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martes, 11 de noviembre de 2025

Por qué los expertos sugieren comer legumbres diariamente y cuáles son las más saludables

 Incorporar legumbres a la dieta diaria recibe un respaldo creciente de expertos en nutrición y reconocidos chefs del Reino Unido. La campaña “Bang in Some Beans”, promovida por la organización benéfica británica Food Foundation, advirtió sobre un dato preocupante: las dietas bajas en legumbres se relacionan con hasta 9.000 muertes prematuras anuales en Reino Unido.Diversos estudios concluyeron que quienes incorporan frecuentemente legumbres muestran tasas reducidas de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

Investigaciones de la Universidad de Harvard, tras más de 30 años de seguimiento a 206.000 personas, acreditan que una dieta rica en productos vegetales, incluidos los porotos, disminuye la mortalidad prematura por múltiples afecciones.El consumo de legumbres sigue siendo insuficiente en muchos hogares, a pesar de la sólida evidencia que respalda sus beneficios nutricionales.Linia Patel, portavoz de la Asociación Dietética Británica y especialista en este grupo de alimentos, comentó a The Times que “La Salud Pública de Inglaterra incluye a las legumbres dentro de las porciones que conforman las cinco raciones diarias recomendadas de frutas y verduras”.

Más allá de ese estándar, la experta sostiene que existen fundamentos para promover su presencia cotidiana en la alimentación, dado que su ingesta habitual continúa siendo baja y no alcanza los niveles recomendados para obtener efectos significativos en la salud.Patel subrayó que aumentar la cantidad diaria de legumbres, idealmente duplicando el consumo habitual a 30 gramos, podría generar mejoras concretas gracias a su aporte en fibra, proteínas y micronutrientes esenciales.

Esta combinación favorece el control del peso, contribuye a reducir factores de riesgo asociados a enfermedades crónicas y ofrece una alternativa accesible y sostenible para incorporar más nutrientes de calidad a la dieta.

Ventajas nutricionales de las legumbres

Todas las legumbres concentran fibra y proteínas, elementos cruciales para estabilizar el azúcar en sangre y prolongar la saciedad. “Esto significa que pueden ayudar a controlar el peso”, recalcó Patel.



Datos publicados por la nutricionista en el European Journal of Clinical Nutrition demostraron que consumir apenas tres cucharadas semanales de legumbres cocidas reduce el riesgo de cáncer de colon en un 21% respecto de quienes no las incorporan.Recorrido por las legumbres más saludables

Entre la extensa variedad, los garbanzos destacan por fortalecer los huesos y aportar folato, manganeso y fósforo. Un análisis en Nutrients asocia su consumo con mayores niveles de fibra, vitaminas y minerales, mientras que datos de la Revista de la Asociación Médica Canadiense muestran que los garbanzos y las lentejas disminuyen el colesterol LDL.Los porotos blancos ofrecen proteína vegetal y fibra. Nutricionistas de la Universidad de Texas A&M comprobaron que agregar una porción diaria de estos porotos en personas con sobrepeso incrementa la diversidad microbiana intestinal, un indicador relevante en la prevención de afecciones del colon.

Las chauchas ofrecen un perfil nutricional destacado: son ricas en proteínas, fibra y micronutrientes como hierro, ácido fólico y zinc. Según los estudios dirigidos por la profesora de la Universidad de Reading y experta en nutrición, Julie Lovegrove ayudan a reducir el colesterol, mejorar la saciedad y regular el azúcar en sangre.

Por otro lado, los porotos negros se distinguen por su contenido en colina y antocianinas, pigmentos antioxidantes relacionados con propiedades antiinflamatorias y reducción de la ansiedad, según investigaciones publicadas en el American Journal of Clinical Nutrition.También se destacan en este conjunto los porotos colorados y los cannellini, conocidas por su aporte de proteínas, fibra, hierro y otros micronutrientes.

Los porotos colorados suman tocoferoles, antioxidantes vinculados con la protección celular y la reducción de la presión arterial, mientras que los extractos de porotos cannellini pueden limitar la absorción de carbohidratos y contribuir al control metabólico y del peso.

Beneficios especiales de la soja y otras alternativas

La soja y los edamames resultan valiosas por su proteína de alta calidad e isoflavonas, compuestos de origen vegetal similares al estrógeno.https://www.infobae.com/salud/2025/11/11/por-que-los-expertos-sugieren-comer-legumbres-diariamente-y-cuales-son-las-mas-saludables/


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jueves, 11 de julio de 2019

¿Comer rápido engorda?

