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miércoles, 20 de agosto de 2025

Cómo funciona la dieta flexible y por qué es más efectiva que las restrictivas, según un experto en nutrición

 La promesa de una dieta flexible que permita la pérdida de peso sin renunciar al placer de comer y sin caer en ciclos de restricciones fue durante años el anhelo de millones de personas. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de quienes intentan adelgazar y mantener Según datos compartidos por Berry en ZOE podcast, cerca del 50% del peso perdido con dietas tradicionales se recupera en los dos años siguientes, y el 70% en cinco años. “Sabemos que casi todas las dietas pueden funcionar a corto plazo, pero casi ninguna es sostenible en el tiempo”, afirmó la experta, quien es profesora en King’s College London.ese peso a largo plazo no lo lograEn este contexto, Aragon, con más de tres décadas de experiencia en investigación y asesoramiento en fitness, defendió la dieta flexible como un enfoque que prioriza la personalización, la calidad de los alimentos y la sostenibilidad.“La dieta debe estar compuesta principalmente por alimentos saludables que la persona realmente disfrute”, sostuvo en ZOE podcast. Para el educador en nutrición, la clave está en adaptar la alimentación a las preferencias individuales, permitiendo que cada persona elija entre opciones bajas en carbohidratos, altas en grasas o incluso cetogénicas, siempre que se ajusten a sus gustos y objetivos.

La calidad de los alimentos y el disfrute ocupan un lugar central en este modelo. Aragon subrayó que la adherencia a largo plazo solo es posible si la dieta resulta placentera y no se percibe como un castigo.

Berry coincidió y agregó que “no se puede ser bueno el 100% del tiempo. Eso es bastante aburrido”. Ambos expertos destacaron que la sostenibilidad depende de encontrar un equilibrio entre la salud y el placer, alejándose de la mentalidad de prohibiciones absolutas.Uno de los conceptos más llamativos de la dieta flexible es el “margen YOLO” (acrónimo de “You Only Live Once”, solo se vive una vez), que permite reservar entre el 10% y el 20% de las calorías diarias para alimentos indulgentes, como postres, chocolates o helados. “El margen YOLO es una forma de decir: es solo una galleta. Quita el poder a la comida y recupéralo tú”, explicó Aragon a Jonathan Wolf, conductor del podcast.

Esta estrategia, lejos de fomentar el descontrol, busca evitar la demonización de ciertos alimentos y reducir el riesgo de atracones. Berry respaldó este enfoque: “Si el 80% del tiempo lo haces bien, no te preocupes por el otro 20%. No se puede ser siempre perfecto”.Crítica a las dietas de moda


Durante la conversación también se abordó la popularidad de las dietas de moda, como la carnívora, la cetogénica o la alcalina, y por qué suelen fracasar a largo plazo.

Aragon fue tajante al señalar que, aunque algunas pueden ofrecer resultados iniciales, su nivel de restricción las hace insostenibles para la mayoría. “El problema es que la gente termina eliminando grupos enteros de alimentos por modas, cuando lo importante es la calidad y la variedad”, afirmó.Berry añadió que muchas de estas dietas se presentan como soluciones milagrosas, pero en realidad requieren un esfuerzo considerable y rara vez se mantienen en el tiempo.

Proteínas, ejercicio y hábitos sostenibles

En cuanto a la composición de la dieta, la proteína ocupa un lugar destacado. El investigador recomendó un consumo diario de entre 1,2 y 2,2 gramos por kilogramo de peso corporal.

“La proteína es crucial para mantener la masa muscular y controlar el apetito durante la pérdida de peso”, enfatizó. Berry complementó que añadir proteína a las comidas ayuda a estabilizar la respuesta metabólica y prolonga la sensación de saciedad, lo que facilita el control del consumo calórico.

