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lunes, 15 de octubre de 2012

El auge de los nutrigenómicos


Son moléculas presentes en algunos alimentos capaces de modificar genes que expresan enfermedades. Los nutrigenómicos son moléculas presentes en alimentos de origen vegetal (fitoquímicos), capaces de modificar genes que expresan determinadas enfermedades. Los encontramos principalmente en crucíferas (brócoli, coliflor, rabanito, repollo, repollito de Bruselas, nabo), frutos de bosque (o frutos azules – rojizos – violáceos), algas marinas y hongos.
Los presentes en las crucíferas, por ejemplo, son capaces de bloquear genes que expresan cáncer de mama en la mujer, lo que implica que si una persona tiene todo un historial de antecedentes en la familia, consumiendo este tipo de producto podría llegar a evitar que el gen se exprese porque quedará bloqueado por el fitoquímico y la enfermedad no aparecerá. Los nutrigenómicos se pueden obtener de alimentos en su consumo habitual. Pueden ser frescos o con los grados de cocción apropiados que no desnaturalicen los fitoquímicos. También están presentes en jugos recién exprimidos, tisanas, etc. Y se pueden incorporar a la dieta en forma de cápsulas, comprimidos o soft-geles.
Cedoc.
Existen ya varios ensayos, no sólo en animales sino también en humanos, que permiten individualizar la cantidad de gramos a ingerir de cada alimento. La dosis deberá indicarla el profesional tratante, de acuerdo al cuadro del paciente.
Lo importante es que se cuente con un buen asesoramiento profesional.
Gracias a su descubrimiento, la ciencia evoluciona a grandes pasos. A partir del conocimiento del genoma humano se podrá vislumbrar, desde el nacimiento de una persona, cuáles son sus genes defectuosos y a partir de allí trabajar con una dieta adecuada que permita la “no expresión” de esos genes.
Los nutrigenómicos combaten enfermedades como diabetes, cáncer, artritis, Alzheimer, a través de toxicidad hística (toxicidad de los tejidos). muchos de los fitoquímicos trabajan en estimular procesos de detoxificación (por ejemplo, el sistema glutatión en el hígado), a la vez que promueven la secreción de moléculas antioxidantes (como las catalasas, entre otras). También trabajan disminuyendo citoquinas proinflamatorias y vías de señalización relacionadas al gen que puede “disparar” un proceso patológico. Se trata de una sumatoria de efectos y no sólo una actividad específica. Ya están apareciendo en el mercado farmacéutico internacional líneas de productos nutrigenómicos basados en moléculas de alimentos y plantas. De ahí la importancia de innovar en el área de la investigación científica a partir de la búsqueda de firtoquímicos allí.
(*) Presidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina y Presidente Honorario de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.http://mia.perfil.com/2012-10-12-313-el-auge-de-los-nutrigenomicos/

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