En estos tiempos, comer a contrarreloj parece que se volvió un hábito. Estados de ansiedad o falta de tiempo para dedicarle a la comida han provocado que, en lugar de disfrutar un bocado, lo traguemos rápido y casi sin masticar. Esto causa malestar abdominal, acidez, hinchazón y sobrepeso.Sin duda alguna comer rápido puede provocar obesidad. Al masticar menos se reduce la sensación de saciedad y se come en mayor cantidad.
No tomarse el tiempo de masticar puede causar desde malestar abdominal hasta sobrepeso. 
Los motivos
Es importante saber que a la hora de comer el cerebro y el estómago trabajan juntos para controlar el apetito. Cuando se come rápido no se le da al intestino el tiempo necesario para que libere la hormona Leptina que le indicará al cerebro que paremos de comer.Este proceso lleva unos 20 minutos desde el primer bocado que llevamos a la boca. Para el que come rápido, el problema es que puede ingerir una gran cantidad de alimentos mientras se cumplen esos 20 minutos.
Al mismo tiempo aparecen síntomas de malestar debido a que al masticar poco los alimentos llegan mal triturados al estómago y deberán permanecer más tiempo, provocando mayor secreción de ácido clorhídrico y la consecuente sensación de ardor estomacal. Si el estómago no es capaz de deshacer todo lo ingerido, lo volcará en el intestino el cual se llenará de agua y aparecerá la sensación de hinchazón. Todo esto lleva a la conclusión de que comer rápido no es un buen negocio.
¿Qué hacer para comer más lento?
Si logramos cambiar el hábito de comer rápido se podrá lograr también bajar de peso. Para ello, les comparto algunas técnicas que pueden ayudar a mejorar el timing de la ingesta:
  • Cortar bocados más pequeños: ayudará a deshacerlos mejor durante la masticación.
  •  Masticar muy bien: es necesario ser consciente de que los alimentos quedaron bien triturados y deshechos en la boca para evitar un trabajo extra al estómago.
  •  Evitar distracciones a la hora de comer: elementos como la tv, los celulares o tablets pueden hacer que estemos distraídos del acto de comer sin tomar conciencia si estamos masticando bien o si estamos o no saciados.
  •  Beber pequeños sorbos de agua durante la comida: esto hará que prolonguemos el acto de comer dándole tiempo al tubo digestivo que envíe las señales de saciedad al cerebro.
  •  Soltar los cubiertos luego de cada bocado: el que come rápido no suelta los cubiertos durante toda la comida, esto hace que mientras mastica una porción ya esté cortando la siguiente apurando lo que tiene en la boca para ingerir el bocado que sigue.
Ahora lo sabemos, comer despacio hará que disfrutemos mucho más del sabor de las comidas, además de evitar ingerir calorías extras al extralimitarnos con las cantidades.
*Analía Moreiro (MN 1663) es Licenciada en Nutrición (UBA) y realizó posgrados y cursos en la Universidad Favaloro y AADYND (Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas). También se dedica a administrar el comedor de un centro de día de discapacitados severos (Grupo Vagues).https://www.ambito.com/comer-rapido-engorda-n5041814

miércoles, 12 de octubre de 2016

Oxitocina: ¿nueva arma contra la obesidad?

