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martes, 11 de noviembre de 2025

Qué es el ARFID, el trastorno alimentario que se vincula con la selectividad extrema

 ARFID, siglas en inglés de Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder (Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingesta de Alimentos), es un trastorno alimenticio que ha recibido mayor atención en los últimos años. Los especialistas definen a esta condición como una afección en la que una persona evita o restringe significativamente el consumo de ciertos alimentos, lo que puede dar lugar a una nutrición insuficiente o a la falta de ingesta calórica adecuada.A diferencia de otros trastornos alimenticios más conocidos, como la anorexia nerviosa o la bulimia, Scientific American revela que ARFID no está motivado por preocupaciones sobre el peso corporal o la imagen física, sino por un escaso interés en la comida en general o elecciones alimenticias debido a ciertas características sensoriales: el olor, la textura, el color o el sabor.

Esta restricción alimentaria puede ocasionar déficits nutricionales importantes, retraso en el crecimiento (en el caso de niños y adolescentes), pérdida o falta de aumento de peso y dependencia de suplementos o alimentación médica. Especialistas consultados por la Scientific American destacan que ARFID puede pasar desapercibido por sus presentaciones sutiles y la falta de conciencia pública sobre el trastorno.Según Cleveland Clinic, el ARFID es un trastorno alimenticio en el que la persona evita o limita la ingesta de alimentos por, además de desinterés y experiencias sensoriales desagradables, miedo a consecuencias negativas como atragantarse o malestares físicos. Esta conducta, como se mencionó, puede generar deficiencias nutricionales, problemas de crecimiento, pérdida de peso y dependencia de suplementos alimenticios.

Los especialistas explican, además, que existen componentes neurobiológicos y psicológicos involucrados. Niños con ciertas condiciones del neurodesarrollo —como el trastorno del espectro autista— tienen una mayor predisposición a desarrollar ARFID debido a su mayor sensibilidad sensorial o dificultad para adaptarse a nuevas experiencias alimentarias. Además, el entorno familiar y las presiones sociales pueden influir en el mantenimiento del trastorno.Diferencias entre ARFID y otros trastornos alimenticios

A diferencia de trastornos como la anorexia nerviosa y la bulimia, ARFID no involucra una preocupación por la imagen corporal ni por el aumento de peso. La principal característica diferencial es la motivación detrás de la restricción alimentaria.

Los médicos consultados enfatizan que, mientras en la anorexia la persona busca la delgadez extrema por motivos estéticos o de autoimagen, en ARFID la selectividad o rechazo de alimentos responde a factores como el miedo a las consecuencias negativas de comer, experiencias sensoriales desagradables o la ausencia de interés por la comida.Otra distinción clave es la presentación clínica: las personas con anorexia generalmente muestran señales claras de insatisfacción corporal, mientras que quienes padecen ARFID a menudo muestran indiferencia por su peso o aspecto físico, focalizando su malestar en la experiencia alimentaria misma. Según los especialistas, esta diferencia puede hacer que ARFID sea erróneamente interpretado o no diagnosticado oportunamente.

En resumidas cuentas, las causas del ARFID incluyen antecedentes que van desde experiencias negativas vinculadas a la alimentación hasta condiciones del neurodesarrollo, según detalla Cleveland Clinic. Estos factores en combinación pueden desencadenar el trastorno en cualquier momento de la vida, aunque suele presentarse en la infancia.Diagnóstico, síntomas y presentaciones clínicas de ARFID

El diagnóstico de ARFID implica la evaluación de los patrones de alimentación y sus consecuencias en la salud física y psicosocial. Los síntomas principales identificados por expertos incluyen la ingesta limitada de alimentos, evitación persistente de ciertos grupos alimenticios y la presencia de consecuencias clínicas como pérdida de peso, deficiencias nutricionales, retraso en el crecimiento, uso dependiente de suplementos y problemas en el funcionamiento social o escolar.



Existen diferentes formas de presentación clínica. Algunos pacientes pueden comer solo un rango muy restringido de alimentos, otros pueden limitarse por la preocupación a atragantarse, vomitar o sufrir otras molestias físicas. Esta variedad de manifestaciones exige una evaluación cuidadosa por parte del equipo médico y psicológico, a fin de distinguir ARFID de otras condiciones psiquiátricas o médicas.En los últimos años, los especialistas han observado un crecimiento en el diagnóstico de ARFID, tendencia que genera inquietud en la comunidad médica. Los profesionales reportan que cada vez más niños, adolescentes e incluso adultos buscan tratamiento por síntomas compatibles con este trastorno.

Se atribuye este aumento en parte a una mayor conciencia y precisión diagnóstica, así como al reconocimiento de que antes podrían etiquetarse estos casos como “quisquillosos” o “selectivos” sin identificar el impacto en la salud general.

Las estadísticas recientes citadas en las investigaciones muestran que ARFID representa hoy un porcentaje significativo de los nuevos diagnósticos de trastornos alimenticios en clínicas especializadas, llegando a cifras superiores al 10% de los casos en algunos centros. Esta tendencia ha llevado a los especialistas a subrayar la importancia de prestar mayor atención a los signos tempranos del trastorno y su impacto potencial a largo plazo.El abordaje de ARFID requiere un enfoque interdisciplinario, que suele incluir intervenciones nutricionales, terapias psicológicas y, en ocasiones, apoyo médico. Entre las opciones de tratamiento, los profesionales señalan la terapia cognitivo-conductual adaptada, que busca modificar los pensamientos y comportamientos problemáticos asociados con la alimentación.

El apoyo nutricional especializado es fundamental para corregir déficit y lograr restablecer patrones alimentarios adecuados, mientras que el acompañamiento médico ayuda a prevenir o tratar complicaciones derivadas.

Uno de los grandes retos en el tratamiento de ARFID es la resistencia al cambio de los hábitos alimenticios, debido a las intensas reacciones sensoriales y emocionales que las personas pueden experimentar. Los especialistas apuntan también que existe una carencia de programas y recursos específicos para este diagnóstico, así como la necesidad de mayor formación para los profesionales sanitarios sobre las particularidades de ARFID.

