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jueves, 17 de enero de 2019

Cuáles son las cinco sustancias más adictivas que existen y el daño que producen

La heroína, la cocaína, la nicotina, los barbitúricos y el alcohol son las sustancias más adictivas en el mundo, según una lista realizada por el medio independiente The Conversation, en base a un estudio realizado en 2007 por el experto David Nutt.
La clasificación, según los expertos, fue realizada en base a varios factores como: daño a quien lo consume, precio, grado en que la sustancia activa la dopamina –neurotransmisor–, placer que produce la droga, entre otros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también señala que la dependencia de sustancias es multifactorial. En ese caso también influyen factores biológicos y genéticos, psicosociales, culturales y ambientales. Además menciona que “las sustancias psicoactivas interfieren en el funcionamiento cerebral normal alterando el almacenamiento, la liberación y la eliminación de los neurotransmisores”.
Estas son solo algunos rasgos que caracterizan a estas drogas, y que pueden ayudar a entender por qué las cinco que se mencionarán a continuación son las más adictivas.
La heroína es la sustancia más adictiva.
1. Heroína
La heroína puede producir una intensa euforia inicial, unida a una sensación de calidez y relajación. Con frecuencia, también hace olvidar el malestar emocional o físico, el dolor y la ansiedad. Siempre que se consume, se corre el riesgo de una sobredosis, la cual puede ocasionar un estado de coma y la muerte, puntualiza la Organización Mundial de la Salud.
2. Cocaína
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) estima que unos 205 millones de personas consumen algún tipo de sustancia ilícita. Entre las más común está la cocaína. Según lo mencionado por The Conversation, esta droga interfiere directamente con el proceso de transmisión de dopamina de una neurona a otra. Además se estima que entre 14 y 20 millones de personas en todo el mundo usan cocaína.
3. Nicotina
El peligro que se esconde tras la nicotina, principal sustancia adictiva en los cigarrillos, la coloca en tercer lugar. La OMS indica que el tabaco mata cada año a más de 7 millones de personas, de las que más de 6 millones son consumidores del producto y alrededor de 890 mil son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno.En los adultos esto causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios. Entre los niños pequeños, el humo del cigarrillo pude resultar en una muerte súbita.
4. Tranquilizantes
Los medicamentos utilizados para combatir la ansiedad o inducir el sueño, que contengan barbitúricos, están en el puesto número cuatro.The Conversation señala que estos “interfieren con la señalización química en el cerebro, cuyo efecto es cerrar varias regiones del cerebro. En dosis bajas, los barbitúricos causan euforia, pero en dosis más altas pueden ser letales porque suprimen la respiración”.
5. Alcohol
El alcohol, señala el panel de expertos en el documento, tiene muchos efectos en el cerebro, pero en lo que tiene que ver con los mecanismos de recompensa del cerebro está probado que puede elevar los niveles de dopamina entre un 40 y un 360%, según demostraron algunos experimentos en el laboratorio.https://www.rosario3.com/noticias/Cuales-son-las-cinco-sustancias-mas-adictivas-que-existen-y-el-dano-que-producen-20190116-0015.html

martes, 6 de febrero de 2018

Qué es el "teetotalism", la moda sana que no para de ganar a adeptos

No fumas: eres un afortunado. Has levantado el pie del acelerador: te mereces un premio por ser un conductor responsable. Optas por ser vegetariana o vegano: enhorabuena, porque velas por tu salud. No tomas ni una gota de alcohol: eres un bicho raro. En una sociedad cada día más volcada al culto por el cuerpo, la alimentación saludable o el civismo, los abstemios por voluntad propia siguen siendo unos incomprendidos para la mayoría.Y lo más pesado, por repetitivo, para esas personas que no prueban ni una gota de alcohol –sin que pesen en esa decisión motivos médicos, religiosos o de creencias– es dar continuamente explicaciones del por qué de esa opción. Algo que ya no pasa, por citar sólo unos ejemplos, con los que reniegan de la carne, aquellas personas que no fuman o las que han retirado de su dieta los productos lácteos.Planteada esta comparación, no extraña que los abstemios por voluntad propia pidan hoy, como nunca, que les dejen tranquilos. Dicen estar hartos de tener que justificarse cada vez que entran en un bar y piden un refresco, cuando rechazan el alcohol en una reunión de amigos o cuando sólo beben agua en un encuentro familiar.Ser abstemio es hoy una tendencia que no para de ganar adeptos. Tiene hasta nombre: teetotalism. Y el éxito que está cosechando esta opción, consideran expertos en salud, no debería de extrañar en una sociedad cada día más obsesionada con lo saludable, que ha eliminado de la dieta diaria productos consumidos desde siempre, como las grasas saturadas, el azúcar, la sal, los lácteos o la carne. Era cuestión de tiempo que el alcohol se sumara a esa lista.Los teetotalers o teetotals pisan fuerte en Estados Unidos. En ese país no paran de aparecer personas que manifiestan públicamente y con orgullo haberse sumado a esta tendencia.Es como una salida del armario, pero con los licores. El término elegido para referirse a estos abstemios de la era moderna fue acuñado a principios del siglo pasado por Joseph Livesey, de la Preston Temperance Society, una organización fundada en 1936 con un único propósito: acabar con el daño social causado por el monopolio del alcohol. La tendencia también ya se ve en Europa.Los teetotals del siglo XXI no parecen buscar, sin embargo, otra cruzada global contra el alcohol. Su decisión es una opción personal y particular que aseguran tiene muchos beneficios para su salud física y mental. Y aquí no vale defender que un par de copas de vino puede ser incluso beneficioso o que una cerveza no hace daño a nadie. El que apuesta por ser abstemio lo hace con todas las consecuencias. Ni una gota de licor. El premio: un aspecto estupendo, adiós a las resacas, ningún mensaje de WhatsApp por el que lamentarse enviado a altas horas de la madrugada, no más lagunas de memoria y muchas mañanas, después de una noche de fiesta, aprovechadas al máximo.En ese grupo de abstemios convencidos se cuentan personajes que van desde Donald Trump o George Bush, hasta la Reina Letizia o Kim Kardashian, pasando por las consideradas gurús de esta tendencia nacida en EE.UU., Jennifer López y Jared Leto. Las dos últimas hace ya años que defienden públicamente los beneficios que tiene en la salud y estética ser abstemio. Natalie Portman, Katy Perry, Tyra Banks, David Beckham o Gwyneth Paltrow son otros de los personajes conocidos a los que nunca se ve con una copa de licor en la mano. A esa lista de teetotals se han sumado también en los últimos tiempos otros personajes que han llegado a ese estadio por otros caminos. Son personas que han renunciado al alcohol después de haber pagado caras facturas por un consumo excesivo, como el cantante de Depeche Mode, Dave Gahan, Rob Lowe, Ben Afflek, Colin Farrell o Gerald Butler.Todos estos personajes abstemios por convicción coinciden, al hablar del tema, en lo difícil que resulta muchas veces –en una sociedad con tanto bebedor social– mantener esa opción.
Qué es el "teetotalism", la moda sana que no para de ganar a adeptos
La mayoría de negocios o tratos siguen cerrándose en cenas y comidas, con copas en la mesa y son aún muchos los que no conciben encuentros entre amigos, reuniones de trabajo o citas familiares señaladas sin alcohol.La mayoría de locales nocturnos despliegan además, se quejan los abstemios, muy poca imaginación para ofrecer copas sin licor con el mismo aspecto a las que sí lo incluyen. Sólo se salvarían las coctelerías, que poco a poco van introduciendo en sus cartas combinados pensados para el abstemio. Con la misma vistosidad, esmero en su preparación y calidad que los cócteles que llevan alcohol. Y eso no deja de ser un alivio para los teetotals, pues se ahorran muchas explicaciones cuando las personas que les rodean no detectan si ingieren o no alcohol.
Los locales que sirven cócteles han sido los primeros en advertir que hay negocio entre el público abstemio. Aunque al principio, cuando esta tendencia era menos conocida, muchos de esos clientes que pedían combinados sin alcohol no lo tuvieron tan fácil. Esas copas sin licor fueron bautizadas como “mócteles”, término que tiene su origen en la palabra inglesa mock (en español, burla). Los primeros camareros que empezaron a servir esos vistosos combinados sin alcohol fueron los que pusieron a estas copas el nombre de mocktail al interpretar que eso no era una copa como mandan los cánones. Se equivocaron.
Estadios en el mundo del alcohol
1. Abstemios
Persona que no disfruta con la ingesta de alcohol o muestra desagrado a su gusto y efectos. O aquellas que deciden no probar ni una gota de licor, sin que haya razones médicas, culturales o religiosas, para prevenir sus daños y consecuencias.
2. Bebedores sociales
El alcohol forma parte de su proceso de socialización, pero no es esencial. No toleran la embriaguez y raras veces llegan a ese estadio. Suele ser en días contados, como una boda, en Fin de Año o en una celebración muy especial
3. Alcohólicos Sociales
Se intoxican con frecuencia, pero suelen controlar su conducta. Planifican sus salidas para tomar una copa. Suelen tolerar bien los efectos del alcohol. Un alcohólico social siempre encontrará un momento para tomar una copa. La bebida no suele interferir en su vida familiar y laboral mientras se controla bien la situación
4. Alcohólicos
Tiene una gran dependencia, hasta convertirse en adicción hacia el alcohol. Todas sus conductas están asociadas con la bebida. Su vida familiar y laboral se ve alterada por esa dependencia, que no se controla.https://www.clarin.com/buena-vida/salud/teetotalism-ganar-adeptos_0_BykGuXI8f.html