El ejercicio, y en particular el entrenamiento de resistencia, es otro pilar fundamental. Aragon insistió en que la actividad física debe ser placentera y adaptada a las preferencias de cada persona, pero siempre incluyendo movimientos de empuje, tracción y sentadillas para preservar la funcionalidad muscular.Berry, por su parte, sugirió incorporar “snacks de ejercicio” en la rutina diaria, como sentadillas al hervir agua o el uso de bandas elásticas en el escritorio, para quienes no disfrutan de los gimnasios.

Más allá de la dieta y el ejercicio, los expertos subrayaron la importancia de factores como el sueño y la motivación. La falta de descanso incrementa el apetito y la preferencia por alimentos calóricos. Berry citó estudios que demuestran cómo mejorar la calidad del sueño reduce el consumo de azúcares y calorías.

Además, ambos recomendaron herramientas prácticas como comer más despacio, evitar las comidas nocturnas y considerar el ayuno intermitente temprano, siempre adaptando las estrategias a las necesidades individuales.



Medicamentos y acompañamiento nutricional

El auge de los medicamentos para perder peso, como los agonistas de GLP-1, también fue objeto de debate. Aragon reconoció que pueden ser útiles como “salvavidas” en casos de obesidad severa, pero advirtió sobre su uso indiscriminado y la necesidad de acompañarlos con una dieta de calidad.Berry coincidió en que, para quienes recurren a estos fármacos, es fundamental asegurar un aporte suficiente de proteína, fibra y micronutrientes, ya que la reducción del apetito puede llevar a descuidar la calidad nutricional.

La propuesta de la dieta flexible, respaldada por Aragon y Berry en ZOE podcast, se aleja de las soluciones rápidas y restrictivas para apostar por un enfoque realista, personalizado y sostenible.

La clave, según los expertos, está en priorizar la calidad de los alimentos, disfrutar de la comida, permitir indulgencias controladas y mantener hábitos que puedan sostenerse a largo plazo.https://www.infobae.com/salud/2025/08/20/como-funciona-la-dieta-flexible-y-por-que-es-mas-efectiva-que-las-restrictivas-segun-un-experto-en-nutricion/

jueves, 31 de marzo de 2022

Alimentación y descanso: 10 recetas livianas para dormir mejor, según los expertos

 Lo que comemos tiene un impacto en nuestra vida cotidiana, así como también, dependiendo de las actividades que realizamos durante el día, la energía que necesitamos para transitarlo vigorosamente. Una persona que pasa la mayor parte del tiempo sentada frente a un escritorio tiene un desgaste de energía distinto a aquella que su actividad implica estar en movimiento. Así como también un deportista tiene otro tipo de desgaste energético.

Un estilo de alimentación saludable y equilibrado es el común denominador que tienen todos los tipos de actividades, la diferencia está en que el desgaste no es el mismo en todos los casos. Muchas veces ocurre que al llegar a casa luego de una extensa jornada laboral nos ataca un hambre voraz y el cerebro reclama comida alta en carbohidratos, y teniendo en cuenta que durante la noche, al irnos a dormir, el cuerpo entra en reposo, el desgaste de energía es bajo, eso significa que acumulamos. Por otro lado, restringir la ingesta de comida para “comer menos” puede producir el efecto contrario y hacernos comer más de lo necesario durante el desayuno.“El concepto de bajar de peso es un concepto amplio, que va más allá de la cena, abarca un balance energético negativo, resultado de todo lo que comiste o ingeriste de energía en el día versus todo lo que eliminaste o gastaste de energía en ese mismo día, y eso prolongado a las semanas y a los meses y al año -explicó a Infobae Diego Sivori, nutricionista, director de la carrera de nutrición de UADE y autor del libro Nutrición fácil en tiempos difíciles- O sea, de nada sirve hacer una cena baja en calorías si después el desayuno, almuerzo y merienda ya excedieron ese gasto que se tiene.”.Según el especialista hay distintos conceptos de cenas que van a depender mucho del contexto de la persona. “Si tenés una persona que no gasta energía durante el día, un oficinista, quizás puede ser recomendable una cena que sea más alta en proteínas, un poco más baja en carbohidratos y grasas, porque justamente estos dos últimos son los que aportarían un mayor porcentaje de energía a ese plato.” Además, un incremento en fibra que “puede provenir de frutas, verduras que le dan volumen, o sea le dan cantidad a ese plato de la cena sin darle tanto aporte energético”, destacó.

