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jueves, 17 de enero de 2019
Cuáles son las cinco sustancias más adictivas que existen y el daño que producen

martes, 6 de febrero de 2018
Qué es el "teetotalism", la moda sana que no para de ganar a adeptos

La mayoría de negocios o tratos siguen cerrándose en cenas y comidas, con copas en la mesa y son aún muchos los que no conciben encuentros entre amigos, reuniones de trabajo o citas familiares señaladas sin alcohol.La mayoría de locales nocturnos despliegan además, se quejan los abstemios, muy poca imaginación para ofrecer copas sin licor con el mismo aspecto a las que sí lo incluyen. Sólo se salvarían las coctelerías, que poco a poco van introduciendo en sus cartas combinados pensados para el abstemio. Con la misma vistosidad, esmero en su preparación y calidad que los cócteles que llevan alcohol. Y eso no deja de ser un alivio para los teetotals, pues se ahorran muchas explicaciones cuando las personas que les rodean no detectan si ingieren o no alcohol.
sábado, 13 de junio de 2015
Las borracheras ocasionales alteran el cerebro de los adolescentes
lunes, 8 de diciembre de 2014
En la última década se duplicó el consumo de alcohol entre los adolescentes
martes, 14 de enero de 2014
Recomendaciones para manipular alimentos durante el verano
domingo, 20 de enero de 2013
Se triplicó el consumo de cocaína entre los adolescentes santafesinos
Flagelo. El de marihuana, en tanto, creció diez veces. Así
lo revelan datos oficiales de la Sedronar en base a estadísticas de la última
década. ONG's vinculadas a la problemática reclaman mayor compromiso de los tres
niveles del Estado en la prevención y asistencia. Las situaciones de violencia generadas en los barrios por la comercialización
de drogas podrían considerarse el rostro descarnado de otro fenómeno: el
crecimiento de los niveles de consumo de sustancias, "en forma grosera", en
amplios sectores de la población no necesariamente humildes. Así lo señalan los
titulares de distintas ONG que llevan décadas trabajando en Rosario con esta
problemática, a la par que reclaman mayor compromiso de los tres niveles del
Estado para desarrollar tareas de prevención y asistencia. Según estadísticas
del Sedronar, en diez años, el consumo de cocaína entre estudiantes secundarios
santafesinos pasó del 0,1 al 2,7 por ciento. Casi tres veces más. El de
marihuana, en tanto, creció diez veces. La percepción de los integrantes de las entidades vinculadas a
las problemáticas de adicciones no difiere del diagnóstico que hacen los
militantes sociales que trabajan en los barrios, ni la de los vecinos de las
casillas donde se instalan los quioscos que comercializan drogas. La descripción
de autos y motos de alta gama convirtiendo, cuando cae el sol, casi en
autopistas los humildes pasillos de los asentamientos abunda entre quienes los
quieren ver. "La droga que se vende acá se consume en el centro", afirman cuando
intentan explicar la realidad con la cual conviven.

"Efectivamente, hay un aumento de consumo importante en todos
los sectores de la población. Esto es innegable. Lo que pasa en los barrios es
un aumento de la circulación, la comercialización y la actuación de lo que
podríamos considerar agencias narco criminales, pero el aumento de consumo
atraviesa todas las clases sociales, incluso produce situaciones de violencia
como las generadas en las despedidas de fin de año de los colegios de alta gama.
De ninguna manera es un problema privativo de los barrios pobres", afirma el
presidente del Centro Comunitario de Salud Mental Vínculo, Horacio Tabares, que
desde la década del 80 empezó a trabajar en Empalme Graneros. Para el presidente de la Asociación de Voluntarios para el
Cambio del Drogadependiente (Avcd), César de Vega, "el aumento del consumo es
más que evidente, escandalosamente grosero desde hace varios años". No obstante,
aclara, "el crecimiento del consumo es un problema de salud, los enfrentamientos
entre bandas narco es otro tema, delictivo, marginal y ligado a cuestiones
absolutamente del campo de la delincuencia. Son cosas distintas, no en todas las
ciudades donde el consumo de sustancias es alto se producen situaciones de
violencia". Algunos datos. La Secretaría de Programación
para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico
(Sedronar) es el organismo oficial encargado de generar información estadística
sobre el consumo de sustancias. Desde 2001 realiza periódicamente una encuesta
nacional entre estudiantes de enseñanza media. La última fue en el segundo
semestre de 2011 y, para la provincia, arrojó que entre los alumnos de 13 a 17
años, alcohol y tabaco van a la cabeza. Además, un 10,2 por ciento de los alumnos santafesinos
reconoció haber consumido alguna droga ilícita en el último año, con mayor
prevalencia de marihuana (8 por ciento), seguida por cocaína (2,7 por ciento).
El uso sin prescripción médica de tranquilizantes alcanzó al 2,9 por ciento de
los estudiantes y el de estimulantes al 1,5 por ciento. Consumió pasta base-paco
el 1,1 por ciento y el 2,4 por ciento algún solvente o sustancia inhalable.
