante una buena hora o más, alucinaciones. Solo quiero advertir a la gente”, contó en el Mirror un consumidor, quién también advirtió que la droga "se está haciendo popular" en Londres.
Por su parte, el bioquímico Paul Skett de la Universidad de Glasgow manifestó que el término sales de baño, para denominar a la droga,  "es muy amplio y podría referirse a gran número de cosas". En tanto, advirtió que "podría imitar los efectos de la mefedrona o MDMA o las anfetaminas" y que si se la toma con algo más, "podría potencialmente magnificar sus efectos”.http://www.perfil.com/internacional/Blue-Star-la-droga-que-convierte-a-los-adictos-en-canibales-20160225-0035.html

domingo, 11 de octubre de 2015

Las nuevas tendencias se prueban en las disco

La luz blanca del flash ilumina a un pibe flaquito de unos 20 años, que tiene puesta una remera con la figura de “Heisenberg”, el héroe maldito de la serie “Breaking Bad”. La música electrónica rebota en el pecho de todos, por momentos se vuelve insoportable. El pibe de la remera de “Heisenberg” intenta seguir la melodía, los bajos, los climas, pero no hay caso. La escena no termina de cerrar, porque el pibe parece un recién llegado a este mundo de las fiestas electrónicas. Usa esa remera para intentar pertenecer, se le notan las ganas de entrar a un mundo que le es ajeno. A su lado hay un muchacho musculoso, de unos 30 años, remera blanca y anteojos negros. Muy transpirado, muy conectado con la música. Baila torpe pero con ritmo. Robótico pero coordinado. No hace falta ser un experto en drogas para advertir que uno tomó éxtasis y el otro –el pibe con la remera de “Heisenberg”– no. Esto es lo primero que llama la atención en una fiesta electrónica. Como en ninguna otro ritual nocturno, el que no consume siente la distancia, se ve afuera de una celebración que parece perfecta. Los que están en trance derrochan empatía, amor, abrazos, colores. Bailan como si el mundo estuviera en juego ahí, en esta noche, en cada paso. Y no hay manera de romper esa barrera, de quebrar esa distancia. No hay remera de “Heisenberg” que funcione como pasaporte. Como si el único modo de decodificar la melodía frenética de la música electrónica fuera a través de ciertas drogas.
Según los médicos consultados por Clarín, las drogas de diseño tienen cada vez más preponderancia en la noche porteña. Si los ‘80 y los ‘90 fueron los años de la cocaína, las primeras fiestas “raves” en Parque Sarmiento a finales de los ‘90 son también el punto inicial de la convivencia entre música electrónica y nuevas drogas como el éxtasis (antes “bicho”, hoy “rola”), pero también de toda la familia de estimulantes, anfetaminas, cristal, lanzaperfume y ketamina, entre muchas otras. 

La globalización también implica la posibilidad de producir en Argentina las drogas que están de moda en Europa. Según la doctora Hilda Montrull, históricamente había una división geográfica del consumo de drogas: en Europa predominaban las drogas derivadas del opio, como la morfina o la heroína, por una cuestión de cercanía con los centros de producción. En América, predominaba la cocaína y la marihuana, por la misma razón de cercanía y costo. Esa frontera se derribó para siempre”. 
Argentina es el segundo país consumidor de éxtasis de América Latina, solo detrás de Chile, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (ONUDC). Y esa cifra viene en constante ascenso: desde un 0,2% hasta un 2,6% de la población, según estadísticas de 2009. De todas maneras, los ingresos a la guardia del Hospital Fernández por intoxicación siguen siendo mayoritariamente por sobredosis de alcohol (53%). 
Esta noche, la del pibe de la remera de “Heisenberg”, es en un boliche de la Costanera, uno de los tantos que tiene una guardia médica en la puerta. En ese ámbito, con un famoso DJ italiano que es tratado como una estrella de rock (y que tiene la edad de las estrellas de rock; o sea, más de 50 años), la fiesta es hasta las seis de la mañana, pero sigue en el “after”. Estos lugares abren casi todos los fines de semana (“Pachá”, “ClubOne”, “Club69”, “Crobar”, “Bahrein”). Pero hay también eventos más grandes, comparables a recitales, como el “Ultra Music Festival”, “Moonpark” o “Buenos Aires Trance”. Esa temporada alta de fiestas se corona con la “Creamfields”, el próximo 14 de noviembre.No hay humo de cigarrillo. No hay (tanto) alcohol. Tampoco hay clima de levante. La noche se vive con frases cortas: “¿Qué tomaste?”, preguntamos. “Qué te importa?”, responden, sin dejar de bailar. Hay una sonrisa en la cara, hay movimiento todo el tiempo. Una suerte de sensualidad pero no sexualidad. Diferente al histeriqueo clásico. Según Victor Lenarduzzi, autor de la tesis doctoral (y luego libro) “Placeres en movimiento. Cuerpo, música y baile en la escena electrónica”, “la pista de baile, al menos la electrónica, en algún punto se desexualiza porque el baile se vuelve eje de la escena. Antes estaba subordinado a la conquista, se sacaba a bailar, incluso se acosaba a las chicas, porque se iba a bailar para tratar de tener sexo. Diría que es post-sexual más que asexuada”. El consumo dura mucho más que estas horas bajo techo. El consumo empieza antes, en las “previas”, cuando se toma alcohol o algún protector hepático para atenuar los efectos de la pastilla. O quizás el consumo empieza aun antes de la “previa”, en la logística para conseguir nuevas drogas (unos 150 pesos el precio promedio de una “pasti”). O incluso antes de eso, en la información al alcance de la mano que está en los foros (Ver recuadro “El debate...”). Las experiencias de consumo con las diferentes pastillas, las preguntas que un chico le puede hacer con confianza al moderador de un foro al que nunca vio en su vida, pero que jamás podría hacerle a su padre: “¿Recomiendan tomar pasti dos días seguidos?”. Nada demasiado diferente a googlear los síntomas, en lugar de llamar al médico. En los foros se incita a no comprar droga en los boliches y a consumir únicamente pastillas que hayan sido testeadas, a través de un método muy sencillo, conocido como “marquis”, en donde se mide la presencia de la droga a partir de la reacción química. También, los comentarios en el foro dan muestra de lo que Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, denomina policonsumo. Un ejemplo: “Tomé esta ‘yingyang’ en la bat también, y tuve los efectos que dicen todos, pero pensé que fue por la keta (probé keta por primera vez). La pase muy mal, me sentia muy volado, incomodo, de mal humor, no tenia noción del tiempo, se me venían imágenes a la cabeza, me sentía apagado, sin sentimientos. Supongo que no me dormí porque antes de la ‘yingyang’ había tomado un dedaso de cristal. Al otro día tuve muchos temblores. No las recomiendo”. La validez de los foros como garantía del consumo responsable encuentra equivalencias con la presencia de las guardias médicas en los mismos boliches. Para algunos, es una incitación al consumo. “Me parece dramático, es como darles vía libre para el consumo porque saben que de última hay un médico en la puerta”, dice Damin. 
La prohibición del consumo o la venta de drogas dentro de la disco parece una utopía: atentaría contra el propio negocio y una “pasti” es más chica que una aspirina.
Termina el set del DJ y hay aplausos desde la pista, que no muestra signos del cansancio de una noche en la que nadie dejó de moverse. Hay abrazos y promesas de seguir la noche –ya la mañana– en un after cercano. Del pibe con la remera de “Heisenberg”, ni noticias.whttp://www.clarin.com/opinion/Fiestas_electronicas_pastillas_drogas_de_diseno_policonsumo_0_1446455760.html