Cleveland Clinic señala que el tratamiento para ARFID debe ser interdisciplinario e incluir intervención nutricional especializada, terapia psicológica individual o familiar —con especial énfasis en terapia cognitivo-conductual adaptada— y seguimiento médico. Mientras antes se detecte y trate, mejores son los resultados y menor el riesgo de complicaciones a largo plazo.nfobae.com/salud/2025/11/11/que-es-el-arfid-el-trastorno-alimentario-que-se-vincula-con-la-selectividad-extrema/

De mejorar la digestión a controlar el peso: los beneficios avalados por la ciencia de comer repollo a diario

 La versatilidad y riqueza nutricional del repollo lo convierten en una de las verduras más destacadas para mejorar la salud. Este vegetal, accesible y presente en mesas de todo el mundo, aporta mucho más que un simple acompañamiento.El repollo pertenece a la familia de las crucíferas, junto con el brócoli y la coliflor. Tanto el tipo verde como el morado ofrecen perfiles ricos en vitaminas y minerales. En una porción de 100 gramos, el repollo verde aporta solo 25 kilocalorías, 2,5 gramos de fibra y 36,6 miligramos de vitamina C.El repollo morado entrega 31 kilocalorías, 2,1 gramos de fibra y 57 miligramos de vitamina C. Ambos constituyen una fuente relevante de vitamina K, esencial para la coagulación sanguínea y la salud ósea, y de vitamina B6, importante para el metabolismo cerebral y energético. El repollo morado además es rico en vitamina A y antocianinas, pigmentos antioxidantes.Comer repollo a diario puede fortalecer las defensas, mejorar la digestión, regular el peso y proteger el corazón debido a su alto contenido de fibra, vitaminas, antioxidantes y compuestos protectores. Sin embargo, los expertos citados por Verywell Health y Cleveland Clinic, recomiendan priorizar el consumo variado, ya que un exceso podría ocasionar molestias digestivas, interferir con medicamentos anticoagulantes o afectar la función tiroidea.El repollo contiene polifenoles y flavonoides, compuestos antioxidantes que neutralizan radicales libres y fomentan un envejecimiento saludable. Estos antioxidantes también contribuyen a reducir la inflamación y pueden disminuir el riesgo de enfermedades crónicas como artritis, diabetes y ciertos trastornos neurodegenerativos, de acuerdo con expertos citados por Verywell Health.



Fibra para la digestión y control del peso

La fibra del repollo representa cerca del 10% de la recomendación diaria por cada 100 gramos, aumentando la sensación de saciedad y favoreciendo la regularidad intestinal. Esta fibra alimenta las bacterias beneficiosas del intestino, lo que contribuye al equilibrio digestivo y a la diversidad del microbioma. Los fitosteroles del repollo compiten con el colesterol durante la absorción intestinal, ayudando a reducir los niveles de colesterol LDL y fortaleciendo la protección cardiovascular.

Apoyo al sistema inmune y protección intestinal

La vitamina C refuerza las defensas, y la fibra mejora la salud intestinal. El consumo habitual sostiene tanto la función inmunitaria como la digestiva. Además, los compuestos vegetales del repollo ayudan a conservar la integridad de la barrera intestinal y pueden disminuir el riesgo de cáncer de colon, según puntualiza Verywell Health.El repollo morado destaca por su abundancia en antocianinas, pigmentos que pueden disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Su contenido de vitamina B6 y folato ayuda a regular los niveles de homocisteína y contribuye a la producción de glóbulos rojos. El potasio, presente en el repollo, participa en el control del sodio y la presión arterial, lo que reduce el riesgo de hipertensión y accidentes cerebrovasculares.



Compuestos como el sulforafano y el kaempferol actúan como antiinflamatorios, disminuyendo el riesgo de enfermedades crónicas como la cardiopatía y la artritis. La combinación de fibra, fitosteroles y glucosinolatos puede mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer el control de la glucosa, lo que contribuye a reducir la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

Prevención potencial del cáncer

Los glucosinolatos presentes en el repollo, al cortarse o cocinarse, se convierten en indoles e isotiocianatos, compuestos que mostraron efectos protectores frente al cáncer en experimentos de laboratorio y en animales. Aunque la evidencia en humanos aún es limitada, estos hallazgos resultan prometedores.Existen diversas maneras de consumir repollo: crudo en ensaladas, cocido al vapor o en salteados, y fermentado en preparaciones como chucrut o kimchi. Estas opciones optimizan la conservación de sus nutrientes y pueden añadir beneficios probióticos. Cocinarlo brevemente y añadir jugo de limón o vinagre permite suavizar su sabor e intensidad.

Es fundamental que personas con alteraciones tiroideas o que reciben anticoagulantes consulten a un profesional de la salud antes de incrementar el consumo de repollo, por su elevado contenido de vitamina K y posible influencia sobre la función tiroidea.

El repollo, en sus variedades verde, morada, savoy o Napa, constituye una alternativa económica y disponible durante todo el año, que combina accesibilidad y densidad nutricional en cada plato, según destaca Verywell Health.https://www.blogger.com/blog/post/edit/4825368885531410760/4969378421346433187

lunes, 12 de agosto de 2024

La dieta y el ejercicio físico reducen el riesgo de la diabetes en personas con antecedentes familiares

 (HealthDay News) -Las personas pueden superar su riesgo genético de diabetes tipo 2 mediante una dieta saludable y el ejercicio regular, según un estudio reciente. Un estilo de vida saludable redujo el riesgo de diabetes tipo 2 en un 70 por ciento entre un grupo de personas con una alta probabilidad genética de desarrollar el trastorno metabólico, encontraron los investigadores.Una dieta saludable y el ejercicio tuvieron un impacto estadísticamente insignificante en el riesgo de diabetes de los que tenían una genética de riesgo bajo, encontraron los investigadores. Sin embargo, “estos hallazgos animan a todo el mundo a hacer cambios en el estilo de vida que promuevan la salud”, señaló la investigadora principal, Maria Lankinen, profesora de nutrición de la Universidad de Finlandia Oriental.Esto se debe a que todos los participantes tendían a lograr un mejor control del azúcar en la sangre y a perder peso si seguían un estilo de vida saludable, apuntaron los investigadores. En el estudio de tres años participaron casi 1.000 hombres de 50 a 75 años de edad en el este de Finlandia. Más de 600 de los hombres recibieron orientación sobre un estilo de vida saludable, mientras que el resto sirvió como grupo de control.