Perspectiva. Comparar estos resultados con los
aportados por las encuestas de 2001 permite tener alguna perspectiva de la
magnitud del problema. Mientras la cantidad de estudiantes que reconocieron
haber consumido alcohol o tabaco en el último año crecieron respectivamente un
10 y un 9 por ciento; quienes indicaron haber fumado marihuana se multiplicó por
10, pasando del 0,8 al 8 por ciento entre 2001 y 2011, y el consumo de cocaína
casi se triplicó (0,1 por ciento en 2001 y 2,7 por ciento en 2011). Una realidad que no se desmarca del último estudio publicado
por la Sedronar sobre la tendencia en el consumo de sustancias psicoactivas en
el país, que reúne información estadística del 2004 al 2010, en base a encuestas
a población de 16 a 65 años. Allí se refleja que en ese periodo la proporción de
personas que probaron drogas ilícitas se incrementó en casi dos puntos
porcentuales en marihuana, medio punto porcentual en cocaína y de casi tres
puntos porcentuales para cualquier droga ilícita. Curiosamente, entre esos mismos años el porcentaje de personas
que había consumido alcohol o tabaco en esos dos años mostró una baja (del 72,8
por ciento al 60,7 por ciento en el primero y de 37,2 al 32,3 en el
segundo). En cambio, entre 2004 y 2010, el porcentaje de personas que
reconocieron haber consumido marihuana ese año creció del 1,9 al 3,5 por ciento
y en relación a la cocaína se incrementó del 0,3 al 0,9 por ciento. El trabajo releva también otros datos, entre quienes habían
consumido cocaína en el año del estudio, un alto porcentaje (la mitad de los
varones y un tercio de las mujeres) "presentaría signos y síntomas de
adicción". Así, las estadísticas muestran tal vez la otra cara de la
violencia barrial. El consumo crece y en los suburbios se multiplican las
cocinas y aumentan las peleas entre bandas.http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Se-triplico-el-consumo-de-cocaina-entre-los-adolescentes-santafesinos-20130120-0008.html
lunes, 15 de octubre de 2012
Cómo comemos (nos llenamos) los argentinos
La mitad de la población del país tiene sobrepeso y la mayoría piensa que comer
mucho es sano, aunque luego se recurra a pastillas, yuyos y dietas varias. El
picoteo, un pésimo hábito, y la resistencia a comer bien, un sello nacional. Comer bien es darle a nuestro cuerpo lo que necesita. Ni más ni menos. Cada
persona tiene sus costumbres, que se fueron formando a lo largo de los años,
fuertemente influenciadas desde el nacimiento por su familia y por los mensajes
que la sociedad envía directamente o a través de todas las formas de expresión
que existen.

Hay una forma de comer individual, pero fuertemente influenciada por una
forma de comer social.
Los argentinos comemos mucho. Comer mucho no es comer bien, es comer mal. La
mitad de la población tiene sobrepeso o es obesa. Y en muchos casos, además de
sobrarnos calorías nos faltan nutrientes. Obesos desnutridos, una verdadera
paradoja. Repartimos nuestras comidas de un modo curioso. No desayunamos o hacemos
desayunos livianos. Almuerzos variables y cenas abundantes, más una cuarta
comida típica: el picoteo. Nuestro cuerpo se adapta mejor a una distribución
regular de las comidas. Tenemos incorporado el concepto del placer de "llenarnos", algo que los
franceses llaman ser “gourmand”: comida poco elaborada pero abundante. Nos
resistimos a ser refinados, a saborear cada bocado de un plato delicado. Los argentinos estamos peleados con los vegetales y las frutas. No las
compramos; si las tenemos, no las preparamos y no las comemos. Somos los campeones de las excusas: “No me gusta”, “No me caen bien”, “Están
caras”, “No tengo tiempo”. No sería mala idea empezar a ser positivos y
preguntarnos cómo prepararlas para que nos gusten, elegir lo que nos caiga bien,
lo que sea más económico y lo que se prepare rápido.
No nos esforzamos en estimular buenos hábitos a los chicos. Es difícil
encontrar alguien que ofrezca frutas y verduras a sus hijos. Es importante
limitar el consumo de golosinas y estimular horarios regulares para las comidas.
En esa etapa nace el picoteo y se desarrollan las costumbres que se mantendrán
durante toda la vida.
Cada tanto, nos acordamos de hacer dieta. Nada podría ser peor. Significa que
comemos mal casi siempre, aguantamos hasta que nos asustamos y en ese momento
intentamos hacer algo heroico que siempre dura poco. Tenemos resistencia crónica
a aprender a comer. Los argentinos creemos demasiado en la magia. Nos dejamos seducir por las
pastillas, los yuyos o las dietas de moda. Creemos que hay alimentos buenos y
alimentos malos. Pensamos que la culpa es de los alimentos y que nosotros no
somos responsables de la decisión.
