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martes, 22 de agosto de 2017

La Argentina sobremedicada

"Pastillas, la última esperanza negra: podés pedirle pastillas a tu suegra". Andrés Calamaro no fue metafórico en "Clonazepán y circo", aquella oda sobre una sociedad empastillada y decadente. Todo lo contrario: ¿o acaso no es cierto que ante cualquier dolencia se recurre con rapidez al pastillero de un familiar, amigo o amiga, compañero o compañera de trabajo antes que a una consulta médica? ¿O acaso no es común que cuando alguien acusa alguna dolencia, sea el lugar en el que esté, enseguida le llueven recomendaciones y ofrecimientos directos sobre qué pastilla tomar? ¿Tampoco es cierto que cuando se visita a un doctor ya se llega con el supuesto conocimiento del remedio necesitado y se le exige, con toda urgencia, una receta para poder comprarlo? Vivimos en una sociedad sobremedicada, dicen los que saben. El diagnóstico de los especialistas está fundado no solo en los números que arroja el mercado farmacéutico, sino en la percepción cotidiana que surge del contacto con pacientes altamente influenciados por incursiones publicitarias que nos enseñan, entre otras cosas, que podemos comer y tomar salvajemente y luego recurrir a un protector gástrico, prevenir infartos con una pastillita, curar contracturas musculares en forma instantánea y eliminar ese dolor que nos tortura como un martillo neumático la cabeza. Analgésicos, antiácidos, descongestivos nasales, antibióticos y psicofármacos forman parte de un cóctel al que se accede de manera cotidiana, muchas veces sin receta, sin control y, peligrosamente, sin información sobre los efectos secundarios y adversos que muchas de esas drogan conllevan. Un estudio del Hospital de Clínicas indica que tres de cada cuatro personas se automedican. Que el 75% de la población acuda a medicamentos sin prescripción no solo significa un gran negocio para la industria, que en 2016 vendió más de 700 millones de pastillas y facturó más de $9.000 millones, sino también un riesgo concreto para la salud: casi 22.000 personas mueren por año por el mal uso de las drogas que se autorrecetan, según revela un estudio del Instituto de Estudios sobre Políticas de Salud (IEPS). Cada argentino consume por año 17,5 medicamentos, tanto a través de recetas como de remedios de venta libre, que representan el 25% del mercado y el 10% de la facturación total. Son casi 200 millones de comprimidos que se llevan al bolsillo del caballero y a la cartera de la dama sin ningún tipo de seguimiento, ni mucho menos conocimiento sobre los riesgos de combinarlos con otras drogas, que incluso podrían desencadenar problemas más graves que la dolencia que se pretende atacar. Sin embargo, el dato más alarmante, resalta Noelia Pontello, neuróloga de la Fundación Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), es que el 60% de quienes consumen psicofármacos lo hace sin receta. Este dato quizás explique, en parte, que la dispensa de antiepilépticos (con el clonazepam a la cabeza) haya aumentado un 128% en 10 años. Y, como todo tiene que ver con todo, la venta de antidepresivos subió, en el mismo período, un 105%. 
En el país, tres de cada cuatro personas se automedican. Solo en 2016 se vendieron más de 700 millones de pastillas, con los psicofármacos en sostenido ascenso. Entre el negocio de los laboratorios y la laxitud de algunos profesionales, por qué cada vez necesitamos más químicos para vivir.
Por eso, tampoco llamó tanto la atención de la academia cuando el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos reveló un crecimiento exponencial del consumo de píldoras para dormir, con las benzodiazepinas e hipnóticos como vedettes, también en los últimos años. Con todo ese combo en el pastillero, una píldora más por año por argentino (a razón de 42 millones de pastillas dispensadas anualmente) ingresa en el parámetro siempre discutible de la normalidad. Para Carlos Damin, jefe de cátedra de Toxicología de la UBA y director de la División de Toxicología del Hospital Fernández, nada de todo esto es sorprendente. "En la Argentina prevalece una alta medicalización, que combina una prescripción desmedida por parte de los médicos y una automedicación muy preocupante", dice. Desde 2011, en el Fernández llevan una estadística sobre los casos de personas que llegan con un cuadro de intoxicación. Siempre arrojó el mismo resultado: primero, alcohol; segundo, medicamentos. Damin ensaya una explicación: "Hay un sí fácil de los médicos, los farmacéuticos muchas veces venden sin receta (que para muchos medicamentos está archivada), y la gente pide y convida muchas de estas drogas con facilidad. En todos los estudios disponibles, la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores lideran el ranking de consumo de medicamentos, sobre todo de tranquilizantes. Ahí donde la vida y sus tensiones se elevan hasta el colapso, donde el ritmo frenético y desembozadamente agresivo se vuelve cultura, la pastilla está siempre a mano como un bálsamo de composición química. Y lo que entra por la boca suele irse por el inodoro: un estudio de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata encontró en el 100% de los efluentes cloacales la presencia de productos farmacéuticos. Los compuestos que encontraron los científicos fueron: cafeína, ibuprofeno, carbamazepina (ansiolítico), atenolol (para enfermedades cardiovasculares) y diclofenac. Dice el estudio que los "resultados fueron los esperados teniendo en cuenta la información aportada por las farmacias privadas y hospitalarias respecto de los volúmenes de comercialización locales". El pastillero negro Ahora bien, hasta aquí las consecuencias estadísticas y económicas (grandiosas para algunos, perniciosas para otros) de la cuestión. ¿Cuáles son los riesgos de este cóctel vendido con carita de emoticón feliz pero que esconde su cara más oscura en los prospectos escritos en miniatura? Pontello hace mucho hincapié en los psicofármacos, que generan una dependencia atroz y afectaciones a nivel cognitivo y fisiológico. La Administra­ción de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) habla de "cajas negras" en relación con este tipo de drogas y recomienda revisar la prescripción cada cuatro, ocho y 12 semanas, algo que muy rara vez sucede. "Hay riesgo de muerte súbita, suicidio, depresión prolongada -dice Pontello-. Al no revisar el tratamiento, muchas veces pasa que el médico prescribió, por ejemplo, un clonazepam hace cinco años y la persona lo sigue tomando sin ningún tipo de control". En el pastillero loco de la vida occidentalizada, las píldoras para dormir son un infaltable. Estas drogas tienen un efecto inmediato -ayudan, ni más ni menos, a conciliar el preciado sueño-, pero a la vez pueden producir una adicción escalonada siempre hacia un mayor consumo. Así lo explica Claudio Ucchino, director general del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos: "Al producir acostumbramiento, hay que aumentar la dosis para generar el mismo efecto, es decir, dormir". Damin apunta que, en un mundo ideal, el tratamiento con benzodiazepinas e hipnóticos no debería durar más de tres meses, pero, lamentablemente, la gente suele continuar los tratamientos por años y años. "Este tipo de medicamentos producen alteraciones neurocognitivas, pérdida de memoria, dificultades de aprendizaje: son dañinos para la salud", señala. La afectación fisiológica es la más evidente: se convierte en antinatural una necesidad natural como dormir y se empieza a depender de un fármaco para poder cerrar los ojos y descansar. A diferencia de lo que se cree desde el sentido común, los medicamentos de venta libre quizá sean, a su manera, los más peligrosos porque la percepción del riesgo -al conseguirse con mayor facilidad- está totalmente ausente. "La ingesta de estas drogas elevan la posibilidad de in­toxicaciones y puede provocar, en algunos casos, la muerte", dice Uc­chino. ¿De qué estamos hablando entonces? "Un anties­pasmódico, por ejemplo, la Busca­pina, puede