El riesgo genético se determinó en función de 76 variantes genéticas que se sabe que aumentan el riesgo de diabetes tipo 2, apuntaron los investigadores. Sin embargo, durante el estudio, ni los participantes ni los investigadores sabían a qué grupo de riesgo pertenecía cada individuo. Los hombres que recibieron la orientación sobre el estilo de vida mejoraron significativamente la calidad de su dieta, según muestran los resultados. Comían más fibra, frutas, verduras y grasas saludables.Los hombres también mantuvieron buenos hábitos de ejercicio y tendieron a perder peso, muestran los resultados. Entre los que recibieron asesoramiento sobre el estilo de vida, alrededor del 7.7 por ciento de los hombres de bajo riesgo genético y el 7.9 por ciento de los hombres de alto riesgo terminaron desarrollando diabetes, casi la misma proporción. En comparación, el 8.2 por ciento de los hombres de bajo riesgo desarrollaron diabetes en el grupo de control frente al 14.1 por ciento del grupo de alto riesgo.https://www.infobae.com/salud/2024/08/09/la-diabetes-corre-en-tu-familia-la-dieta-y-el-ejercicio-aun-pueden-prevenirla/

jueves, 4 de agosto de 2022

¿Cuál es la importancia del control metabólico?

 En las personas que atendemos en nuestro Instituto Médico, que tienen diagnóstico de diabetes deben tener un buen control de los parámetros adecuados, ya que nuestra responsabilidad es que el paciente con diabetes no sufra una suba de su glucemia como una hipoglucemia. Nosotros debemos estar atentos a lo que llamamos la variabilidad glucémica, para lo cual disponemos de una variada cantidad de tratamientos antes de recurrir a los agentes insulínicos, con lo cual mejoramos las expectativas del paciente tanto a mediano como a largo plazo, ya que con ellos evitamos posibles complicaciones. En una persona con diabetes, si logramos estabilizarlo, le aseguramos una buena calidad de vida, evitamos complicaciones que muchas veces pueden afectar al corazón, o los riñones, o la vista; además y, sobre todo, ese paciente va a tener un mejor pronóstico de su enfermedad.

Por eso sostenemos que desde el diagnóstico el paciente debería ponerse en manos de un profesional capacitado con el objetivo de comenzar con un esquema de cuidado y control a los largo del tiempo. Esto, desde ya, le cambia la calidad de vida a la persona con diabetes. Muy frecuentemente, la diabetes va acompañada de otras enfermedades metabólicas. Las personas que nosotros atendemos con diabetes tipo 2, además,  tienen hipertensión arterial, o el colesterol alto. En el caso de la hipertensión arterial es de vital importancia mantener las cifras de presión arterial en los límites aconsejados, optimizando el tratamiento. Por eso es importante que el paciente con enfermedad metabólica pueda ponerse en manos de un especialista que vaya guiándolo a través de los controles metabólicos periódicos. Nosotros integramos un grupo de profesionales de diferentes especialidades; haciendo un seguimiento multidisciplinario. En el caso del paciente con diabetes es necesario que el cardiólogo lo controle al menos una vez al año, por lo menos.

Se trata de pacientes con enfermedades crónicas no trasmisibles que son las que exigen que incorporemos hábitos saludables y dejemos aquellos que agravaran las enfermedades quitando calidad de vida. Por eso recomendamos dietas saludables con abundancia productos naturales como verduras y frutas, evitando los fritos y regulando la ingesta de carnes rojas las que deberán alternarse con pescado y carnes blancas. Evitar los alimentos procesados y ultra procesados.Agregar actividad física durante 6 de los 7 días de la semana y evitar el consumo exagerado de alcohol y el cigarrillo.Lo que nosotros proponemos desde IMEC es un seguimiento especializado del paciente con diabetes: control periódico con el especialista de diabetes, control anual con el cardiólogo, seguimiento de la actividad física y de la dieta, todo lo cual agregará en esos personas buena calidad de vida y un mejor pronóstico a mediano y largo plazo.El paciente con hipertensión arterial cuenta con muchas variantes de tratamiento para controlar la presión.Nosotros formamos parte de un equipo de profesionales para atender a estos pacientes con enfermedades metabólicas, brindándoles el mejor tratamiento posible. 6,20

*Natacha Maldonado, médica, especialista en clínica médica, con postgrado en diabetes, matrícula 11777. IMEC Rosario Catamarca 2031

https://www.rosario3.com/salud/Cual-es-la-importancia-del-control-metabolico-20220803-0067.html


jueves, 28 de mayo de 2020

Diabetes: ¿Es peor la obesidad o los malos hábitos alimenticios?

