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martes, 12 de abril de 2011

Los ancianos, susceptibles al abuso y el maltrato


Un estudio realizado por la Cátedra de la Medicina Geriátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina, liderado por el especialista y profesor Alcides Arrabal Amato determinó que el 89% de los ancianos sufre algún tipo de maltrato.Los resultados fueron presentados en una conferencia sobre prevención de abusos a los adultos mayores en el marco del Sexto Congreso Latinoamericano y del Caribe organizado por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, en el año de su 60° Aniversario.La investigación, pensada en un comienzo para 10 ancianos llegó a evaluar a 100 para lograr una muestra más expansiva. Entre sus conclusiones centrales están que los principales “victimarios” en el marco familiar son los hijos y que el 87% de este tipo de abusos no se denuncia.
Según especificó Arrabal Amato, “la situación de los viejos se asemeja a la de los niños maltratados”, ya que “se deben buscar los indicios de violencia, porque la víctima no siempre los manifiesta verbalmente”.
En el trabajo realizado por su equipo, el 89% de estos abusos pudo comprobarse mediante evidencias, mientras que el 11% no, ya que los maltratos se trataban de amenazas o insultos.Si bien los médicos pueden realizar denuncias ante estas situaciones, sólo un 13% de los casos fueron notificados, según se expresó en la muestra.Por otra parte, dentro de la familia los principales victimarios son los hijos (70%), mientras que el otro 30% se reparte entre otros miembros. Arrabal Amato indicó que “los concubinos son los menos maltratadores, con una representación de sólo un 2%, por lo que convivir con otro adulto mayor resulta sumamente beneficioso para este grupo”.Según reveló el sondeo, el principal factor de riesgo para sufrir abusos en la tercera edad es ser mujer, viuda y vivir con la familia. La tendencia ocurre “porque la esperanza de vida es más alta en el género femenino y porque la mujer de por sí es más maltratada que el hombre”, sostuvo a DocSalud.com el Dr. Guillermo Che Kenny, geriatra, forense y presidente de AGENOR (Asociación de Geriatría de Zona Norte), quien también participó de la conferencia..
Incluso, según cifras presentadas en la disertación, las adultas de 60 a 74 años representan el 4% del total de las mujeres agredidas, mientras que las mayores de 74 años, un 2%.
Maltratos: ¿cuáles son y cómo prevenirlos?Che Kenny, quien también integra el Proyecto Millenium de las Naciones Unidas, indicó que los maltratos más típicos son los de tipo psicológico, relacionados con la discriminación y con “quitarle a los ancianos su lugar en la vida”. Esta clase de faltas pueden causar autoviolencia (hasta llegar al suicidio del adulto mayor) además de depresión, que baja las defensas y vuelve a las víctimas vulnerables ante otras patologíasTambién están los maltratos físicos, económicos, el abandono de persona, la negligencia y hasta incluso, abusos sexuales y sociales. A su vez, las personas en la tercera edad son susceptibles a sufrir delitos como “estafas y disputas por una herencia”, ambas capaces de dejarlos en la calle.
Si bien el artículo 266 del Código Civil brega por el respeto a los ancianos y dentro del Código Penal se estipulan penas de cárcel frente al abandono de persona (artículo 106) y las internaciones compulsivas (artículo 141), las faltas más preocupantes según Che Kenny son los que él mismo denomina “delitos no tipificados”, que se “producen todos los días y no existe ninguna ley que les imponga un castigo”.
Entre estos delitos,están la irracionalidad, la falta de compasión, el abuso de poder, la maldad y la corrupción, “que ocasionan daño y que son difíciles de prevenir”, afirmó. Si un anciano sufre maltratos por parte de la familia o de un cuidador, los médicos interactúan con la policía, quienes toman la denuncia y después determinan que la víctima sea revisada por un médico forense. Luego intervienen equipos de criminalística, sociología y psicología.Sin embargo, según expresa Che Kenny, “lo grave es que la mejor solución que podemos dar desde la ley es trasladar a un anciano de su hogar o institución geriátrica, o sacar a un cuidador de su cargo”. Pero esta solución, según indica el experto “es momentánea, parcial”.Para explicar su punto de vista, el médico geriatra comparó la situación con la de un ladrón: “si se lo mete preso, evitamos que siga robando, pero no que deje de ser un delincuente; sólo resolveremos el problema cuando el ladrón entienda que no debe robar”.Por lo que el presidente de AGENOR propone otra solución: inculcar a los chicos de escuelas primarias el amor hacia los ancianos. “Desde la asociación estamos gestionando charlas con los colegios ya que la niñez es la etapa donde las personas se forman”, indicó.El enfoque, según especificó el médico, debe ser “de abajo hacia arriba”, para que los hombres del futuro respeten a sus padres cuando lleguen a viejos. “Es vital volver a educar a nuestros chicos y enseñarles que la vida no es dinero ni lujo; inculcarles que un padre o una madre vale más que un auto de carreras y que necesitan cuidados y atención”, concluyó.
http://www.docsalud.com/articulo/2067/los-ancianos-susceptibles-al-abuso-y-el-maltrato

