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sábado, 28 de mayo de 2011

OBESIDAD: esta sin freno y hay que combatirla globalmente


No basta con constatar: hay que actuar. Mejor, a mayor velocidad y globalmente. Este es el mensaje que transmitió durante la apertura del 18° Congreso Europeo sobre la Obesidad, que finaliza hoy en Estambul (Turquía), la poderosa Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad (IASO según su sigla en inglés). Con la fuerza que le dan sus 10 mil miembros –médicos investigadores–, la IASO lanzó un llamado a los gobiernos que participaron en la cumbre de Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles para que se comprometan con mayor firmeza para prevenir este flagelo moderno . “Mucho se hizo para reducir el consumo de tabaco, la cantidad de sal de los alimentos y el consumo de alcohol. Pero, en muchos países, los problemas causados por la obesidad podrían dejar atrás pronto a los derivados del tabaquismo.Y si no actuamos con rapidez, perderemos la batall a” afirma el profesor Philip James, presidente de IASO. Ya que la obesidad juega un papel central en el desarrollo de muchas enfermedades crónicas: diabetes no insulino dependiente, hipertensión arterial, afecciones cardiovasculares o respiratorias y determinados tipos de cáncer. En el mundo hay 500 millones de adultos obesos (200 de ellos son hombres y 300 mujeres).Por otro lado, 1.460 millones de adultos tienen sobrepeso, en total, cerca de un tercio de la humanidad. Una evolución mucho más preocupante si se tiene en cuenta que la epidemia está especialmente extendida en países emergentes, que sus causas son múltiples (comida chatarra, sedentarismo, estrés, predisposición genética) y que su tratamiento, una vez que se instala el sobrepeso, sigue siendo ineficaz básicamente. ¿Qué hacer entonces? Prevenir su aparición desde los primeros años de vida.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 43 millones de chicos, menores de 5 años, tenían sobrepeso en el mundo en 2010. La mayoría vive en países en desarrollo. Sin embargo, la experiencia muestra que es posible lograr un cambio duradero de las conductas durante la infancia si se toman medidas en programas escolares. Pero ¿qué política de prevención se debe preconizar? ¿Es necesario poner el acento en la nutrición o en la actividad física? ¿Para qué población y en qué contexto? El congreso de Estambul aporta datos interesantes porque puso sobre el tapete la riqueza de las investigaciones europeas.
Los proyectos en materia de obesidad infantil no escasean.
Empezando por la Iniciativa para la Vigilancia de la Obesidad en el Niño (COSI según su sigla en inglés). Implementada por la OMS en 2005, apunta a medir la evolución del sobrepeso y la obesidad, los hábitos alimentarios y el ejercicio físico en alumnos de escuelas primarias con dos años de intervalo valiéndose de muestras de chicos de 6 a 9 años. Los primeros datos fueron de 2007-2008 en 13 países europeos. Los segundos en 2009-2010 en 17 países.Suecia descubrió por ejemplo que el 17% de sus chicos tenían sobrepeso (y que el 3% de ellos eran obesos) y que este porcentaje era más elevado en las zonas rurales, en donde el nivel socioeconómico es menos elevado que en las zonas urbanas.

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