La revista "Clinical Nutrition" publicó recientemente una investigación que fue desarrollada por el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) del Hospital Clínic junto con el Consorcio de Atención Primaria de Salud del Eixample de Barcelona (CAPSBE), en la que consta que este hallazgo podría cambiar la estrategia dietética en pacientes prediabéticos hacia enfoques centrados en una alimentación más saludable, en detrimento de dietas para perder peso.
Este hallazgo podría cambiar la estrategia dietética en pacientes prediabéticos hacia enfoques centrados en una alimentación más saludable.
Según publica el portal abc.es, aunque existe una relación directa entre la diabetes mellitus tipo 2 y la obesidad, que no solo incrementa el riesgo de sufrir la enfermedad, sino que también empeora la evolución de la patología y sus consecuencias, el nuevo trabajo demuestra que una mala dieta influye más en desarrollar la enfermedad.El trabajo destaca que hasta ahora se ha primado tratar la prediabetes con dietas de adelgazamiento, sin embargo, las personas mayores, con riesgo de pasar de un estado prediabético a la diabetes, son también más vulnerables a las estrategias dietéticas para perder grasa basadas en restricción calórica.Por ello, el estudio sugiere sopesar el beneficio de estas dietas en este colectivo, ya que pueden provocar riesgos potenciales como sarcopenia, deterioro funcional, malnutrición y fragilidad.https://www.rosario3.com/salud/Diabetes-Es-peor-la-obesidad-o-los-malos-habitos-alimenticios-20200528-0008.html

viernes, 2 de noviembre de 2018

Se triplicó el consumo de alimentos ultraprocesados, los grandes responsables de la epidemia de obesidad

Las cifras de sobrepeso y obesidad no dejan de crecer a nivel 
mundial, y la región no es la excepción. Esto genera cada vez
mayor preocupación, ya que esta enfermedad va mucho más allá
 de lo estético y de la salud personal, puesto que además genera
 grandes perjuicios económicos al sector público (sistema de salud)
 y al sector privado (pérdidas en las empresas por presentismo,
falta de rendimiento de los empleados, etc.).Estadísticas
oficiales publicadas recientemente en Brasil advierten que en ese
país dos millones de personas pasan cada año a la categoría de
 "obesos". En el país, según las últimas cifras que se conocen,
al menos seis de cada diez argentinos tienen sobrepeso.¿A qué
 se debe esto? "Las explicaciones son varias y ya todos las
conocemos:
 sedentarismo, aumento de consumo de 'comida chatarra',
estrés que desemboca en adicción a la comida; mal descanso,
 que produce mayor ingesta calórica posterior, y muchas otras",
 analizó Rubén Salcedo (MP 17.181), director médico
de Clínica Diquecito.Para el especialista en obesidad, "sin dudas,
 uno de los principales causantes de esta epidemia
 es el consumo desmedido de alimentos ultraprocesados".
La obesidad es sólo una de las consecuencias del consumo excesivo de alimentos ultraprocesados (Shutterstock)
"Los alimentos ultraprocesados son fórmulas industriales que incluyen
 cinco a seis ingredientes para su producción", explicó, al tiempo que
señaló que "en cifras oficiales, el 60% de las calorías diarias 
que se consumen en los Estados Unidos, según los 
cálculos, provienen de alimentos ultraprocesados. En Inglaterra,
 se estima que su impacto es del 50,4% y en Alemania el porcentaje
 de consumo es del 46,2%".En 1980, cuando la obesidad no era aún
 una epidemia, los alimentos ultraprocesados representaban el 20%
 de la ingesta de las calorías diarias de las personas. En otras palabras,
 la incidencia de estos alimentos en la dieta se triplicó. "Creemos que
 estas mismas cifras se están replicando en Argentina, es decir que
en los últimos cuarenta años probablemente se triplicó prácticamente
 el consumo de alimentos ultraprocesados en nuestro país, según
 las estimaciones y la tendencia mundial", consideró Salcedo"Para
entender un poco más este tema, debemos hablar acerca de la
'pirámide nutricional', y conocer también los cambios que se
produjeron recientemente en cuanto a este tema -ahondó el
especialista-. Todos conocemos esta clásica pirámide, cuya base
 apunta a que la persona debe consumir mucha fruta y verduras,
 en un segundo escalón cereales, productos panificados y pastas;
luego las carnes y por último alcohol, postres y demás. Pero en
Brasil se desarrolló una nueva pirámide, llamada 'clasificación 
NOVA', la cual está recomendada por la Organización Mundial de
 la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud
(OPS). La misma está formulada desde otra óptica muy
interesante".La clasificación NOVA de OMS/OPS se enfoca
principalmente en el grado de procesamiento de los alimentos
 que consumimos a diario, y establece nuevos escalones
ideales.En el primer escalón, "la base de la alimentación debe
ser ahora aquella comida sin procesar, sin añadir ni quitar nada,
la que nos da la naturaleza directamente", señaló Salcedo, quien
 enumeró que "entre estos alimentos se destacan frutas, verduras,
 hongos, hortalizas, carnes magras, pescado, frutos de mar, aves de
corral, semillas, raíces, tubérculos, huevo y leche en su estado
natural y mínimamente procesada". Y destacó que "la carne de feed lot,
 que es la que se consume generalmente, no es natural, es
procesada porque se obtiene por engordar al animal en forma artificial,
 con alimento balanceado".En un segundo escalón, y en menor
medida, "pueden agregarse a los alimentos pequeñas cantidades
 de los ingredientes culinarios habituales, como sal de mesa, aliños,
azúcar, miel, vinagre y aceite, hierbas aromáticas, nuez moscada, etc"
."En un tercer escalón podemos recién pasar a los alimentos
procesados. Estos son aquellos originalmente naturales pero que
fueron sometidos a procesos sencillos de preparación, que incluyen
 el uso de dos o tres ingredientes. Aquí encontramos, como ejemplo,
 las conservas de vegetales, legumbres o pescados; los quesos,
manteca, yogurt, fideos integrales, arroz integral, panes integrales
y otros productos con procesamiento mínimo", explicó el médico.
Para el cuarto escalón se reservan a los alimentos ultraprocesados,
 "que son los que se deben evitar". "Se trata de alimentos muy
elaborados con fórmulas industriales que incluyen cinco a seis
ingredientes, los cuales son preparados industrialmente con
componentes extraídos de harinas, azúcares, aceites refinados,
grasas,etc, y a los que se les agrega algún tipo de conservante
 para que tengan una mayor duración en su exposición al público,
y en especial, productos químicos para mejorar su palatibilidad,
 es decir, para que sean más apetecibles". Aquí se encuentran,
por ejemplo, los cereales azucarados para el desayuno,
productos de bollería de las panaderías, los jugos concentrados
 y los yogures de fruta o cereales, entre otros. También
salsas (de tomate, mayonesa, mostaza, salsa golf),
sopas espesadas, pizzas, postres en polvo, tortas y pastelería,
gaseosas en general, sólo por mencionar algunos.Salcedo advirtió
 que "el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados
 acarrea numerosos riesgos para la salud en general, pudiendo
 llevar a situaciones muy severas".
Algunas de ellas son:
1- Aumento desmedido del peso (sobrepeso u obesidad).
Esta es la consecuencia principal. Es la más peligrosa porque
genera el resto de las consecuencias, algunas de ellas mortales.
2- Aumento de la insulino-resistencia. El cuerpo se vuelve más
resistente a la acción de la insulina y esto conlleva a que, con
el tiempo, aparezca diabetes tipo 2. Ésta se daba antes más en
 el adulto y ahora ya está apareciendo en jóvenes y adolescentes.
3- Incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
 En América Latina, el 70% de las muertes son producto
de estas enfermedades: infartos, derrames cerebrales o embolia
 cerebral; arterioesclerosis, aneurisma de aorta, arritmias,
insuficiencia cardíaca,entre otras.
4- Mala calidad del sueño. El abuso de estos alimentos
 afecta el descanso, generando apneas del sueño, con todo
 lo que ello implica no sólo en términos de descanso sino
 también de rendimiento laboral, humor y relacionamiento.
5- Produce mayor riesgo de hígado graso. Esta es la principal
causa de trasplante hepático en el mundo.
6- Aumenta el riesgo de pancreatitis.
7- Disminuye la fertilidad tanto en el hombre como en la mujer.
8- Disminuye la libido.
9- Favorece la aparición de caries.
10- Aumento del riesgo de aparición de cáncer de intestino
grueso, ovario, útero (matriz), próstata, mamas.
11- Aumento del riesgo de artrosis en rodillas y cadera,
 con la consecuente cirugía de reemplazo
con los años.
https://www.infobae.com/salud/2018/11/02/
se-triplico-el-consumo-de-alimentos-ultraprocesados-los-grandes-responsables-de-la-epidemia-de-obesidad/

