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jueves, 21 de enero de 2016

Un snack con sello argentino que quita el hambre

Ante una mesa llena de papas fritas, maníes, palitos e ingredientes varios que conforman la picada poco saludable a la que estamos acostumbrados es difícil ponerse un freno antes de que en los recipientes queden sólo los restos. Un snack elaborado en base a recortes de cuero de cerdo en el que trabajan investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) podría ayudar a controlar el apetito, ya que gracias a su alto valor proteico genera saciedad y, cocinado en microondas, aporta la mitad de las grasas que uno tradicional. 

En Estados Unidos se los conoce como puffed skin snack o pork rinds, en México se los llama botanas, en España y Cuba chicharrón o cortezas de cerdo, mientras que en Portugal y Brasil llevan el nombre de torresmo. En cada país adquieren su particularidad, pero detrás de ellos está la misma materia prima: piel del cerdo cocida y condimentada que se consume como snack. Técnicos del INTI pusieron el ojo en la potencialidad de este alimento y en su posible elaboración para insertarlo en el mercado local.
Su forma es irregular, tienen textura quebradiza, aireada y crujiente. En lo referido al aspecto nutricional no aporta carbohidratos y sí muchas proteínas. Su porcentaje de grasas depende del método de cocción elegido. “En varios países se comercializan fritos o cocidos listos para consumir, pero también como pellets deshidratados que se expanden al cocinarlo en microondas, de modo similar a los pochoclos”, explica Mariana Sánchez del Centro INTI-Carnes en un artículo del Noticiero Tecnológico Semanal del organismo dependiente del Ministerio de Industria de la Nación.El bocadillo que se obtiene al cocinarlo en microondas no sólo genera saciedad por su alto contenido de proteínas, si no que contiene la mitad de la grasa de una papa frita.
Su forma es irregular, tienen textura quebradiza, aireada y crujiente.
Los especialistas del INTI buscaron adaptar y estandarizar el proceso de elaboración del snack a los recursos y al gusto local y para eso probaron diferentes métodos. El resultado final fue evaluado por consumidores habituales de este tipo de bocadillos que dieron su sentencia.Desde el organismo revelaron los secretos de la “receta”: la cocción del cuero de cerdo se realizó primero en agua con aditivos para tiernizarlo y desodorizarlo, luego se desgrasó, se lo cortó en tiras de cinco centímetros y deshidrató en condiciones controladas de humedad y temperatura. Se efectuó la fritura a 180°C, y en horno microondas a máxima potencia. Por último, se saborizó en bombos rotatorios con dos ingredientes diferentes, queso y barbacoa, para luego envasarlo al vacío en porciones de 35 gramos.“Como resultado del trabajo se logró diseñar y estandarizar el proceso de elaboración y expansión por fritura. A futuro se prevé seguir ajustando la cocción del snack en horno microondas ya que permite obtener un producto con menor tenor graso y, por lo tanto, más saludable”, añadió Sánchez. Las dos variedades se sometieron al paladar de 100 consumidores habituales de snacks mayores de 18 años que evaluaron su aceptabilidad global, el color, el olor, la crocancia y el sabor.A 6 de cada 10 les gustó entre moderadamente y mucho el de sabor a queso y sólo el 16% lo rechazó. El de barbacoa tuvo menos aceptación: lo aprobó el 44%, pero una tercera parte de los “probadores” le bajó el pulgar.http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/snack-sello-argentino-quita-hambre_0_1507649540.html

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