sábado, 13 de junio de 2015

Las borracheras ocasionales alteran el cerebro de los adolescentes

Tomar alcohol en exceso en los ratos de ocio, afecta a las conexiones cerebrales de los adolescentes. Según revela un estudio pionero, publicado en International Journal of Neural Systems, estas alteraciones podrían provocar dificultades en la atención y velocidad del procesamiento, problemas de memoria y conductas impulsivas en los jóvenes.Un equipo de investigadores, con participación de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Santiago de Compostela y el Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, ha analizado cómo es la conectividad neuronal en jóvenes que toman bebidas alcohólicas en exceso pero de forma puntual, como ocurre en algunos eventos.“Nuestro estudio prueba una diferente configuración de ciertos circuitos cerebrales en adolescentes y jóvenes que consumen alcohol de manera excesiva comparados con los que no lo hacen”, afirma Luis Miguel García-Moreno, investigador del departamento de Psicobiología de la Complutense y coautor del trabajo. 
Estas alteraciones podrían provocar dificultades en la atención y velocidad del procesamiento, problemas de memoria y conductas impulsivas.
Para llegar a esta conclusión, los autores analizaron mediante magnetoencefalografías la actividad cerebral de 73 estudiantes que acaban de empezar en la universidad. De ellos, 35 (17 chicos y 18 chicas) admitieron tener borracheras ocasionales y 38 (21 chicos y 17 chicas) apenas bebían.Se considera un consumo excesivo de alcohol cuando se llega a los 60/40 gramos de alcohol concentrados en una única oportunidad Los jóvenes no pudieron beber ningún líquido alcohólico las 24 horas antes de realizarse la prueba cerebral. Las diferencias registradas en cuanto a conectividad neuronal entre uno y otro grupo tuvieron lugar en estado de reposo, sin que los participantes realizarán ninguna tarea cognitiva. “Cuanto más temprano sea el inicio del consumo, más probabilidades hay de que el daño sea mayor”, alerta el científico. Aunque falta por procesar gran parte de los datos obtenidos para saber cómo afectan estas alteraciones a los jóvenes, los autores adelantan algunos resultados.“A nivel conductual y cognitivo hemos observado algunas dificultades en atención y velocidad de procesamiento, problemas de memoria o perfiles de conducta caracterizados por la impulsividad”, avanza el investigador. También destacan la búsqueda de sensaciones o la atracción por el riesgo, aunque los científicos desconocen si el alcohol en este caso es causa o más bien efecto de estos perfiles.“Podríamos asistir a un desarrollo anómalo de las conexiones cerebrales durante el desarrollo, con consecuencias neurocognitivas futuras”, sugiere García-Moreno, quien recalca que resulta complicado establecer vinculaciones precisas, a falta de más investigaciones.http://www.rosario3.com/noticias/Las-borracheras-ocasionales-alteran-el-cerebro-de-los-adolescentes-20150612-0020.html