La oxitocina es una hormona que se produce naturalmente en el cuerpo humano, e interviene en el parto y la lactancia. Sin embargo, investigaciones recientes han descubierto funciones adicionales: es importante para el comportamiento social, la relación con los amigos,la confianza y el vínculo madre-hijo. De hecho, cuando una madre amamanta a su bebé, su cerebro libera oxitocina para consolidar la conexión entre ambos. Por eso se la llama la "hormona del amor". Además interviene en las funciones cognitivas y en diversos trastornos psiquiátricos como los del espectro autista, la depresión y los trastornos de ansiedad. Las personas tomamos alrededor de 150 decisiones diarias relacionadas con los alimentos y el comer.
Uno de los principales problemas es la dificultad para la mayoría de nosotros para manejar las porciones de los alimentos consumidos. Detener el impulso de continuar comiendo es una tarea demasiado compleja para la mayoría. Esta es una de las causas de la epidemia de obesidad. Diversos factores intervienen. Por un lado está nuestro “genotipo ahorrativo”, que nos dirige a comer todo lo que tenemos delante, con el objetivo de almacenar para tiempos adversos. Por el otro, un entorno que ofrece porciones hipertróficas que a los humanos nos dejan atrapados quizás por nuestra intensa aversión al derroche. Además de los mencionados, recientemente se le sumaron a la oxitocina otros efectos fisiológicos muy importantes sobre la salud: el control del apetito y la regulación del balance energético. En efecto, se ha observado que la reducción del nivel de oxitocina se asocia con obesidad.
Un genotipo ahorrativo nos lleva a comer de más con el objetivo de almacenar para tiempos adversos.
Estudios en ratas y monos, y más tarde en humanos, muestran que el aerosol nasal de oxitocina proporciona efectos terapéuticos contra la obesidad y los trastornos metabólicos relacionados. La razón es que disminuye la conducta compulsiva en personas con sobrepeso y obesidad. En estos estudios la utilización de oxitocina por vía nasal reducía la cantidad de calorías y de grasa que la gente comía.En un estudio se entrenó a un grupo de hombres utilizando spray nasal de oxitocina 15 minutos antes de cada decisión. Los hombres que recibieron oxitocina mostraron un mayor autocontrol después de recibir la oxitocina. Aprender nuevas funciones acerca de la implicación de las hormonas en la regulación del apetito es ciertamente valioso.De todas formas, ¡no salgan a buscar soluciones mágicas! Las personas consumimos lo que el mercado, el restaurante o la familia nos ofrece. De hecho, entre todos instalamos una norma de consumo de cada tipo de alimento que luego es una guía de comportamiento que ya nadie discute.Pero los humanos poseemos errores mentales sistemáticos. Uno de ellos es el llamado “sesgo de unidad”, concepto que se refiere a la sensación de que una porción de alimento en particular es la apropiada o suficiente. El sesgo de unidad proporciona la base para comprender por qué el tamaño de una porción influye en la cantidad de alimento que se consume. Al menos por ahora, la solución a la obesidad no dependerá de una hormona. Sin embargo, nuevas funciones de hormonas conocidas y nuevas vías de administración, la intranasal, por ejemplo, pueden ofrecer estrategias alternativas para abordar esta pandemia de muerte lenta.Afrontar la epidemia de obesidad requiere cambios sustanciales dentro de los paradigmas de tratamiento que en su mayoría solo hacen foco en la estigmatización de alimentos, la prohibición, la demonización, y por supuesto, en cambios en la industria alimentaria que puede aportar soluciones ofreciendo alimentos más saludables reformulándolos y empaquetándolos en la “porción justa” para que la decisión saludable sea la fruta más a mano. Mónica Katz es médica especialista en nutrición de la Universidad Favaloro/Centro Dra. Katz. http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/Oxitocina-nueva-arma-obesidad_0_1666633398.html

martes, 26 de enero de 2016

El plástico de envases de quesos y salchichas también provoca aumento de peso

Un estudio realizado por científicos del Centro de Investigación Medioambiental Helmholz (UFZ) de Leipzig (Alemania) ha comprobado el impacto de los ftalatos, compuestos químicas empleados para aumentar la flexibilidad de los plásticos, en el metabolismo y en el aumento de peso. Los ftalatos, explicó el UFZ en un comunicado, pueden pasar al organismo a través de la piel o de la dieta y afectar el sistema hormonal, pero hasta ahora no se había investigado el proceso metabólico que son capaces de desencadenar esas sustancias.Los investigadores, que han publicado su trabajo en la revista PLOS ONE, consideran alarmantes las cifras de sobrepeso en la sociedad actual y recuerdan que cada kilo por encima del peso ideal aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, daño articular, inflamación crónica y cáncer. Como causantes de ese sobrepeso se encuentran los malos hábitos alimenticios, la falta de ejercicio y factores genéticos, pero también, destacan, compuestos contaminantes como los ftalatos.
Estas sustancias, utilizadas para ablandar los plásticos y hacerlos más flexibles, puede migrar bajo determinadas circunstancias y pasar al cuerpo humano a través de la dieta, transferencia que se produce principalmente en el caso de envases alimentarios de productos grasos como quesos o salchichas.El equipo científico de Leipzig comprobó que los ratones expuestos al ftalato DEHP a través del agua que consumían ganaron peso de forma considerable, especialmente las hembras. "Es evidente que los ftalatos interfieren seriamente en el equilibrio hormonal y que provocan cambios significativos, por ejemplo en el aumento de peso, incluso en bajas concentraciones", subraya el jefe del Departamento de biología de sistemas moleculares del UFZ, Martin von Bergen.Los investigadores comprobaron que, bajo la influencia de los ftalatos, la proporción de ácidos grasos insaturados en la sangre aumentó y se interrumpió el metabolismo de la glucosa. También varió la composición de receptores en la sangre, importantes para el metabolismo general. "Sin embargo, no hay ninguna explicación concluyente de cómo los diferentes efectos de los ftalatos en el metabolismo influyen entre sí y, en última instancia, conducen al aumento de peso", reconoce von Bergen.El equipo científico tiene intención de continuar con sus investigaciones con el objetivo de proporcionar a las autoridades información sobre los riesgos de determinadas sustancias químicas. La investigación fue realizada en cooperación con el Centro de Investigación y Tratamiento Adiposity Diseases de la Universidad de Leipzig y el Hospital Universitario de esa misma ciudad.http://www.rosario3.com/noticias/El-plastico-de-envases-de-quesos-y-salchichas-tambien-provoca-aumento-de-peso--20160125-0009.html