domingo, 9 de noviembre de 2014

ONU: Argentina encabeza ranking mundial de consumo de cocaína

Argentina, Chile y Uruguay son los países latinoamericanos con mayor nivel de consumo de cocaína en términos porcentuales, según estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC). La estadística coloca a la Argentina junto a España, a nivel mundial, con el 2,6 por ciento de personas de entre 15 y 64 años que reconoció haber consumido cocaína al menos una vez en el último año. En tercer lugar figura el Reino Unido, con 2,5 por ciento, seguido por Estados Unidos y Chile, con 2,4 por ciento. Uruguay es el otro país sudamericano que aparece entre los primeros consumidores, en el puesto décimo junto a Canadá.

Según las estadísticas que publica un portal en base al World Drug Report de la UNDOC, Bolivia es, con 30 toneladas de cocaína, sexto país en el mundo con más decomisos al año, equivalentes al 4 por ciento del total incautado.A la cabeza de la lista de incautaciones, con 253.447 kilos de cocaína equivalentes al 35 por ciento de todo lo decomisado a nivel mundial, está Colombia, que es también el mayor productor de la droga.
Estados Unidos aparece en segundo lugar, con más de 108 mil kilos incautados, equivalentes al 15 por ciento a nivel mundial, seguido Ecuador (65.000), Panamá (52.000) y Venezuela (27.000).
De acuerdo a esas estadísticas, en América Latina y el Caribe se registra más del 70 por ciento de los decomisos, de los cuales el 60 por ciento en Sudamérica, 12 en Centroamérica y 1 por ciento en el Caribe.Los principales productores de hoja de coca, insumo básico para la producción de cocaína, son Perú, con 60.400 hectáreas, Colombia (48.000) y Bolivia (32.000) según el monitoreo de cultivos del 2012 de la UNDOC.http://www.ambito.com/noticia.asp?id=766312