lunes, 8 de diciembre de 2014

En la última década se duplicó el consumo de alcohol entre los adolescentes

Un informe del Ministerio de Salud de la Nación reveló que el abuso de alcohol en los adolescentes se duplicó durante la última década. La edad promedio de inicio es a los 13 años y sin distinciones entre varones y mujeres. Según los expertos los espacios de consumo van desde "la previa" al boliche al abuso de alcohol durante el día, incluso antes y después de la escuela."Desde 2001 a 2011 se observa un incremento ostensible (113%) de la prevalencia de abuso de alcohol en estudiantes secundarios. El mayor aumento del período se observa entre los años 2001 y 2005, con un 67%", sostiene el informe difundido hoy por un matutino porteño, en base a la 5° Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media realizada por la Sedronar. 
Los datos también mencionan que las consultas por emergencias en jóvenes por consumo de drogas subieron un 40% entre 2009 y 2012 y que la más utilizada es la marihuana. Además, y de acuerdo a un estudio del Observatorio de Políticas Públicas en Adicciones del Gobierno de la Ciudad (OPPAD), los chicos optan por la cerveza, seguida por los destilados y el vino. Especialistas de la OPPAD advierten que, en los últimos años, al consumo nocturno en "las previas" al boliche se sumaron las borracheras durante el día. Jóvenes, con consumo responsable. En septiembre pasado, una encuesta difundida durante la campaña nacional por la Semana de la Promoción del Consumo Responsable, reveló que el 75 por ciento de las personas de 18 a 34 años toma alcohol en forma responsable. Cifras que revelaron un descenso en los índices de consumo nocivo, tanto en riesgo de largo plazo (el consumo regular en el año) como el ocasional. Según ese estudio, un 75,6% de los argentinos consumen bebidas con alcohol en forma responsable (1-40grs de alcohol diario en el año en hombres; 1-20grs mujeres), mientras que 16% es no consumidor.En la Argentina, el 54 por ciento de las víctimas fatales en tránsito son menores de 35 años.http://www.lacapital.com.ar/informacion-gral/En-la-ultima-decada-se-duplico-el-consumo-de-alcohol-entre-los-adolescentes-20141208-0054.html

martes, 14 de enero de 2014

Recomendaciones para manipular alimentos durante el verano

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) difundió recomendaciones para la correcta manipulación de los alimentos durante el verano y las altas temperaturas, con el fin de evitar contraer Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETAs).Las sugerencias elaboradas por el INTI permiten asegurar que los comestibles sean aptos e inocuosy resguarden la salud de quienes los consuman, señaló el organismo mediante un comunicado.Por ello, sugiere que al comprar alimentos en el supermercado dejar para el final los refrigerados, de manera que se expongan el menor tiempo posible a la temperatura ambiente y almacenarlos inmediatamente en la heladera al llegar al hogar.Para prevenir la contaminación cruzada, es importante guardar los alimentos cocidos en los estantes superiores de la heladera y los crudos en los inferiores y en recipientes cerrados. Asimismo, al momento de procesarlos, se debe utilizar diferentes tablas y utensilios, o bien, lavarlos y desinfectarlos correctamente.
El organismo, recuerda, además que los comestibles no perecederos deben estar en un ambiente fresco y seco y que los huevos tienen que almacenarse a temperaturas de entre 8 a 15 grados centígrados para su correcta conservación y ser lavados únicamente al momento de utilizarlos.Todos los alimentos deben mantenerse protegidos dentro de recipientes plásticos con tapa o empleando papel film para cubrirlos.El INTI recuerda que nunca se deben descongelar los alimentos a temperatura ambiente. Para ello se debe bajarlos del freezer a la heladera, colocarlos bajo un chorro de agua fría continua en un envase cerrado o en horno microondas, siempre y cuando se consuma inmediatamente.Antes de ingerir frutas y hortalizas crudas es necesario lavarlas con abundante agua y desinfectarlas colocándolas en agua con 10 gotas de lavandina por cada litro durante 10 minutos. Por último deben enjuagarse bien para eliminar los restos del producto químico.El organismo destaca que es indispensable lavarse las manos frecuentemente, en especial tras utilizar el sanitario, manejar residuos, sonarse la nariz, estornudar, toser, tocarse el pelo o cualquier parte del cuerpo, manipular alimentos crudos o realizar actividades de limpieza.Para almacenar comida sobrante siempre hay que hacerlo dentro de la heladera, nunca a temperatura ambiente, por ejemplo dentro del horno o sobre la cocina.Los alimentos cárnicos deber cocinarse muy bien, en particular las hamburguesas. Para chequear que la cocción esté completa hay que asegurarse de que la carne no desprenda jugos rosados.Al momento de manipular alimentos en la playa durante las vacaciones, es necesario que éstos se mantengan dentro de un conservador para que estén correctamente refrigerados durante todo el tiempo de almacenamiento.En caso de preparar un sándwich es aconsejable colocar los aderezos al momento de consumirlo.Cuando se elaboren alimentos es necesario enfriarlos un tiempo suficiente bajo refrigeración y luego colocarlos dentro de la conservadora  y evitar guardarlos calientes. http://www.docsalud.com/articulo/5359/recomendaciones-para-manipular-alimentos-durante-el-verano

domingo, 20 de enero de 2013

Se triplicó el consumo de cocaína entre los adolescentes santafesinos


Flagelo. El de marihuana, en tanto, creció diez veces. Así lo revelan datos oficiales de la Sedronar en base a estadísticas de la última década. ONG's vinculadas a la problemática reclaman mayor compromiso de los tres niveles del Estado en la prevención y asistencia. Las situaciones de violencia generadas en los barrios por la comercialización de drogas podrían considerarse el rostro descarnado de otro fenómeno: el crecimiento de los niveles de consumo de sustancias, "en forma grosera", en amplios sectores de la población no necesariamente humildes. Así lo señalan los titulares de distintas ONG que llevan décadas trabajando en Rosario con esta problemática, a la par que reclaman mayor compromiso de los tres niveles del Estado para desarrollar tareas de prevención y asistencia. Según estadísticas del Sedronar, en diez años, el consumo de cocaína entre estudiantes secundarios santafesinos pasó del 0,1 al 2,7 por ciento. Casi tres veces más. El de marihuana, en tanto, creció diez veces. La percepción de los integrantes de las entidades vinculadas a las problemáticas de adicciones no difiere del diagnóstico que hacen los militantes sociales que trabajan en los barrios, ni la de los vecinos de las casillas donde se instalan los quioscos que comercializan drogas. La descripción de autos y motos de alta gama convirtiendo, cuando cae el sol, casi en autopistas los humildes pasillos de los asentamientos abunda entre quienes los quieren ver. "La droga que se vende acá se consume en el centro", afirman cuando intentan explicar la realidad con la cual conviven.