lunes, 25 de mayo de 2015

Mirá mis músculos: crece el consumo de anabólicos en los gimnasios

Ir al gimnasio y combatir el sedentarismo es una de las prácticas más saludables. Pero hay un costado oculto que implica un gran riesgo: cada vez más hombres van a “hacer fierros”y buscan un crecimiento rápido de sus músculos a través del consumo de esteroides anabólicos. Su venta está prohibida en la Argentina (excepto en un producto que se utiliza con fines médicos), pero aún se consiguen en los mismos gimnasios, por Internet o incluso en farmacias.“El uso de esteroides anabólicos para aumentar la musculatura se da principalmente en hombres que rondan los 30 años de clase media y alta. A pesar de que están prohibidos, los consiguen”, cuenta a Clarín Alejandro Rodríguez, magíster en ciencias sociales de la Universidad Nacional de General Sarmiento y becario de doctorado del Conicet en el IDES, quien sigue el problema desde 2002 hasta la actualidad con trabajos publicados desde la mirada etnográfica. Los “fierreros” que consumen esas sustancias lo hacen para verse bien y atraer miradas de los demás.
Crossfit
“Son muy pocos los que compiten como fisicoculturistas”, señala Rodríguez.Cada “fierrero” que entra en el mundo secreto de los anabólicos aprende de otros que están más avanzados. “Por lo bajo, algunos médicos y entrenadores también los recomiendan, o se saca información en foros virtuales. El uso de anabólicos se inscribe en una tendencia a recrear un patrón de belleza específico e incluye seguir una dieta especial, entrenamientos extremos y en algunos casos cirugías. Los anabólicos ofrecen un camino rápido para conseguir el cuerpo de las publicidades”, agrega Rodríguez.Al principio, siguen un plan de consumo de anabólicos en pastillas (que llaman popularmente “estano”) durante varias semanas y que cuestan entre 200 y 400 pesos. Algunos, más “avanzados”, pasan a consumirlos en inyecciones. En algunos casos, se las aplican en farmacias o aprenden a inyectarse las drogas en sus casas, según el relevamiento que hizo Rodríguez. A diferencia del consumo de la marihuana, “los anabólicos generalmente se usan de manera individual y con dosis graduales”.En 2011, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) había advertido que “si bien el consumo de nandrolona y de otros anabólicos como el estanozolol y la testosterona se encuentra prohibido, algunos deportistas los utilizan para aumentar su rendimiento, sobre todo en el caso de actividades como el fisicoculturismo y el tenis, entre otras. Para ello, aprovechan que dichas sustancias se ofrecen por Internet, en algunos casos sólo con una etiqueta donde figura el nombre de la droga y el de la droguería”. Pese a la advertencia de ANMAT, la venta ilegal siguió.El consumo prolongado de los esteroides anabólicos puede generar eventos adversos graves, incluso la muerte. “Desde 2011 en adelante hemos detectado un aumento significativo de casos de hombres que consumen esteroides anabólicos y que han sufrido lesiones severas en el hígado, que los llevaron a la insuficiencia renal”, explica a Clarín Fernando Bessone, profesor de gastroenterología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, a cargo del Registro Hispano-latinoamericano de Hepatoxicidad, que publicó un trabajo en la revista Alimentary Pharmacology & Therapeutics.“El deseo de tener una imagen poderosa y viril –sostiene el médico y psicoanalista Ricardo Rubinstein, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autor de Deportes al diván– hace que los hombres consumidores de esteroides anabólicos nieguen la realidad, que incluye el conocimiento de los efectos tóxicos”.http://www.clarin.com/sociedad/musculos-anabolicos-cuerpo-gimnasios_0_1362464136.html