domingo, 5 de octubre de 2014

Cuatro de cada diez estudiantes consumieron drogas, alcohol o tabaco

Cuatro de cada diez estudiantes secundarios rosarinos dijo haber usado drogas alguna vez. Y uno de cada cuatro adolescentes reconoció que las toma actualmente, la mitad alcohol y tabaco y en tercer lugar marihuana. Aún así, el conocimiento que tienen sobre las distintas sustancias es limitado. Por ejemplo, el 20 por ciento asegura que el alcohol o los inhalantes no producen adicción, más del 33 por ciento dijo desconocer el potencial adictivo del éxtasis y si bien la mayoría reconoce que el consumo de drogas produce problemas relacionados con la salud, uno de cada cuatro minimiza otros riesgos.Al menos esta es la radiografía que traza una encuesta realizada por investigadoras de la Facultad de Ciencias Bioquímicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El trabajo es uno de los primeros cuantitativos desarrollado sobre la población adolescente escolarizada de Rosario que aborda su relación con el consumo de sustancias, tanto legales como ilegales.El sondeo acompañó una tarea de divulgación sobre el impacto que tiene el consumo de drogas desde la mirada de las neurociencias, realizada desde el año pasado en escuelas medias, con el aval de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia y la UNR.Con el título de "Educar para la salud, promoviendo decisiones responsables en adolescentes en el consumo de drogas", la iniciativa incluyó el desarrollo de charlas informativas, talleres de discusión y encuestas anónimas a estudiantes del nivel medio de escuelas públicas y privadas, del centro y de distintos barrios de la ciudad.Las primeras conclusiones del trabajo se basaron en una muestra de 150 alumnos de dos colegios, uno público y uno privado, visitados durante el año pasado. "Se trata de un recorte pequeño, pero que permite una primera aproximación a un tema sobre el que seguimos trabajando este año y pensamos continuar el próximo", señaló la directora del proyecto, Alejandra Pacchioni, bioquímica e investigadora del Conicet.Sus resultados se validaron durante la Semana de la Química, ocasión en que se entrevistó a otro grupo de alumnos de 3º a 6º año. El trabajo buscó aportar información sobre los acercamientos que los adolescentes de la ciudad tuvieron con distintas sustancias e indaga en sus conocimientos sobre las "drogas de abuso". Es decir, aquellos elementos psicoactivos (legales o ilegales) capaces de producir cambios en la percepción, el estado de ánimo, la conciencia o el comportamiento.
Datos. El trabajo indaga sobre el contacto que los adolescentes escolarizados de la ciudad tienen con distintas drogas, como alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, anfetaminas, inhalantes o esteroides. Así, cuando se les preguntó si las habían usado una vez, el 44,5 por ciento dijo haber consumido alguna droga. Y la mitad de este grupo señaló que las consume hoy."De acuerdo con la experiencia del trabajo en los talleres pudimos notar que los adolescentes tienen contacto con las drogas desde muy temprano, tanto a nivel personal o a través de conocidos, sin embargo también es cierto que hay muchísima desinformación y también mala información", destacó Pacchioni y recordó que numerosos estudios muestran que la prevención y el conocimiento del riesgo disminuyen significativamente el uso de drogas entre adolescentes.Algunos de estos equívocos se reflejan en la encuesta, por ejemplo cuando se les preguntó si creían que distintas sustancias producían adicción. Un alto porcentaje respondió afirmativamente en el caso de cocaína (98 por ciento), cigarrillos (91,9 por ciento) y marihuana (90,7 por ciento), sin embargo la opinión no fue tan unánime respecto al alcohol o los inhalantes y para anfetaminas, ácido lisérgico (LSD), morfina y esteroides. Allí, el porcentaje de quienes indicaron que producen adicción cayó a la mitad de los encuestados.Y entre los problemas que creen puede ocasionar el consumo de drogas, se apuntan los riesgos relacionados con la salud; inconvenientes en el grupo familiar, amistades, trabajo y estudio; económicos y finalmente legales. En ese orden.Durante el trabajo en talleres surgen además otras cosas: "Generalmente identifican como drogas sólo a las sustancias ilegales y piensan que como se habla de usos medicinales de la marihuana, la marihuana no es mala y también tienen gran confusión con los fármacos. Y además, un tema sobre el cual habrá que trabajar, identifican a las adicciones exclusivamente con la falta de voluntad".
Compromiso. "Los directivos y los docentes de las escuelas están ávidos de información y de poder abordar estos temas. Hay mucha preocupación porque la problemática que transmiten es grande y esto sucede en todas las escuelas, tanto del centro como de los barrios más vulnerables. Se pueden encontrar testimonios más crudos o más puntuales en algún lado, pero en realidad la problemática está en todas las escuelas", destacó Amelia Reinoso, especialista en educación e integrante del equipo de trabajo.También los alumnos tienen qué decir. "Durante el trabajo en los talleres, les decimos que estamos haciendo divulgación científica, que no vamos a bajar línea, ni a juzgar, ni a censurar lo que ellos hacen, sino que les damos información para que tomen sus decisiones con respecto al ciudado de su salud. Y ahí aparecen las cosas más interesantes, discuten, afirman que consumen pero que no les hace nada o que pueden manejarlo. Las que aprendemos somos nosotras", señaló Reinoso.http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Cuatro-de-cada-diez-estudiantes-consumieron-drogas-alcohol-o-tabaco-20141005-0016.html