Es importante resaltar los beneficios de la hora de la cena. Para Monica Katz, médica especialista en nutrición y creadora del Método No Dieta, “una cena alrededor de las 19 horas versus 22 horas, mejora el metabolismo, disminuye la presión arterial, ayuda a la digestión, mejora el sueño, la coagulación”. Según explicó Katz a Infobae, “el riesgo cardiometabólico disminuye” e inclusive se metabolizan mejor los nutrientes ingeridos durante esa cena temprana, “temprana para Argentina” -aclaró la especialista- esa metabolización mejorada ayuda, por ejemplo, a prevenir la obesidad”.

Por otro lado, Katz aconseja “ser vegetariano a tiempo parcial”. ¿Qué significa esto?, que “la mitad de lo que comemos en el plato tiene que ser verdura. A veces fruta, porque hay gente que prefiere combinar puré de manzanas con pollo o una carne con ciruelas al horno, o una ensalada de rúcula con pera. Pero tiene que haber fruta y verdura como mitad de un plato”.Estefania Beltramini, licenciada en nutrición y autora del libro Basta de dietas, al ser consultada por Infobae sobre la importancia de cenar liviano y acorde a las necesidades de cada persona, coincidió en que la última comida del día impacta directamente en nuestra calidad de sueño. “Si cenamos poco, es decir, insuficiente cantidad de energía, nutrientes y volumen, es probable que no logremos conciliar bien el sueño. Y a la mañana siguiente terminemos comiendo mucho más de lo que hubiéramos comido si hacíamos una cena como corresponde -aclaró la especialista- por el contrario, si cenamos mucho, es decir, excesiva cantidad de energía, nutrientes y volumen, es de esperar que nos vayamos a dormir sintiéndonos pesados, y esto también afecta nuestro descanso. Y es de esperar que al día siguiente todavía nos sigamos sintiendo muy cargados a nivel gástrico, lo cual puede llevarnos a saltear el desayuno y después picotear durante la mañana o el resto del día”.

También resaltó que “las 4 comidas son sumamente importantes”, esto se debe a que “la forma en la que hacemos una comida determina qué tan bien vamos a llegar a la siguiente.” Además, para Beltrami, la cena tiene que ser saludable, completa, equilibrada y suficiente. Esto significa que “tiene que aportarnos una buena variedad de nutrientes (carbohidratos, proteínas, fibra y grasas) de forma balanceada, y aportar la cantidad justa de energía que necesitamos como para llegar bien a la siguiente comida. Es decir, cenar una ensalada de puros vegetales no es lo ideal, ni tampoco cenar tres platos de fideos con bolognesa. La clave siempre está en el equilibrio.”

La licenciada en nutrición, Ana Chezzi, en diálogo con Infobae, también destacó, al igual que sus colegas, la importancia de comer liviano por las noches: “La ventaja de comer liviano a la noche es dormir mejor, y como el cuerpo se está preparando para ir a descansar, si tiene que digerir, por ejemplo, un asado con papas fritas y además bebiste alcohol y comiste helado de postre, va a ser muy difícil que dormir bien porque el cuerpo va a tardar alrededor de cuatro horas en digerir esa comida, entonces difícilmente se pueda lograr un descanso pleno. La idea es que se hagan cosas fáciles de digerir como para que el cuerpo lo haga rápidamente y al momento de dormir descansar bien”.Otros factores a tener en cuenta son el estrés y la ansiedad, dos estados que muchos transitan y que pueden hacernos comer demasiado y mal. “En estos casos -explicó Sivori- se recomiendan platos más equilibrados que tengan proteínas provenientes del mundo vegetal, por ejemplo, como pueden ser frutos secos, semillas, legumbres, tofu, porotos, o del mundo animal alguna carne de pollo, de pescado, vaca, cerdo combinado con un carbohidrato que pueda provenir de granos enteros como cebada, trigo, avena, arroz integral, quinua”.