Imaginamos que un alimento engorda y otro adelgaza. Suponemos que hay
alimentos que curan y otros que enferman. El folclore alimentario puede llenar
varios libros con creencias falsas que por algún misterioso motivo no consiguen
competir contra un buen libro de nutrición. La bebida también es parte de nuestra alimentación. Una buena parte de
nuestra hidratación proviene de bebidas frías o infusiones, especialmente mate,
con azúcar.
Los argentinos tomamos en promedio más bebidas azucaradas que los
estadounidenses. Aunque sostenemos que el plato nacional es el asado, en
realidad lo que más comemos son pan, pastas y papas con alguna que otra
milanesa.
Nuestra cultura pasa por el trigo y la carne. Los pequeños olvidados son los
lácteos y los grandes perdedores son los vegetales, las frutas, las legumbres y
el pescado.
Aprender a comer es una tarea difícil. Quizá si nos enseñaran en la escuela,
sería más fácil seguir aprendiendo de grandes. Pero mientras llega ese día, si
es que alguna vez llega, sería lindo ir picoteando algo de lo que pueden
transmitir los que saben, que son los nutricionistas y no los opinólogos.
Seleccionar la fuente de la información puede ser el primer paso de un menú
saludable para aprender a comer mejor.
Edgardo Ridner es presidente de
la Sociedad Argentina de Nutrición y conduce el programa “Como comemos los
argentinos”, que se emite por canal Metro, los jueves, a las 17.http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/comemos-llenamos-argentinos_0_790721152.html
Los argentinos comemos mucho. Comer mucho no es comer bien, es comer mal. La mitad de la población tiene sobrepeso o es obesa. Y en muchos casos, además de sobrarnos calorías nos faltan nutrientes. Obesos desnutridos, una verdadera paradoja. Repartimos nuestras comidas de un modo curioso. No desayunamos o hacemos desayunos livianos. Almuerzos variables y cenas abundantes, más una cuarta comida típica: el picoteo. Nuestro cuerpo se adapta mejor a una distribución regular de las comidas. Tenemos incorporado el concepto del placer de "llenarnos", algo que los franceses llaman ser “gourmand”: comida poco elaborada pero abundante. Nos resistimos a ser refinados, a saborear cada bocado de un plato delicado. Los argentinos estamos peleados con los vegetales y las frutas. No las compramos; si las tenemos, no las preparamos y no las comemos. Somos los campeones de las excusas: “No me gusta”, “No me caen bien”, “Están caras”, “No tengo tiempo”. No sería mala idea empezar a ser positivos y preguntarnos cómo prepararlas para que nos gusten, elegir lo que nos caiga bien, lo que sea más económico y lo que se prepare rápido.
No nos esforzamos en estimular buenos hábitos a los chicos. Es difícil encontrar alguien que ofrezca frutas y verduras a sus hijos. Es importante limitar el consumo de golosinas y estimular horarios regulares para las comidas. En esa etapa nace el picoteo y se desarrollan las costumbres que se mantendrán durante toda la vida.
Cada tanto, nos acordamos de hacer dieta. Nada podría ser peor. Significa que comemos mal casi siempre, aguantamos hasta que nos asustamos y en ese momento intentamos hacer algo heroico que siempre dura poco. Tenemos resistencia crónica a aprender a comer. Los argentinos creemos demasiado en la magia. Nos dejamos seducir por las pastillas, los yuyos o las dietas de moda. Creemos que hay alimentos buenos y alimentos malos. Pensamos que la culpa es de los alimentos y que nosotros no somos responsables de la decisión.
Imaginamos que un alimento engorda y otro adelgaza. Suponemos que hay alimentos que curan y otros que enferman. El folclore alimentario puede llenar varios libros con creencias falsas que por algún misterioso motivo no consiguen competir contra un buen libro de nutrición. La bebida también es parte de nuestra alimentación. Una buena parte de nuestra hidratación proviene de bebidas frías o infusiones, especialmente mate, con azúcar.
Los argentinos tomamos en promedio más bebidas azucaradas que los estadounidenses. Aunque sostenemos que el plato nacional es el asado, en realidad lo que más comemos son pan, pastas y papas con alguna que otra milanesa.
Nuestra cultura pasa por el trigo y la carne. Los pequeños olvidados son los lácteos y los grandes perdedores son los vegetales, las frutas, las legumbres y el pescado.
Aprender a comer es una tarea difícil. Quizá si nos enseñaran en la escuela, sería más fácil seguir aprendiendo de grandes. Pero mientras llega ese día, si es que alguna vez llega, sería lindo ir picoteando algo de lo que pueden transmitir los que saben, que son los nutricionistas y no los opinólogos. Seleccionar la fuente de la información puede ser el primer paso de un menú saludable para aprender a comer mejor.