domingo, 3 de junio de 2012

Diabulimia, un trastorno de la alimentación de muy alto riesgo


Omitir o reducir las dosis de insulina para bajar de peso es la conducta característica de la llamada diabulimia, un peligroso trastorno de la alimentación similar a la bulimia que afecta a muchas adolescentes con diabetes tipo I, una enfermedad cuyo control depende en gran medida de inyectarse insulina. El Colegio Americano de Endocrinología, de los Estados Unidos, acaba de lanzar una campaña en la que alerta sobre los peligros que entraña la restricción voluntaria de la insulina.
"La diabulimia es un trastorno de la alimentación que vemos en la consulta con adolescentes mujeres con diabetes tipo I, que tienen la misma obsesión por el peso que pueden tener las adolescentes no diabéticas, pero que en lugar de vomitar o tener un purga, omiten la dosis de insulina que les corresponde, generalmente después de las comidas", dijo a LA NACION la doctora Carmen Mazza, consultora del Servicio de Nutrición del hospital Garrahan.
Mazza es coautora de un estudio que halló que el 20% de las adolescentes con diabetes tipo I tenía algún trastorno de la alimentación; la diabulimia estaba presente en uno de cada cuatro casos. Según estadísticas norteamericanas, el 30% de las mujeres con diabetes tipo I restringen voluntariamente el uso de insulina en algún momento de su vida.
"La insulina estimula el apetito y la acumulación de grasa corporal, lo que es contrapuesto a la visión de delgadez de muchas mujeres jóvenes", explica Maryjeanne Hunt, una "sobreviviente" de la diabulimia, en un video informativo sobre el trastorno elaborado por el Colegio Americano de Endocrinología.

Un síntoma oculto

La diabetes tipo I representa aproximadamente uno de cada diez casos de diabetes, y se caracteriza por la incapacidad total del organismo de producir insulina, una hormona fundamental para que el cuerpo pueda convertir la glucosa (azúcar) de los alimentos en energía.
"La insulina que los diabéticos deben inyectarse es la hormona más anabólica que existe, porque introduce el azúcar de los alimentos dentro de las células -explicó el doctor León Litwak, presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes-. En ausencia de insulina, el azúcar queda dando vueltas en la sangre del paciente, lo que genera las complicaciones características de la diabetes."
Por eso cuando un diabético no se inyecta las dosis de insulina necesarias, se desnutre y baja de peso, que es el efecto buscado al restringir el uso de esa hormona.
"Si bien el cuadro es muy parecido a la bulimia de la mujer no diabética, adquiere una gravedad tremendamente importante, porque las pacientes van entre la hipoglucemia [azúcar en sangre muy baja] y la hiperglucemia [azúcar muy elevada], con grandes fluctuaciones de su peso. Incluso puede llegar a causar la muerte", agregó Litwak, jefe de la Sección Diabetes y Metabolismo del Hospital Italiano.
Trastornos de la menstruación, caída del pelo y un menor crecimiento son algunos de los efectos a corto y mediano plazo de la diabulimia. Pero lo más alarmante son los efectos a largo plazo: estudios realizados en mujeres con diabulimia muestran que presentan tasas más elevadas de complicaciones de la diabetes -como insuficiencia renal o el llamado "pie diabético"-, una menor expectativa de vida y un mayor riesgo de mortalidad que las mujeres con diabetes sin ese trastorno de la alimentación.
"La diabulimia suele ser un síntoma bastante oculto", comentó la doctora Mazza. Niveles elevados de hemoglobina glicosilada o que no coinciden con los registros de automonitoreo de glucosa en sangre; inexplicables pérdidas o aumentos de peso; disconforme a la hora de comer o inyectarse insulina delante de otras personas, y preocupación excesiva por la imagen corporal y la alimentación son algunos de los signos que pueden hacer visible la diabulimia a los ojos de la familia o del médico.
PERFIL EN CONDUCTA PELIGROSA

  • Diabulimia Es un trastorno de la alimentación en pacientes con diabetes tipo I, que suele manifestarse en la adolescencia, y que afecta a las mujeres.


