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jueves, 17 de enero de 2019
Cuáles son las cinco sustancias más adictivas que existen y el daño que producen

jueves, 29 de enero de 2015
Cómo usar la memoria para adelgazar
viernes, 2 de marzo de 2012
Tu alimentación es un caos?
Para trabajar con mayor eficacia y cumplir nuestros objetivos todos necesitamos algunas rutinas durante el día. Nuestro metabolismo también. Ordenar nuestra alimentación y darle un ritmo a las ingestas lo ayuda a trabajar con más eficiencia y a prevenir el aumento de peso.* Tener una alimentación desordenada nos hace comer más, no solo porque picoteamos más comidas que ni siquiera registramos, sino también porque saltear comidas hace que lleguemos con más hambre al final del día.
* Desayunar es algo más que tomar un té, café o mate: las infusiones no aportan prácticamente ningún nutriente. Como ideal, el desayuno debe incluir alimentos de al menos cuatro de los grupos básicos: lácteos, cereales, frutas, azúcares, y grasas, pero eso puede ser difícil de lograr en una cultura como la nuestra. Lácteos y cereales – como el pan – no pueden faltar.
* Es importante programar día por día los momentos de la semana para las comidas y colaciones. Al darles un tiempo y un lugar les damos un sentido dentro de nuestra alimentación.
* Si nos encontramos enfrascados en alguna actividad que no nos permite comer en casa, en un restaurante o pidiendo al delivery en la oficina, conviene comer de todos modos, aunque sea una fruta o dos galletitas. Esto ayuda a mantener el ritmo metabólico.
* Al momento de pensar en snacks, tratá de mantener un equilibrio entre los más saludables (como las barritas de cereal, alfajores de arroz, turrones de quiosco, chocolates pequeños o galletitas bañadas en chocolate) y los gustos, como las golosinas.
* Nunca es tarde para cambiar el orden de tu alimentación. Una buena forma de empezar a hacerlo es llevar un diario de comidas durante una semana. Anotá todo lo que comés en el día, las cantidades, en qué momento comiste y qué sentías mientras lo hacías (por ejemplo: estrés, hambre, aburrimiento, cansancio, etc.) Al final de la semana tendrás un mapa de tus hábitos alimentarios y una buena guía para empezar a cambiar.
* Tratá de dormir 8 horas, eso ordenará el reloj biológico de tu cuerpo y ayudará a que no aumentes de peso por falta de sueño.
* No lleves el paquete de galletitas a la mesa del estudio o a la oficina. Servite la porción que vas a comer (o la que indica el envase) y disfrutá de su sabor en el momento de descanso.
Extractos del libro “La comida no engorda. ¿Por qué engordamos nosotros?”, de la editorial Planeta. El autor es Adrián Cormillot, médico clínico con orientación en enfermedades crónicas y director del Centro de Educación e Investigación en Diabetes, Obesidad y Nutrición (CEIDON).
http://www.entremujeres.com/vida-sana/nutricion/nutricion-dieta-salud-columnista-adelgazar-bajar_de_peso-perder_peso-comida-oficina_0_655134572.html
miércoles, 31 de agosto de 2011
Las mujeres se deprimen el doble que los hombres
Está demostrado: la mujer es más proclive a sufrir depresión que el hombre. Un trastorno cuyos síntomas principales son nada menos que la tristeza, el abatimiento y desgano, una desvaloración de sí mismo, la retracción y pérdida de interés por el mundo externo.
Así lo explica el psicólogo Gustavo Fos, terapeuta familiar y coordinador del área de depresión de la Escuela Sistémica Argentina (E.S.A), y destaca que la depresión también puede provocar trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia), trastornos en la alimentación (anorexia o hiperfagia) y disminución del deseo sexual.
Según Fos, hay varios estudios que vienen revelando que en los últimos años el perfil de las personas que piden ayuda para salir de la depresión son más jóvenes, tienen entre 18 y 30 años y la principal causa es la crisis económica. Aunque destaca que son las mujeres las más afectadas.
"Está demostrado que la prevalencia de la depresión en la mujer es dos veces superior a la del hombre, aunque en niños la proporción es similar en ambos sexos, o incluso con un predominio en los niños. En general, se han detectado tasas más altas de depresión en las mujeres casadas que entre los hombres casados", sostiene el especialista.