Edgardo Ridner es presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición y conduce el programa “Como comemos los argentinos”, que se emite por canal Metro, los jueves, a las 17.http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/comemos-llenamos-argentinos_0_790721152.html
sábado, 14 de abril de 2012
La “previa” y el efecto del alcohol en el cerebro de los jóvenes

La llamada “previa” -reunión de jóvenes en hogares antes de concurrir a un boliche o fiesta- que realizan los adolescentes durante el fin de semana se ha vuelto un ritual, un fenómeno cultural en el cual no se toma por gusto sino como modificador de la conducta y el humor. Un dato desconocido por muchos jóvenes e incluso sus padres es que el consumo excesivo de alcohol causa daños irreversibles en el cerebro de los adolescentes.La ingesta de bebidas espirituosas ha cambiado en Argentina tanto cualitativamente como cuantitativamente. En 1966 se consumía 9.5 litros de cerveza por habitante cada año y en el 2003, este índice ascendió notablemente a 36 litros. Otro cambio fue con respecto a la frecuencia y regularidad del consumo: en 1970 el 81% bebía en forma cotidiana y el 19% en forma intermitente, durante el fin de semana, y en el 2004 esta cifra cambió drásticamente dado que el 80% bebe en forma intermitente.Aunque sea solo durante los fines de semana, se ha comprobado que el consumo de alcohol en los jóvenes provoca daños irreversibles en el cerebro. Esto se debe a que, como todas las demás partes del organismo, el cerebro de las personas durante su adolescencia se encuentra en una etapa de maduración. Por lo tanto, en los adolescentes el alcohol afecta mucho más que en la adultez dado que no cuenta con las herramientas necesarias para defenderse de las constantes agresiones que implica la ingesta excesiva de alcohol.Los efectos del consumo abusivo en el cerebro adolescente inmaduro, tal como sucede en la “previa”, determinan un menor tamaño de los hipocampos, disminución de la corteza prefrontal y peor calidad de sustancia blanca. Las evidencias clínicas se pueden encontrar en fallas en la memoria (10% menos de capacidad para recuperar la información), en atención, en el compromiso en la toma de decisiones y dificultades en el control inhibitorio y de impulsos.A su vez, las investigaciones científicas han demostrado que el cerebro de las adolescentes mujeres está más expuesto que el de los hombres. Esto se debe a que tienen menor tolerancia al alcohol.Estas conclusiones fueron obtenidas a partir de diversos estudios que compararon con test cognitivos y con neuroimagenes (resonancia magnética) el cerebro de adolescentes que beben en exceso y los que lo consumen escasamente o directamente no lo hacen.El alcohol en la adolescencia, además de ser un factor de riesgo para accidentes o conductas indebidas, daña la estructura cerebral con fallas inmediatas así como también secuelas cognitivas a largo plazo. Es importante que jóvenes y padres tomen conciencia del importante daño que produce el consumo excesivo de alcohol dado que estos no se podrán reparar.*El Prof. Dr. Ricardo F. Allegri es Jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Fundación FLENI http://www.docsalud.com/articulo/3366/la-previa-y-el-efecto-del-alcohol-en-el-cerebro-de-los-jóvenes
domingo, 25 de marzo de 2012
Consumir marihuana duplica riesgo de accidentes automovilísticos

Según una reciente investigación publicada en la revista British Medical Journal, las personas que consumen marihuana tienen un mayor riesgo de tener un accidente automovilístico serio, ya que se duplica la posibilidad de chocar y de presentar heridas severas o fatales.La marihuana es la droga ilícita más usada en todo el mundo . yY cada vez más personas manejan bajo sus efectos. El 15% de los encuestados durante un estudio escocés admitió haber consumido la sustancia 12 horas antes de conducir un vehículo.Se trataba de personas de entre 17 y 39 años. Por otra parte, un informe elaborado por el Centro Europeo para el Control de Adicciones encontró que hasta un 7.5% de los conductores evaluados en Reino Unido, Holanda, Dinamarca y Noruega tuvieron una prueba positiva para cannabis.Hasta el momento, la mayoría de los estudios que evalúan los efectos de la marihuana en los conductores se basaron en situaciones experimentales de laboratorio, con simuladores de manejo. Todos los resultados indican que la droga afecta las habilidades psicomotoras, al impedir que una persona conduzca con seguridad. Sin embargo, estas conclusiones no siempre se pueden trasladar al mundo real y al complejo escenario de manejo habitual.En ese sentido, los estudios observacionales de accidentes de tránsito en la población general mostraron que,después del alcohol, la marihuana es la segunda sustancia psicoactiva detectada con mayor frecuencia en conductores que sufrieron accidentes vehiculares.Para evaluar si el uso de cannabis en individuos que manejan aumenta el riesgo de chocar, los investigadores realizaron un metaanálisis de estudios sobre accidentes automovilísticos. Seleccionaron aquellos en los cuales los conductores presentaban metabolitos activos de marihuana en sangre –que indicarían un consumo reciente de la droga–, pero no habían consumido alcohol ni otras sustancias. Los resultados mostraron que el riesgo de sufrir un accidente grave o fatal se duplicaba para los conductores que habían consumido el narcótico.Este estudio brinda mayor evidencia de que los individuos que usan marihuana no deben manejar mientras están bajo los efectos de la droga. Confían en que los resultados ayudarán a elaborar campañas de prevención de accidentes y llevarán a reglamentar leyes sobre control de drogas en conductores en aquellos países que aún no las adoptaron. Fuente: British Medical Journal
martes, 24 de enero de 2012
Trastornos alimenticios y alcohol, mezcla que enferma a las mujeres
En los últimos diez años creció el número de mujeres jóvenes que comen menos para poder beber más, un dato que preocupa porque las consecuencias pueden ser muy serias y en el corto plazo. Un factor agravante es que ellas toman a la par de los varones, cuando tienen una constitución y predisposiciones físicas muy diferentes: “El metabolismo femenino no procesa de la misma manera la bebida, además, las mujeres tienen mayor tendencia a crear dependencia alcohólica y como consecuencia sufrir abusos físicos o sexuales en estado de ebriedad”, puntualizó a DocSalud.com la Dra. Juana Poulisis, autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios.Comer menos para beber más
Un reciente estudio, dirigido por la investigadora Victoria Osborne de la Universidad de Missouri, da cuenta de que la alcohorexia afecta tres veces más a las mujeres, quienes dejan de comer antes de los atracones de alcohol para no subir de peso, pero también para gastar el dinero en tragos o para lograr el estado de embriaguez más rápido. Aunque no hay estudios epidemiológicos en Argentina, el informe para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (2006) estima que un 30% de las mujeres estadounidenses de entre 18 y 24 años se saltean comidas para ingerir más alcohol.