Esa combinación de proteínas con carbohidratos generan muchas veces una sensación de bienestar y de alivio que a veces cuando nos sometemos a cenas restrictivas no se consiguen. “Una cena súper restrictiva, libre de carbohidratos hacen que al otro día desayunes cuatro tostadas”. Por eso siempre es importante complementar con un volumen de frutas y verduras crudas o cocidas, aconsejó el especialista.



Con respecto a aquellas personas que realizan deporte o alguna actividad de mucho desgaste de energía, Sivori recomendó una cena que contemple el consumo de carbohidratos, de cereales integrales combinado con verduras, “pueden ser en woks, o polenta crocante con vegetales, porque ahí lo relevante es reponer lo que esa persona gastó y justamente que al otro día su cuerpo no exija más energía por no haber cubierto las demandas de ese gasto”.

Entonces, “en todo plan saludable para bajar de peso hay que contemplar que si hay gasto energético hay que reponer en algún momento, más allá de generar un balance negativo de energía, hay que reponer también los gastos cotidianos, porque sino después termina el cerebro queriendo compensar”, destacó el especialista.Laura Romano, licenciada en nutrición y autora del libro Las dietas tienen un final, subrayó a Infobae que “no hay que obsesionarse con la balanza” y destacó la importancia de modificar hábitos saludables y sostenerlos en el tiempo. Además, con respecto a las dietas, expresó que si bien seguirán existiendo “hay otro camino para lograr el objetivo de bajar de peso, y para esto, lo primero es saber que no siempre lo mejor es más rápido, que la clave está en un camino más simple, que aplica al sentido común y no a la magia. Que prioriza el mantenimiento en lugar de la rapidez. Que tiene en cuenta el aspecto social y cultural de la comida y que contempla que muchas veces nuestra conducta alimentaria está regida por las emociones”.

Según la especialista, el plato ideal está compuesto por verduras, que aportan agua, fibra, vitaminas y minerales. Al contener un altísimo porcentaje de agua brindan volumen y por ende saciedad en el momento, pero también contienen fibra, que brinda también saciedad pero a largo plazo. “Cuantos más colores incorporamos, más variedad de vitaminas y minerales tendremos”, explicó Romano.

Por otro lado, los hidratos de carbono de digestión lenta, tienen la función de brindar energía. “Se recomiendan las opciones integrales por su mayor aporte de fibra, la cual prolonga la sensación de saciedad y evita que se produzcan picos de glucemia”, afirmó.

Los alimentos fuente, como el arroz yamaní o integral, masas de pizza, tarta o empanadas integrales y/o con semillas, pastas de trigo candeal, legumbres, papa y batata con cáscara, choclo, pan integral y/o con semillas. Las proteínas tienen la función de formar estructuras. Son como los “ladrillos” del cuerpo.Además, como extra, fuera del plato, recomienda incorporar las grasas saludables, que aportan ácidos grasos esenciales (que nuestro cuerpo no puede producir), como el linolénico (omega 3) y el linoleico (omega 6), fundamentales para el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso e inmunológico. Además, ayudan a reducir el colesterol total y mantener la presión arterial en los límites normales (por eso se dice que son protectores del corazón). “Si bien son beneficiosas para la salud, no dejan de ser grasas y aportan un alto valor calórico -aclaró Romano- por lo que debemos controlar la cantidad si tenemos como objetivo lograr un peso saludable. Por eso verán que en el armado del plato las sugerimos como “extra” y no necesariamente dentro del plato.”https://www.infobae.com/salud/2022/03/31/alimentacion-y-descanso-10-recetas-livianas-para-dormir-mejor-segun-los-expertos/