"Efectivamente, hay un aumento de consumo importante en todos los sectores de la población. Esto es innegable. Lo que pasa en los barrios es un aumento de la circulación, la comercialización y la actuación de lo que podríamos considerar agencias narco criminales, pero el aumento de consumo atraviesa todas las clases sociales, incluso produce situaciones de violencia como las generadas en las despedidas de fin de año de los colegios de alta gama. De ninguna manera es un problema privativo de los barrios pobres", afirma el presidente del Centro Comunitario de Salud Mental Vínculo, Horacio Tabares, que desde la década del 80 empezó a trabajar en Empalme Graneros. Para el presidente de la Asociación de Voluntarios para el Cambio del Drogadependiente (Avcd), César de Vega, "el aumento del consumo es más que evidente, escandalosamente grosero desde hace varios años". No obstante, aclara, "el crecimiento del consumo es un problema de salud, los enfrentamientos entre bandas narco es otro tema, delictivo, marginal y ligado a cuestiones absolutamente del campo de la delincuencia. Son cosas distintas, no en todas las ciudades donde el consumo de sustancias es alto se producen situaciones de violencia". Algunos datos. La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) es el organismo oficial encargado de generar información estadística sobre el consumo de sustancias. Desde 2001 realiza periódicamente una encuesta nacional entre estudiantes de enseñanza media. La última fue en el segundo semestre de 2011 y, para la provincia, arrojó que entre los alumnos de 13 a 17 años, alcohol y tabaco van a la cabeza. Además, un 10,2 por ciento de los alumnos santafesinos reconoció haber consumido alguna droga ilícita en el último año, con mayor prevalencia de marihuana (8 por ciento), seguida por cocaína (2,7 por ciento). El uso sin prescripción médica de tranquilizantes alcanzó al 2,9 por ciento de los estudiantes y el de estimulantes al 1,5 por ciento. Consumió pasta base-paco el 1,1 por ciento y el 2,4 por ciento algún solvente o sustancia inhalable.
Perspectiva. Comparar estos resultados con los aportados por las encuestas de 2001 permite tener alguna perspectiva de la magnitud del problema. Mientras la cantidad de estudiantes que reconocieron haber consumido alcohol o tabaco en el último año crecieron respectivamente un 10 y un 9 por ciento; quienes indicaron haber fumado marihuana se multiplicó por 10, pasando del 0,8 al 8 por ciento entre 2001 y 2011, y el consumo de cocaína casi se triplicó (0,1 por ciento en 2001 y 2,7 por ciento en 2011). Una realidad que no se desmarca del último estudio publicado por la Sedronar sobre la tendencia en el consumo de sustancias psicoactivas en el país, que reúne información estadística del 2004 al 2010, en base a encuestas a población de 16 a 65 años. Allí se refleja que en ese periodo la proporción de personas que probaron drogas ilícitas se incrementó en casi dos puntos porcentuales en marihuana, medio punto porcentual en cocaína y de casi tres puntos porcentuales para cualquier droga ilícita. Curiosamente, entre esos mismos años el porcentaje de personas que había consumido alcohol o tabaco en esos dos años mostró una baja (del 72,8 por ciento al 60,7 por ciento en el primero y de 37,2 al 32,3 en el segundo). En cambio, entre 2004 y 2010, el porcentaje de personas que reconocieron haber consumido marihuana ese año creció del 1,9 al 3,5 por ciento y en relación a la cocaína se incrementó del 0,3 al 0,9 por ciento. El trabajo releva también otros datos, entre quienes habían consumido cocaína en el año del estudio, un alto porcentaje (la mitad de los varones y un tercio de las mujeres) "presentaría signos y síntomas de adicción". Así, las estadísticas muestran tal vez la otra cara de la violencia barrial. El consumo crece y en los suburbios se multiplican las cocinas y aumentan las peleas entre bandas.http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Se-triplico-el-consumo-de-cocaina-entre-los-adolescentes-santafesinos-20130120-0008.html

lunes, 15 de octubre de 2012

Cómo comemos (nos llenamos) los argentinos


La mitad de la población del país tiene sobrepeso y la mayoría piensa que comer mucho es sano, aunque luego se recurra a pastillas, yuyos y dietas varias. El picoteo, un pésimo hábito, y la resistencia a comer bien, un sello nacional. Comer bien es darle a nuestro cuerpo lo que necesita. Ni más ni menos. Cada persona tiene sus costumbres, que se fueron formando a lo largo de los años, fuertemente influenciadas desde el nacimiento por su familia y por los mensajes que la sociedad envía directamente o a través de todas las formas de expresión que existen.

Hay una forma de comer individual, pero fuertemente influenciada por una forma de comer social.
Los argentinos comemos mucho. Comer mucho no es comer bien, es comer mal. La mitad de la población tiene sobrepeso o es obesa. Y en muchos casos, además de sobrarnos calorías nos faltan nutrientes. Obesos desnutridos, una verdadera paradoja. Repartimos nuestras comidas de un modo curioso. No desayunamos o hacemos desayunos livianos. Almuerzos variables y cenas abundantes, más una cuarta comida típica: el picoteo. Nuestro cuerpo se adapta mejor a una distribución regular de las comidas. Tenemos incorporado el concepto del placer de "llenarnos", algo que los franceses llaman ser “gourmand”: comida poco elaborada pero abundante. Nos resistimos a ser refinados, a saborear cada bocado de un plato delicado. Los argentinos estamos peleados con los vegetales y las frutas. No las compramos; si las tenemos, no las preparamos y no las comemos. Somos los campeones de las excusas: “No me gusta”, “No me caen bien”, “Están caras”, “No tengo tiempo”. No sería mala idea empezar a ser positivos y preguntarnos cómo prepararlas para que nos gusten, elegir lo que nos caiga bien, lo que sea más económico y lo que se prepare rápido.
No nos esforzamos en estimular buenos hábitos a los chicos. Es difícil encontrar alguien que ofrezca frutas y verduras a sus hijos. Es importante limitar el consumo de golosinas y estimular horarios regulares para las comidas. En esa etapa nace el picoteo y se desarrollan las costumbres que se mantendrán durante toda la vida.
Cada tanto, nos acordamos de hacer dieta. Nada podría ser peor. Significa que comemos mal casi siempre, aguantamos hasta que nos asustamos y en ese momento intentamos hacer algo heroico que siempre dura poco. Tenemos resistencia crónica a aprender a comer. Los argentinos creemos demasiado en la magia. Nos dejamos seducir por las pastillas, los yuyos o las dietas de moda. Creemos que hay alimentos buenos y alimentos malos. Pensamos que la culpa es de los alimentos y que nosotros no somos responsables de la decisión.
Imaginamos que un alimento engorda y otro adelgaza. Suponemos que hay alimentos que curan y otros que enferman. El folclore alimentario puede llenar varios libros con creencias falsas que por algún misterioso motivo no consiguen competir contra un buen libro de nutrición.  La bebida también es parte de nuestra alimentación. Una buena parte de nuestra hidratación proviene de bebidas frías o infusiones, especialmente mate, con azúcar.
Los argentinos tomamos en promedio más bebidas azucaradas que los estadounidenses. Aunque sostenemos que el plato nacional es el asado, en realidad lo que más comemos son pan, pastas y papas con alguna que otra milanesa.
Nuestra cultura pasa por el trigo y la carne. Los pequeños olvidados son los lácteos y los grandes perdedores son los vegetales, las frutas, las legumbres y el pescado.
Aprender a comer es una tarea difícil. Quizá si nos enseñaran en la escuela, sería más fácil seguir aprendiendo de grandes. Pero mientras llega ese día, si es que alguna vez llega, sería lindo ir picoteando algo de lo que pueden transmitir los que saben, que son los nutricionistas y no los opinólogos. Seleccionar la fuente de la información puede ser el primer paso de un menú saludable para aprender a comer mejor.
Edgardo Ridner es presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición y conduce el programa “Como comemos los argentinos”, que se emite por canal Metro, los jueves, a las 17.http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/comemos-llenamos-argentinos_0_790721152.html