viernes, 30 de agosto de 2013

Drogas: marihuana es la más popular y heroína, la más mortal

El cannabis es la droga más difundida en el mundo, la heroína es la que genera más muertes y las anfetaminas las que crean mayor adicción, según un estudio científico. Este "primer análisis de la preponderancia mundial" sobre las cuatro grandes categorías de drogas ilegales, anfetaminas, cannabis, cocaína y opiáceas (heroína), confirma que la adicción a la heroína es la que acarrea mayores consecuencias para la salud a escala mundial. Sobre 78.000 muertes atribuibles directamente a las drogas en el año 2010, más de las mitad (55%, es decir 43.000) están relacionadas con las opiáceas, según el estudio que publica el semanario médico británico The Lancet.
La adicción a las drogas inyectables como la heroína constituye además un factor muy importante de exposición y de infección a los virus del sida y las hepatitis, señala el documento. Globalmente, las opiáceas son las que más pesan sobre la salud humana, una situación que "podría evitarse multiplicando los programas de distribución de agujas y jeringas, los tratamientos de sustitución de las opiáceas y las terapias antirretrovirales", explica el estudio realizado por un equipo australiano y estadounidense. Aunque es el estupefaciente de mayor consumo en el mundo, el cannabis tiene un impacto mucho menor sobre la salud, en particular porque la adicción es menor, con 13 millones de personas dependientes contra 17,2 millones de adictos a las anfetaminas y 15,5 millones a las opiáceas. Las consecuencias sanitarias de la cocaína son igualmente limitadas a escala mundial con respecto a la heroína, aunque el estudio da cuenta de niveles de adicción más elevados para esta droga en América Latina y del Norte. Globalmente las consecuencias a nivel sanitario causadas por las cuatro grandes drogas estudiadas, han aumentado un 50% en el mundo entre 1990 y 2010 particularmente a raíz del alza del número de consumidores. Pero las consecuencias sanitarias de estas drogas son muy inferiores a las del tabaquismo y del alcohol, subraya el estudio. Tabaco y alcohol son "responsables en conjunto de casi un 10% de la mortalidad total" contra 1% de las drogas. Hay que tomar en cuenta que el número de personas dependientes de las drogas es muy inferior que las adictas al alcohol y el tabaco. "Es evidente que la utilización de drogas ilegales provoca relativamente más daños a nivel individual", indica el estudio del equipo dirigido por la australiana Louisa Degenhardt (Universidad de New South Wales).http://www.docsalud.com/articulo/5010/drogas-marihuana-es-la-m%C3%A1s-popular-y-hero%C3%ADna-la-m%C3%A1s-mortal

viernes, 14 de junio de 2013

Por qué el estrés crónico engorda?

Existen quienes dicen que los nervios hacen adelgazar, pero también están los que aseguran que hecho de estar alterado engorda. Según la ciencia, ambas respuestas son correctas, aunque todo depende del tipo de estrés que se tenga. El llamado “estrés agudo” es el que es provocado por un hecho abrupto acotado en el tiempo (como por ejemplo una desgracia familiar) y al presentarse genera pérdida de apetito. Mientras que el “crónico” es aquel que se produce en forma constante gracias a las presiones de la vida diaria. Según la Asociación Americana de Psicología, “desgasta a las personas día tras día, año tras año” y “destruye al cuerpo, la mente y la vida” A este estado pueden producirlo la mala situación económica, las familias disfuncionales, un matrimonio infeliz o un empleo que se detesta. De acuerdo con la entidad norteamericana surge “cuando la persona no ve salida a una situación deprimente” y por lo tanto “abandona la búsqueda de soluciones”. Cuando la satisfacción no se halla una posible mejora, se buscan recompensas inmediatas a través de la comida, lo que aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad. Esto incrementa las chances de sufrir síndrome metabólico, un cuadro que abarca un conjunto de enfermedades que van desde la diabetes hasta la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia. Según explicó la doctora Rosa Labanca, médica nutricionista y directora del Centro de Docencia, Asistencia e Investigación de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA), explicó que en tiempos de estrés “se come con  más frecuencia y se aumenta la ingesta de alimentos palatables, es decir aquellos que son agradables al paladar y altamente adictivos”. 
Esto ocurre porque con el nerviosismo crónico “se altera el eje hipotalámico, pituitario y adrenal (HPA), lo que hace que se liberen grandes cantidades de cortisol, la hormona del estrés” y se produzcan estos “cambios en el comportamiento alimentario”. En concreto, con el estrés crónico, baja la dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y para subirla transitoriamente “se eligen alimentos engordantes como galletitas y chocolates y se repite la ingesta ni bien el nivel de dopamina baja”, explicó la experta. De hecho, Labanca relató que está demostrado que estos comestibles ricos en carbohidratos, grasas y azúcares “causan el mismo efecto en el cerebro que la cocaína, la nicotina, el alcohol y la actividad sexual”. Entre los estudios que vinculan al estrés con una ingesta mayor de calorías se encuentra una investigación de Lisa Groesz, publicada en la revista Appetite que el 43% de los encuestados empleaba a la comida como una ayuda para bajar los nervios y que las mujeres son más susceptibles a elegir productos dulces y grasosos. A su vez, la investigación indicó que las personas más reactivas al cortisol elevado reportaron una mayor ingesta de snacks.
¿Pero por qué el estrés crónico lleva a comer más? Porque el cortisol inhibe la actividad de la leptina, una proteína que informa al hipotálamo que ya se poseen suficientes reservas y que se debe regular el apetito.
Basados en la premisa de que el cuerpo es una maquinaria perfecta y sus partes están estrechamente relacionadas, los médicos opinan que la obesidad asociada al estrés debe ser tratada en forma mutidisciplinaria. Es decir, un paciente que sufre de nervios no sólo debería visitar a un nutricionista, sino también adoptar “técnicas cognitivo-conductuales para manejar la ansiedad, como relajación y actividad física, aunque en ocasiones también se necesita ayuda del psicólogo o el psiquiatra”, indicó Labanca.
 Estos apoyos se necesitan “para que la persona incorpore pautas de vida saludables, y dado que el disconfort emocional lleva a comer en forma inadecuada, se apunta a promover una actitud positiva ante los desafíos cotidianos, como por ejemplo no decir ‘estoy a dieta’ sino ‘elijo esto para sentirme bien’”, agregó la nutricionista. La clave es llegar a tiempo y evitar la aparición del síndrome metabólico, estrechamente asociado a la grasa abdominal, que es la más peligrosa porque la grasa acumulada en la panza, también llamada “obesidad androide” aumenta el riesgo cardiovascular. Para prevenir este acaparamiento, el nutricionista puede complementar los planes alimentarios vigilados con alternativas farmacológicas orientadas a eliminar los lípidos, o bien suplementos dietarios que reducen la cantidad de grasas en personas físicamente activas. Es que hoy, más que nunca, mantenerse en forma es todo un desafío. De hecho, una investigación publicada en la revista Phisiology and Behavior señaló que el estilo de vida moderno se equipara a un “ambiente obesogénico”, ya que incluye la falta de sueño, alta exigencia, empleos sedentarios a causa de la tecnología y alta oferta de alimentos palatables. A su vez, agregó que pasar varias horas frente a la computadora y mirar televisión inducen a consumir alimentos sin que exista hambre.
Ante este contexto, se producen grandes desafíos tanto para el médico como el paciente, ya que el primero deberá elegir las herramientas precisas para que la persona pueda aprender hábitos saludables más allá de la carrera de obstáculos que se presentan y quien desea bajar de peso tiene que aprender a tener paciencia para elegir los alimentos y no comer lo que se tenga a mano, para realizar caminatas y para también dormir 8 horas diarias, ya que el sueño se relaciona con el equilibrio hormonal.http://www.docsalud.com/articulo/4769/por-qué-el-estrés-crónico-engorda.Por: Celina Abud