lunes, 12 de diciembre de 2016

El “decálogo de oro” para la mejorar la calidad de vida

Las enfermedades no transmisibles (ENT)  se caracterizan por no transmitirse de persona a persona, ser de larga duración y evolucionar con lentitud. Dentro de este grupo también se encuentran el cáncer y las dolencias respiratorias crónicas. En estas dolencias intervienen diversos factores, como herencia (15%), medio ambiente (40%) y estilo de vida (40%).
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, representan el 80% del total de muertes y el 76% de los años de vida ajustados por discapacidad. Ante tal escenario, Cormillot encabezó la charla “Manejo de enfermedades crónicas no transmisibles”, en el marco de la 3° reunión científica del año de la SAN, en la que también reveló el “decálogo de oro” para cambiar hábitos.
“Cada persona tiene control directo sobre casi la mitad de los factores que influyen sobre su salud”, resaltó Cormillot y explicó que el abordaje de las enfermedades crónicas incluye opciones terapéuticas individuales o grupales que siempre deben estar a cargo de equipos interdisciplinarios bien informados y entrenados.
“La tarea fundamental es trabajar en fortalecer la continuidad, ya que la principal barrera hacia la recuperación se debe al incumplimiento terapéutico que aumenta el riesgo de complicaciones”, enfatizó.
En este sentido Cormillot y la SAN puntualizaron en que “la combinación de cambios en el estilo de vida junto con tratamientos médicos específicos permite, en la mayoría de los casos, una excelente calidad de vida, siendo el compromiso del paciente con su salud un eje fundamental para el éxito terapéutico”. Entre los consejos del llamado “decálogo de oro”, destacaron:
• Conocer las señales de las afecciones físicas y mentales más frecuentes para fortalecer el autocuidado responsable de la salud.
• Hacerse chequeos y seguir las indicaciones del médico.
• Incorporar una alimentación equilibrada: comer en forma moderada y variada para aportarle al cuerpo los nutrientes que necesita.
• Sumar al menos 30 minutos de actividad física a diario.
• Evitar el tabaco y vigilar el consumo de alcohol.
• Respetar el descanso y el ocio.
• Conservar la mente activa.
• Atender los pensamientos, las emociones y el estrés..
• Aprender a administrar el tiempo.
• Cultivar relaciones sanas.
http://www.docsalud.com/noticia.aspx?ix=7669

viernes, 2 de marzo de 2012

Tu alimentación es un caos?