sábado, 14 de abril de 2012

La “previa” y el efecto del alcohol en el cerebro de los jóvenes

La llamada “previa” -reunión de jóvenes en hogares antes de concurrir a un boliche o fiesta- que realizan los adolescentes durante el fin de semana se ha vuelto un ritual, un fenómeno cultural en el cual no se toma por gusto sino como modificador de la conducta y el humor. Un dato desconocido por muchos jóvenes e incluso sus padres es que el consumo excesivo de alcohol causa daños irreversibles en el cerebro de los adolescentes.La ingesta de bebidas espirituosas ha cambiado en Argentina tanto cualitativamente como cuantitativamente. En 1966 se consumía 9.5 litros de cerveza por habitante cada año y en el 2003, este índice ascendió notablemente a 36 litros. Otro cambio fue con respecto a la frecuencia y regularidad del consumo: en 1970 el 81% bebía en forma cotidiana y el 19% en forma intermitente, durante el fin de semana, y en el 2004 esta cifra cambió drásticamente dado que el 80% bebe en forma intermitente.Aunque sea solo durante los fines de semana, se ha comprobado que el consumo de alcohol en los jóvenes provoca daños irreversibles en el cerebro. Esto se debe a que, como todas las demás partes del organismo, el cerebro de las personas durante su adolescencia se encuentra en una etapa de maduración. Por lo tanto, en los adolescentes el alcohol afecta mucho más que en la adultez dado que no cuenta con las herramientas necesarias para defenderse de las constantes agresiones que implica la ingesta excesiva de alcohol.Los efectos del consumo abusivo en el cerebro adolescente inmaduro, tal como sucede en la “previa”, determinan un menor tamaño de los hipocampos, disminución de la corteza prefrontal y peor calidad de sustancia blanca. Las evidencias clínicas se pueden encontrar en fallas en la memoria (10% menos de capacidad para recuperar la información), en atención, en el compromiso en la toma de decisiones y dificultades en el control inhibitorio y de impulsos.A su vez, las investigaciones científicas han demostrado que el cerebro de las adolescentes mujeres está más expuesto que el de los hombres. Esto se debe a que tienen menor tolerancia al alcohol.Estas conclusiones fueron obtenidas a partir de diversos estudios que compararon con test cognitivos y con neuroimagenes (resonancia magnética) el cerebro de adolescentes que beben en exceso y los que lo consumen escasamente o directamente no lo hacen.El alcohol en la adolescencia, además de ser un factor de riesgo para accidentes o conductas indebidas, daña la estructura cerebral con fallas inmediatas así como también secuelas cognitivas a largo plazo. Es importante que jóvenes y padres tomen conciencia del importante daño que produce el consumo excesivo de alcohol dado que estos no se podrán reparar.*El Prof. Dr. Ricardo F. Allegri es Jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Fundación FLENI http://www.docsalud.com/articulo/3366/la-previa-y-el-efecto-del-alcohol-en-el-cerebro-de-los-jóvenes

domingo, 25 de marzo de 2012

Consumir marihuana duplica riesgo de accidentes automovilísticos

Según una reciente investigación publicada en la revista British Medical Journal, las personas que consumen marihuana tienen un mayor riesgo de tener un accidente automovilístico serio, ya que se duplica la posibilidad de chocar y de presentar heridas severas o fatales.La marihuana es la droga ilícita más usada en todo el mundo . yY cada vez más personas manejan bajo sus efectos. El 15% de los encuestados durante un estudio escocés admitió haber consumido la sustancia 12 horas antes de conducir un vehículo.Se trataba de personas de entre 17 y 39 años. Por otra parte, un informe elaborado por el Centro Europeo para el Control de Adicciones encontró que hasta un 7.5% de los conductores evaluados en Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Noruega tuvieron una prueba positiva para cannabis.Hasta el momento, la mayoría de los estudios que evalúan los efectos de la marihuana en los conductores se basaron en situaciones experimentales de laboratorio, con simuladores de manejo. Todos los resultados indican que la droga afecta las habilidades psicomotoras, al impedir que una persona conduzca con seguridad. Sin embargo, estas conclusiones no siempre se pueden trasladar al mundo real y al complejo escenario de manejo habitual.En ese sentido, los estudios observacionales de accidentes de tránsito en la población general mostraron que,después del alcohol, la marihuana es la segunda sustancia psicoactiva detectada con mayor frecuencia en conductores que sufrieron accidentes vehiculares.Para evaluar si el uso de cannabis en individuos que manejan aumenta el riesgo de chocar, los investigadores realizaron un metaanálisis de estudios sobre accidentes automovilísticos. Seleccionaron aquellos en los cuales los conductores presentaban metabolitos activos de marihuana en sangre –que indicarían un consumo reciente de la droga–, pero no habían consumido alcohol ni otras sustancias. Los resultados mostraron que el riesgo de sufrir un accidente grave o fatal se duplicaba para los conductores que habían consumido el narcótico.Este estudio brinda mayor evidencia de que los individuos que usan marihuana no deben manejar mientras están bajo los efectos de la droga. Confían en que los resultados ayudarán a elaborar campañas de prevención de accidentes y llevarán a reglamentar leyes sobre control de drogas en conductores en aquellos países que aún no las adoptaron. Fuente: British Medical Journal