enmascarar un cuadro de apendicitis y derivar en una pe­ritonitis con riesgo de muerte. O la aspirina, que licúa la sangre y au­menta la hemorragia cerebral en quienes estén sufriendo un ACV". La FDA, de hecho, afir­ma que las aspirinas pueden provo­car "sangrado en el estómago y en el cerebro". La misma entidad norteamericana recomendó a los médicos que dejaran de recetar fármacos que contengan más de 325 mg de paracetamol por com­primido porque pueden dañar el hígado. Damin advierte sobre el consumo de aquellos medicamentos que se combinan y se venden como compuestos antigripales, que en muchos casos poseen sustancias peligrosas como la seudoefedrina. Esta sustancia, agrega, eleva la presión arterial y puede generar problemas insospechados en personas que no saben (de hecho, el 40% no lo sabe) que son hipertensas. Por último, el ibuprofeno, quizá la más difundida de las drogas de venta libre, se expende en comprimidos de hasta 600 mg, pero se exi­ge receta para dosis más elevadas. Los especialistas aseguran que muchas personas eluden el control tomando dos píldoras de 400 mg para acelerar los efectos. El exce­so de ibuprofeno y su uso prolon­gado puede provocar daños gás­tricos, hepáticos y renales. Estas malas conductas fueron estudiadas por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que corroboró, en una encuesta realizada en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, que el 55% toma medicamentos de venta libre sin averiguar el riesgo de las interacciones con otros remedios. La contundencia de los resultados desnuda la complejidad del problema: el 82% no hace ninguna consulta a la hora de consumir remedios de venta libre y un 18% acude a cualquier droga sin recurrir a un profesional: simplemente, lo hacen por recomendación de un familiar. Apenas el 37% tiene una receta. Pontello asegura que esta situación ocasiona un empobrecimiento del sistema de salud: "Si un paciente está con ocho medicaciones cuando podría estar con cuatro, genera un gasto importante tanto para los pacientes como para los efectores de salud". Además, sucede que muchas medicaciones se terminan prescribiendo para tratar efectos adversos de otras. La Fundación Conamed calculó que por cada peso gastado en medicamentos, se destinan otros 10 para neutralizar los efectos colaterales posteriores, a causa de una medicación errónea o de su consumo excesivo. "Tenemos una preocupante cultura de autoconsumo y consu­mo sin control profesional. Contrariamente a lo que difunden las publicidades, los medicamentos de venta libre no son inocuos, sino que tienen efectos adversos, ade­más de que interactúan con otros fármacos que la persona pudiera estar tomando", advierte la COFA. 
Lo recomiendan en la tele 
El señalamiento al mundo publicitario no es aleatorio. Una de las ra­zones de esa conducta es la ex­posición constante a campa­ñas publicitarias, muchas veces con mensajes engañosos que solo muestran los beneficios y no ofrecen ninguna información so­bre los riesgos o contraindicacio­nes. Damin sube la apuesta y pide que directamente se prohíban las publicidades de medicamentos: "La publicidad que tenemos es nociva porque no informa. Te ponen a modelos, actores y actrices, para decirte lo buena que es la vida y lo bomba que la podés pasar si te tomás una aspirina. Está mal. No es un bien de consumo, es un bien social". Si bien el mercado farmacéutico está regulado por la Ley 26.567, que autoriza la dispensa de medicamentos solo en las farmacias, el cumplimento -sabemos todos- es muy flaco. Algunas de estas pastillas se encuentran en kioscos y supermercados. Incluso está en discusión el modelo de farmacia que ha proliferado en las ciudades más populosas y que son una suerte de shopping donde lo que importa es el estímulo al consumo. En la Ciudad de Buenos Aires, donde el lobby de la Cámara de Medicamentos de Venta Libre tiene mayor injerencia, hubo distintas iniciativas para autorizar las farmacias góndola y el delivery de pastillas que, finalmente, tras debates intensos y medidas judiciales, no prosperaron. Dice Pontello que la apuesta de confundir la venta de otros artículos de consumo masivo con los medicamentos es parte del problema porque estimula la automedicación. "Que estén al alcance de la mano genera en quien los compra la falsa idea de que no pueden hacer ningún daño", asegura. Como indica Damin, los medicamentos no son bienes de con­sumo, "entonces no pueden estar en un su­permercado o en farmacias que parezcan supermercados. No puede haber góndolas y tampoco pueden vender golosinas porque entiendo que los kiosqueros se enojen. Un medicamento no es una golosina". La pregunta que sobrevuela es por qué sucede esto; por qué los argentinos, subsumidos en una cultura cada vez más frenética, recaemos en la ayuda farmacológica para superar los dolores de la vida. Una de las respuestas es que el ritmo avasallante de las ciudades posmodernas, el estrés cotidiano relacionado con las demandas laborales, los malos hábitos alimenticios, el consumo de alcohol en cantidades y los trastornos de ansiedad se combinan fatídicamente con un "sí" fácil de los médicos, que prescriben a mansalva estas píldoras. "Los pacientes esperan una solución para todo ya (una píldora mágica que cure todo, incluso «el dolor de vivir»). El buen médico ejerce con dos éticas: la de la ignorancia (compartir los límites) y la de la negativa, decir amablemente «no», con ciencia, con simpatía, con firmeza, tanto a pacientes como a colegas y superiores", dice el español Juan Gérvas, doctor en Medicina, investigador y docente, conocido por sus críticas a la industria de la medicina, a la que acusa de abusar del diagnóstico precoz para favorecer a las farmacéuticas. Para Gérvas, la población y los pacientes no son ajenos ("inocentes") respecto de esta medicina "descontrolada, soberbia y sin límites". Los pacientes y la población quieren todo, aquí y ahora. "Por ejemplo -continúa el médico español-, se aspira a la juventud eterna y se rechaza el envejecimiento y la muerte, y para conseguir tal imposible la población y los pacientes se someten y exigen una medicina omnipotente. No hay una píldora para cada problema e inconveniente de la vida". En ese marco, el médico siente la presión de tener que prescribir algo porque la gente llega con una demanda inmediata y quiere una solución rápida a la dolencia que no le permite seguir con la vida alocada que lleva día a día. "Y también uno como médico no sabe darles jerarquía a las prescripciones no farmacológicas: hacer dieta, psicoterapia, ejercicio. El médico debe empezar a prescribir eso", apunta Pontello. La neuróloga de la Fundación Favaloro quizá da en el clavo. Se tratan los síntomas y no las causas: es más fácil tomar un antidepresivo que indagar el porqué, ir en búsqueda de aquello que nos deposita en el malestar constante. Es más sencillo "borrar" el dolor en el cuello con un antiinflamatorio que corregir la postura corporal o empezar a hacer ejercicios que nos fortalezcan la espalda. Y, claro, es más fácil comer mal que bien. Sin embargo, como bien indicaron todos los especialistas hasta aquí citados, no existe la magia. Ninguna pastilla borrará el dolor. Solo mejoraremos con un cambio de hábito: comer más liviano, tomar menos alcohol, trabajar con técnicas de relajación naturales, hacer deporte, evitar conductas disruptivas como el uso del celular en la cama. Y no automedicarse. Dice Damin: "No es necesario ir al gimnasio, hay que caminar, vivir mejor es mucho más fácil de lo que uno cree". La desmitificación de la incidencia de los medicamentos en nuestra salud no está relacionada con la necesaria existencia de remedios que nos ayuden en casos que sí los requieran. Ni dioses ni diablos. Entender que las pastillas de la suegra, la esperanza negra cantada por Calamaro, son un camino hacia una dependencia aborrecible desde cualquier ángulo. Ninguna verdad se esconde detrás de ese parnaso narcotizado. Solo el negocio, la mentira y la decadencia. http://www.conexionbrando.com/2055048-la-argentina-sobremedicada