Para trabajar con mayor eficacia y cumplir nuestros objetivos todos necesitamos algunas rutinas durante el día. Nuestro metabolismo también. Ordenar nuestra alimentación y darle un ritmo a las ingestas lo ayuda a trabajar con más eficiencia y a prevenir el aumento de peso.
* Tener una alimentación desordenada nos hace comer más, no solo porque picoteamos más comidas que ni siquiera registramos, sino también porque saltear comidas hace que lleguemos con más hambre al final del día.
* Desayunar es algo más que tomar un té, café o mate: las infusiones no aportan prácticamente ningún nutriente. Como ideal, el desayuno debe incluir alimentos de al menos cuatro de los grupos básicos: lácteos, cereales, frutas, azúcares, y grasas, pero eso puede ser difícil de lograr en una cultura como la nuestra. Lácteos y cereales – como el pan – no pueden faltar.
* Es importante programar día por día los momentos de la semana para las comidas y colaciones. Al darles un tiempo y un lugar les damos un sentido dentro de nuestra alimentación.
* Si nos encontramos enfrascados en alguna actividad que no nos permite comer en casa, en un restaurante o pidiendo al delivery en la oficina, conviene comer de todos modos, aunque sea una fruta o dos galletitas. Esto ayuda a mantener el ritmo metabólico.
* Al momento de pensar en snacks, tratá de mantener un equilibrio entre los más saludables (como las barritas de cereal, alfajores de arroz, turrones de quiosco, chocolates pequeños o galletitas bañadas en chocolate) y los gustos, como las golosinas.
* Nunca es tarde para cambiar el orden de tu alimentación. Una buena forma de empezar a hacerlo es llevar un diario de comidas durante una semana. Anotá todo lo que comés en el día, las cantidades, en qué momento comiste y qué sentías mientras lo hacías (por ejemplo: estrés, hambre, aburrimiento, cansancio, etc.) Al final de la semana tendrás un mapa de tus hábitos alimentarios y una buena guía para empezar a cambiar.
* Tratá de dormir 8 horas, eso ordenará el reloj biológico de tu cuerpo y ayudará a que no aumentes de peso por falta de sueño.
* No lleves el paquete de galletitas a la mesa del estudio o a la oficina. Servite la porción que vas a comer (o la que indica el envase) y disfrutá de su sabor en el momento de descanso.
Extractos del libro “La comida no engorda. ¿Por qué engordamos nosotros?”, de la editorial Planeta. El autor es Adrián Cormillot, médico clínico con orientación en enfermedades crónicas y director del Centro de Educación e Investigación en Diabetes, Obesidad y Nutrición (CEIDON).
http://www.entremujeres.com/vida-sana/nutricion/nutricion-dieta-salud-columnista-adelgazar-bajar_de_peso-perder_peso-comida-oficina_0_655134572.html

miércoles, 26 de octubre de 2011

Un solo día de abuso de cocaína mata neuronas

No es una novedad que el abuso de cocaína a largo plazo genera trastornos como la epilepsia e incluso la muerte masiva de neuronas. Pero ahora un equipo de investigadores del Conicet pudo probar que basta un día de abuso de esta droga para que se alteren los ritmos de sueño y vigilia, y se produzcan modificaciones neuronales. El estudio analizó los efectos en ratones luego de un "atracón" de cocaína.Se sabía que el consumo crónico de esa droga afecta las neuronas de la corteza y de una región del cerebro llamada tálamo. Por eso, los investigadores se centraron en analizar cambios en el circuito que comunica la corteza con el tálamo.
El tálamo está formado por diferentes agregados de neuronas (núcleos), que se ubican en el centro del cerebro y funcionan como un "director de orquesta", modulando la información que se conecta con diferentes regiones. A él llegan, por ejemplo, los estímulos sensoriales, que son procesados y luego reenviados a la corteza cerebral. Un clásico sistema tálamo-cortical es la vista: el impulso visual viaja desde la retina hasta la corteza, pasando por el tálamo. Algunos núcleos también procesan la actividad motora. Se conocían los efectos del consumo continuado, pero no las consecuencias de un atracón de droga en el cerebro joven. Responder estas preguntas fue el objetivo del grupo formado por Francisco Urbano y Belén Goitia, del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Ifibyne) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN). En el estudio también participó el grupo de Verónica Bisagno y Mariana Raineri, del Instituto de Investigaciones Farmacológicas (Ininfa), de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.Los investigadores administraron cocaína a ratones "adolescentes" y observaron las alteraciones en el circuito que va del tálamo a la corteza. Efectuaron tres inyecciones de cocaína a lo largo de un solo día, reproduciendo una situación de consumo compulsivo en la que una persona repite la dosis cuando siente que disminuye su efecto.
"Vimos cambios similares a los del Parkinson o la epilepsia", relata Urbano. Tras obtener electroencefalogramas de los ratones, el equipo constató que luego de la administración de cocaína la actividad eléctrica correspondía a la etapa del sueño y no a la de vigilia. Pero análisis posteriores in vitro mostraron cambios más específicos en las neuronas del tálamo. Estudiaron unas pequeñas compuertas (los canales de calcio dependientes de voltaje) que se encuentran en la membrana celular y que, al abrirse para que entre el calcio, contribuyen a liberar neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.
En particular, pusieron la lupa en los canales denominados T, que transmiten señales de la membrana neuronal. Cuando esos canales están activados en exceso, generan en el individuo despierto frecuencias eléctricas que pertenecen al rango del sueño.
"La cocaína activa los canales T y genera una contradicción en los ritmos neuronales: hace que el cerebro del animal se encuentre en un estadio de sueño, cuando su cuerpo está activo y despierto, y eso genera patologías", sostiene Urbano.
Para confirmar la hipótesis, los investigadores bloquearon los canales T y vieron que los efectos de la cocaína se revertían o se prevenían. Por eso, subraya Urbano, "ésta es la primera demostración de que los canales T de calcio están involucrados en forma directa en la acción de la cocaína"."Si esto sucede en forma aguda, cuando se inyecta a un animal durante un día, es muy fácil imaginar qué pasa con el abuso de drogas durante toda la adolescencia", dice Urbano.
Durante el sueño, hay zonas del cerebro que disminuyen su actividad y, de este modo, pueden recuperarse de la actividad diaria. Pero si están sobreactivadas por la cocaína, no pueden hacerlo y, a largo plazo, mueren. Los resultados de ambos trabajos se publicaron en Biological Psychiatry y en Psychopharmacology .El abuso de cocaína sobreestimula el cerebro y aumenta la función muscular, pero los ritmos eléctricos cerebrales y la actividad del canal T están asociados con el sueño."Si uno prolonga el consumo de cocaína en esas condiciones, el cerebro empieza a dar respuestas involuntarias de forma espontánea, pero no puede concentrarse. Por eso los estudiantes que consumen drogas tienen tantas dificultades de concentración y disminuye su capacidad para aprender", concluye el investigador.http://www.lanacion.com.ar/1417852-un-solo-dia-de-abuso-de-cocaina-mata-neuronas