Periodista: ¿Qué prácticas incluye la alcohorexia?
Juana Poulisis: La restricción alimentaria y los atracones de alcohol. Además puede haber prácticas de purga.
P.: ¿Por qué se realizan estas prácticas?
J.P.: La restricción alimentaria se hace para evitar el aumento de peso que genera el atracón con bebidas alcohólicas. Este nuevo trastorno alimentario se asocia con la obsesión por estar flacas y también con que entre los adolescentes está legitimado tomar mucho, por ejemplo en “las previas”. La frase más escuchada en el consultorio es: “No como para que me pegue más el alcohol y así poderme divertir en la noche”. Así, primero está la obsesión por estar delgadas pero, como quieren tomar mucho alcohol para desinhibirse, restringen su alimentación para no engordar.
P.: ¿Cuál es el peligro de confundir calorías con nutrientes?
J.P.: Quienes padecen este trastorno suponen que pueden sustituir las calorías que les aportan los alimentos por las del alcohol. El error más grave y perjudicial para la salud es ignorar que, mientras que la comida brinda calorías y nutrientes, el alcohol solo aporta calorías vacías. Por eso, la alcohorexia provoca un déficit de vitaminas, minerales y nutrientes primarios, generando un estado crónico de cansancio y la propensión a contraer enfermedades.
Riesgos que hay que conocer
P.: ¿Qué peligros enfrenta quien padece este trastorno?
J.P.: La situación de altísimo riesgo de estas pacientes es la combinación de las complicaciones propias de los trastornos alimentarios y de las derivadas del abuso de alcohol. Dentro de las consecuencias de los trastornos alimentarios se encuentran la disminución del potasio, las alteraciones en el electrocardiograma, el adelgazamiento de la musculatura cardíaca, mareos, baja presión, anemia, osteopenia y osteoporosis, esterilidad y depresión. Por otro lado, el abuso de alcohol genera que la persona no tenga hambre o se olvide de comer, con el consiguiente déficit nutritivo. Además, las mujeres alcoholizadas están más expuestas a sufrir abusos sexuales, caídas y traumatismos, accidentes de tránsito, a verse envueltas en episodios de violencia y a tener embarazos no deseados. También corren más riesgo en la transmisión de enfermedades venéreas. Otras complicaciones serias son las enfermedades hepáticas, el paro cardíaco y el coma alcohólico irreversible, que puede ocasionar la muerte.
P.: ¿Cuáles son los riesgos específicos de la alcohorexia?
J.P.: El exceso de alcohol junto a la ausencia de comidas funciona como un cóctel explosivo. Quien asocia conductas de ayuno, bajo peso, purgas y atracones de alcohol, aumenta los riesgos propios de los trastornos alimentarios y del consumo de alcohol.
Atracón de alcohol
P.: ¿Qué es un atracón de alcohol y qué daños provoca?
J.P.: Es la ingesta de grandes cantidades de alcohol en un corto período de tiempo, entre una y dos horas aproximadamente. Suele realizarse durante las salidas nocturnas y su característica fundamental es que se bebe de manera compulsiva y rápida. Hay que recordar que el atracón, ya sea de comida o de alcohol, es una conducta impulsiva. Específicamente, tomar alcohol en forma de atracón causa intoxicaciones más graves, se altera el ritmo cardíaco y puede generar tolerancia y dependencia. Además, provoca daños cerebrales más serios y afecta al sistema nervioso de distintos modos: interfiere en el desarrollo del cerebro, afecta la memoria, el aprendizaje y la capacidad de planear tareas.
P.: ¿Por qué es tan importante comer antes de beber alcohol?