jueves, 22 de febrero de 2018

Para adelgazar ¿es mejor una dieta baja en grasas o en carbohidratos?

Los consejos para perder peso suelen ser consumir menos glúcidos (azúcar) o menos lípidos (grasas). ¿Pero qué opción elegir? Un reciente estudio muestra que ningún régimen es mejor que otro. Tampoco la genética de una persona o su metabolismo de insulina son factores clave para que una dieta dé mejores resultados, según las conclusiones publicadas en el Journal of the American Medical Association (JAMA).
"Todos escuchamos las historias de un amigo que hizo una dieta -que funcionó muy bien- y de otro que intentó el mismo régimen pero no funcionó del todo. Tal vez no deberíamos preguntar cuál es la mejor dieta sino cuál es la mejor dieta para quién", dijo Christopher Gardner, profesor de medicina de la universidad de Stanford, en California. "Es porque todos somos diferentes y recién empezamos a comprender las razones de esta diversidad", añadió.
Para adelgazar ¿es mejor una dieta baja en grasas o en carbohidratos?
En el estudio participaron 609 personas de entre 18 y 50 años (57% fueron mujeres). Se eligieron dos grupos al azar. Durante un año, uno de los grupos hizo un régimen pobre en grasas y el otro, uno pobre en azúcares.Gardner destacó que lo que se les indicó a ambos grupos fue que debían ingerir comida saludable, más allá de que fuera baja en carbohidratos o baja en grasas."Nos aseguramos de explicarles que, independientemente de la dieta que seguían, era necesario que comieran comida real y evitaran la procesada y ultraprocesada".Les aconsejaron, además, que siguieran las dietas sin llegar a sentir hambre, porque de lo contrario, es muy difícil mantener el hábito a largo plazo. "Queríamos que eligieran un plan dietético bajo en grasa o bajo en carbohidratos, pero que lo pudieran seguir para siempre", afirmó.En promedio, cada persona bajó unos 5,9 kilos en ambos grupos. Algunos perdieron mucho más -hasta 27 kilos- mientras que otros engordaron hasta 9 kilos. Los científicos no hallaron una relación entre el régimen realizado y una pérdida de peso más importante."No hay una diferencia destacable en la evolución del peso entre un régimen equilibrado liviano en grasas y un régimen equilibrado liviano en azúcares", concluyeron. "Una parte de los genomas de los participantes fueron secuenciados, lo que permitió a los científicos buscar la presencia de genes asociados a la producción de proteínas que modifican el metabolismo de glúcidos o lípidos", según el informe.Los participantes consumieron azúcar en ayunas para medir la producción de insulina. "Ningún perfil genético ni ninguna secreción de insulina fue asociada a los efectos dietéticos sobre la pérdida de peso", añadieron.Estos descubrimientos podrían tener consecuencias importantes en el mercado estadounidense de la pérdida de peso, valuado en 66.000 millones de dólares, y particularmente en la última tendencia: el régimen de ADN, que pretende determinar la mejor dieta en función de los genes de cada uno.https://www.clarin.com/buena-vida/adelgazar-mejor-dieta-baja-grasas-carbohidratos_0_H1j5eziDG.html