martes, 24 de enero de 2012

Trastornos alimenticios y alcohol, mezcla que enferma a las mujeres

En los últimos diez años creció el número de mujeres jóvenes que comen menos para poder beber más, un dato que preocupa porque las consecuencias pueden ser muy serias y en el corto plazo. Un factor agravante es que ellas toman a la par de los varones, cuando tienen una constitución y predisposiciones físicas muy diferentes: “El metabolismo femenino no procesa de la misma manera la bebida, además, las mujeres tienen mayor tendencia a crear dependencia alcohólica y como consecuencia sufrir abusos físicos o sexuales en estado de ebriedad”, puntualizó a DocSalud.com la Dra. Juana Poulisis, autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios.
Comer menos para beber más
Un reciente estudio, dirigido por la investigadora Victoria Osborne de la Universidad de Missouri, da cuenta de que la alcohorexia afecta tres veces más a las mujeres, quienes dejan de comer antes de los atracones de alcohol para no subir de peso, pero también para gastar el dinero en tragos o para lograr el estado de embriaguez más rápido. Aunque no hay estudios epidemiológicos en Argentina, el informe para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (2006) estima que un 30% de las mujeres estadounidenses de entre 18 y 24 años se saltean comidas para ingerir más alcohol.
Periodista: ¿Qué prácticas incluye la alcohorexia?
Juana Poulisis: La restricción alimentaria y los atracones de alcohol. Además puede haber prácticas de purga.
P.: ¿Por qué se realizan estas prácticas?
J.P.: La restricción alimentaria se hace para evitar el aumento de peso que genera el atracón con bebidas alcohólicas. Este nuevo trastorno alimentario se asocia con la obsesión por estar flacas y también con que entre los adolescentes está legitimado tomar mucho, por ejemplo en “las previas”. La frase más escuchada en el consultorio es: “No como para que me pegue más el alcohol y así poderme divertir en la noche”. Así, primero está la obsesión por estar delgadas pero, como quieren tomar mucho alcohol para desinhibirse, restringen su alimentación para no engordar.
P.: ¿Cuál es el peligro de confundir calorías con nutrientes?
J.P.: Quienes padecen este trastorno suponen que pueden sustituir las calorías que les aportan los alimentos por las del alcohol. El error más grave y perjudicial para la salud es ignorar que, mientras que la comida brinda calorías y nutrientes, el alcohol solo aporta calorías vacías. Por eso, la alcohorexia provoca un déficit de vitaminas, minerales y nutrientes primarios, generando un estado crónico de cansancio y la propensión a contraer enfermedades.
Riesgos que hay que conocer
P.: ¿Qué peligros enfrenta quien padece este trastorno?
J.P.: La situación de altísimo riesgo de estas pacientes es la combinación de las complicaciones propias de los trastornos alimentarios y de las derivadas del abuso de alcohol. Dentro de las consecuencias de los trastornos alimentarios se encuentran la disminución del potasio, las alteraciones en el electrocardiograma, el adelgazamiento de la musculatura cardíaca, mareos, baja presión, anemia, osteopenia y osteoporosis, esterilidad y depresión. Por otro lado, el abuso de alcohol genera que la persona no tenga hambre o se olvide de comer, con el consiguiente déficit nutritivo. Además, las mujeres alcoholizadas están más expuestas a sufrir abusos sexuales, caídas y traumatismos, accidentes de tránsito, a verse envueltas en episodios de violencia y a tener embarazos no deseados. También corren más riesgo en la transmisión de enfermedades venéreas. Otras complicaciones serias son las enfermedades hepáticas, el paro cardíaco y el coma alcohólico irreversible, que puede ocasionar la muerte.
P.: ¿Cuáles son los riesgos específicos de la alcohorexia?
J.P.: El exceso de alcohol junto a la ausencia de comidas funciona como un cóctel explosivo. Quien asocia conductas de ayuno, bajo peso, purgas y atracones de alcohol, aumenta los riesgos propios de los trastornos alimentarios y del consumo de alcohol.
Atracón de alcohol
P.: ¿Qué es un atracón de alcohol y qué daños provoca?
J.P.: Es la ingesta de grandes cantidades de alcohol en un corto período de tiempo, entre una y dos horas aproximadamente. Suele realizarse durante las salidas nocturnas y su característica fundamental es que se bebe de manera compulsiva y rápida. Hay que recordar que el atracón, ya sea de comida o de alcohol, es una conducta impulsiva. Específicamente, tomar alcohol en forma de atracón causa intoxicaciones más graves, se altera el ritmo cardíaco y puede generar tolerancia y dependencia. Además, provoca daños cerebrales más serios y afecta al sistema nervioso de distintos modos: interfiere en el desarrollo del cerebro, afecta la memoria, el aprendizaje y la capacidad de planear tareas.
P.: ¿Por qué es tan importante comer antes de beber alcohol?
J.P.: Hay que recordar que la comida funciona como un amortiguador que hace más lenta la absorción del alcohol previniendo la intoxicación aguda. El primer trago después de no haber comido nada en todo el día se absorbe en 15 minutos al 100%. La absorción en ayunas es casi inmediata, por eso el riesgo de coma alcohólico es mucho más factible.
P.: ¿Cuál es la diferencia entre alcoholismo y alcohorexia?
J.P.: Mientras que el alcoholismo implica una dependencia de la sustancia, en la alcohorexia hablamos de un abuso: hay que recordar que si bien las pacientes no muestran síntomas de abstinencia en los primeros tiempos, cuando el abuso de bebidas alcohólicas se realiza con mayor asiduidad y en dosis mayores, es probable que se desarrolle la adicción, por eso es tan importante el diagnóstico precoz.
Detección y tratamientos
P.: ¿Cuáles son las señales que no debemos dejar pasar en otros y nosotros mismos?
J.P.: Hay cuatro preguntas orientativas que son clave: ¿Me restrinjo en mi plan alimentario pero cuando se trata de beber no me limito? ¿Suelo beber en grandes cantidades y en forma veloz para que me haga más efecto? ¿Trato de comer menos durante el día si planeo tomar alcohol? ¿Pienso en vomitar para no engordar cuando tome alcohol? Estas preguntas también sirven al entorno ya que quien sufre alcohorexia suele ser el último en aceptarlo y son los padres, la red familiar y los amigos los primeros en hacer el diagnóstico. Por eso es tan importante que sepan detectar las señales y actuar a tiempo. En el caso de las adolescentes, hay que observar su comportamiento los días que salen, ver cómo se alimentan durante ese día, prestar atención que no salteen comidas y tratar de comer en familia.
P.: ¿Cómo se trata la alcohorexia?
J.P.: El tratamiento debe ser multidisciplinario y dual, que cuente con un grupo de personas especializadas en trastornos alimentarios y en abuso de sustancias. También tiene que haber orientación nutricional (individual y familiar) para evitar la restricción alimentaria de manera paulatina. Siempre hay que recordar que es un problema familiar, por lo que hay que trabajar con la paciente y con la familia, para incluir todos los alimentos y evitar los circuitos de restricción y purga. Según el caso, debe evaluarse el peso de la paciente para determinar su internación o el trabajo en un hospital de día. Del mismo modo hay que evaluar el riesgo clínico.
P.: ¿Qué debe incluir el tratamiento?
J.P.: Un nutricionista, un psiquiatra, terapia familiar, grupos de psicoeducación y, en algunos casos, psicofarmacología.
P.: ¿En qué consiste la psicoeducación?
J.P.: En estos grupos se les enseña qué generan sus prácticas, cómo funcionan estos circuitos de restricción-purga, cómo cortarlos, cómo modular las emociones con prácticas más saludables. También se las psicoeduca en la forma de pensar, ya que en general tienen una forma de pensar muy negativa. Para ello se desarrolla una terapia cognitivo-conductual para mejorar su autoestima, su pensar sobre sí y sobre los otros.
Entrevista de Ana Paula Cordero