Pero, ¿por qué las mujeres se deprimen más que los hombres? Según Fos, hay tres hipótesis respecto de esta tendencia: la social, la biológica y la estadística. La primera deviene del "rol de cuidadora" que suele tener la mujer, por lo cual "delegaría su propio cuidado en función de los otros y puede sentirse además socialmente menos reconocida".
La segunda hipótesis tiene que ver con las hormonas femeninas, que "protegen de la disfunción degenerativa y del estrés, mejoran el ánimo y la ansiedad, pero su naturaleza cíclica durante la vida fértil, parece relacionarse con la mayor vulnerabilidad femenina a la depresión y la ansiedad".
Y la tercera proviene de las estadísticas que indican que las mujeres, en general, suelen tener mayor predisposición para consultar y mayor sensibilidad frente a los síntomas depresivos y ansiosos.
¿Cómo enfrentar la depresión? "El primer reto del terapeuta será conseguir, ya desde la primera entrevista, despertar o aumentar una actitud activa. Las estrategias estarán orientadas a reforzar la autoestima, la asertividad, así como nuevos aprendizajes necesarios para el manejo de las emociones y su conexión con los pensamientos y las acciones", destaca Fos. Y agrega: "Creemos que la depresión es un fenómeno construido socialmente, una aproximación contextual tiene que contemplar como se desenvuelve la persona deprimida en una variedad de contextos que incluyen a la pareja y a la familia".
Luego, da algunos tips para salir de la depresión:
Para el afectado:
- Es importante reconocer factores interpersonales y conflictos ambientales y la posible necesidad e interés en indagar acerca de la búsqueda de soluciones a través de la psicoterapia.
- Ante la aparición de los síntomas, creer en la posibilidad de que sea una enfermedad y consultar a un especialista.
- No tratar de arreglárselas por sus propios medios y en soledad.
- Saber que el proceso de recuperación puede ser intermitente y estar sujeto a recaídas.
- No considerar su padecimiento como una falla.
- Evitar la realización de tareas complejas y la toma de decisiones importantes.
Para la familia:
- Disminuir el estrés/preocupación/culpa/ira en relación a la enfermedad.
- Estimular la capacidad de equilibrar la necesidad de responder a los requerimientos del paciente con la necesidad de protegerse uno mismo de la dominación de la depresión en su vida.
- Saber que pedir ayuda es ya un método eficaz de establecer un contacto inicial.
- No interpretar los síntomas de retraimiento, fatiga, libido disminuida como reflejo de la falta de afecto o de compromiso con la relación.
- Dirigirse al paciente solicitándole "que se anime", "que no esté triste", "que intente ser feliz", puede incrementar la sensación de culpa.
- Diferenciar al paciente de la enfermedad.
- Ser conscientes de la importancia de la familia como socia en el tratamiento.http://www.perfil.com/contenidos/2011/08/09/noticia_0031.html
lunes, 23 de agosto de 2010
Adicciones femeninas: más consumo de fármacos y alcohol

,alEl ingreso de las mujeres al mundo masculino dispararon algunos cambios en las conductas femeninas. Al incremento del tabaquismo ahora se suma el consumo excesivo de alcohol y psicofármacos, que puede verse inclusive en las adolescentes. ¿Cuáles son los factores que predisponen esta conducta?, ¿se trata únicamente de situaciones generadas por el tipo de vida o tienen más que ver con características personales?
El doctor Eduardo Kalina, médico psiquiatra, admitió el aumento de mujeres en el mundo de las adicciones. "Si bien la igualdad a nivel social es algo por lo que todos peleamos, lo cierto es que desde el punto de vista biológico eso no es tal porque la mujer al estar preparada para dar vida tiene ciertas particularidades como una menor cantidad de agua en el organismo, una menor contextura y musculatura, lo que favorece la concentración de tóxicos y las alteraciones que se producen al nivel hormonal", dice.
