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viernes, 30 de diciembre de 2016

Tips para preparar una ensalada saludable sin cometer errores

Es frecuente escuchar en quienes se interesan por cuidar su salud la frase “almuerzo ensalada todos los días”. ¿Pero qué ingredientes debe tener este plato para que sea saludable además de nutritivo? ¿Y qué otros aditamentos hace que esta opción, en teoría sana, no sea tan buena para la salud como parece? La licenciada en Nutrición Silvina Tasat expresa que “lo importante es la incorporación de vegetales, en especial los que proveen una mayor saciedad y masticación, cantidad de fibra y tiempo de permanencia en el estómago”. Estas propiedades suelen hallarse en los vegetales crudos, entre ellos lechuga, rúcula, radicheta, berro, rabanito, repollo blanco y morado, apio, hinojo, zanahoria, tomate, hojas de espinaca cruda, pepino, ajíes, cebolla, palmitos, brotes de soja, arvejas y rabanito. Por otra parte se debe tener en cuenta que a mayor variedad de colores tenga nuestra ensalada, mayor riqueza de vitaminas y minerales  aportará. Si se eligen vegetales cocidos como remolacha, chauchas, espinacas, ajíes berenjenas, brócoli, coliflor, cebollas, calabaza, zanahorias o repollitos de Bruselas, lo ideal es prepararlos de forma simple, con la menor pérdida de nutrientes, como por ejemplo al vapor, asados o grillados.
“A éstas bases de vegetales crudos o cocidos podemos agregar  tiras de pollo grillado, atún al natural, tiras de carne roja magra, salmón ahumado o un huevo duro, fuentes de proteínas de alto valor biológico”, indicó Tasat. Agregó que si se desea incorporar algún cereal o vegetal feculento, es preferible el arroz yamaní o integral, trigo burgol, quinoa, granos de choclo o papa hervida cortada en cubos o fideos fríos de trigo candeal tipo tirabuzones, moños o mostacholes, cocinados al dente. También se pueden agregar legumbres como lentejas, garbanzos, arvejas o porotos, ricos en fibras solubles, ya que este grupo proveerá hidratos de carbono de absorción lenta, que brindan mayor saciedad. Pero tampoco hay que pasarse en cantidades: se debe calcular una taza medida en cocido de estos ingredientes. Para condimentar, es preferible  el vinagre de vino, alcohol o manzana, jugo de limón o aceto balsámico como medio ácido, aceite de oliva, girasol, canola o maíz, midiendo cantidades ( una cucharada de postre de 10cc aporta 100kcal) y moderada cantidad de sal. De acuerdo con Tasat, se deben evitar la mayonesa y la salsa golf (o utilizar las versiones light, en igual cantidad que el aceite, y no todos los días) y también es aconsejable no agregar aderezos de ensaladas  y los quesos duros en escamas o cubos, ricos en grasas y sal. Como toque final, crocante y saludable, se pueden agregar semillas de girasol y sésamo tostadas, lino y chía.http://www.docsalud.com/articulo/7681/tips-para-preparar-una-ensalada-saludable-sin-cometer-errores