  • Insulina La conducta característica es omitir las inyecciones de insulina o administrarse dosis subóptimas. También puede asociarse a atracones, vómitos autoinducidos o purgas.


  • Consecuencias La diabulimia hace que las complicaciones de la diabetes aparezcan más pronto, acorta la expectativa de vida y puede causar eventos fatales.
  • 9,6%
    De la población tiene diabetes
    Eso es lo que mostró la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. El tipo I representa aproximadamente uno de cada diez casos.


    • 30%
      Restringe la insulina
      Ese porcentaje de las mujeres con diabetes tipo I en algún momento restringe el uso de insulina, que es la conducta de la diabulimia.

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Quién tiene la culpa del "efecto rebote” tras bajar de peso?

Un estudio encontró que incluso un año después de haber perdido una buena cantidad de peso rápidamente, las hormonas de quienes se han sometido a dieta siguen insistiendo en que se debe comer. Los descubrimientos indican que quien hace dieta y recupera el peso perdido no sólo recae en malos hábitos, sino que está luchando contra una persistente urgencia biológica. "La gente que aumenta nuevamente de peso no debería ser dura consigo misma, ya que comer es nuestro instinto más básico", dijo en un correo electrónico Joseph Proietto, de la Universidad de Melbourne en Australia y un autor del estudio. La recuperación del peso perdido en un problema común que enfrentan quienes realizan dietas. Para estudiar qué lo provoca, Proietto y sus colegas inscribieron a 50 pacientes obesos o con sobrepeso en un programa de dieta de 10 semanas en Australia. Querían ver qué ocurriría en la gente que perdió al menos 10% de su peso corporal. A la postre sólo 34% de los pacientes perdieron esa cantidad y se mantuvieron en el estudio el tiempo suficiente para realizar un análisis. El programa fue intenso. En promedio, los participantes perdieron casi 13.5 kilogramos durante las 10 semanas, más rápido que el consejo estándar de reducir entre 0.5 y 1 kg. por semana. Consumieron de 500 a 550 calorías diarias, utilizando un suplemento alimenticio llamado Optifast más vegetales durante ocho semanas. Después agregaron gradualmente a su alimentación comida común. A pesar de recibir asesoría verbal y por escrito sobre cómo mantener su nuevo peso, aumentaron nuevamente un promedio de 5.5 kg en el siguiente año. Así que aún tenían menos peso que cuando iniciaron la dieta. Los científicos analizaron los niveles en la sangre de nueve hormonas que influyen en el apetito. El descubrimiento clave vino de comparar los niveles hormonales previos al programa de pérdida de peso con los registrados un año después del mismo. Seis hormonas permanecían desequilibradas en una dirección que estimulaba el hambre. Además, quienes hicieron la dieta reportaron que un año después del programa sentían más hambre después de comer de la que sentían antes del mismo. Expertos no relacionados con el estudio dijeron que el efecto persistente sobre los niveles de hormonas no era sorpresivo y que probablemente no tenía nada que ver con la velocidad de la pérdida de peso. Las personas que perdieron menos de 10% del peso corporal probablemente mostrarían lo mismo, aunque en menor grado, dijo el doctor George Bray, del Centro Pennington de Investigación Biomédica en Baton Rouge, Luisiana. Un mensaje clave del estudio es que "es mejor no ganar peso que tratar de perderlo", afirmó Bray. ¿Por qué el cuerpo de una persona a dieta se rebelaría contra la pérdida de peso? Se trata de un vestigio evolutivo antediluviano, cuando la pérdida de peso podía amenazar la sobrevivencia y reproducción, afirmó el doctor Rudolph Leibel, un experto en obesidad de la Universidad de Columbia en Nueva York. La gente que pierde peso significativo no sólo gana más apetito, sino que también quema menos calorías de lo normal, creando "una tormenta perfecta para la recuperación de peso", dijo Leibel. El especialista afirmó que en primer lugar evitar aumentar nuevamente de peso parece ser un problema fundamentalmente diferente a perder peso y que los investigadores deberían poner más atención a ello. El estudio fue financiado por el gobierno australiano, grupos de profesionales de sanidad y una fundación privada. Proietto trabajó en la junta de asesoría médica de Nestlé, fabricante de Optifast, hasta el año pasado. http://www.rosario3.com/salud/noticias.aspx?idNot=100794