martes, 3 de mayo de 2011

Afirman que las neuronas también “duermen la siesta”


Dormir es importante, ya que el cerebro debe descansar y si no lo hace lo suficiente, sufre alteraciones. Ahora, una nueva investigación supone que poner la cafetera sin agua o el lavarropas sin jabón pueden deberse a que nuestras neuronas, cuando están cansadas, entran en cortos estados de letargo de manera individual. El reciente descubrimiento se contrapone a la idea de que el cerebro duerme como un todo.Los autores de este estudio, publicado en la revista “Nature”, relataron que trabajos previos habían demostrado que si las personas permanecen despiertas por mucho tiempo, se dan lapsus de atención, toma de malas decisiones y fallos frecuentes en pruebas cognitivas, incluso cuando no se sienten especialmente adormiladas. Esto se debe a que, ante la falta de sueño, se dan cambios en la fisiología cerebral, tal cual lo reflejan el encefalograma y las pruebas de imagen.
Pero "los cambios en la actividad neuronal apenas se conocen", indicaron los autores. Es por eso que para investigarlos, implantaron electrodos en la corteza motora frontal y en la corteza parietal de 11 ratas. Así monitorizaron la actividad de varios grupos neuronales.Tras privar a los roedores del sueño, los científicos observaron que, a pesar de que estaban visiblemente despiertos, algunas de las neuronas de estas ratas mostraron patrones de actividad eléctrica parecidos a los del sueño. Incluso algunas de las células “dormían” por unos instantes.
"Esto sucedía en unas pocas neuronas", explicó Chiara Cirelli, profesora de Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU). "Por ejemplo, de 20 células monitorizadas en un experimento, 18 se mantuvieron despiertas. Las otras dos mostraban signos de estar dormidas", añadió la experta.
Las pequeñas siestas selectivas eran más frecuentes cuanto más tiempo pasaba el roedor despierto y se asociaron con un aumento en los errores cometidos por los animales en una sencilla prueba: la de conseguir una bolita de azúcar. Este hallazgo profundiza un poco más en los misterios del sueño.
http://www.docsalud.com/articulo/2137/afirman-que-las-neuronas-también-duermen-la-siesta