Fiestas: a no vivirlas como una obligación

Festividades religiosas, en particular la Navidad, se implantaron en nuestra cultura como un momento festivo casi obligatorio, de manera independiente de la condición de creyente. Si en estas fechas se produce un pasaje depresivo, es quizá porque se idealiza dicho momento, en el cual se supone que las familias se reúnen en paz y sin conflictos, como si debiera alcanzarse una armonía perfecta que poco tiene que ver con la realidad. Por otro lado el aspecto instituido de las Fiestas es contrario a la festividad espontánea, lo que le da a veces un carácter imperativo. Los malabares que deben hacerse para reunirse, en particular en el caso de familias ensambladas, para que nadie se sienta excluido, hablan por sí mismos. En esas fechas las emociones suelen estar a flor de piel. Por un lado porque son íconos relacionados con la infancia, dan cuenta del tiempo que pasa y de la ausencia de seres queridos que no están más. Señalan con agudeza la presencia de las ausencias que en otros momentos del año no suelen ser tan vívidas. Pero también afloran conflictos latentes que pueden paradójicamente revitalizarse ante expectativas desmesuradas.
Es probable que la Navidad sea un momento en el cual algunas personas se contactan con sus emociones más profundas ligadas a la niñez, que no se despiertan en otro momento del año No es necesario que las personas que no creen en la Navidad desde un punto de vista religioso se plieguen a ese festejo colectivo si no lo desean. La vida merece que uno tenga la disposición de festejar no tanto de manera instituida sino de manera espontánea a lo largo del año. La presión cultural del gran momento de felicidad que deberían ser las Fiestas no deja de ser una forma de imperativo angustiante: ¡tenés que ser feliz en Navidad!  Como si un momento de alegría, algo tan inmanente y subjetivo,  pudiera alcanzarse de manera voluntarista en una fecha predeterminada. También el festejo por el Año Nuevo suele ser un momento de balance, de evaluación de aquello que se logró, pero también de frustración por lo que no pudo lograrse en el curso del año que pasó. Así surgen proyectos de cambio y propósitos loables, como si el fin del año marcara en la persona un momento bisagra en sus deseos, cuando en realidad los proyectos y deseos están pautados por tiempos internos y no por fechas de calendario. Los grupos más vulnerables son aquellas personas que por el motivo que sea se encuentran solas y no viven su situación de manera serena. Puede generarse en ellas un sentimiento de exclusión de las festividades colectivas y por ende de la vida en sociedad, lo que incrementa su vivencia de soledad angustiante. Pero también lo son los niños en situaciones precarias de vida, momento en el cual las carencias, ya sean afectivas, económicas o ambas, se ponen en relieve. Puede ser un momento de generosa empatía para con el otro que quisiera festejar y no tiene con quién, acercarse, compartir. En estos casos  existe la oportunidad de festejar el momento solidario
Por ende, se sugiere:
• No vivir las fiestas como un momento obligado de reunión sino como una ocasión más de encuentro grupal, pero sin expectativas desmesuradas en cuanto a la "perfección" de dicho festejo.
• Vivir estas fechas de manera serena, dándoles un contenido simbólico que permita lograr a la vez sustancia y sentido.
• No esperar el fin de año para hacer balances de vida, sino ir haciéndolos en el curso del año, de acuerdo a los propios deseos, y no en función de mandatos externos que nos alienan.
• Tener en cuenta que las festividades suelen revelar estados de ánimo latentes, ya sea de tristeza o de alegría. Una manera de tomar consciencia de un estado de ánimo que en otros momentos del año puede pasar desapercibido.
• Y si no se logró una fiesta "perfecta" y usted no fue "totalmente feliz" es porque usted es un ser humano que no logrará nunca la perfección, algo que si se logra aceptar es digno de ser festejado.
*El doctor Juan Eduardo Tesone es psicoanalista,  Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina  y de la Psychanalytique de Paris y  Médico psiquiatra de la Universidad de París XII. http://www.docsalud.com/articulo/7673/fiestas-a-no-vivirlas-como-una-obligaci%C3%B3n

lunes, 12 de diciembre de 2016

El “decálogo de oro” para la mejorar la calidad de vida

Las enfermedades no transmisibles (ENT)  se caracterizan por no transmitirse de persona a persona, ser de larga duración y evolucionar con lentitud. Dentro de este grupo también se encuentran el cáncer y las dolencias respiratorias crónicas. En estas dolencias intervienen diversos factores, como herencia (15%), medio ambiente (40%) y estilo de vida (40%).
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, representan el 80% del total de muertes y el 76% de los años de vida ajustados por discapacidad. Ante tal escenario, Cormillot encabezó la charla “Manejo de enfermedades crónicas no transmisibles”, en el marco de la 3° reunión científica del año de la SAN, en la que también reveló el “decálogo de oro” para cambiar hábitos.
“Cada persona tiene control directo sobre casi la mitad de los factores que influyen sobre su salud”, resaltó Cormillot y explicó que el abordaje de las enfermedades crónicas incluye opciones terapéuticas individuales o grupales que siempre deben estar a cargo de equipos interdisciplinarios bien informados y entrenados.
“La tarea fundamental es trabajar en fortalecer la continuidad, ya que la principal barrera hacia la recuperación se debe al incumplimiento terapéutico que aumenta el riesgo de complicaciones”, enfatizó.
En este sentido Cormillot y la SAN puntualizaron en que “la combinación de cambios en el estilo de vida junto con tratamientos médicos específicos permite, en la mayoría de los casos, una excelente calidad de vida, siendo el compromiso del paciente con su salud un eje fundamental para el éxito terapéutico”. Entre los consejos del llamado “decálogo de oro”, destacaron:
• Conocer las señales de las afecciones físicas y mentales más frecuentes para fortalecer el autocuidado responsable de la salud.
• Hacerse chequeos y seguir las indicaciones del médico.
• Incorporar una alimentación equilibrada: comer en forma moderada y variada para aportarle al cuerpo los nutrientes que necesita.
• Sumar al menos 30 minutos de actividad física a diario.
• Evitar el tabaco y vigilar el consumo de alcohol.
• Respetar el descanso y el ocio.
• Conservar la mente activa.
• Atender los pensamientos, las emociones y el estrés..
• Aprender a administrar el tiempo.
• Cultivar relaciones sanas.
http://www.docsalud.com/noticia.aspx?ix=7669