J.P.: Hay que recordar que la comida funciona como un amortiguador que hace más lenta la absorción del alcohol previniendo la intoxicación aguda. El primer trago después de no haber comido nada en todo el día se absorbe en 15 minutos al 100%. La absorción en ayunas es casi inmediata, por eso el riesgo de coma alcohólico es mucho más factible.
P.: ¿Cuál es la diferencia entre alcoholismo y alcohorexia?
J.P.: Mientras que el alcoholismo implica una dependencia de la sustancia, en la alcohorexia hablamos de un abuso: hay que recordar que si bien las pacientes no muestran síntomas de abstinencia en los primeros tiempos, cuando el abuso de bebidas alcohólicas se realiza con mayor asiduidad y en dosis mayores, es probable que se desarrolle la adicción, por eso es tan importante el diagnóstico precoz.
Detección y tratamientos
P.: ¿Cuáles son las señales que no debemos dejar pasar en otros y nosotros mismos?
J.P.: Hay cuatro preguntas orientativas que son clave: ¿Me restrinjo en mi plan alimentario pero cuando se trata de beber no me limito? ¿Suelo beber en grandes cantidades y en forma veloz para que me haga más efecto? ¿Trato de comer menos durante el día si planeo tomar alcohol? ¿Pienso en vomitar para no engordar cuando tome alcohol? Estas preguntas también sirven al entorno ya que quien sufre alcohorexia suele ser el último en aceptarlo y son los padres, la red familiar y los amigos los primeros en hacer el diagnóstico. Por eso es tan importante que sepan detectar las señales y actuar a tiempo. En el caso de las adolescentes, hay que observar su comportamiento los días que salen, ver cómo se alimentan durante ese día, prestar atención que no salteen comidas y tratar de comer en familia.
P.: ¿Cómo se trata la alcohorexia?
J.P.: El tratamiento debe ser multidisciplinario y dual, que cuente con un grupo de personas especializadas en trastornos alimentarios y en abuso de sustancias. También tiene que haber orientación nutricional (individual y familiar) para evitar la restricción alimentaria de manera paulatina. Siempre hay que recordar que es un problema familiar, por lo que hay que trabajar con la paciente y con la familia, para incluir todos los alimentos y evitar los circuitos de restricción y purga. Según el caso, debe evaluarse el peso de la paciente para determinar su internación o el trabajo en un hospital de día. Del mismo modo hay que evaluar el riesgo clínico.
P.: ¿Qué debe incluir el tratamiento?
J.P.: Un nutricionista, un psiquiatra, terapia familiar, grupos de psicoeducación y, en algunos casos, psicofarmacología.
P.: ¿En qué consiste la psicoeducación?
J.P.: En estos grupos se les enseña qué generan sus prácticas, cómo funcionan estos circuitos de restricción-purga, cómo cortarlos, cómo modular las emociones con prácticas más saludables. También se las psicoeduca en la forma de pensar, ya que en general tienen una forma de pensar muy negativa. Para ello se desarrolla una terapia cognitivo-conductual para mejorar su autoestima, su pensar sobre sí y sobre los otros.
Entrevista de Ana Paula Cordero
miércoles, 26 de octubre de 2011
Confirman el efecto protector de las frutillas frente al consumo de alcohol
Las conclusiones de un trabajo europeo señalan que una dieta rica en frutillas puede ejercer un efecto beneficioso en la prevención de enfermedades gástricas relacionadas con la generación de radicales libres u otras especies reactivas del oxígeno. Un equipo de investigadores italianos, serbios y españoles ha confirmado el efecto protector de las frutillas en un estómago de mamífero dañado por el alcohol, según indicó la Universidad de Granada (España), que ha participado en este estudio.Los científicos suministraron etanol (alcohol etílico) a ratas de laboratorio y comprobaron que la mucosa gástrica de aquellas que previamente habían comido extracto de frutilla sufría menos lesiones.Sara Tulipani, investigadora de la Universidad de Barcelona (UB) y coautora del trabajo, explicó que los efectos positivos de las frutillas se asocian tanto a su capacidad antioxidante como a que activan las propias enzimas o defensas antioxidantes del organismo.Las conclusiones del trabajo señalan que una dieta rica en frutillas puede ejercer un efecto beneficioso en la prevención de enfermedades gástricas relacionadas con la generación de radicales libres u otras especies reactivas del oxígeno, de modo que esta fruta podría atenuar la formación de úlceras estomacales en humanos.La gastritis o inflamación de la mucosa del estómago, además de relacionarse con el consumo de alcohol, también se puede producir por infecciones víricas y por la acción de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (como la aspirina) o los que se usan en el tratamiento contra algunas bacterias."En estos casos ingerir fresas durante o después de la patología podría aliviar la lesión en la mucosa gástrica", sugirió Maurizio Battino, coordinador del grupo de investigación desde la Universidad Politécnica de la Marche (UNIVPM, Italia).El equipo encontró menos ulceraciones en los estómagos de aquellas ratas que, antes de recibir el alcohol, habían ingerido durante diez días extracto de frutillas (40 miligramos al día por kilo de peso).Según Battino, el trabajo no se ha planteado para paliar los efectos de una borrachera, sino para encontrar moléculas protectoras de la mucosa gástrica frente a los daños que pueden causar diferentes agentes.