viernes, 24 de junio de 2016

Preocupante: por primera vez en 6 años, crece número de adictos graves a drogas

Las muertes por el consumo de drogas ascendieron a 207.000 personas en 2014 y, por primera vez en seis años, el número de adictos graves subió hasta 29,6 millones debido al repunte del uso de la heroína en el mundo, informó este jueves la Organización de las Naciones Unidas (ONU).El Informe Mundial sobre Drogas de la ONU, difundido en Viena, estima además que 247 millones de personas de entre 15 y 64 años consumieron estupefacientes ilegales al menos una vez en 2014.Esta cifra supone que una de cada 20 personas en edad adulta del planeta consumió alguna droga en ese año.La cifra de fallecimientos equivale a 43 por cada millón de habitantes y la ONU asegura que tanto el número de muertes como el de consumidores totales mantuvo estable en los últimos años.Sin embargo, la cifra de adictos o personas con problemas graves con las drogas, ha aumentado "de forma desproporcionada" por primera vez en seis años, hasta 29,6 millones de personas, frente a los 27 millones de 2013."El consumo de heroína y las muertes por sobredosis relacionadas parecen haber aumentado considerablemente en los últimos dos años en algunos países de América del Norte y Europa occidental y central", señala la ONU."La heroína sigue siendo la droga que mata a más personas y este resurgimiento se deben abordar con urgencia", alertó en un comunicado el director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov.La ONUDD recalca que las drogas que más daños y riesgos conllevan para la salud son los opiáceos y una importante parte de esos 29,6 millones de "consumidores problemáticos", alrededor de 12 millones, emplean jeringuillas.
Esa forma de consumo aumenta los riesgos de contagio del VIH, la hepatitis C y muerte por sobredosis.Así, de los 12 millones de personas que consumen drogas inyectables, 1,6 millones tienen el VIH y seis millones hepatitis C, detalla el informe.Entre los consumidores de drogas inyectables, como la heroína, la mortalidad es 15 veces mayor que en otras personas de la misma edad y sexo que no las usan, debido a la posible transmisión de enfermedades infecciosas y sobredosis."Las muertes por sobredosis representan aproximadamente entre un tercio y la mitad de todas las muertes relacionadas con las drogas", indica el informe de la ONU.El documento también denuncia que solo uno de cada seis drogodependientes con problemas graves de adicción tienen acceso a programas de tratamiento.La ONU indica que los hombres son más propensos a consumir cannabis, cocaína o anfetaminas que las mujeres, mientras que las mujeres tienden más a emplear opioides y tranquilizantes.A pesar de que dos tercios de los consumidores de drogas son masculinos, los efectos en las mujeres suelen ser peores porque no tienen acceso o no participan en tratamientos contra la drogodependencia.Además, "dentro del contexto de la familia, las parejas femeninas y los niños de los consumidores de drogas son también más propensos a ser víctimas de la violencia relacionada con las drogas", señala el documento.Por sustancias, el cannabis sigue siendo la droga más consumida del mundo, con 183 millones de personas, seguida por los estupefacientes sintéticos, incluidas las anfetaminas y el éxtasis, con 55 millones.Le siguen los derivados del opio con 50 millones de consumidores, y la cocaína con 18 millones. http://www.docsalud.com/articulo/7368/preocupante-por-primera-vez-en-6-a%C3%B1os-crece-n%C3%BAmero-de-adictos-graves-a-drogas.http://www.docsalud.com/articulo/7368/preocupante-por-primera-vez-en-6-a%C3%B1os-crece-n%C3%BAmero-de-adictos-graves-a-drogas