lunes, 27 de noviembre de 2017

Advierten que la obesidad infantil es "muy grave" en el país

Regular la publicidad de los alimentos ricos en azúcar, grasas y sodio -que en muchos casos recurren a los personajes infantiles para atraer a los más chicos-; incorporar advertencias frontales en las etiquetas; aumentar el impuesto a las gaseosas, y promover ambientes escolares saludables a través de una oferta de mejor calidad nutricional en los quioscos y los comedores son los ingredientes de una receta infalible para revertir el aumento del sobrepeso y la obesidad infantiles en el país. En un documento conjunto, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la oficina local de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) instan a proteger el derecho de los chicos a acceder a una alimentación que no les provoque enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes. Ni durante la niñez ni en la adolescencia ni en el futuro. Además de intentar ser un llamado de atención para que los padres participen activamente en la selección de los productos que consumen sus hijos, ambas entidades coinciden en que el aumento de la obesidad infantil en el país "es muy grave" e instan a tomar medidas para revertir la tendencia. Pero esta batería de medidas que proponen la SAP y la OPS/OMS se anticipa aún más y recuerdan la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y la incorporación oportuna de la alimentación complementaria en la primera infancia para prevenir el sobrepeso y la obesidad.
Advierten que la obesidad infantil es "muy grave" en el país
Para ambas entidades, todo esto demanda atención "en momentos en los que la Argentina tiene una de las tasas más altas de sobrepeso infantil en América latina, lo que puede comprometer la salud de generaciones futuras". "El problema es muy grave. Se están viendo en chicos con enfermedades típicas de los adultos, como la diabetes tipo 2, que es la forma que está asociada con la obesidad. Esto es un problema que está en ascenso. Una prioridad sanitaria", dice Sebastián Laspiur, consultor nacional de la OPS/OMS para enfermedades no transmisibles. La presidenta de la SAP, Stella Maris Gil, explica: "Necesitamos que la población tome conciencia de la gravedad de este problema. No sólo está en juego la salud de los chicos ahora, sino también en la adolescencia y las futuras generaciones. Tenemos que actuar ya mismo, no esperar a que pasen los años". Ya desde el embarazo, como señala la pediatra, comienzan a influir factores que predisponen a las enfermedades crónicas en el futuro. "Sabemos cómo tenemos que pararnos ante este flagelo -afirma-. Y hay que hacerlo muy firmemente, no sólo desde el sector de la salud, sino también con la población, los legisladores y las empresas que producen alimentos. La obesidad y sus complicaciones insumen costos enormes en salud pública y productividad. Con este documento estamos mirando al futuro". http://www.lanacion.com.ar/2085995-advierten-que-la-obesidad-infantil-es-muy-grave-en-el-pais

martes, 17 de octubre de 2017

Preocupa el aumento de la obesidad entre los jóvenes

El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios. Las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal moderada o grave.
El estudio fue dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el estudio, que se publicó en la revista The Lancet antes del Día Mundial de la Obesidad celebrado el 11 de octubre, se analizaron el peso y la talla de cerca de 130 millones de individuos mayores de cinco años (31,5 millones de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años y 97,4 millones de individuos de 20 años de edad o más), una cifra que lo convierte en el estudio epidemiológico que ha incluido al mayor número de personas. Además, más de 1000 colaboradores participaron en el estudio, en el que se analizó la evolución del índice de masa corporal y la obesidad desde 1975 hasta 2016, según el sitio de la OMS.Las tasas mundiales de obesidad de la población infantil y adolescente aumentaron desde menos de un 1 % (correspondiente a 5 millones de niñas y 6 millones de niños) en 1975 hasta casi un 6 % en las niñas (50 millones) y cerca de un 8 % en los niños (74 millones) en 2016. Estas cifras muestran que, conjuntamente, el número de individuos obesos de cinco a 19 años de edad se multiplicó por 10 a nivel mundial, pasando de los 11 millones de 1975 a los 124 millones de 2016. Además, 213 millones presentaban sobrepeso en 2016, si bien no llegaban al umbral de la obesidad.
En 2022, la obesidad en los niños y adolescentes de cinco a 19 años de edad será más frecuente que la insuficiencia ponderal
Los autores afirman que, si se mantienen las tendencias observadas desde 2000, los niveles mundiales de obesidad en la población infantil y adolescente superarán en 2022 a los de la insuficiencia ponderal moderada o grave en el mismo grupo de edad. En 2016 había en el mundo 75 millones de niñas y adolescentes y 117 millones de niños y adolescentes varones con bajo peso moderado o grave.Sin embargo, las elevadas cifras de insuficiencia ponderal moderada o grave en 2016 (75 millones de niñas y adolescentes 117 millones de niños y adolescentes varones) siguen representando un importante problema de salud pública, sobre todo en las regiones más pobres, y reflejan la amenaza que representa la malnutrición en todas sus formas, ya que en las mismas comunidades conviven niños y jóvenes con peso insuficiente con otros que presentan sobrepeso.En muchos países de ingresos medianos (por ejemplo, en Asia oriental, América Latina y el Caribe), los niños y los adolescentes han pasado rápidamente de tener predominantemente un peso demasiado bajo a presentar sobrepeso. Según los autores, este cambio podría ser consecuencia del mayor consumo de alimentos de alto contenido calórico, sobre todo de hidratos de carbono muy elaborados, que engordan y afectan al estado de salud durante toda la vida. https://www.rosario3.com/noticias/Preocupa-el-aumento-de-la-obesidad-entre-los-jovenes-20171016-0048.html