martes, 25 de octubre de 2011
Los efectos nocivos del paco
Si alguna vez drogarse, para quienes lo hacían, llevaba implícito una ideología y un estilo vida que implicaba hasta un tipo de beneficio existencial, con la aparición del paco todos esos argumentos, cuanto menos no solo deben reformularse, sino que también ameritan la pregunta de si su gestación no fue consecuencia de esa misma visión alimentada por el marketing que hace el propio narcotráfico.La pasta base de cocaína es extraída de las hojas de coca, y el paco no es más que el residuo que queda cuando ésta es purificada a clorhidrato de cocaína a través de procesos químicos que utilizan sustancias altamente tóxicas para el cerebro. Su apariencia es de un polvo blanco o amarillento, dependiendo de la cantidad de sustancias que se le agregan para diluirla.El paco es más toxico para el organismo que la cocaína sola y que otras drogas. Es altamente adictivo y genera un alto compromiso, tanto físico como psicológico. Un consumidor de fin de semana fácilmente puede devenir adicto en poco tiempo.Entre sus altos componentes tóxicos, que se emplean en su producción para abaratar costos, se encuentran el kerosene, el ácido sulfúrico, el talco, el vidrio molido de tubos fluorescentes, las anfetaminas y las aspirinas, entre otros.
Consecuencias neurológicas y secuelas para el desarrollo
Su consumo afecta nocivamente al cerebro, hasta el punto que lesiona el lóbulo frontal, donde se ubican los 18 milímetros de neuronas que distinguen nuestra vida de la de los chimpancés. Por ejemplo, como consecuencia de la aspiración del kerosén se disuelve el recubrimiento mielínico de los axones, lo que impide la transmisión de los impulsos eléctricos en las neuronas.
Las secuelas que generan tales lesiones impactan directamente en la conducta, con escasa capacidad de frenar los impulsos, de controlar la motricidad y la agresión, de pensar en las consecuencias de los actos, y de su conciencia moral.
Su consumo en etapas de desarrollo tales como la pubertad y adolescencia, deja secuelas que limitan el ulterior desarrollo de las funciones psíquicas tales como la memoria, la atención, laconcentración, y por ende, la capacidad de aprender y de desarrollarse tanto psíquica como emocionalmente. Así, quien lo ingiere hipoteca sus posibilidades de progreso en el futuro laboral como la posibilidad de constituir una familia funcional.
Impacto en el organismo.Según informes de centros toxicológicos, el efecto del ácido sulfúrico que contiene el paco produce enfisema y cáncer pulmonar a mediano plazo. A su vez, la combustión del kerosén genera monóxido de carbono, el cual substituye el oxígeno en los eritrocitos del plasma, lo que genera expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio. A su vez, su consumo durante el embarazo produce mutaciones severas en el feto.
Otros de sus efectos son la degradación progresiva de la piel, el debilitamiento de los músculos, la reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia), el desgano y el insomnio, la midriasis (dilatación de la pupila por encima del diámetro normal de 4 mm), náuseas, vómitos, hipertensión arterial, migraña severa y taquicardia. Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y la cavidad bucal y por último, su consumo sostenido produce muerte cerebral a muy corto plazo.Los efectos del consumo, distinguirlos en cuatro fases:Durante la primera, produce euforia, disminución de inhibiciones, sensación de placer. Hiperexcitabilidad, intensificación del estado de ánimo, aceleración de los procesos de pensamiento, además de sensación de ser muy competente y capaz. También ocasiona disminución del hambre, el sueño y la fatiga, además de cambios en los niveles de atención. Por último, ocaiona aumento de la presión sanguínea, la temperatura corporal y el ritmo respiratorio. En una segunda etapa es capaz de producir malestar, seguido de fuerte sensación de angustia, depresión brusca, inseguridad, deseo incontenible de consumir para buscar los efectos de la primera fase, tristeza y apatía. La tercera fase es la de consumo compulsivo, donde se empieza usar paco de manera interrumpida, aún cuando hay dosis en sangre para evitar la disforia.
La cuarta etapa es la de la psicosis y las alucinaciones, donde el consumo puede provocar la pérdida del contacto con la realidad, que puede darse después de días o semanas de fumar con frecuencia. Estas alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, olfatorias o cutáneas.
El fuerte poder adictivo del paco radica en la sensación de euforia que siente solo al ingerir las primeras dosis. Ese estado suele ser tan intenso como la angustia que sobreviene luego.
Durante la fase de euforia, que dura entre uno a cinco minutos, el aspecto del consumidor es similar al de los zombis que aparecen en la ficción: sus movimientos son torpes, se quedan sin habla, y se le abren los ojos mas de lo normal. Tras este estado sobreviene una intensa y aguda sensación de angustia, acompañada por un deseo de ya no existir y volver a consumir.