viernes, 13 de junio de 2014

Provincia: más mujeres realizan consultas médicas por adicciones

Un estudio del Ministerio de Salud bonaerense sobre la población que consulta por adicciones mostró que, en los últimos cuatro años, aumentó en casi 4 puntos porcentuales la cantidad de mujeres que inicia un tratamiento.El dato, no obstante, no cambia la tendencia histórica que ubica a los hombres como la mayoría de los consultantes, ya que de hecho, de cada 10 pacientes asistidos en la red de adicciones de la Provincia, 7 son hombres y solo 3 mujeres."En ellas, tanto la droga con la que inician el consumo como la que las lleva a buscar ayuda en un centro especializado es mayormente el alcohol, con el 25% de las pacientes entrevistadas", precisó el ministro de Salud de la provincia, Alejandro Collia.Aclaró que el estudio analizó una muestra representativa de 1.761 casos atendidos en algunos de los 205 centros que tiene la provincia, tanto en lugares propios como en clubes barriales, parroquias, centros de fomento y organizaciones de la comunidad.
La tendencia a un aumento en el consumo entre las mujeres ya se vio reflejada, este verano, en un relevamiento que el ministerio de Salud de la Provincia hizo en las guardias de seis ciudades de la costa atlántica.Por un lado, se redujo un 37% la cantidad de jóvenes atendidos en hospitales por abuso de sustancias, pero por el otro, aumentó la cantidad de mujeres que ingresaron intoxicadas, sobre todo con alcohol y psicofármacos, ya que el porcentaje femenino pasó del 37 al 50% del total de consultas.A partir de las cifras, los especialistas también deducen que el uso problemático de drogas continúa siendo mayor entre los hombres.Del mismo estudio se desprende que subió un 4% la cantidad de mujeres sin trabajo que consultan a los Centros Provinciales de Atención de Adicciones (CPA), y un 6% la cantidad correspondiente a mujeres con causas penales pendientes.De este modo, explican los especialistas en adicciones, se observa que hay un incremento del consumo problemático en los sectores sociales más vulnerables y en condiciones de exclusión.En el estudio, al tomar en cuenta a las mujeres con mayor vulnerabilidad social, se nota un mayor consumo de pasta base -más conocida como "paco"-, que asciende al 11%.Mientras que la media de consumo de esta sustancia en el grupo general de mujeres no supera el 4 por ciento, se detalló."Las situaciones de soledad, abandono, violencia sumado a la baja escolarización y a la imposibilidad de sostener un trabajo al sufrir por la adicción pone a las mujeres en una situación de desprotección preocupante, máxime si tienen hijos", dijo la referente del Observatorio sobre el Uso de Sustancias Psicoactivas de la Provincia, Andrea González.Otro de los datos que se destacan y llama la atención de los equipos de la Subsecretaría de Salud Mental y Atención de las Adicciones es el incremento en 9 puntos porcentuales de los casos femeninos de policonsumo.Hace cuatro años el 37,4% de las mujeres que requerían tratamiento por adicciones lo hacía con un cuadro de policonsumo. Hoy son el 46,3% las que hacen un uso de problemático de varias drogas al mismo tiempo.Los especialistas explican que estas pacientes que hacen un uso problemático de varias sustancias psicoactivas suelen, por ejemplo, consumir alcohol, cocaína y pastillas, o alcohol más cocaína y marihuana.En ese marco, todos coinciden en que la mayoría de estas posibles combinaciones -que generan graves peligros para la salud de las consumidoras-, contienen alcohol, sustancia que continúa a la cabeza de los consumos problemáticos en la mujer."Si bien no es posible generalizar, sabemos que históricamente gran parte de las mujeres que consumen se negaban a consultar por temor a los prejuicios que podían recaer sobre ellas", explicó González.Agregó que el aumento en las consultas "quizá signifique que el tema está más difundido y que hay menos trabas en el acceso a los tratamientos".La no intervención es, por lo tanto, de un riesgo notable, por eso, desde la Subsecretaría de Adicciones instaron a pedir ayuda en los CPA de la provincia o bien a través del Fonodroga, la línea gratuita del ministerio de Salud provincial 0800-222-5462.http://www.docsalud.com/articulo/5820/provincia-m%C3%A1s-mujeres-realizan-consultas-m%C3%A9dicas-por-adicciones