lunes, 9 de octubre de 2017

El rol de la insulina en el hambre

Los investigadores generalmente están divididos sobre qué causa obesidad y por qué tenemos antojos.La creencia convencional es que la obesidad es causada por un exceso calórico. Le llaman trastorno de “equilibrio de energía” y el tratamiento consiste en consumir menos energía (menos calorías) y gastar más. Cuando no logramos hacer esto, se implica que carecemos de autodisciplina.
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“Es visto como un problema psicológico o incluso una cuestión de carácter”, indicó David Ludwig, quien trata la obesidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.La posición minoritaria en este campo, una que Ludwig sostiene, es que la obesidad es un trastorno de regulación hormonal, y la hormona que domina este proceso es la insulina. Es el lazo entre lo que comemos y la acumulación de grasa en exceso y eso, a su vez, está ligado con los alimentos que se nos antojan y el hambre que experimentamos. Desde los 60 se ha sabido que la insulina envía señales a las células grasas para que acumulen grasa, mientras que a otras células en nuestro cuerpo les dice que quemen carbohidratos como combustible. Bajo este pensamiento, estos carbohidratos hacen engordar de manera singular.En vista de que los niveles de insulina después de una comida son determinados en gran parte por los carbohidratos que comemos —sobre todo granos y almidones de fácil digestión, conocidos como carbohidratos de alto índice glucémico, así como azúcares como sacarosa y jarabe de maíz de alta fructosa— las dietas que se basan en este enfoque se centran específicamente en estos carbohidratos. Si no queremos ser gordos o engordar, no los comemos.Este efecto de la insulina sobre el metabolismo de la grasa y los carbohidratos ofrece una explicación sobre por qué un pequeño “desliz”, como le llamarían los especialistas en adicción, podría llevar con tanta facilidad a un atracón de comida.Si los niveles de insulina se elevan aunque sea un poco, dijo Robert Lustig, endocrinólogo pediatra en la Universidad de California en San Francisco, el cuerpo hace el cambio de quemar grasa a quemar carbohidratos.“Entre más insulina se libere, más antojo hay de carbohidratos”, señaló Lustig. “Una vez que uno se expone a un poco de carbohidrato, y ello provoca una descarga de insulina, eso hace que las células de grasa reciban energía a la fuerza y priva a tus otras células de la energía que, por el contrario, habrían utilizado —en esencia, hambre. Así que uno lo compensa sintiendo hambre, en particular de más carbohidratos. Un alto nivel de insulina impulsa el antojo de carbohidratos”.El resultado es que incluso un bocado o una probadita de alimentos ricos en carbohidratos puede estimular la insulina y crear hambre —un antojo— de incluso más carbohidratos.El azúcar y los dulces son un problema específico debido a varias respuestas fisiológicas que podrían ser únicas del azúcar. Los antojos por azúcar parecen ser mediados a través del centro de recompensas del cerebro que es activado por otras sustancias adictivas. Tanto el azúcar como las sustancias adictivas estimulan la liberación de dopamina, lo que produce una sensación intensamente placentera.Los investigadores que promueven la restricción de carbohidratos creen que una persona puede minimizar su antojo de carbohidratos al reemplazarlas comiendo muchas grasas saludables en lugar de eso. La grasa da sensación de saciedad, indicó Ludwig, y es el único macronutriente que no estimula la secreción de insulina.Consumir alimentos ricos en grasas “ayuda a extinguir el comportamiento de atracón”, dijo Ludwig, “en lugar de los alimentos altos en carbohidratos, que la exacerban”.Las mismas técnicas que han ayudado a los drogadictos a evitar recaídas también deberían funcionar con los alimentos. Estos principios básicos han sido desarrollados durante décadas, dijo Laura Schmidt, especialista en adicciones en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, quien ahora también estudia el azúcar. Pueden “funcionar para cualquiera que esté ahora sobrio y que quiera mantenerse así”.Cualquier dieta exitosa es un compromiso a largo plazo.“Es un sistema muy poderoso que tiene que revertirse, ya sea una adicción o enfermedad metabólica”, indicó Schmidt. “Se entreteje en el cuerpo y la mente durante años y volverse sano exige también adoptar una visión a largo plazo”.https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/?url=/clarin/story/content/view/full/71593

miércoles, 29 de mayo de 2013

OMS propone impuestos para alimentos poco saludables

La Organización Mundial de la Salud (OMS) procura limitar la obesidad en el mundo, instando a las autoridades nacionales a estudiar posibles impuestos a las comidas o bebidas perjudiciales para la salud.
Las grandes empresas multinacionales de alimentos y bebidas apoyaron varias medidas del plan de la OMS, pero estimaron que poner nuevos impuestos podría tener consecuencias opuestas a las que se procura obtener.
"El costo de la inacción supera ampliamente el costo de actuar", indicó la OMS en su nuevo plan de lucha contra la obesidad y otras causas de enfermedades no contagiosas.
Los países miembros de la agencia de salud de la ONU, reunidos en Ginebra desde el pasado 20 de mayo, decidieron en la noche del lunes adoptar el plan de acción contra enfermedades como las afecciones cardiovasculares, el cáncer o la diabetes crónica.
El plan procura modificar modos de vida considerados perjudiciales, que incluyen fumar, consumir alcohol o comer alimentos que pueden dañar la salud y propiciar enfermedades no contagiosas, con el fin, entre otras cosas, de frenar el alza de la obesidad en el mundo hacia 2020.
"La lucha contra la obesidad es una prioridad. Es uno de los principales factores de la lucha contra las enfermedades no contagiosas", declaró Francesco Branca, quien dirige el departamento de la OMS que tiene a su cargo la nutrición para la salud y el desarrollo.
Según un estudio publicado hace dos años que examinó la evolución del sobrepeso entre 1980 y 2008 en las personas mayores de 20 años, en 2008, más de uno de cada diez adultos en el mundo era obeso. De los países ricos, el más afectado por la obesidad era Estados Unidos, seguido por Nueva Zelanda, mientras que la población de Japón era la que menos padecía sobrepeso. Los países de habla hispana más afectados por la gordura eran México, España, Argentina, Cuba y Brasil.
El plan de la OMS, que incluye varias medidas de distinto tipo, urge a las compañías de alimentos y bebidas a bajar los niveles de sal y azúcar que agregan a sus productos, a sustituir las grasas saturadas por insaturadas, también conocidas como "grasas buenas", o a reducir las porciones.
También insta a las autoridades nacionales a controlar la publicidad de comidas y bebidas perjudiciales para la salud dirigida a los niños, con el fin de reducir la obesidad de los menores.
La Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas (IFBA), de la que forman parte grandes empresas del sector afirma apoyar el plan de la OMS, pero no comparte la idea de poner nuevos impuestos y advierte que podrían incitar a la gente más pobre a comprar productos más calóricos y menos nutritivos.
"Las medidas fiscales que procuran específicamente cambiar el comportamiento son difíciles de diseñar y de aplicar", declaró Jane Reid, de la IFBA, a la AFP en un mensaje electrónico.
Impuestos de este tipo "tendrían efectos más duros para las familias con bajos ingresos", las cuales podrían compensarlos "comprando alimentos más energéticos y menos nutritivos", según la IFBA.http://www.docsalud.com/articulo/4700/oms-propone-impuestos-para-alimentos-poco-saludables