miércoles, 26 de octubre de 2011

Confirman el efecto protector de las frutillas frente al consumo de alcohol

Las conclusiones de un trabajo europeo señalan que una dieta rica en frutillas puede ejercer un efecto beneficioso en la prevención de enfermedades gástricas relacionadas con la generación de radicales libres u otras especies reactivas del oxígeno. Un equipo de investigadores italianos, serbios y españoles ha confirmado el efecto protector de las frutillas en un estómago de mamífero dañado por el alcohol, según indicó la Universidad de Granada (España), que ha participado en este estudio.Los científicos suministraron etanol (alcohol etílico) a ratas de laboratorio y comprobaron que la mucosa gástrica de aquellas que previamente habían comido extracto de frutilla sufría menos lesiones.Sara Tulipani, investigadora de la Universidad de Barcelona (UB) y coautora del trabajo, explicó que los efectos positivos de las frutillas se asocian tanto a su capacidad antioxidante como a que activan las propias enzimas o defensas antioxidantes del organismo.Las conclusiones del trabajo señalan que una dieta rica en frutillas puede ejercer un efecto beneficioso en la prevención de enfermedades gástricas relacionadas con la generación de radicales libres u otras especies reactivas del oxígeno, de modo que esta fruta podría atenuar la formación de úlceras estomacales en humanos.La gastritis o inflamación de la mucosa del estómago, además de relacionarse con el consumo de alcohol, también se puede producir por infecciones víricas y por la acción de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (como la aspirina) o los que se usan en el tratamiento contra algunas bacterias."En estos casos ingerir fresas durante o después de la patología podría aliviar la lesión en la mucosa gástrica", sugirió Maurizio Battino, coordinador del grupo de investigación desde la Universidad Politécnica de la Marche (UNIVPM, Italia).El equipo encontró menos ulceraciones en los estómagos de aquellas ratas que, antes de recibir el alcohol, habían ingerido durante diez días extracto de frutillas (40 miligramos al día por kilo de peso).Según Battino, el trabajo no se ha planteado para paliar los efectos de una borrachera, sino para encontrar moléculas protectoras de la mucosa gástrica frente a los daños que pueden causar diferentes agentes.

martes, 25 de octubre de 2011

Los efectos nocivos del paco

Si alguna vez drogarse, para quienes lo hacían, llevaba implícito una ideología y un estilo vida que implicaba hasta un tipo de beneficio existencial, con la aparición del paco todos esos argumentos, cuanto menos no solo deben reformularse, sino que también ameritan la pregunta de si su gestación no fue consecuencia de esa misma visión alimentada por el marketing que hace el propio narcotráfico.La pasta base de cocaína es extraída de las hojas de coca, y el paco no es más que el residuo que queda cuando ésta es purificada a clorhidrato de cocaína a través de procesos químicos que utilizan sustancias altamente tóxicas para el cerebro. Su apariencia es de un polvo blanco o amarillento, dependiendo de la cantidad de sustancias que se le agregan para diluirla.El paco es más toxico para el organismo que la cocaína sola y que otras drogas. Es altamente adictivo y genera un alto compromiso, tanto físico como psicológico. Un consumidor de fin de semana fácilmente puede devenir adicto en poco tiempo.
Entre sus altos componentes tóxicos, que se emplean en su producción para abaratar costos, se encuentran el kerosene, el ácido sulfúrico, el talco, el vidrio molido de tubos fluorescentes, las anfetaminas y las aspirinas, entre otros.
Consecuencias neurológicas y secuelas para el desarrollo
Su consumo afecta nocivamente al cerebro, hasta el punto que lesiona el lóbulo frontal, donde se ubican los 18 milímetros de neuronas que distinguen nuestra vida de la de los chimpancés. Por ejemplo, como consecuencia de la aspiración del kerosén se disuelve el recubrimiento mielínico de los axones, lo que impide la transmisión de los impulsos eléctricos en las neuronas.
Las secuelas que generan tales lesiones impactan directamente en la conducta, con escasa capacidad de frenar los impulsos, de controlar la motricidad y la agresión, de pensar en las consecuencias de los actos, y de su conciencia moral.
Su consumo en etapas de desarrollo tales como la pubertad y adolescencia, deja secuelas que limitan el ulterior desarrollo de las funciones psíquicas tales como la memoria, la atención, laconcentración, y por ende, la capacidad de aprender y de desarrollarse tanto psíquica como emocionalmente. Así, quien lo ingiere hipoteca sus posibilidades de progreso en el futuro laboral como la posibilidad de constituir una familia funcional.
Impacto en el organismo.Según informes de centros toxicológicos, el efecto del ácido sulfúrico que contiene el paco produce enfisema y cáncer pulmonar a mediano plazo. A su vez, la combustión del kerosén genera monóxido de carbono, el cual substituye el oxígeno en los eritrocitos del plasma, lo que genera expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio. A su vez, su consumo durante el embarazo produce mutaciones severas en el feto.
Otros de sus efectos son la degradación progresiva de la piel, el debilitamiento de los músculos, la reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia), el desgano y el insomnio, la midriasis (dilatación de la pupila por encima del diámetro normal de 4 mm), náuseas, vómitos, hipertensión arterial, migraña severa y taquicardia. Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y la cavidad bucal y por último, su consumo sostenido produce muerte cerebral a muy corto plazo.Los efectos del consumo, distinguirlos en cuatro fases:Durante la primera, produce euforia, disminución de inhibiciones, sensación de placer. Hiperexcitabilidad, intensificación del estado de ánimo, aceleración de los procesos de pensamiento, además de sensación de ser muy competente y capaz. También ocasiona disminución del hambre, el sueño y la fatiga, además de cambios en los niveles de atención. Por último, ocaiona aumento de la presión sanguínea, la temperatura corporal y el ritmo respiratorio. En una segunda etapa es capaz de producir malestar, seguido de fuerte sensación de angustia, depresión brusca, inseguridad, deseo incontenible de consumir para buscar los efectos de la primera fase, tristeza y apatía. La tercera fase es la de consumo compulsivo, donde se empieza usar paco de manera interrumpida, aún cuando hay dosis en sangre para evitar la disforia.
La cuarta etapa es la de la psicosis y las alucinaciones, donde el consumo puede provocar la pérdida del contacto con la realidad, que puede darse después de días o semanas de fumar con frecuencia. Estas alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, olfatorias o cutáneas.
El fuerte poder adictivo del paco radica en la sensación de euforia que siente solo al ingerir las primeras dosis. Ese estado suele ser tan intenso como la angustia que sobreviene luego.
Durante la fase de euforia, que dura entre uno a cinco minutos, el aspecto del consumidor es similar al de los zombis que aparecen en la ficción: sus movimientos son torpes, se quedan sin habla, y se le abren los ojos mas de lo normal. Tras este estado sobreviene una intensa y aguda sensación de angustia, acompañada por un deseo de ya no existir y volver a consumir.
Consecuencias sociales
Estos altos niveles de angustia conducen a acciones desesperadas para conseguir la droga, deviniendo problemas de índole familiar, social, judicial y de seguridad. Con tal de conseguir dinero para las dosis, engañan primero a sus padres y amigos y después terminan por robar o vender lo que tienen a mano.Como dato relevante, de la población de policonsumidores que tenía hábitos de ingerir diversas sustancias psicotóxicas como marihuana, alcohol, psicofármacos, una vez que comenzaron con el paco, quedaron fijados en su consumo sin siquiera probar las otras sustancias que la precedieron a su consumo.Otro aspecto significativo es que si bien, su consumo comenzó en los estratos bajos e indigentes, y se la consideraba como la “droga de exterminio” de las poblaciones vulnerables, en la actualidad su consumo se registra en todo el arco social, en clases medias y altas.Su ingesta dejó de ser económica, dado las cantidades de dosis que se requieren para poder alcanzar los estados mencionados en la primera fase. Se observa que sus hábitos de consumo está desplazando al uso de las otras sustancias y sus consecuencias forman parte del denominador común que hacen a las condiciones sociales de inseguridad, como robos, delitos, accidentes y violencia.
http://www.docsalud.com/articulo/2782/los-efectos-nocivos-del-paco

