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lunes, 13 de febrero de 2017

Clases de neurociencias del amor, lo último para encontrar la pareja ideal

Hace ya más de dos décadas que las neurociencias estudian en detalle uno de los temas centrales de la humanidad: el amor. Desde que la antropóloga Helen Fisher analizó las primeras imágenes de FMRI del cerebro de personas enamoradas (y halló dos regiones muy activas: el núcleo caudado, relacionada con el sistema de recompensa y el área tegmental ventral, liberador de dopamina), cada vez más laboratorios investigan las bases neurobiológicas del romance.
Hoy sabemos que el amor es una experiencia que involucra, en forma masiva, los diversos sistemas cerebrales de recompensas”, explicó Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva y rector de la Universidad Favaloro. Y agregó: “Sobre la base de investigaciones y estudios en neurociencias es posible intentar definirlo como un estado mental subjetivo, que consiste en una combinación de emociones, motivación –clave para el logro de metas y objetivos– y funciones cognitivas complejas. El amor, más que una emoción básica, es un proceso mental sofisticado y complejo”. De la mano de los nuevos conocimientos del cerebro enamorado y también de la moda de lo “neuro”, cada vez hay más cursos y seminarios que buscan enseñar “la ciencia del amor” para que varones y mujeres puedan encontrar a su media naranja. Y hasta en España se acaba de abrir la primera Escuela Neurocientífica del Amor, que propone ayudar a las personas a identificar quién es la pareja perfecta a través de un test cognitivo. La Universidad de Palermo dará mañana, un día antes de San Valentin, un seminario sobre “Teoría y práctica del amor” que intenta transmitir conocimientos científicos sobre este sentimiento. Algunas de sus temáticas: la naturaleza humana del amor, de la ciencia a la experiencia, tips para disfrutar un encuentro entrenado y los sentidos en la acción de enamorar.
Clases de neurociencias del amor
 “En las charlas buscamos que las personas se conecten con sus sentidos y cambien sus sistemas de referencia y de atención. Sabemos que en el cerebro se encienden diferentes redes neuronales en función de estímulos y por eso planteamos hacer ejercicios como besos con pinturas comestibles”, explicó Alejandra Zuccol, del laboratorio del disfrute de la UP. La idea de aprovechar la ciencia para mejorar el bienestar afectivo es también la base de la Escuela Neurocientífica del Amor, que acaba de abrir sus puertas en España. “Desarrollamos un coaching en sinapsis interpersonal, basados en el avance de las neurociencias”, le dijo a PERFIL Miguel Iglesias, su director. En sus seminarios teórico-prácticos se realizan test cognitivos que le permiten a cada persona determinar su perfil sináptico sobre la base de sus características personales, y luego identificar un perfil complementario; lo que denominan “love sinapsis”. Las sesiones, que imparten psicólogos y biólogos –en grupos de veinte personas a un precio promedio de 175 euros (cerca de $ 3 mil)–, tienen como objetivo “convertir sexo en relaciones de amor, optimizar las interacciones en Tinder y liberar el lenguaje corporal en la seducción y en la cama”.  En 2004 Fisher desarrolló a pedido del portal de citas Match.com un algoritmo que permite a dos personas conocer el grado de compatibilidad que existe entre ambas. Esta es la teoría que sustenta a la Escuela y otros apps de citas populares como Tinder. Sin embargo, Manes advirtió que es importante repensar las expectativas que la gente deposita sobre estos sitios. “Si bien las nuevas tecnologías nos permiten obtener imágenes precisas de lo que pasa en el cerebro cuando nos enamoramos, tenemos que ser cuidadosos en la interpretación de sus resultados. En definitiva, sólo nos dan información sobre la relación entre la activación de un área cerebral y el estado de enamoramiento”. Hasta la propia Fisher critica que estos sitios de citas están mal denominados: “Son, más bien, espacios para buscar personas disponibles, no para “matchear” iguales. Porque cuando se concreta el primer encuentro cara a cara, nuestros cerebros comienzan con el cortejo amoroso igual que lo hicieron durante el último millón de años”.http://www.perfil.com/ciencia/clases-de-neurociencias-del-amor-lo-ultimo-para-encontrar-la-pareja-ideal.phtml

martes, 28 de julio de 2015

El Amor No Es Un Sentimiento, Es un Impulso: Neurociencia.

El fenómeno del amor incluye procesos neurológicos, conductuales y emocionales, que de alguna manera invaden todo nuestro cuerpo es por ello que estar enamorado es, cuando todo es favorable, una de las mejores experiencias en el ser humano. En su trabajo sobre el amor, Helen Fisher, investigadora de la Universidad de Rutgers, colocó a 32 personas profundamente enamoradas en un escaner de resonancia magnética, con la finalidad de registrar su actividad cerebral, de estas 32 personas 17 de ellas estaban profundamente enamorada y eran correspondidas y 15 estaban profundamente enamoradas y despechadas.Con base en los resultados, para Helen Fisher el amor no es un sentimiento sino un impulso, originado en el motor de la mente, de la parte de la mente que desea, que ansía. Fisher comprobó que zonas importantes del cerebro se activan cuando nos encontramos centrados en el objeto de nuestro afecto, una de ellas tiene que ver con nuestros cerebro primitivo reptiliano, el núcleo caudado. De igual manera el “amor” acciona las zonas del cerebro asociadas con la liberación de dopamina, oxitocina y  norepinefrina, entre otras.  Fisher ha mencionado que estar enamorado es muy similar a estar bajo la influencia de alguna droga dura ya que la zonas cerebrales que se activan cuando nos centramos en el objeto amado son las mismas que se activan cuando nos encontramos drogados.
Según Fisher, el amor romántico es uno de los tres sistemas cerebrales que evolucionaron del apareamiento y la reproducción:
love amor gif emotivo 14
1.- El impulso sexual: El deseo de gratificación sexual, hormonas sexuales como la testosterona y el estrógeno toman el escenario principal.
2.-Amor romántico: Euforia, obsesión del amor fresco. Sustancias químicas como la adrenalina, la dopamina y la serotonina hacen que comencemos a sentirnos “enamorados”, imposible pensar en nada más que en nuestro objeto amado, la dopamina nos hace sentir un placer intenso, la adrenalina y el cortisol comienzan a inundar el torrente sanguineo es decir, nos sentimos magnificamente y por otro lado nos convertimos en un manojo de nervios.
3.- Apego: La sensación de calma y seguridad que puedes sentir con una pareja a largo plazo. Las sustancias químicas cambian ahora la protagonista es la oxitocina, la llamada hormona del amor, misma que permite a las madres crear un vinculo fuerte con su bebé durante el periodo de lactancia y que inunda el cuerpo cuando experimentamos un orgasmo, presumiblemente para sentirnos más unidos con nuestra pareja.Estos sistemas cerebrales son la manera en que la naturaleza nos hace sentir la necesidad de tener y seleccionar una pareja con el objetivo de preservar la especie mediante la procreación y permanecer unidos el tiempo suficiente criar a nuestros hijos. Con esto podría decirse que las mariposas en la cabeza, la sensación de confort, las ganas locas de escuchar la voz de tu amad@, los deseos intensos de verle sonreír, la vida color de rosa, el corazón roto, los celos, etc, no son más que manifestaciones de nuestra evolución natural.https://diavirtual.wordpress.com/2014/05/27/del-amor-sin-lo-romantico-amor-romantico/