martes, 3 de septiembre de 2013

Advierten que en el país mueren 60 personas al día por automedicación

El abuso en el consumo de medicamentos en la Argentina, especialmente los de venta libre, provoca la muerte de 22 mil personas al año, lo que se traduce en 60 decesos al día a un promedio de una víctima cada 23 minutos. Así lo advirtió la Asociación de  Agentes de Propaganda Médica (AAPM), quien compartió estudios de distintos colegios, entre ellos el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.A su vez, agregó que la automedicación es la segunda fuente de intoxicación después de las bebidas alcohólicas y mayor incluso, que la cocaína. El número de fallecimientos tiene un correlato con las estadísticas del mercado argentino donde se expendieron 180.000.000 millones de medicamentos de venta libre entre febrero 2012 e igual mes de este año, indicó AAPM. Las cifras de venta indican que en el período apuntado se consumió un promedio de 500 mil envases de medicamentos de venta libre por día.  Estos datos surgen de fuentes propias del Instituto de estudio políticas de salud IEPS de AAPM y no incluye el denominado "Canal K", o sea el expendio de medicamentos de venta libre a través de los kioscos y ahora también de los supermercados chinos, quienes suelen fraccionar blisters, pese a que constituye una violación de las medidas de seguridad impuestas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Argentina es uno de los países con mayor consumo de remedios por habitante con un promedio de más de 16 unidades anualescifra que solo es superada por Francia y España. Pese a las campañas de los colegios y entidades profesionales (farmacéuticos, médicos y visitadores médicos), un reciente informe del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos estimó que el consumo abusivo o incorrecto de los medicamentos genera más de 22 mil fallecimientos por año y que las "internaciones relacionadas con los medicamentos originan un promedio de 60 decesos por día". Los autores del estudio definieron estas muertes como "una tragedia silenciosa" originada "en el mal uso de los medicamentos" y explicaron que su relevamiento estadístico incluyó 6.800 centros de salud públicos y privados de todo el país y se basó en el cruce de datos de partidas de defunción, internaciones e históricas clínicas.
 La investigación calculó que 20.000 personas fallecieron en 2010 por causas vinculadas al mal uso, abuso o efectos adversos de los medicamentos y otras 21.800 fallecieron en Argentina durante 2011. La ingesta descontrolada de paracetamol, aspirinas, ibuprofeno y el viagra, entre otras sustancias farmacológicas, se han convertido en la "epidemia silenciosa", con costo para la salud pública, pues la mayoría de los intoxicados por medicamentos acude a los servicios de urgencia de los hospitales públicos financiados por los Estados nacional, provinciales o municipalidades. La Fundación Conamed calculó que por cada peso gastado en medicamentos, se destinan otros 10 para neutralizar efectos colaterales posteriores, a causa de una medicación errónea o el consumo excesivo.Según la AAPM; el mercado de venta libre en permanente crecimiento en Argentina durante la última década en virtud de la abundancia de campañas publicitarias, la comercialización en góndolas y las escasas regulaciones. Así como el comercio de remedios de venta libre registró un crecimiento de 1,5 por ciento, el incremento fue aún más evidente en materia de precios, pues estos productos fueron los que experimentaron el mayor aumento promedio del mercado. En concreto, los medicamentos del mercado ético (venta bajo receta) experimentaron un aumento promedio de 6,2%, en el período analizado y los de venta libre sufrieron un incremento de precios promedio del 7,2%. En el período analizado, el precio promedio de los remedios de venta libre se incrementó del 3,5 a 3,8 dólares, equivalente a 7,2% de variación. Incluso el incremento fue aún más significativo calculado en moneda argentina, pues alcanzó al 19,3% al incrementarse el precio promedio de 14,8 a 17,7 pesos. En consecuencia, la facturación del período comprendido entre febrero de 2012 e igual mes de 2013 acumuló 653.677 millones de dólares, superando los 614.549 millones facturados por la venta libre en los doce meses precedentes. El mercado "popular" o de venta libre tuvo un crecimiento continuo desde 2001 ya que de 14,37 por ciento trepó por encima del 26% anual a partir de 2008. Durante enero y diciembre de 2010, por ejemplo, el incremento fue de 26,92%, según las consultoras de venta del sector, que elaboran sus informes con los datos aportados por los laboratorios y las droguerías. El crecimiento del mercado popular fue mucho más fuerte que el de los medicamentos éticos durante los últimos diez años, pues acumuló un incremento entre 2001 y 2009 de 408,70% en unidades y 180,18 por ciento en valores. Para el mercado ético de venta bajo receta en igual período el crecimiento fue de 31,59% en unidades y de 281,25% en valores. En 2001, el consumo anual por cápita era de 1,5 para los medicamentos de venta libre y 8,1 para los éticos, en 2010 la relación pasó a 4 para los medicamentos populares y a 10.7 para los medicamentos éticos. La cámara de laboratorios de venta libre CaPemvel reconoció en marzo de 2011 que las ventas en su sector se habían incrementado 50% en 2010 con relación al año precedente y ya representaban el 34% del mercado total. Visitadores médicos, colegios profesionales de farmacéuticos, académicos e incluso algunos legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, decidieron combatir el autoconsumo que alienta la venta libre y piden que todos los medicamentos sólo puedan ser expedidos en farmacias y por un profesional habilitado. El Senado argentino aprobó en diciembre de 2009 la Ley 26.567 que prohíbe la venta de medicamentos (incluso los de venta libre) fuera de las farmacias. O sea, está prohibido desde entonces el expendio en kioscos y supermercados y el expendio debe ser por mostrador y no en góndolas al alcance del público. http://www.docsalud.com/articulo/5024/advierten-que-en-el-pa%C3%ADs-mueren-60-personas-al-d%C3%ADa-por-automedicaci%C3%B3n 

domingo, 20 de enero de 2013

Se triplicó el consumo de cocaína entre los adolescentes santafesinos


Flagelo. El de marihuana, en tanto, creció diez veces. Así lo revelan datos oficiales de la Sedronar en base a estadísticas de la última década. ONG's vinculadas a la problemática reclaman mayor compromiso de los tres niveles del Estado en la prevención y asistencia. Las situaciones de violencia generadas en los barrios por la comercialización de drogas podrían considerarse el rostro descarnado de otro fenómeno: el crecimiento de los niveles de consumo de sustancias, "en forma grosera", en amplios sectores de la población no necesariamente humildes. Así lo señalan los titulares de distintas ONG que llevan décadas trabajando en Rosario con esta problemática, a la par que reclaman mayor compromiso de los tres niveles del Estado para desarrollar tareas de prevención y asistencia. Según estadísticas del Sedronar, en diez años, el consumo de cocaína entre estudiantes secundarios santafesinos pasó del 0,1 al 2,7 por ciento. Casi tres veces más. El de marihuana, en tanto, creció diez veces. La percepción de los integrantes de las entidades vinculadas a las problemáticas de adicciones no difiere del diagnóstico que hacen los militantes sociales que trabajan en los barrios, ni la de los vecinos de las casillas donde se instalan los quioscos que comercializan drogas. La descripción de autos y motos de alta gama convirtiendo, cuando cae el sol, casi en autopistas los humildes pasillos de los asentamientos abunda entre quienes los quieren ver. "La droga que se vende acá se consume en el centro", afirman cuando intentan explicar la realidad con la cual conviven.