martes, 27 de marzo de 2012

El café y el azúcar afectan el cerebro como la heroína

El café y el azúcar afectan el cerebro como la heroína
Un especialista en neurotoxicología plantea que comer determinados alimentos libera sustancias que producen importantes efectos.

El doctor en neurotoxicología y profesor de la Universidad Estatal de Ohio Gary Wenk escribió el libro “Tu cerebro bajo los efectos de los alimentos”, en el que planteó que al comer determinados elementos el cerebro recompensa a la persona liberando ciertas sustancias químicas que producen el mismo efectos que consumir algunas drogas.El investigador norteamericano plantea que para el cerebro no hay diferencias entre drogas y alimentos, ya que ambos son productos químicos que se metabolizan en energía y que producen efectos deseados y no deseados. En ambos grupos hay compuestos que afectan de forma directa e indirecta. Además, aseguró que los alimentos son necesarios para vivir y las drogas no, detalló perfil.com. Wenk explicó que los alimentos que producen efectos instantáneos son los que se consumen en altas dosis como café, azúcar, té o mate, a los que comparó con drogas como la heroína, el alcohol, la nicotina y la marihuana. En el otro grupo están los alimentos que afectan al cerebro de forma indirecta, algo que se empieza a notar cuando el sistema nervioso no recibe el porcentaje suficiente de algunas sustancias específicas. “Se descubrió que si se consume poco aminoácidos que se encuentran en huevos, lácteos, cereales, nos deprimimos y enojamos con mayor frecuencia", agregó.Por otro parte, están los alimentos antioxidantes como frutas, verduras, pescado, aceite de oliva, canela y, según Wenk, podría incluirse la aspirina, la nicotina, la cafeína, la cerveza y el vino tinto. “Quienes ingieren estos alimentos se benefician a largo plazo, porque todos brindan protección contra el envejecimiento cerebral. Según estudios recientes, la nicotina y la cafeína impiden las acciones tóxicas del oxígeno en el cerebro”, concluyó.

jueves, 8 de marzo de 2012

Argentina, principal consumidor de cocaína de la región

La Argentina es el país con mayor consumo de cocaína de Latinoamérica, según un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, en tanto que calificó al territorio como "importante país de tránsito" para las drogas producidas en la región.De acuerdo al informe anual sobre la "Estrategia para el Control Internacional de Narcóticos", el consumo local en personas de entre 15 y 64 años asciende a 2.6%, lo que representa el 25% del total de América Latina y Central. Además, el texto sostiene que la Argentina continúa siendo un "importante país de tránsito" para la cocaína producida en los Andes, aunque destacó las acciones implementadas desde el Ministerio de Seguridad.El país continúa siendo un "importante país de tránsito" para la cocaína producida en los Andes y si bien el recién creado Ministerio de Seguridad ha trabajado para mejorar el control de narcóticos el "lento proceso" de ejecución junto con el descenso en la cooperación con EE.UU. ha mermado su capacidad de interdicción.Las autoridades creen que los esfuerzos antinarcóticos en México y Colombia han obligando a los traficantes a utilizar otras rutas en el mercado y la disminución de las capacidades de interdicción de drogas en Bolivia también "contribuyen de manera significativa" al aumento del tránsito de cocaína a través de la Argentina.Por otra parte, subrayó que la droga más consumida sigue siendo la marihuana, que se importa de Paraguay, aunque se ha incrementado el uso de la cocaína y se ha convertido en el segundo mayor mercado interno de esta sustancia en América Latina tras Brasil.El informe agrega además que Brasil s el segundo país consumidor de cocaína del mundo, mientras Chile, Paraguay y Uruguay son aún zonas de tránsito de drogas desde otras partes de América del Sur hacia Europa y América del Norte.http://www.ambito.com/noticia.asp?id=627514

miércoles, 29 de febrero de 2012

Según la ONU, Argentina, Chile y Uruguay son los países de la región con mayor consumo de cocaína