domingo, 16 de octubre de 2011

El alcohol, enemigo de los huesos

El consumo excesivo de bebidas alcohólicas durante el fin de semana, tan común hoy entre los adolescentes, tiene un efecto que va más allá de la resaca de la mañana siguiente. Algunos estudios han mostrado que altos niveles de alcohol tan sólo un par de días a la semana pueden comprometer en el futuro la salud de los huesos.
"Al consumir alcohol en exceso, en esta etapa de crecimiento, el adolescente no va a formar todo el hueso que podría formar y va a llegar a la adultez con una menor masa ósea. Por lo tanto, cuando experimente una pérdida de hueso por cualquier causa, estará en mayor riesgo de desarrollar osteoporosis", dijo a La Nacion el doctor José Zanchetta, director científico de la Fundación Internacional de la Osteoporosis (IOF, según sus siglas en inglés) para América latina.
Si bien la osteoporosis -que es la disminución de la densidad y calidad de los huesos que predispone a sufrir fracturas- suele manifestarse pasada la quinta década de la vida, hábitos como el consumo abusivo de alcohol o trastornos alimentarios, como la anorexia, durante la adolescencia predisponen a que esta enfermedad se presente más temprano, ante cualquier pérdida (natural o patológica) de masa ósea.
"Beber en exceso, aunque sea sólo dos veces por semana, tiene un efecto nocivo directo sobre el hueso", comentó la licenciada Silvia Seccia, nutricionista del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM). "Hay un estudio español que mostró que las adolescentes que bebían alcohol en grandes cantidades durante el fin de semana llegaban a los 20 años con un 10% menos de hueso", agregó Zanchetta.
¿Cómo el alcohol interfiere con la formación del hueso? "El consumo agudo de alcohol inhibe a los osteoblastos, que son las células formadoras del hueso", respondió el especialista. ¿Cuánto alcohol es mucho para el hueso? "Cuarenta gramos es la dosis tóxica", respondió Seccia, lo que equivale a unos 150 centímetros cúbicos de bebidas blancas, como el tequila o el vodka, o igual cantidad de Fernet.
Vale recordar que, según las estadísticas del Observatorio de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad de Buenos Aires, uno de cada cuatro porteños reconoce tomar en exceso durante el fin de semana. Los que más abusan son los jóvenes, afirma el Observatorio.
Dieta trastocada
"A la ingesta desmedida de tragos con alta graduación alcohólica los fines de semana", señala la licenciada Seccia, hay que sumar otras conductas o circunstancias no menos perniciosas para la salud ósea, como "las dietas inadecuadas que conducen a desórdenes alimentarios, y el reemplazo de lácteos en desayunos o meriendas por gaseosas o bebidas energizantes".
"Trastornos alimentarios como la anorexia pueden llevar a que las adolescentes dejen de menstruar", dijo el doctor Zanchetta, lo que lleva a su vez al descenso en la producción de estrógenos, hormonas que son fundamentales para el crecimiento en longitud de los huesos. El ancho final de los huesos, por su parte, depende en gran medida de la práctica de actividad física.
En suma: evitar el consumo excesivo de alcohol, realizar actividad física en forma regular y llevar una alimentación saludable, que garantice una adecuada ingesta de calcio, son tres factores clave para que culmine la adolescencia con huesos tan fuertes como está previsto en nuestros genes.
Vale recordar que la ingesta recomendada de calcio entre los 9 y los 18 años es de 1300 miligramos, lo que se obtiene, por ejemplo, con cuatro vasos de leche entera o dos yogures y medio enriquecidos con calcio.
LA OSTEOPOROSIS EN NUMEROS
94,3% de las argentinas de 10 a 49 años no consume suficiente calcio
9 millones de fracturas al año en todo el mundo por osteoporosis
33% de las mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica
20% de los varones mayores de 50 sufrirá una fractura osteoporótica
88,5% de las embarazadas no consume suficiente calcio
1000 mg es la cantidad de calcio diaria recomendada en adultos.
http://www.lanacion.com.ar/1415127-el-alcohol-enemigo-de-los-huesos