"Efectivamente, hay un aumento de consumo importante en todos los sectores de la población. Esto es innegable. Lo que pasa en los barrios es un aumento de la circulación, la comercialización y la actuación de lo que podríamos considerar agencias narco criminales, pero el aumento de consumo atraviesa todas las clases sociales, incluso produce situaciones de violencia como las generadas en las despedidas de fin de año de los colegios de alta gama. De ninguna manera es un problema privativo de los barrios pobres", afirma el presidente del Centro Comunitario de Salud Mental Vínculo, Horacio Tabares, que desde la década del 80 empezó a trabajar en Empalme Graneros. Para el presidente de la Asociación de Voluntarios para el Cambio del Drogadependiente (Avcd), César de Vega, "el aumento del consumo es más que evidente, escandalosamente grosero desde hace varios años". No obstante, aclara, "el crecimiento del consumo es un problema de salud, los enfrentamientos entre bandas narco es otro tema, delictivo, marginal y ligado a cuestiones absolutamente del campo de la delincuencia. Son cosas distintas, no en todas las ciudades donde el consumo de sustancias es alto se producen situaciones de violencia". Algunos datos. La Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) es el organismo oficial encargado de generar información estadística sobre el consumo de sustancias. Desde 2001 realiza periódicamente una encuesta nacional entre estudiantes de enseñanza media. La última fue en el segundo semestre de 2011 y, para la provincia, arrojó que entre los alumnos de 13 a 17 años, alcohol y tabaco van a la cabeza. Además, un 10,2 por ciento de los alumnos santafesinos reconoció haber consumido alguna droga ilícita en el último año, con mayor prevalencia de marihuana (8 por ciento), seguida por cocaína (2,7 por ciento). El uso sin prescripción médica de tranquilizantes alcanzó al 2,9 por ciento de los estudiantes y el de estimulantes al 1,5 por ciento. Consumió pasta base-paco el 1,1 por ciento y el 2,4 por ciento algún solvente o sustancia inhalable.
Perspectiva. Comparar estos resultados con los aportados por las encuestas de 2001 permite tener alguna perspectiva de la magnitud del problema. Mientras la cantidad de estudiantes que reconocieron haber consumido alcohol o tabaco en el último año crecieron respectivamente un 10 y un 9 por ciento; quienes indicaron haber fumado marihuana se multiplicó por 10, pasando del 0,8 al 8 por ciento entre 2001 y 2011, y el consumo de cocaína casi se triplicó (0,1 por ciento en 2001 y 2,7 por ciento en 2011). Una realidad que no se desmarca del último estudio publicado por la Sedronar sobre la tendencia en el consumo de sustancias psicoactivas en el país, que reúne información estadística del 2004 al 2010, en base a encuestas a población de 16 a 65 años. Allí se refleja que en ese periodo la proporción de personas que probaron drogas ilícitas se incrementó en casi dos puntos porcentuales en marihuana, medio punto porcentual en cocaína y de casi tres puntos porcentuales para cualquier droga ilícita. Curiosamente, entre esos mismos años el porcentaje de personas que había consumido alcohol o tabaco en esos dos años mostró una baja (del 72,8 por ciento al 60,7 por ciento en el primero y de 37,2 al 32,3 en el segundo). En cambio, entre 2004 y 2010, el porcentaje de personas que reconocieron haber consumido marihuana ese año creció del 1,9 al 3,5 por ciento y en relación a la cocaína se incrementó del 0,3 al 0,9 por ciento. El trabajo releva también otros datos, entre quienes habían consumido cocaína en el año del estudio, un alto porcentaje (la mitad de los varones y un tercio de las mujeres) "presentaría signos y síntomas de adicción". Así, las estadísticas muestran tal vez la otra cara de la violencia barrial. El consumo crece y en los suburbios se multiplican las cocinas y aumentan las peleas entre bandas.http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Se-triplico-el-consumo-de-cocaina-entre-los-adolescentes-santafesinos-20130120-0008.html

jueves, 14 de abril de 2011

Antidepresivos: ¿capaces de desarrollar células cerebrales?


Científicos británicos que trabajan con células madre humanas indicaron que descubrieron cómo los antidepresivos generan nuevas células cerebrales, un hallazgo que podría ayudar a desarrollar medicamentos mejores y más eficaces para combatir la depresión.Estudios previos demostraron que los psicofármacos como los tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) generan nuevas partículas cerebrales, pero hasta ahora los expertos no tenían claro cómo lo hacían.
En una investigación publicada en la revista Molecular Psychiatry, en la que se usaron Zoloft de Pfizer (sertralina) y otros antidepresivos, los investigadores del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres hallaron que los fármacos regulan el receptor glucocorticoide (RG), una proteína clave involucrada en la respuesta al estrés. El trabajo también demostró que todos los tipos de medicamentos de esta rama dependen del RG para crear nuevas células.
"Habiendo identificado al receptor glucocorticoide como un jugador clave en la generación de nuevas células cerebrales, ahora podremos usar este novedoso sistema de células madre para modelar enfermedades psiquiátricas en el laboratorio, evaluar nuevos compuestos y desarrollar fármacos antidepresivos mucho más efectivos y personalizados", dijo Christoph Anacker, del instituto que dirigió el estudio.
La depresión es una condición común que afecta a unos 121 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se encuentra entre las principales causas de discapacidad a nivel mundial y menos del 25% de quienes la padecen posee acceso a tratamientos efectivos.
Estudios recientes demostraron que los pacientes deprimidos presentan una reducción en un proceso llamado neurogénesis, que consiste en el desarrollo de nuevas células cerebrales. Los expertos creen que esta disminución contribuiría con los síntomas psicológicos debilitantes de la depresión, como los problemas de humor y de memoria.
El equipo de Anacker investigó los efectos de los antidepresivos en células cerebrales de laboratorio. Los científicos trataron las células con Zoloft, conocido genéricamente como sertralina, que es un ISRS usado en la depresión. La clase de ISRS también incluye Prozac de Eli Lilly y Paxil de GlaxoSmithKline .
"Por primera vez en un modelo clínico relevante, logramos demostrar que los antidepresivos producen más células madre y también aceleran su desarrollo a células cerebrales adultas", indicó Anacker en un comunicado sobre los resultados.
"Descubrimos que una proteína específica en la célula, el receptor glucocorticoide, es esencial para que esto suceda", explicó y agregó: "Los antidepresivos activan esta proteína que (a su vez) activa genes específicos que transforman células madre inmaduras en células cerebrales adultas".
Hallazgo publicado en Molecular Psychiatry
http://www.docsalud.com/articulo/2079/antidepresivos-capaces-de-desarrollar-células-cerebrales

martes, 23 de noviembre de 2010

Los peligros de la “jarra loca”