Según la ONU, los países de la región con tasas más altas de prevalencia anual de consumo de cocaína (ciudadanos que consumen al menos una vez al año) son Argentina, Chile y Uruguay.De acuerdo al informe, el consumo de esta droga ha aumentado y estabilizado en América del Sur, a pesar de la clara reducción de la superficie dedicada al cultivo ilícito de la hoja de coca registrado en los últimos años.La prevalencia del consumo "es mayor que la media mundial" y los datos de la ONU indican que, "tras años de aumento, el uso indebido de cocaína ha empezado a estabilizarse, aunque a un nivel más alto".La cocaína es además "la sustancia citada con más frecuencia como causa de los fallecimientos provocados por drogas o relacionadas con ellas en América del Sur", se destaca en el informe.La ONUDD ha calculado que en 2009, la prevalencia anual del consumo de cocaína en todo el mundo en la población de entre 15 y 64 años se situó entre el 0,3 y el 0,5 %, mientras que en Suramérica ese índice está entre el 0,9 y el 1 %, lo que supone unos 2,4 millones de consumidores.Más bajo, entre el 0,3 y el 04 % de la población es la prevalencia del consumo de opiáceos en el continente americano, donde Bolivia, Brasil y Chile destacan por tener los índices más altos en el uso de este otro tipo de drogas.Mucho más alta, en torno al 3 % es la prevalencia del consumo de cannabis, que sigue siendo la droga más consumida en América, al igual que en otras regiones, y la preferida también por los más jóvenes. Así lo afirma el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de 2011, que recuerda que el mercado ilícito de cocaína "tiene un valor de más de 80.000 millones de dólares" a nivel mundial.El origen de esa droga sigue encontrándose principalmente en Colombia, Perú y Bolivia, pese a que la superficie dedicada al cultivo ilegal del arbusto de coca ha bajado hasta 154.200 hectáreas en 2010, desde un máximo de 288.400 hectáreas registradas en 1990.http://www.ambito.com/noticia.asp?id=626231

miércoles, 26 de octubre de 2011

Un solo día de abuso de cocaína mata neuronas

No es una novedad que el abuso de cocaína a largo plazo genera trastornos como la epilepsia e incluso la muerte masiva de neuronas. Pero ahora un equipo de investigadores del Conicet pudo probar que basta un día de abuso de esta droga para que se alteren los ritmos de sueño y vigilia, y se produzcan modificaciones neuronales. El estudio analizó los efectos en ratones luego de un "atracón" de cocaína.Se sabía que el consumo crónico de esa droga afecta las neuronas de la corteza y de una región del cerebro llamada tálamo. Por eso, los investigadores se centraron en analizar cambios en el circuito que comunica la corteza con el tálamo.
El tálamo está formado por diferentes agregados de neuronas (núcleos), que se ubican en el centro del cerebro y funcionan como un "director de orquesta", modulando la información que se conecta con diferentes regiones. A él llegan, por ejemplo, los estímulos sensoriales, que son procesados y luego reenviados a la corteza cerebral. Un clásico sistema tálamo-cortical es la vista: el impulso visual viaja desde la retina hasta la corteza, pasando por el tálamo. Algunos núcleos también procesan la actividad motora. Se conocían los efectos del consumo continuado, pero no las consecuencias de un atracón de droga en el cerebro joven. Responder estas preguntas fue el objetivo del grupo formado por Francisco Urbano y Belén Goitia, del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Ifibyne) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN). En el estudio también participó el grupo de Verónica Bisagno y Mariana Raineri, del Instituto de Investigaciones Farmacológicas (Ininfa), de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.Los investigadores administraron cocaína a ratones "adolescentes" y observaron las alteraciones en el circuito que va del tálamo a la corteza. Efectuaron tres inyecciones de cocaína a lo largo de un solo día, reproduciendo una situación de consumo compulsivo en la que una persona repite la dosis cuando siente que disminuye su efecto.
"Vimos cambios similares a los del Parkinson o la epilepsia", relata Urbano. Tras obtener electroencefalogramas de los ratones, el equipo constató que luego de la administración de cocaína la actividad eléctrica correspondía a la etapa del sueño y no a la de vigilia. Pero análisis posteriores in vitro mostraron cambios más específicos en las neuronas del tálamo. Estudiaron unas pequeñas compuertas (los canales de calcio dependientes de voltaje) que se encuentran en la membrana celular y que, al abrirse para que entre el calcio, contribuyen a liberar neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.
En particular, pusieron la lupa en los canales denominados T, que transmiten señales de la membrana neuronal. Cuando esos canales están activados en exceso, generan en el individuo despierto frecuencias eléctricas que pertenecen al rango del sueño.
"La cocaína activa los canales T y genera una contradicción en los ritmos neuronales: hace que el cerebro del animal se encuentre en un estadio de sueño, cuando su cuerpo está activo y despierto, y eso genera patologías", sostiene Urbano.
Para confirmar la hipótesis, los investigadores bloquearon los canales T y vieron que los efectos de la cocaína se revertían o se prevenían. Por eso, subraya Urbano, "ésta es la primera demostración de que los canales T de calcio están involucrados en forma directa en la acción de la cocaína"."Si esto sucede en forma aguda, cuando se inyecta a un animal durante un día, es muy fácil imaginar qué pasa con el abuso de drogas durante toda la adolescencia", dice Urbano.
Durante el sueño, hay zonas del cerebro que disminuyen su actividad y, de este modo, pueden recuperarse de la actividad diaria. Pero si están sobreactivadas por la cocaína, no pueden hacerlo y, a largo plazo, mueren. Los resultados de ambos trabajos se publicaron en Biological Psychiatry y en Psychopharmacology .El abuso de cocaína sobreestimula el cerebro y aumenta la función muscular, pero los ritmos eléctricos cerebrales y la actividad del canal T están asociados con el sueño."Si uno prolonga el consumo de cocaína en esas condiciones, el cerebro empieza a dar respuestas involuntarias de forma espontánea, pero no puede concentrarse. Por eso los estudiantes que consumen drogas tienen tantas dificultades de concentración y disminuye su capacidad para aprender", concluye el investigador.http://www.lanacion.com.ar/1417852-un-solo-dia-de-abuso-de-cocaina-mata-neuronas