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hay individuos "obesos" de peso normal


Según los especialistas, es la calidad y la distribución del tejido graso lo que determina el riesgo metabólico, no sólo la cantidad
MAR DEL PLATA.- Por momentos, las sesiones del X Congreso de Obesidad y Trastornos Alimentarios, que acaba de finalizar en esta ciudad, alcanzaron profundidades filosóficas. "¿Qué es la obesidad? ¿Qué es ser obeso? ¿Es lo mismo ser obeso que estar enfermo de obesidad?", se preguntaron los especialistas en una de las conferencias que inauguraron las jornadas. Las respuestas no resultaron tan sencillas ni obvias como podría imaginarse. Todo un cúmulo de investigaciones está indicando que, cuando hablamos de salud, no basta con alcanzar el dorado galardón de "peso normal" que determina el índice de masa corporal (peso dividido por el cuadrado de la altura). Hay personas pesadas y, sin embargo, con mejor salud metabólica (es decir, niveles adecuados de colesterol y triglicéridos en sangre, buena sensibilidad a la insulina, sin hipertensión ni intolerancia a la glucosa, todo lo cual reduce el riesgo de varias enfermedades) que individuos delgados, pero cuyo tejido graso es, desde el punto de vista cualitativo, cuantitativo y funcional, inadecuado. Es más: un estudio publicado en la revista Circulation descubrió que entre mujeres con igual estado metabólico, una mayor adiposidad puede reducir (y no aumentar) la prevalencia de enfermedad coronaria.
¿Quiere decir que tenemos que dejar de lado todo lo que habíamos aprendido sobre los trastornos que acarrea la obesidad? "No -corrige la doctora Rosa Labanca, docente de la UBA y presidenta del Congreso de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota)-. Significa que, si bien el índice de masa corporal es una primera señal de alerta, igual que la relación entre la cintura y la cadera [que en las mujeres no debería ser superior a 0,72], para evaluar la salud de nuestros pacientes tenemos que ir más allá de estos números e investigar, por ejemplo, cómo es su alimentación y cuál es la proporción y distribución de músculo y tejido adiposo de su organismo."
A medida que la ciencia logra nuevos conocimientos sobre el caleidoscopio fisiológico del organismo humano, el panorama de la obesidad se va haciendo cada vez más complejo. Según explica el doctor Gustavo Lobato, médico nutricionista y deportólogo de la UBA, además de secretario de la Saota, una clasificación aproximada de esta nueva visión indica que, en todas las categorías de peso, hay individuos metabólicamente sanos y otros que sufren problemas metabólicos.
"¿Cuál es la diferencia entre un individuo obeso metabólicamente sano y un obeso en riesgo? -se pregunta Lobato-. El primero tiene poca grasa visceral, porque tiene buena cantidad de tejido celular subcutáneo. Tiene alto índice de masa corporal, pero también alta sensibilidad a la insulina, y adipocitos en cantidad y calidad adecuadas que pueden albergar el exceso energético. Es un obeso que no tiene las complicaciones metabólicas de la obesidad, aunque -aclara- pueda padecer las complicaciones mecánicas, como la apnea del sueño o los trastornos articulares. En el segundo, el tejido celular subcutáneo está desbordado. Lo mismo puede ocurrir en personas con índice de masa corporal normal, como los individuos mayores que sufren pérdida de masa muscular y disminución de la masa ósea, pero acumulación de grasa visceral. Tienen bajo peso, pero alta proporción de grasa dañina."
Según el doctor Alex Valenzuela, presidente de la Sociedad Chilena de la Obesidad, cuando se aumenta de peso, diversos factores determinan dónde almacenaremos los triglicéridos (grasas sintetizadas a partir de los alimentos), si en el tejido adiposo subcutáneo o en el profundo, visceral. "Depende de factores genéticos, del estrés... También sabemos que el sedentarismo condiciona la distribución del tejido graso hacia lo más profundo -explica-. Vemos cada vez más pacientes que, a pesar de su índice de masa corporal elevado, no tienen dislipidemia; no tienen hipertensión; no tienen problemas de intolerancia a la glucosa, pero en ellos la pregunta es cuánto tiempo pueden permanecer así. Un caso es el de los luchadores de sumo, que tienen índice de masa corporal superior a cuarenta, consumen 7000 calorías diarias y son metabólicamente normales mientras realizan seis horas diarias de gimnasia que redistribuye su grasa hacia los tejidos subcutáneos. Pero cuando dejan de hacer la actividad física que practicaban, padecen todas las enfermedades metabólicas propias de las personas obesas y la mayoría fallece del corazón desde los 35 años en adelante. Entonces, ¿existe el obeso sano?"
Al parecer, una cosa es definir obesidad y otra diferente, quién es obeso. "No son obesos todos aquellos que la parecen -concluye el doctor Julio Montero-. Me parece que lo más importante no es determinar quién es obeso clínico, sino quién es obeso metabólico. Hay casos en que el tejido adiposo puede ser un factor protector y, por otro lado, es importante que no se nos escapen individuos dismetabólicos sólo por no tener un excesivo sobrepeso."
UNA DIETA INFLAMATORIA
MAR DEL PLATA.- Una de las hipótesis que explicarían por qué es tan nociva la grasa visceral es que se encuentra infiltrada por una gran cantidad de macrófagos, células del sistema inmune asociadas con los procesos de inflamación. "Una posibilidad es que los pacientes obesos metabólicamente normales carezcan de la infiltración de macrófagos, que son los que más generan las sustancias negativas que producen resistencia a la insulina", explica el doctor Valenzuela. Según especialistas de la Saota, la alimentación baja en carbohidratos, y con carnes, verduras y frutas sin procesar, más algo de lácteos tendría también efectos antiinflamatorios en el organismo.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1324761