La previa comenzó temprano. Los de siempre nos juntamos en la casa de Vero porque los padres no estaban. En el balde pusieron todo tipo de bebidas y al rato no quedó nada. Yo no estaba convencida pero también tomé, como todos. No me animé a decir que no. Cuando llegué al boliche estaba pasada”, declaró Agustina, de 15 años
Es que en un balde, también conocido como “jarra loca” se mezclan, jugos, alcohol, gaseosas y psicofármacos. La práctica de este consumo se ha convertido en costumbre entre adolescentes de distintos niveles socioculturales. Antes del boliche, o durante la fiesta combinan los sobrantes de bebidas y medicamentos.
El principal objetivo, según se desprende de su discurso es “volcar”, lo que se traduce en “lograr una sensación cercana a la muerte”. Al mezclar, muchas veces los comprimidos no se disuelven en forma homogénea, motivo por el cual no todos los que la comparten el brebaje presentan los mismos efectos.
Los adolescentes constituyen un grupo de riesgo, atraviesan períodos de labilidad emocional, se sienten omnipotentes e invulnerables. Estas características junto con el entorno sociocultural, hacen que fácilmente busquen experimentar nuevas conductas con sus pares, como fumar, tomar bebidas alcohólicas e incursionar en el mundo de la droga. Las cifras son alarmantes: este año la subsecretaría de Atención a las Adicciones bonaerense anunció que el 90% de los jóvenes a partir de los 13 años ya consume alcohol. A su vez, en la Unidad de Toxicología del Hospital Fernández, el 70% de las consultas por guardia son por intoxicaciones agudas por consumo de alcohol, psicofármacos o ambos.La ingesta abundante de bebidas espirituosas produce una pérdida gradual del control, con progresiva disminución de la conciencia que por último puede llegar a producir la muerte por depresión respiratoria. Esta evolución puede darse con solo con tomar alcohol, pero el empleo simultáneo con otras sustancias puede modificar el cuadro.En la actualidad existe una tendencia a la automedicación y al abuso de remedios de prescripción, dado el fácil acceso a ellos. En los hogares es habitual que haya disponibilidad de psicofármacos; benzodiacepinas y neurolépticos son los más usados por los jóvenes, pero también echan mano a otras drogas.
Las recetas de la jarra más populares son con el agregado de sustancias psicoactivas, incluyendo cafeína (de las mal llamadas bebidas energizantes) o medicamentos. Las bebidas que solo contienen alcohol deprimen el sensorio, pero si se mezcla con un estimulante puede permitir que se siga consumiendo hasta niveles mucho más elevados y por lo tanto más peligrosos. Por el contrario, cuando las mezclas se realizan con otros depresores del sistema nervioso central, como las benzodiacepinas, opioides, antihistamínicos, etc. se suman o potencian los efectos, por lo que se llega antes a etapas de depresión respiratoria.
En el Centro Nacional de Intoxicaciones del Hospital Posadas se trataron a cinco jóvenes entre 17 y 27 años con depresión del sensorio e hipoglucemias graves. Todos habían ingerido una mezcla de alcohol con hipoglucemiantes, que provenían de la llamada “jarra loca”. Dos de ellos fallecieron y los tres restantes quedaron con secuelas neurológicas.
¿Cómo frenar esta epidemia? Algunas características de la personalidad pueden ayudar a que un adolescente evite el consumo de alcohol y drogas:
• Imagen personal positiva
• Confianza en sí mismo, seguridad personal.
• Capacidad crítica para resistir a las presiones del grupo.
• Manejo de información clara y precisa sobre los efectos y consecuencias del consumo de drogas.
• Buenas relaciones interpersonales.
• Presencia de una escala de valores.
• Proyecto de vida.
http://www.docsalud.com/articulo/1502/los-peligros-de-la-jarra-loca

lunes, 23 de agosto de 2010

Adicciones femeninas: más consumo de fármacos y alcohol


,alEl ingreso de las mujeres al mundo masculino dispararon algunos cambios en las conductas femeninas. Al incremento del tabaquismo ahora se suma el consumo excesivo de alcohol y psicofármacos, que puede verse inclusive en las adolescentes. ¿Cuáles son los factores que predisponen esta conducta?, ¿se trata únicamente de situaciones generadas por el tipo de vida o tienen más que ver con características personales?
El doctor Eduardo Kalina, médico psiquiatra, admitió el aumento de mujeres en el mundo de las adicciones. "Si bien la igualdad a nivel social es algo por lo que todos peleamos, lo cierto es que desde el punto de vista biológico eso no es tal porque la mujer al estar preparada para dar vida tiene ciertas particularidades como una menor cantidad de agua en el organismo, una menor contextura y musculatura, lo que favorece la concentración de tóxicos y las alteraciones que se producen al nivel hormonal", dice.
Lo que antes tendía a esconderse, ahora se muestra frente a la necesidad de contar con ayuda médica. Hace algunos años se creía que una internación por adicciones en una mujer era algo devastador que cambiaría definitivamente a la persona. Hoy eso ya no es tan así. No obstante, todavía falta avanzar en ciertos aspectos, ya que en muchos cuadros el tiempo de evolución del problema asciende a no menos de 10 años. "Si bien todavía no estamos equiparados ambos sexos en cuanto al nivel de consulta, vamos camino a eso", admite Kalina.Mientras que para los hombres es más frecuente acercarse solos a la consulta, las mujeres suelen hacerlo acompañadas. En muchos casos son las hermanas, los padres, las amigas e inclusive una cuñada, aunque también cada vez es más frecuente que el marido o la pareja también se presente a la consulta. "Esto es muy importante porque la presencia de un familiar directo legitima el pedido de ayuda, sobre todo si se tiene en cuenta que tal vez esa persona arrastra ciertos conflictos familiares o cuestiones personales antiguas que pueden estar repercutiendo en su situación actual", agrega el médico.
Rol de la familia
Por su parte, la doctora Carolina Bergoglio, responsable del programa de desintoxicación psicofísica de Sanatorio Diquecito, asegura que las sustancias más consumidas por las mujeres internadas en la institución son principalmente el alcohol y, en segundo término, los psicofármacos. Si bien esta tendencia no ha sido reflejada aún en estadísticas oficiales, dice, la experiencia en el sanatorio da cuenta de una cuasi equiparación en la cantidad de consultas realizadas por hombres y mujeres en busca de tratamiento. "Esto no significa que las cifras de consumo femenino se hayan incrementado, pero sí es evidente el aumento en la cantidad de mujeres o sus familiares que a diario se ponen en contacto con instituciones médicas en busca de ayuda profesional para abandonar su adicción, cosa que antes no hacían". Generalmente antes la familia optaba por tapar las problemáticas que afectaban a la mujer del hogar, pensando que las mismas podrían resolverse por otras vías, en cambio ahora el círculo familiar opta por acudir a tratamientos con profesionales especializados que las puedan afrontar.A la hora de dar el paso hacia el tratamiento, es muy probable que el hombre se acerque en soledad al consultorio médico, en cambio las mujeres rara vez vienen solas. "En la primera entrevista la mujer generalmente se presenta derrotada; entiende que al estar buscando tratamiento a su adicción ya ha perdido la batalla. Y anque intente justificar o minimizar la gravedad de su situación, reconoce que la problemática existe. El hombre, en cambio, lucha por retirarse del consultorio con otro diagnóstico más positivo. Para la mujer la primera consulta es angustiante, son frecuentes los episodios de llanto y los sentimientos de culpa", afirma Bergoglio.Es común que las mujeres tengan fuertes conflictos con sus hijos a causa de su adicción, aunque no así con sus maridos. Muchas veces el cónyuge intenta ser más contenedor mientras que los hijos arremeten contra sus madres, cuestionando la actitud tolerante de su progenitor.Al respecto Bergoglio cuenta que en general las mujeres llegan en busca de ayuda con un trasfondo de historias personales complicadas a lo largo de la vida, que las han llevado a vivir momentos tristes, angustiantes y problemáticos sobre todo relacionados con su relación parental (padres o madres alcohólicas o abusadores). "La mujer viene arrastrando estas historias, y en determinado momento inciden en la búsqueda de sustancias tales como el alcohol, ya no desde un punto de vista social sino orientado a sus efectos ansiolíticos o desinhibidores. El alcohol, que hasta ese momento se había consumido en forma controlada y social, pasa a consumirse de manera solitaria y descontrolada, aliviando pasajeramente ciertas vivencias, instalándose lenta y silenciosamente la adicción".
Entre los 40 y los 55 años la situación se agrava a nivel familiar, ya que es cuando se hace más manifiesta para los hijos. Mientras los hijos son pequeños, las conductas anormales pueden pasar más desapercibidas, lo que minimiza la situación. Pero cuando crecen y comienzan a ver la realidad, se torna más compleja e incontenible, y los hijos comienzan a presionar. Otro momento complicado que la puede desatar es la ida de los hijos del hogar. "La soledad es un tema difícil de afrontar y resolver para hombres y mujeres, actuando como un disparador del consumo".
http://www.lacapital.com.ar/ed_mujer/2010/8/edicion_96/contenidos/noticia_5192.html