Lo que antes tendía a esconderse, ahora se muestra frente a la necesidad de contar con ayuda médica. Hace algunos años se creía que una internación por adicciones en una mujer era algo devastador que cambiaría definitivamente a la persona. Hoy eso ya no es tan así. No obstante, todavía falta avanzar en ciertos aspectos, ya que en muchos cuadros el tiempo de evolución del problema asciende a no menos de 10 años. "Si bien todavía no estamos equiparados ambos sexos en cuanto al nivel de consulta, vamos camino a eso", admite Kalina.Mientras que para los hombres es más frecuente acercarse solos a la consulta, las mujeres suelen hacerlo acompañadas. En muchos casos son las hermanas, los padres, las amigas e inclusive una cuñada, aunque también cada vez es más frecuente que el marido o la pareja también se presente a la consulta. "Esto es muy importante porque la presencia de un familiar directo legitima el pedido de ayuda, sobre todo si se tiene en cuenta que tal vez esa persona arrastra ciertos conflictos familiares o cuestiones personales antiguas que pueden estar repercutiendo en su situación actual", agrega el médico.
Rol de la familia
Por su parte, la doctora Carolina Bergoglio, responsable del programa de desintoxicación psicofísica de Sanatorio Diquecito, asegura que las sustancias más consumidas por las mujeres internadas en la institución son principalmente el alcohol y, en segundo término, los psicofármacos. Si bien esta tendencia no ha sido reflejada aún en estadísticas oficiales, dice, la experiencia en el sanatorio da cuenta de una cuasi equiparación en la cantidad de consultas realizadas por hombres y mujeres en busca de tratamiento. "Esto no significa que las cifras de consumo femenino se hayan incrementado, pero sí es evidente el aumento en la cantidad de mujeres o sus familiares que a diario se ponen en contacto con instituciones médicas en busca de ayuda profesional para abandonar su adicción, cosa que antes no hacían". Generalmente antes la familia optaba por tapar las problemáticas que afectaban a la mujer del hogar, pensando que las mismas podrían resolverse por otras vías, en cambio ahora el círculo familiar opta por acudir a tratamientos con profesionales especializados que las puedan afrontar.A la hora de dar el paso hacia el tratamiento, es muy probable que el hombre se acerque en soledad al consultorio médico, en cambio las mujeres rara vez vienen solas. "En la primera entrevista la mujer generalmente se presenta derrotada; entiende que al estar buscando tratamiento a su adicción ya ha perdido la batalla. Y anque intente justificar o minimizar la gravedad de su situación, reconoce que la problemática existe. El hombre, en cambio, lucha por retirarse del consultorio con otro diagnóstico más positivo. Para la mujer la primera consulta es angustiante, son frecuentes los episodios de llanto y los sentimientos de culpa", afirma Bergoglio.Es común que las mujeres tengan fuertes conflictos con sus hijos a causa de su adicción, aunque no así con sus maridos. Muchas veces el cónyuge intenta ser más contenedor mientras que los hijos arremeten contra sus madres, cuestionando la actitud tolerante de su progenitor.Al respecto Bergoglio cuenta que en general las mujeres llegan en busca de ayuda con un trasfondo de historias personales complicadas a lo largo de la vida, que las han llevado a vivir momentos tristes, angustiantes y problemáticos sobre todo relacionados con su relación parental (padres o madres alcohólicas o abusadores). "La mujer viene arrastrando estas historias, y en determinado momento inciden en la búsqueda de sustancias tales como el alcohol, ya no desde un punto de vista social sino orientado a sus efectos ansiolíticos o desinhibidores. El alcohol, que hasta ese momento se había consumido en forma controlada y social, pasa a consumirse de manera solitaria y descontrolada, aliviando pasajeramente ciertas vivencias, instalándose lenta y silenciosamente la adicción".
Entre los 40 y los 55 años la situación se agrava a nivel familiar, ya que es cuando se hace más manifiesta para los hijos. Mientras los hijos son pequeños, las conductas anormales pueden pasar más desapercibidas, lo que minimiza la situación. Pero cuando crecen y comienzan a ver la realidad, se torna más compleja e incontenible, y los hijos comienzan a presionar. Otro momento complicado que la puede desatar es la ida de los hijos del hogar. "La soledad es un tema difícil de afrontar y resolver para hombres y mujeres, actuando como un disparador del consumo".
http://www.lacapital.com.ar/ed_mujer/2010/8/edicion_96/contenidos/noticia_5192.html