martes, 25 de octubre de 2011

Los efectos nocivos del paco

Si alguna vez drogarse, para quienes lo hacían, llevaba implícito una ideología y un estilo vida que implicaba hasta un tipo de beneficio existencial, con la aparición del paco todos esos argumentos, cuanto menos no solo deben reformularse, sino que también ameritan la pregunta de si su gestación no fue consecuencia de esa misma visión alimentada por el marketing que hace el propio narcotráfico.La pasta base de cocaína es extraída de las hojas de coca, y el paco no es más que el residuo que queda cuando ésta es purificada a clorhidrato de cocaína a través de procesos químicos que utilizan sustancias altamente tóxicas para el cerebro. Su apariencia es de un polvo blanco o amarillento, dependiendo de la cantidad de sustancias que se le agregan para diluirla.El paco es más toxico para el organismo que la cocaína sola y que otras drogas. Es altamente adictivo y genera un alto compromiso, tanto físico como psicológico. Un consumidor de fin de semana fácilmente puede devenir adicto en poco tiempo.
Entre sus altos componentes tóxicos, que se emplean en su producción para abaratar costos, se encuentran el kerosene, el ácido sulfúrico, el talco, el vidrio molido de tubos fluorescentes, las anfetaminas y las aspirinas, entre otros.
Consecuencias neurológicas y secuelas para el desarrollo
Su consumo afecta nocivamente al cerebro, hasta el punto que lesiona el lóbulo frontal, donde se ubican los 18 milímetros de neuronas que distinguen nuestra vida de la de los chimpancés. Por ejemplo, como consecuencia de la aspiración del kerosén se disuelve el recubrimiento mielínico de los axones, lo que impide la transmisión de los impulsos eléctricos en las neuronas.
Las secuelas que generan tales lesiones impactan directamente en la conducta, con escasa capacidad de frenar los impulsos, de controlar la motricidad y la agresión, de pensar en las consecuencias de los actos, y de su conciencia moral.
Su consumo en etapas de desarrollo tales como la pubertad y adolescencia, deja secuelas que limitan el ulterior desarrollo de las funciones psíquicas tales como la memoria, la atención, laconcentración, y por ende, la capacidad de aprender y de desarrollarse tanto psíquica como emocionalmente. Así, quien lo ingiere hipoteca sus posibilidades de progreso en el futuro laboral como la posibilidad de constituir una familia funcional.
Impacto en el organismo.Según informes de centros toxicológicos, el efecto del ácido sulfúrico que contiene el paco produce enfisema y cáncer pulmonar a mediano plazo. A su vez, la combustión del kerosén genera monóxido de carbono, el cual substituye el oxígeno en los eritrocitos del plasma, lo que genera expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio. A su vez, su consumo durante el embarazo produce mutaciones severas en el feto.
Otros de sus efectos son la degradación progresiva de la piel, el debilitamiento de los músculos, la reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia), el desgano y el insomnio, la midriasis (dilatación de la pupila por encima del diámetro normal de 4 mm), náuseas, vómitos, hipertensión arterial, migraña severa y taquicardia. Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y la cavidad bucal y por último, su consumo sostenido produce muerte cerebral a muy corto plazo.Los efectos del consumo, distinguirlos en cuatro fases:Durante la primera, produce euforia, disminución de inhibiciones, sensación de placer. Hiperexcitabilidad, intensificación del estado de ánimo, aceleración de los procesos de pensamiento, además de sensación de ser muy competente y capaz. También ocasiona disminución del hambre, el sueño y la fatiga, además de cambios en los niveles de atención. Por último, ocaiona aumento de la presión sanguínea, la temperatura corporal y el ritmo respiratorio. En una segunda etapa es capaz de producir malestar, seguido de fuerte sensación de angustia, depresión brusca, inseguridad, deseo incontenible de consumir para buscar los efectos de la primera fase, tristeza y apatía. La tercera fase es la de consumo compulsivo, donde se empieza usar paco de manera interrumpida, aún cuando hay dosis en sangre para evitar la disforia.
La cuarta etapa es la de la psicosis y las alucinaciones, donde el consumo puede provocar la pérdida del contacto con la realidad, que puede darse después de días o semanas de fumar con frecuencia. Estas alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, olfatorias o cutáneas.
El fuerte poder adictivo del paco radica en la sensación de euforia que siente solo al ingerir las primeras dosis. Ese estado suele ser tan intenso como la angustia que sobreviene luego.
Durante la fase de euforia, que dura entre uno a cinco minutos, el aspecto del consumidor es similar al de los zombis que aparecen en la ficción: sus movimientos son torpes, se quedan sin habla, y se le abren los ojos mas de lo normal. Tras este estado sobreviene una intensa y aguda sensación de angustia, acompañada por un deseo de ya no existir y volver a consumir.
Consecuencias sociales
Estos altos niveles de angustia conducen a acciones desesperadas para conseguir la droga, deviniendo problemas de índole familiar, social, judicial y de seguridad. Con tal de conseguir dinero para las dosis, engañan primero a sus padres y amigos y después terminan por robar o vender lo que tienen a mano.Como dato relevante, de la población de policonsumidores que tenía hábitos de ingerir diversas sustancias psicotóxicas como marihuana, alcohol, psicofármacos, una vez que comenzaron con el paco, quedaron fijados en su consumo sin siquiera probar las otras sustancias que la precedieron a su consumo.Otro aspecto significativo es que si bien, su consumo comenzó en los estratos bajos e indigentes, y se la consideraba como la “droga de exterminio” de las poblaciones vulnerables, en la actualidad su consumo se registra en todo el arco social, en clases medias y altas.Su ingesta dejó de ser económica, dado las cantidades de dosis que se requieren para poder alcanzar los estados mencionados en la primera fase. Se observa que sus hábitos de consumo está desplazando al uso de las otras sustancias y sus consecuencias forman parte del denominador común que hacen a las condiciones sociales de inseguridad, como robos, delitos, accidentes y violencia.
http://www.docsalud.com/articulo/2782/los-efectos-nocivos-del-paco