Consecuencias sociales
Estos altos niveles de angustia conducen a acciones desesperadas para conseguir la droga, deviniendo problemas de índole familiar, social, judicial y de seguridad. Con tal de conseguir dinero para las dosis, engañan primero a sus padres y amigos y después terminan por robar o vender lo que tienen a mano.Como dato relevante, de la población de policonsumidores que tenía hábitos de ingerir diversas sustancias psicotóxicas como marihuana, alcohol, psicofármacos, una vez que comenzaron con el paco, quedaron fijados en su consumo sin siquiera probar las otras sustancias que la precedieron a su consumo.Otro aspecto significativo es que si bien, su consumo comenzó en los estratos bajos e indigentes, y se la consideraba como la “droga de exterminio” de las poblaciones vulnerables, en la actualidad su consumo se registra en todo el arco social, en clases medias y altas.Su ingesta dejó de ser económica, dado las cantidades de dosis que se requieren para poder alcanzar los estados mencionados en la primera fase. Se observa que sus hábitos de consumo está desplazando al uso de las otras sustancias y sus consecuencias forman parte del denominador común que hacen a las condiciones sociales de inseguridad, como robos, delitos, accidentes y violencia.
http://www.docsalud.com/articulo/2782/los-efectos-nocivos-del-paco
domingo, 16 de octubre de 2011
El alcohol, enemigo de los huesos
"Al consumir alcohol en exceso, en esta etapa de crecimiento, el adolescente no va a formar todo el hueso que podría formar y va a llegar a la adultez con una menor masa ósea. Por lo tanto, cuando experimente una pérdida de hueso por cualquier causa, estará en mayor riesgo de desarrollar osteoporosis", dijo a La Nacion el doctor José Zanchetta, director científico de la Fundación Internacional de la Osteoporosis (IOF, según sus siglas en inglés) para América latina.
Si bien la osteoporosis -que es la disminución de la densidad y calidad de los huesos que predispone a sufrir fracturas- suele manifestarse pasada la quinta década de la vida, hábitos como el consumo abusivo de alcohol o trastornos alimentarios, como la anorexia, durante la adolescencia predisponen a que esta enfermedad se presente más temprano, ante cualquier pérdida (natural o patológica) de masa ósea.
"Beber en exceso, aunque sea sólo dos veces por semana, tiene un efecto nocivo directo sobre el hueso", comentó la licenciada Silvia Seccia, nutricionista del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM). "Hay un estudio español que mostró que las adolescentes que bebían alcohol en grandes cantidades durante el fin de semana llegaban a los 20 años con un 10% menos de hueso", agregó Zanchetta.
¿Cómo el alcohol interfiere con la formación del hueso? "El consumo agudo de alcohol inhibe a los osteoblastos, que son las células formadoras del hueso", respondió el especialista. ¿Cuánto alcohol es mucho para el hueso? "Cuarenta gramos es la dosis tóxica", respondió Seccia, lo que equivale a unos 150 centímetros cúbicos de bebidas blancas, como el tequila o el vodka, o igual cantidad de Fernet.
Vale recordar que, según las estadísticas del Observatorio de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad de Buenos Aires, uno de cada cuatro porteños reconoce tomar en exceso durante el fin de semana. Los que más abusan son los jóvenes, afirma el Observatorio.
Dieta trastocada
"A la ingesta desmedida de tragos con alta graduación alcohólica los fines de semana", señala la licenciada Seccia, hay que sumar otras conductas o circunstancias no menos perniciosas para la salud ósea, como "las dietas inadecuadas que conducen a desórdenes alimentarios, y el reemplazo de lácteos en desayunos o meriendas por gaseosas o bebidas energizantes".
"Trastornos alimentarios como la anorexia pueden llevar a que las adolescentes dejen de menstruar", dijo el doctor Zanchetta, lo que lleva a su vez al descenso en la producción de estrógenos, hormonas que son fundamentales para el crecimiento en longitud de los huesos. El ancho final de los huesos, por su parte, depende en gran medida de la práctica de actividad física.
En suma: evitar el consumo excesivo de alcohol, realizar actividad física en forma regular y llevar una alimentación saludable, que garantice una adecuada ingesta de calcio, son tres factores clave para que culmine la adolescencia con huesos tan fuertes como está previsto en nuestros genes.
Vale recordar que la ingesta recomendada de calcio entre los 9 y los 18 años es de 1300 miligramos, lo que se obtiene, por ejemplo, con cuatro vasos de leche entera o dos yogures y medio enriquecidos con calcio.
LA OSTEOPOROSIS EN NUMEROS
94,3% de las argentinas de 10 a 49 años no consume suficiente calcio
9 millones de fracturas al año en todo el mundo por osteoporosis
33% de las mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica
20% de los varones mayores de 50 sufrirá una fractura osteoporótica
88,5% de las embarazadas no consume suficiente calcio
1000 mg es la cantidad de calcio diaria recomendada en adultos.
http://www.lanacion.com.ar/1415127-el-alcohol-enemigo-de-los-huesos