martes, 29 de diciembre de 2009

Perros agresivos y dueños irresponsables


El ambiente en el que vive, el espacio, las necesidades satisfechas, o no, la educación que reciba y el conocimiento de la raza por parte del propietario, son algunos de los factores que inciden para que un perro reaccione con agresividad. Razas estigmatizadas y cuestionadas por ataques hacia personas y la responsabilidad de los amos, entre otros temas, son analizados por Alicia Marro, médica veterinaria de la UNR. "Hasta un perro 'salchicha' o un Cocker mal sociabilizados son capaces de matar a solas a un bebé humano".
"La forma de que aprendan a convivir con las personas es que reciban una educación que tenga en cuenta su forma de conducta originaria".
Es erróneo pensar que únicamente razas como Dogos y Rottweilers son agresivas: la agresividad se encuentra dentro del repertorio conductual de todo perro. . La agresividad es un componente natural de todo perro, que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada con otros animales. La manifestación de esa agresividad depende en un 20% de factores hereditarios (la raza), y en un 80% del ambiente, aclara la doctora Alicia Marro, especialista de la Facultad de Ciencias Veterinarias. El término “ambiente” engloba las experiencias que tuvo el animal, las condiciones en que vive y el entrenamiento recibido, factores dependientes del ser humano y por lo tanto, externos a la raza del animal.
“Por eso, cuando se evalúa un ataque, más que la raza como causal hay que considerar las condiciones de tenencia del animal desde su edad más temprana. Estos conceptos son válidos para todas las razas; también para perros mestizos, y nada tienen que ver con la talla o el aspecto del animal agresor. Hay perros muy agresivos de pequeño porte” señaló Marro a InfoUniversidades.
Cuán peligroso
Otro tema es la peligrosidad: ésta, sí depende del tamaño. Dogos y Rottweilers, como cualquier perro de similar tamaño -sin excluir a los Labradores- pueden ocasionar lesiones muy severas, siempre que provengan de un ambiente inadecuado. En este sentido, la especialista explicó que “históricamente, el perro peligroso se enlista en la raza grande que está de moda en el momento, lo interesante es poder establecer cuántos perros de esa raza hay y cuántos han atacado. No olvidemos que en nuestro país antes era peligroso el Ovejero alemán, pero que en realidad eran problemas individuales dentro de esa raza, no la raza en sí misma. Por ejemplo el Dogo argentino puede ser un excelente perro lazarillo. Que llegue a ser ‘asesino’ o lazarillo se determina, en general, por factores externos, modificables y dependientes de criadores y dueños”.
La importancia del espacio
Las necesidades de ejercicio y exploración del perro y el aporte de estímulos diversos y adecuados para el desarrollo deben ser provistas por el espacio, ya que éste es un factor que incide en la relación con los demás. La cuestión de la administración de los espacios, en particular cuando éstos tienen valor social es una circunstancia adicional de gran peso en una especie de estructura social jerárquica. Por ejemplo, cuando el perro llega a cierta edad -si no se lo ha criado en forma adecuada- puede encontrar desafiante el hecho de no querer compartir con él nuestra propia cama, a la que lo habituamos desde cachorro. Puede, por ello, amenazarnos de modo tal que no nos animemos a ingresar al dormitorio, aseguró la especialista.
Poner orden
Con independencia de la raza, los perros tienen una serie de conductas que les son propias, y como han nacido para vivir entre los de su misma especie, la única manera de que aprendan a convivir sin problemas con las personas es que reciban una educación que tenga en cuenta su forma de conducta originaria.
Para el perro, al igual que para los humanos, aprender significa acumular conocimientos y ponerlos en práctica. Un perro aprende siempre, por lo que la misión de su dueño será influir en el contenido del aprendizaje. Si el propietario renuncia a educarlo, el perro se convierte en su propio maestro y pone en práctica el comportamiento característico de su especie, así evitará lo que le molesta y repetirá lo que lo reporta algún beneficio. “Entre el humano poseedor de un perro y este último hay un vínculo que debe ser inicial, neto: uno domina al otro. El dominante tiene derecho a reclamar, a imponer el orden. El dominado debe responder siempre, de otro modo los conflictos son esperables. Por eso, es fundamental saber qué rol asumir, de qué manera y si estamos dispuestos a hacerlo, en particular ante perros de gran talla”.
Los perros no son todos iguales, tampoco los de una misma raza son iguales, hay factores individuales. Pero todos responden a una estructuración jerárquica ancestral, por eso los propietarios deberían conocer sus códigos tanto para evitar accidentes como también para prevenir episodios de disconformidad en los propios animales.
Qué debemos saber
Cuando elegimos una determinada raza es necesario tener en cuenta su origen. Por ejemplo, cachorritos que provienen de ambientes con poco contacto con humanos, encerrados, enjaulados, o que han recibido malos tratos, o de destete precoz, pueden ser problemáticos. Es imprescindible que los dueños se informen sobre las necesidades de socialización y aprendizaje de los perros, entender que un perro es un perro y necesita hallar su lugar en una escala jerárquica. Si está destinado a ser de gran tamaño, hay que considerar las necesidades de espacio. Los perros grandes no son recomendables para departamento y, en todo caso, hay que contar con tiempo para salir cotidianamente (no sólo los domingos) para que pueda ejercitarse.
Silvana Di Stéfano
seccomunicacion@unr.edu.ar
Ana Paradiso
Secretaría de Comunicación y Medios - Dirección de Prensa
Universidad Nacional de Rosario
http://infouniversidades.siu.edu.ar/infouniversidades/listado/noticia.php?id=876