viernes, 25 de junio de 2010

Reclaman rehabilitación universal mientras crece consumo de drogas sintéticas


Unos 20 millones de drogadependientes en el mundo no pueden ser atendidos en los centros de salud, por lo que las Naciones Unidas reclamaron acceso universal para los que padecen esta enfermedad, al tiempo que aumenta el consumo de medicamentos bajo receta y anfetaminas.
La oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en su informe anual, advirtió que la quinta parte de los consumidores de drogas en el mundo, que comprende alrededor de 20 millones de personas, no accede a tratamiento alguno contra esta adicción por lo que relamó "acceso universal".
Antonio Costa, director ejecutivo de la UNODC, resaltó que "la drogadependencia es una enfermedad que se trata y no una condena a cadena perpetua. Los toxicómanos deben ser enviados a centros de tratamiento y no a la cárcel", a la par que agregó que estos procesos de recuperación “deben formar parte del marco general de la atención de salud", para que se respeten los derechos humanos de los drogadependientes que están entre rejas.
El titular de la UNODC advitió que los países pobres "se ven confrontados a gravísimas consecuencias sanitarias al carecer de instalaciones para el tratamiento de los toxicómanos".
El Informe Mundial pone el acento en el aumento del consumo de estimulantes de tipo anfetamínico (ETA) y de medicamentos bajo receta debido a que se expanden "a un ritmo muy superior a las leyes que los reglamentan".
Este tipo de sustancias "tienen una comercialización altamente ingeniosa, ya que se fabrican por encargo de manera de satisfacer las preferencias concretas en cada situación", explicó Costa.
Entre 30 y 40 millones de personas en el mundo consumen ETA y medicamentos bajo receta y esa cifra "probablemente no tarde en superar el número total de consumidores de opiáceos y de cocaína", destaca el informe.
"No habremos resuelto el problema mundial de las drogas si simplemente trasladamos la adicción de la cocaína y de la heroína hacia otras sustancias adictivas", dijo Costa y aseguró que "existen cantidades ilimitadas de drogas sintéticas producidas por laboratorios de mafias producidas a un costo insignificante".
La expansión acelerada de la producción de estas drogas está asociada además a que las materias primas "son lícitas y fáciles de obtener" por lo que los fabricantes "comercializan rápidamente los nuevos productos (como la ketamina o las piperazinas) y explotan los nuevos mercados".
A manera de prueba, el informe menciona que "el número de laboratorios clandestinos de estimulantes de tipo anfetamínico aumentó un 20%, inclusive en países en donde nunca antes se había registrado su existencia".
En términos generales, el reporte asegura que "el consumo de drogas se estabilizó en el mundo desarrollado y se observan indicios de aumento en los países en desarrollo", mientras que existe "una tendencia de reorientación de consumo de nuevas drogas en mercados nuevos".
"La producción de opio, cocaína y heroína disminuyeron entre el 2007 y el 2009. El consumo de cocaína cayó en los Estados Unidos unas dos terceras partes y la violencia en México se debe a que los cárteles se disputan un mercado que se contrae", destacó Costa.
No obstante, aseguró que en forma paralela "creció la demanda de consumidores de cocaína en Europa, pasando de 2 millones en 1998 a 4,1 en el 2008.
El documento manifiesta que la marihuana sigue siendo al droga ilícita mas consumida en el mundo y se calcula que entre 130 y 190 millones de personas en el mundo la han fumado al menos una vez al año.
"La disminución que se ha notado de la adicción a esta droga en ciertos mercados como América del Norte y algunos países europeos es otro indicio de la reorientación de las pautas de consumo", expresó el titular de la UNODC
http://www.docsalud.com/articulo/738/reclaman-rehabilitación-universal-mientras-crece-consumo-de-drogas-sintéticas