martes, 4 de mayo de 2010

Niños mal comidos y mal dormidos, niños con más dolores de cabeza


Médicos y especialistas muestran su preocupación por la mayor aparición de cefaleas en niños y preadolescentes. Apuntan contra inadecuados hábitos de sueño y mala alimentación, además de stress y abusos en la automedicación.
El aumento de casos de dolor de cabeza en niños y preadolescentes preocupa a los especialistas médicos ya que existe una correspondencia con la suba de otros malestares físicos y psiquiátricos que normalmente se darán en su vida adulta.
Según un trabajo elaborado por la doctora Noemí Tinetti, coordinadora General del Área de Diagnóstico y Tratamiento de Cefaleas Infanto Juveniles del Centro Médico del Sol y miembro de la Asociación Argentina de Cefaleas, las cefaleas en la infancia tienen una alta frecuencia de aparición dado que es un síntoma que acompaña a un amplio espectro de patologías.
En este contexto hizo mención a aquellas cefaleas que se presentan junto a un proceso infeccioso simple de vías respiratorias hasta aquellas consideradas graves como las que acompañan a un tumor cerebral.
Sin embargo, para la doctora Tinetti "en un punto intermedio se encuentran las cefaleas primarias, siendo la migraña y la cefalea tipo tensión las más prevalentes en los niños, dolencias aun subdiagnosticadas y subtratadas".
Un estudio realizado en Estados Unidos sobre 27.000 casos reveló que entre el 37 y el 51% de los niños de 7 años había presentado episodios de significativa cefalea y que a los 15 años, ese porcentaje había aumentado al rango de entre 57 y 82%.
La doctora Tinetti también explicó la sintomatología de las cefaleas y describió que "en los menores de 6 años suelen predominar los síntomas gastrointestinales, y podemos encontrar cuadros de intensos vómitos, que en ocasiones puede llevar al niño a un estado de deshidratación".
También dijo que en otros pacientes pueden darse episodios de importante dolor abdominal y llanto o la presencia de vértigos que se acompañan de vómitos y miedo.
"Todos ellos exigen descartar previamente otras patologías para recién entonces pensar en que el pequeño sufre migraña", agregó Tinetti.
De acuerdo con el estudio, entre los 6 años y el inicio de la pubertad suele ser difícil hacer un diagnóstico diferencial entre migraña y cefalea tipo tensión, ya que las características son muy similares en este grupo etáreo.
En estos casos, el dolor de cabeza es frecuentemente bilateral, de carácter opresivo, acompañándose con fotofobia – sonofobia (molestia a la luz y el sonido) y vómitos, con duración breve, comúnmente menos de una hora.
"Si la intensidad es severa pensaremos en una migraña -explicó la especialista-, pero si es leve o moderada podríamos estar frente a una cefalea tipo tensión".
A partir de la pubertad las características clínicas son, en forma progresiva, cada vez más semejantes a los cuadros que presentan los adultos con dolor de un solo lado de la cabeza, pulsátil (que late), severo, con duración mayor a 2 horas, sono y fotofobia, aumento de la intensidad del dolor con los movimientos y náuseas y/o vómitos. Entre los factores desencadenantes del dolor de cabeza en niños, los más frecuentes son los malos o inadecuados hábitos de sueño y de alimentación y el stress, el cual puede ser generado por exigencias académicas o por dificultades familiares, por desorganización de las actividades y también por la realización de deportes competitivos. Pero por otra parte, los padres no deben administrar analgésicos a sus hijos sin mediar la indicación de un especialista, ya que la automedicación suele derivar en abuso de fármacos, lo que a su vez exacerba las cefaleas.
http://www.26noticias.com.ar/ninos-mal-comidos-y-mal-dormidos-ninos-con-mas-dolores-de-cabeza-109360.html