jueves, 24 de junio de 2010

Advierten que la población confunde fármacos recetados con medicamentos de venta libre


El 35% de los medicamentos éticos que se compran en Argentina son adquiridos sin la receta correspondiente, según lo advirtió una investigación llevada a cabo por el Hospital de Clínicas de Buenos Aires. La averiguación surgió porque muchos fármacos que deberían comercializarse exclusivamente con la prescripción médica se consiguen sin ella, lo que suele generar una gran confusión entre la gente, que muchas veces no distingue correctamente entre remedios de venta bajo receta y los de venta libre.
Entre los datos más relevantes que arrojó el sondeo se destacó que una proporción importante de personas que afirmaron tomar medicamentos de venta libre en realidad usaban remedios de venta bajo receta. En este grupo, la clase de fármacos más utilizados fueron los antiespasmódicos gastrointestinales y nadie reconoció usar psicofármacos, de acuerdo al informe. Mientras que en el grupo que se automedicaba, sabiendo que utilizaba medicamentos bajo prescripción, la mitad usaba psicotrópicos.
"Es importante resaltar que no hemos encontrado otros trabajos que mostraran datos similares ya que esta posibilidad de equivocación está relacionada con el hecho de conseguir el medicamento de venta bajo receta con la anuencia o desconocimiento del farmacéutico", determinó el estudio.
En este marco, se han creado varios mitos populares acerca de los remedios en Argentina: que los de venta libre son peligrosos; que hay mucha cantidad de ellos en el mercado; que se comercializan productos falsificados y que la publicidad de fármacos de venta libre incita al consumo, entre otros. En este marco, se vuelve necesario distinguir entre la realidad y la ficción.
De acuerdo a la Organización Mundial para la Salud (OMS) los medicamentos de venta libre son aquellos fármacos simples, destinados a aliviar dolencias que no exigen la intervención médica. La mayoría de ellos (como la aspirina, por ejemplo) son de efectividad comprobada de larga data, y por su amplio margen de seguridad, no presentan peligros para el consumidor de ser utilizados en la dosis adecuada.
En Argentina, la autoridad que regula los medicamentos es la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). De acuerdo a esta autoridad, los remedios se clasifican de la siguiente manera para su comercialización:
- Medicamentos de venta libre.
- Medicamentos de venta bajo receta.
- Medicamentos de venta bajo receta archivada.
-Venta bajo receta y decreto.
Entre los de venta libre, están incluidas las aspirinas, los analgésicos, antimicóticos, pediculicidas y antiácidos. Ellos constituyen sólo el 11% en valores y representan el 26% de las unidades (1 de cada 4) del mercado local. Estos remedios pueden ser promocionados a través de mensajes publicitarios.
A diferencia de lo que sucede con otros productos, los anuncios de estos fármacos tienen como objetivo proveer información a los usuarios y dar a conocer las opciones disponibles en el mercado que les llevarán alivio, ya que la publicidad de medicamentos por sí misma no consigue vender lo que la gente no necesita. En estos casos la compra surge de una dolencia o patología.
La mayor independencia por parte del usuario, el mayor flujo de información y el cambio en el rol del médico adelantan un escenario en el que los medicamentos de venta libre seguirán creciendo.
Asimismo, las dificultades en ascenso dentro de los sistemas de la seguridad social, presagian el fortalecimiento de los medicamentos simples, ya que las coberturas médicas están muy afectadas por diferentes factores: la mayor expectativa de vida, la incorporación de tecnologías más costosas, así como la aplicación de nuevos y sofisticados tratamientos.
Al mismo tiempo, esta situación convive con un escenario de desempleo creciente y un menor presupuesto destinado a la salud.