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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Prohibido el sorteo de animales

Entregarlos  como "premio" es cosificarlos y ponerlos en riesgo. Respetar su condición de seres sintientes es,  además, una manera de educar a los chicos en el respeto a la vida. Es muy importante que la comunidad sepa que entregar animales como premio en cualquier  tipo de sorteo o, también, a cambio de bonos recibidos por la compra de mercaderías, es ilegal en la Ciudad de Buenos Aires, debido a lo impuesto por la Ordenanza  Municipal (hoy Ley)  41.904/87, que establece en su artículo primero: ”Prohíbese en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, el ofrecimiento en concepto de premio, regalo con fines promocionales, en ferias, exposiciones, espectáculos públicos, canje de bonos por animales vivos de cualquier especie".

La década del 80 fue muy difícil para las sociedades protectoras; la Declaración Universal de los Derechos del Animal se había proclamado apenas cuatro años antes y no era muy común que los principios de empatía hacia los animales fueran aún reconocidos ampliamente. Los animales de pocos días y distintas especies eran utilizados como premio en sorteos.

La Ley 41.904, de 1987, vino a traer socorro para evitar los sorteos y otras entregas, al penalizarlos y hacer conocer a la comunidad que los animales no eran objetos para ser sorteados, rifados, canjeados o entregados como promoción, debido a que estos juegos hacían que sus vidas quedaran libradas al azar.

Cuando se presentó este proyecto al Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires (hoy Legislatuva), en 1986, se lo hizo para librar a los animales de esas adjudicaciones fortuitas y hogares casuales y para defender su lugar en el mundo como nuestro prójimo.
Si bien es difícil que la comunidad conozca todas las normas que protegen a los animales, parecería imposible que ciertos principios sencillos basados en la ética necesitaran de normas expresas y de organismos específicos, invirtiendo valioso tiempo en hacerlas cumplir.
Empresas importantes con departamentos publicitarios propios demoraron bastante en reconocer estos avances y hubo que denunciarlos para que lo aprendieran, impidiéndoles de este modo que llevaran a cabo campañas que degradaban a los animales al ofrecerlos como premio en sorteos y como regalos promocionales.
Si bien el sorteo de especímenes de cualquier tipo está prohibido desde hace casi 28 años y, en general, la comunidad lo sabe, suele ocurrir algún caso aislado en alguna escuela, que ante el llamado de atención sus autoridades dicen no haber estado informadas. Generalmente, agregan que estos sorteos se realizan tan sólo para reunir fondos, como si eso disculpara que para ello se emplearan recursos no lícitos.
Es justamente con los niños con quienes más deben evitarse estos malos ejemplos, que les transfieren ideas equivocadas que tienden a acentuar la condición de objeto con que vienen cargando los animales.
Cuando en un sorteo alguien recibe una canasta de Navidad, sabe qué hacer con ella; cuando la gente vuelve de un sorteo con un corderito, un patito, un hámster, un pollito, el asunto es muy distinto. Un ser vivo, sea cual sea la especie, necesita de cuidados, tiempo, espacio y también dinero que no se había previsto. Si bien todo podría ser divertido en los primeros momentos, el animal terminará pagando la improvisación.

Recuerdo que algunos años más tarde de que entrara en vigencia la norma aludida, una cadena de cines comenzó a ofrecer en su local de venta de alimentos y golosinas y por la compra de estos dulces, entregaba cupones por los cuales se podían recibir distintos animalitos, como hamsters,  canarios, conejos, peces, etc., que se cambiaban en una veterinaria vecina. Si el vale que entregaban por la compra de golosinas no alcanzaba, podían ir ahorrándose y tras compras sucesivas, alcanzar el monto por animales más costosos. Esa campaña no pudo continuar gracias a la vigencia de la ordenanza respectiva mencionada.
La gente ha evolucionado algo en estos aspectos, sin embargo, en estos días hemos sabido que habría una empresa que comercia por internet, que estaría otorgando bonos de distinto valor según los productos que se adquieran, los cuales pueden cambiarse por animales de otro comercio de los llamados “ de mascotas” .
Los animales nos necesitan mucho, pero aún hay personas y empresas que creen que estos seres vivos pueden ser utilizados para todo. Tratemos de demostrar que no es así. 
Martha Gutiérrez- Periodista- Presidenta de ADDA -Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal-; www.adda.org.ar http://www.clarin.com/buena-vida/tendencias/Prohibido-sorteo-animales_0_1027697628.html

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